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[E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

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[E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 21 - Llegamos a los estrenos - 21/7

Mensaje por Izanagi el Dom Jun 17, 2012 10:47 pm

Hola que tal, vuelvo para empezar lo que prometí hace más de un mes e, imitando a muchos de ustedes, vengo a traerles el remake de una de mis queridas historias. Pues bien aquí les traigo, el pequeño prólogo de "La Oscuridad de uno mismo" mi trabajo favorito (y el que le he puesto más empeño en toda mi vida, ja). Lentamente (o tal vez rápido, ¿quién sabe?) iré subiendo hasta el capítulo 19 donde quedé en Ikagura (aunque ya tengo por lo menos cuatro capítulos más hechos) y desde ahí seguiré avanzando, veremos cuanto me tardo en volver a la reguralidad.

Dejando mi típico discurso previo a cada publicación (en el que escribo mucho pero digo poco) bajo el "Spoiler" va el remake del prólogo, espero que les agrade tanto a los que ya lo leyeron como a los que no.

Spoiler:
Prólogo


Nada se veía. Solo, en la oscuridad de una noche sin luna. Teniendo solo un objetivo que cumplir. Sobrevivir hasta que vuelva a salir el sol.

Permanecía en esa esquina del salón sin hacer siquiera un pequeño movimiento, lo único que atinaba a hacer era taparse los oídos, intentando que ninguno de esos incesantes gritos entrara en su cabeza nuevamente.

La gotas de sus ojos caían sin cesar, sin embargo él no se atrevía a moverse para secarlas, solo dejaba que cayeran sin más, como si no existieran.

De pronto la puerta, ubicada al lado opuesto a donde él descansaba, se abrió con violencia. La luz de una de las lámparas del pasillo entró al salón iluminando tenuemente.

La sombra de una extraña criatura apareció por el umbral. Las lágrimas empezaron a caer con más fuerza sin embargo, apelando a todo su esfuerzo posible no emitió ruido alguno.

Los segundos parecían horas para él mientras veía a esa sombra permanecer estática allí. Su miedo era entendible, no podía identificar al dueño de esa sombra pero sabía que “eso” no era humano.

Un desgarrador grito sonó, con él la sombra desapareció alarmada por ese aterrador sonido. Todo volvió a calmarse y él, lentamente, logró por fin conciliar el sueño.

(12 años más tarde)

El ensordecedor ruido de la sirena sonaba sin detenerse ni un minuto. En la habitación no había mucha luz, dos bombillas eran las únicas responsables de iluminar. Allí más de treinta televisores mostraban imágenes de un ambiente desagradable. Calles destruidas, ruinas y escombros de lo que tiempo atrás había sido una gran metrópoli de la humanidad.

No había ventana alguna y lo único que comunicaba esa sala era una vieja y oxidada puerta metálica que permanecía cerrada. Dentro tres adultos tecleaban rápidamente una serie de teclados que se encontraban debajo de las pantallas.

Los tres vestían de manera similar, a pesar de que dos de ellos eran hombre y la otra una mujer. Sus guardapolvos, de un color que originalmente había sido blanco, ahora estaban totalmente sucios como también contaban con una gran cantidad de cortes que habían sido remendados sobre la marcha.

Tanto la mujer como el más joven de los hombres presentaban rasgos orientales, los dos eran bastante jóvenes ya que no tenían más de 35 años de edad. El otro a diferencia de sus compañeros se notaba que no era Tokio su lugar de origen sino más bien que era de un país de occidente.

La mujer tenía una larga cabellera negra que llegaba hasta casi su cintura, estaba muy enmarañada y poco cuidada debido a las condiciones de su vida en los últimos años, sin embargo, tal vez por la innata belleza de la mujer, no parecía tan deslucida como podría haber estado. Sus ojos eran castaño oscuro, más cercanos al color negro.

El occidental no tenía la juventud de sus acompañantes y rondaba por los 60 años, todavía tenía pelo pero ya todo blanco debido a las canas propias de la edad. Tenía una barba muy mal afeitada que ocultaba una que otra pequeña cortadura, situación normal para la vida que llevaban.

Por último estaba el hombre más joven, tenía el pelo corto y, se podría decir, bien cortado, era color castaño oscuro, al igual que sus ojos. Estos, al igual que los de sus compañeros, venían acompañados por largas ojeras que daban demostración de su duro trabajo.

- Doctor Jackson la central de cosecha del barrio de Minato a sido tomada en un 95% por los demonios- la alerta de la mujer alertó al más anciano de los tres científicos, quién se acercó a la pantalla que ella examinaba.

La pantalla mostraba la imagen de un viejo almacén, estaba totalmente oscuro y solo debido a las cámaras infrarrojas podían ver lo que allí había. En el centro del deposito se encontraba una gran maquina de unos 10 metros de alto y 20 de ancho dicho de manera aproximada.

El artefacto era una especie de ventilador de donde salían infinidad de cables que se dirigían hacía la parte superior del almacén.

Jackson miró y no notó nada extraño, sin embargo según el monitor de al lado, que estaba cubierto por difíciles estadísticas y gráficos, su asistente tenía razón. No entendía que pasaba que no podía ver a sus enemigos.

- Por favor señorita Minara, apague la visión nocturna de la cámara número 27 - refiriéndose a la imagen que estaban viendo, el tercero de ellos también se unió a ver el problema, la doctora asintió un poco confundida.

Con un simple tecleo la oscuridad se apoderó de la pantalla sin embargo no todo era negro, alrededor de donde estaba la maquinaria (No podían verla pero sabían que se encontraba allí) había más de 100 ojos rojos que contrastaban con la oscuridad.

- Por dios, los demonios han aprendido a manipular su forma para que no sean vistos con las cámaras de visión nocturna- murmuró entre sorprendido y desalentado el joven científico que se apellidaba Nakamoro- Gracias a esa habilidad pudieron tomar las cosechadoras de Shinshuku y Toshima sin que nos demos cuenta.

- Nakamoro- la voz del doctor Jackson sonó implacable sorprendiendo a los dos jóvenes científicos- Programa las armas automáticas para que ataquen a un radio cercano al brillo de sus ojos rojos- al ver que su asistente iba a protestar prefirió anticiparlo- Se que no los matará pero nos dará el tiempo para iniciar el proceso de fertilización en Shinjuku- todavía Nakamoro no había hecho movimiento alguno- ¡¡Apresúrate o no podremos salir vivos de esta!!

Sin chistar el joven se puso en acción con su computadora, Jackson solo se quedó mirando cada pantalla que mostraba las calles de lo que alguna vez había sido la gran ciudad de Tokio.

- ¿Cree que alguno de ellos logré despertar?- preguntó Minara a su superior, esté se llevó su mano a uno de los bolsillos y sacó un cigarro, tardo en encenderlo debido a el mal funcionamiento de su encendedor, luego de dar un par de pitadas volvió a dirigir su atención en la mujer.

- El único que creo que tiene posibilidades de lograrlo es que casi despierta hace 12 años, cuando tuvimos la primera invasión en Itabashi- le contestó el viejo- Por suerte pudimos trasladarlo a Shinjuku a tiempo, aunque no se si podrá lograrlo.

- Tokio es la última ciudad de Japón que había podido mantener sus cosechadores sin invasiones, sin embargo solo unos pocos pudieron “despertar”- se unió a la conversación Nakamoro mientras continuaba con su trabajo.

- Aun no entiendo este proyecto señor- admitió Minara un poco avergonzada pero sin embargo curiosa, otra vez tuvo que esperar la respuesta de parte de Jackson ya que seguía entretenido fumando.

- Creo que para que entiendas bien tendré que relatártelo todo desde el principio- murmuró con cansancio el investigador occidental, tanto Minara como Nakamoro prestaron atención ya que ninguno de los dos había vivido cuando todo había comenzado.      


Sin más nada que agregar.

Saludos: Izanagi


Última edición por Izanagi el Dom Jul 21, 2013 10:26 pm, editado 7 veces
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Lun Jun 18, 2012 12:23 am

¡Gandioso! La oscuridad regresa.

No recordaba que comenzara de esa forma, creo que ya me habia acostumbrado mucho a la segunda parte, encontrare un poco raro el principio ahora que lo lea otra vez.

no tengo nada mas que agregar, salvo que espero la siguiente entrega.

hasta luego.




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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por MaNtoSastO el Lun Jun 18, 2012 4:26 am

El capítulo 0! Very Happy

Me acordaba más o menos cómo iba pero no del todo lo que va a explicar en la próxima entrega. Sabiendo parte de lo que sigue la primera parte de este prólogo me hace verlo de diferente manera a cómo lo vi la primera vez.

Me quedaré sentadito como un niño bueno mientras como empanadas y espero el capítulo 1 Very Happy

Saludos!
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por Izanagi el Jue Jun 21, 2012 10:04 pm

Bueno me alegra ver a los dos comentando otra vez mi historia, creo que a los dos les debo leer sus últimos capítulos así que seguramente mañana (ya es tarde por aca y tengo sueño) los termine de leer y les deje mi comentario. Con respecto a sus comentarios hasta mi me pareció raro volver a ver el principio teniendo en cuenta las grandes diferencias que hay con el último capítulo que publiqué, pero está bueno porque sirve para en caso de que no haya podido explicar algo tener otra oportunidad para hacerlo. Así que ya saben, si les quedó alguna duda cuando lo publiqué por primera vez diganlo así no cometo el error nuevamente.

Pero bueno aca va el Primer Capítulo.

Spoiler:
Capítulo 1: Sueño y Despertar.

Mientras la tarde caía un joven caminaba por una transitada calle de Tokio, el cielo ya estaba tornándose color naranja al mismo tiempo que los primeros faroles se iban encendiendo.

Las personas transitaban por allí ajenas a los demás. Nadie parecía interesarle lo que le pasara al de al lado mientras no se pusiera en el medio o lo molestará. El joven, de unos 15 años aproximadamente, pensaba eso mientras seguía su camino.

Su pelo era color castaño claro, dependiendo de la luz podría parecer hasta un rubio oscuro. Lo llevaba bastante largo y despeinado, casi como si no se hubiera tomado el tiempo en acomodarlo. Su altura era promedio, metro setenta y cinco. A pesar de su corta edad su cuerpo estaba bien entrando, debido a que entrenaba kendo desde que era pequeño.

Al caer el sol y la llegada de la noche, las luces terminaron de prenderse sin embargo nadie le dio importancia, tampoco lo había hecho él, sin embargo algo cambió en ese momento.

Lo que hasta hace un segundo era la majestuosa y habitada ciudad de Tokio ahora era un lugar destruido y oscuro sin vida. El joven quedó mudo ante lo que sus ojos le estaban mostrando. Un recuerdo apareció, algo que casi había olvidado, una imagen similar, ¿Cuánto tiempo había pasado desde que algo parecido le había pasado?, 12 años…

Un golpe proveniente de su espalda le hizo perder lo que estaba viendo ya que no pudo hacer nada para no caerse al piso. Con rapidez y un poco de miedo se dio vuelta alerta para encontrarse otra vez en el Tokio que tanto conocía. Un hombre de unos 40 años aproximadamente le tendía la mano para ayudarle a levantarse.

- Lo siento joven- se disculpó el hombre todavía tendiéndole la mano que, aun, no había sido agarrada por el chico, este solo miraba entre sorprendido y aterrado a la persona que tenía enfrente, no porque le temiera. Sino que todavía seguía afectado por la reciente experiencia que había tenido- ¿te encuentras bien?

- Si- dijo tomando su mano para ayudarse a levantar, sus piernas todavía temblaban y el frió sudor caía desde su cabeza. Después de un casi inaudible agradecimiento siguió su camino sin detenerse un segundo.


-------------------------------------------------------------------------------------------------------

Los dos científicos más jóvenes miraban a su superior curiosos por lo que pronto les relataría. Jackson no estaba tan entusiasta como sus dos ayudantes pero no podía pretender que esas personas siguieran trabajando en el proyecto sin saber de que se trataba en realidad.

- Hace unos 30 años, según creo- el científico se llevó su mano al mentón mientras intentaba precisar los datos que se encontraban en su mente antes de expresarlos- Si fue en el 2016- se dijo así mismo- La tierra empezó a tener una serie de eventos meteorológicos catastróficos que amenazaban a la raza humana- Jackson se detuvo para poder fumar otra pitada de su cigarrillo- Muchos creen que fue por la contaminación y el deterioro de la capa de ozono, otros dicen que fue por un ligero cambio de la arbitra terrestre, sin embargo nunca se supo bien que fue lo que lo ocasiono.

- ¿pero en esa época no había satélites espaciales o maquinas para estudiar los diversos cambios del clima?- preguntó Nakamoro extrañado de que no se hubiera revelado ese misterio nunca.

- No teníamos tiempo para averiguarlo, la gente estaba muriendo y la raza humana corría peligro- le contestó un poco molesto por ser interrumpido- entre el 2016 y el 2020 murió más del 50% de la población humana- les especificó- Los principales afectados fueron África y el norte de América, los primeros murieron debido a que no tenían recursos para sobrevivir mientras que lo que provocó la caída de Estados Unidos y Canadá fueron una infinidad de tsunamis además de un enfriamiento inmediato del clima- A pesar de querer mostrar seriedad Jackson se veía realmente afectado por su relato- muchos de mis amigos y familiares murieron entre el frió y el hambre.

Jackson se empezó a limpiar las pequeñas lágrimas que salían de sus ojos, Minara se tentó a decirlo que no era necesario que se lo contará, pero el viejo científico adivinó sus intenciones y con una leve negación de su cabeza le quito esa idea de su cabeza.

- Al ver en la situación que se encontraba nuestra raza, la ONU, junto con otras organizaciones, decidió financiar un proyecto que tuviera el fin de salvar el futuro de los humanos a pesar de que pereciéramos los que ya vivíamos-

Todo era nuevo para los dos ayudantes del doctor, a pesar de eso no tardaron en empezar a atar cabos sobre lo que era la realidad en la que vivían y las diferencias de lo que siempre les contaba Jackson, sin embargo aún les quedaban muchas dudas en su cabezas. Tal vez por eso era que ninguno de los abrieron su boca.

- La finalidad del proyecto era crear seres humanos con capacidades aumentadas que pudieran soportar temperaturas que nosotros no pudiéramos, que consumieran menos comidas y que fueran mucho más resistentes- una sonrisa sarcástica se posó en el rostro del investigador- Estábamos desesperados, sin embargo creo que muy en el fondo pensamos que éramos dioses- después de decir eso toda la habitación quedó en un absoluto silencio- Eligieron a Heyerdall Kenneth, un científico escandinavo experto en genética, como mandamás del proyecto. Yo fui elegido por él mismo como uno de los científicos que trabajarían a su lado.

La sirena de alerta empezó a sonar, distrayendo a los tres científicos del relato y obligándolos a prestar su atención a asuntos, que de momento, eran mucho más importantes.

Sin necesidad de palabra alguna, Nakamoro volvió a la zona que le correspondía y empezó a trabajar con su computadora, Minara lo imitó. Jackson solo esperaba a que sus dos ayudantes le dijeran cual era el problema.

- ¡¡Doctor hay una sobrecarga en el sistema de energía para la cosechadora de Shinjuku!!- le advirtió Nakamoro con preocupación a su superior- sino lo arreglamos rápido el sistema puede colapsar- le aclaró después de ver unos datos.

- Podríamos arreglarlo y dirigir ese excedente de energía al sistema de defensa- les sugirió Minara a los dos hombres- pero abría que hacerlo manualmente- dijo un poco desmotivada, Jackson aún no había emitido palabra solamente escuchaba lo que sus dos discípulos recomendaban.

- ¡No podemos hacer eso ahora que nuestro enemigos aprendieron a escabullirse de las cámaras infrarrojas!- les recordó Nakamoro- No podríamos guiar al que vaya a arreglarlo a donde no hay enemigos, es muy arriesgado.

- No podemos permitir que la cosechadora de Shinjuku caiga ahora- les cortó Jackson tomando una decisión- Nakamoro programa a las armas de las calles que disparen a lugares aleatorios y has que los sensores táctiles planeen un camino con las calles que tuvieron mas impactos de balas, y asegúrate que ninguna de las armas disparé dos veces al mismo lugar- a pesar de no entender lo que el viejo científico se proponía, Nakamoro se dispuso a cumplir sus ordenes.

- ¿preparó por las dudas el sistema de emergencia para despertar a todos los habitantes de la cosechadora?- preguntó Minara, Jackson negó con su cabeza- pero doctor…

- Pon al habitante número 275.453 en un éxtasis mayor que el resto, necesitamos que este listo lo más pronto posible- le ordenó Jackson antes de encender otro cigarrillo, se lo veía bastante nervioso, más de lo común- No creo que podamos defender Shinjuku más de una semana, prepara a todos los habitantes para que despierten para esa fecha.

- Pero si no consiguieron alcanzar la capacidad de despertar en ese tiempo morirán- le recordó preocupada Minara, sus ojos marcaban miedo, por eso Jackson esquivó su mirada- Ellos son como Nakamoro o yo, no podemos dejarlos morir así.

- Entiendan esto por favor, sino despiertan igual morirán comidos por esas cosas- le contestó sorprendiendo a Minara pero no así a Nakamoro- Se que ellos son seres humanos, como lo son ustedes también, sin embargo sino pueden despertar para ese tiempo no podemos hacer nada más.

- pero…- la mirada de Minara estaba dirigida al piso, en sus ojos caían unas lagrimas mal disimuladas que Jackson no pudo evitar ver- ¿Qué me dice del 275.453?, es solo un niño, si lo ponemos en un éxtasis aún más profundo es probable de que pierda toda la razón y no pueda despertar.

- Es una apuesta- murmuró Jackson, los ojos de Minara se abrieron desmesuradamente, aunque luego los cerró intentando ocultar las lagrimas que seguían cayendo por ellos- Si puede sobrevivir a esa grado de éxtasis y despertar, podrá ser un verdadero “einherjer”- Minara solamente atinó a asentir con su cabeza y se puso hacer lo pedido por Jackson- ¿ya está listo el mapa que diseñaría la computadora?

- 2 minutos y se termina- le contestó Nakamoro mientras seguía calculando datos con su computadora- ¿No le parece arriesgado guiarse por un mapa de secuencias táctiles?, no entiendo que es lo que pretende.

- No será exacto pero esté plan hará que el que se encargué de arreglarlo vaya por el camino que tenga menos demonios posibles- le contestó- Si los sensores recibieron pocos impactos significaría que golpearon con algo en su camino.

- Los demonios- entendió Nakamoro asombrado- sin embargo sigue siendo arriesgado- volvió a insistir, un pitido salió de la maquina que estaba calculando el mapa- Ya está completa, ¿quiere que le pasé el plano a esa persona?

- Si, además conecta los audiófonos tenemos que poder comunicarnos con él para que reparé bien todo, si fallamos ahora, todo será en vano- le ordenó mientras tomaba unos auriculares con micrófono y se los ponía- Jackson a Kame, ¿me recibes bien?- el científico hablaba al comunicador que se acaba de poner- ¿Puedes apagar es mierda de sirena?- le dijo ya harto del ruido a su ayudante.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

Después de una larga caminata por fin había llegado a su destino. Ya no había tanta gente a su alrededor debido a que no estaba más en la zona céntrica de Shinjuku sino en una zona más calmada donde se encontraban lo barrios de los trabajadores. A pesar de que estaba cansado, aun no se había recuperado de esa visión que había tenido.

Un vaso de café, una buena ducha e irse a la cama temprano le ayudarían a relajarse. Era un joven tranquilo, no le gustaba exaltarse demasiado y prefería tomarse las cosas con calma, por eso su padre no se sorprendería cuando lo viera durmiendo.

Otra vez en el mismo día todo cambió de repente, pero está vez no era una visión…

Sin saber bien como había terminado en el piso dejando a su vista solo la cara sonriente de un chica. Podía sentir que estaba arriba suyo ya que, su cuerpo, sentía el peso del de la chica. Debido a la cercanía solo pudo ver sus ojos color verde y un poco de su pelo castaño, sin embargo aunque estuviera ciego sabría quién era esa persona.

- ¡¡Kotaro!!- el joven ya se esperaba el grito de la chica, aunque tal vez no tan rápido- ¿Por qué llegaste tan tarde?, papá estaba preocupado- al ver la cara de fastidio del joven, la chica se dio cuenta de lo incomodo que debería estar sintiendo. Con una sonrisa, con la objetivo de ocultar su vergüenza, la chica se levantó dejándole el cuerpo libre.

Kotaro inspeccionó a la chica, nadie podía dudar de que fuera su hermana menor. Tenía el mismo pelo color castaño que él, además de que a pesar de tener 13 años ya medía un metro setenta y dos. Los ojos eran en lo único que eran diferentes, los de Kotaro eran color avellana mientras que los de su hermana verde.

- Kairi- le llamó a su hermana- ¿Cuántas veces te dije que no te me lances encima así?- le recriminó con voz de enfado- ¡Y menos en la mitad de la calle!- Kairi solo sonrió y tomó el brazo de su hermano, aunque apenas hizo contacto de despegó de el como si quemará.

El joven miró con extrañeza a su hermana, quién había puesto estática por unos segundos mirando a la nada. Al ver la cara de preocupación de Kotaro, Kairi, negó con su cabeza restándole importancia. A pesar de eso no pudo quitar la cara de preocupación de su hermano, por eso prefirió cambiar rápidamente de tema.

- ¿Te sientes bien?- preguntó Kairi a su hermano intentando cambiar los roles- Te veo un poco pálido, ¿te pasó algo en el camino a casa?- Kotaro dudó en contarle o no lo que había visto, sin embargo prefirió no preocupar a su hermana pequeña con historias absurdas.

- No me pasa nada solo estoy un poco cansado- le contestó restándole importancia al asunto- será mejor que entremos a casa, papá se preocupará- le recordó, la chica asintió y empezó a seguirlo.

- ¿Sabes?, en estos últimos días me sentí un poco extraña- le comentó Kairi, Kotaro empezó a prestar más atención a su hermana- Es como si pudiera tener un mejor control de esos extrañas cosas que pasan a nuestro alrededor- le explicó.

- ¿Te refieres a que puedes leer mentes?- preguntó con tono burlón Kotaro, su hermana infló sus cachetes del enojo, ¡¡Le molestaba demasiado cuando su hermano se burlaba de ella!!- Ya te dije Kairi, a pesar de que lo creas, no tenemos habilidades paranormales.

- ¿Qué me dices de lo que pasó hace 12 años?- preguntó subiendo el tono de su voz, Kotaro le indicó que se calmará porque aún estaban en la calle- ¡¡Después de ese incidente me dijiste que podías mover cosas con la mente!!

- Tenía 3 años- le recordó con sarcasmo- solo era un niño que tenía mucha imaginación- le dijo terminando el tema, Kairi se quedó en silencio con un semblante enfadado, Kotaro no estaba de humor como para intentar recomponer las cosas, así que prefirió dejarlo para más adelante.

Los dos hermanos se detuvieron frente a una de las casas de esa cuadra, no era muy grande pero podía vivir una pequeña familia con comodidad. En el frente había un pequeño parque con unas poco flores, una corta puerta, seguida por un cerco, separaba la casa de la vereda.

Kotaro estaba a punto de abrir la puerta con su mano cuando su hermana lo detuvo, con un gesto le pidió que se corriera, el joven lo hizo sin saber porque. Kairi se paró enfrente del pequeño pórtico y extendió su mano en dirección a él. Nada pasó sin embargo Kairi no se rindió y empezó a hacer fuerza con su mente. Otra vez el intento fue en vano, Kotaro suspiró y se acercó a abrir la puerta.

Cuando su mano estaba a punto de tocar el picaporte, este se movió solo dejando la puerta abierto, permitiéndoles el paso. Kotaro se sorprendió ante esto ya que no había llegado ni a rozarlo, sin embargo, al ver que su hermana no se había dado cuenta de eso, no dijo nada y entró, Kairi se quedó frustrada en la puerta.

- Entra ya Kairi- le dijo Kotaro sin siquiera mirarla- Hoy me toca hacer la cena a mi y creo que haré Torisuki*- sin decir nada más entró, Kairi sonrió ante lo que acaba de hacer su hermano.

- eres un tonto si piensas que me creeré esa actuación- murmuró con una pequeña sonrisa en su rostro- Quiere aparentar ser duro pero en realidad es muy tierno, pretende que piense que no sabe que el Torisuki es mi comida favorita- con renovada energía Kairi entró a su casa cerrando la puerta tras de sí.



Voy a ir editando el primer post para que se puedan ver todos los capítulos desde ahí también, para mayor facilidad en la búsqueda. Pero bueno lo importante es que ya saben, cualquier comentario es totalmente agradecido.

Saludos: Izanagi
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Vie Jun 22, 2012 12:26 am

Realmente son diferentes puntos de la historia donde te quedaste y el inicio. Y como ha dicho manto ya un montón de veces, saber hacia donde va la historia te da una perspectiva diferente.

Por el momento solo quiero hacer notar unos cuantos detalles que no se si lo mencione antes en ikaruga.

La primera es que no cuadra me cuadra mucho esta oracion:

... su cuerpo estaba bien entrando, debido a que entrenaba...

Suena redundante, pienso yo que de haber usado "desarrollado" o "acondicionado" en lugar de "entrenado" hubiera sido mucho mejor.

segundo: Respecto a las estaturas haz sido muy especifico dando las medidas exactas, eso puede ser bueno, malo o estar de mas, creo que hay veces en las que es mejor dejar que la imaginación del lector trabaja al decir algo como "un poco mas alto que la estatura promedio" o desvelar esos datos durante la historia de una forma mas casual.

Antes de mencionar el tercer punto tengo que confesar que recordaba a Kairi mas joven. Pero bueno,pasando al detalle (el tercer punto) hay algo que no me convence del todo y es los tiempos, el recuerdo de kotaro paso hace 12 años, cuando el tenia 3 años (teniendo en la actualidad 15 años) y kairi es dos años menor que él, por lo que cuando eso sucedió ella tenia solo 1 año de edad. Y kotaro le contó que "podía mover cosas con lamente" en ese tiempo, lo que no me cuadra es tanto kairi haya comprendido como que lo pueda recordar, es muy raro que alguien recuerdo cosas concretas de cuando era prácticamente un bebe.

Fuera de eso todo esta bastante bien.

Ahora lo siguiente que pongo es mas como administrador que como usuario.

Hacer un post con el capitulo y también agregarlo al post en el que se creo el tema podría llegar a ser considerado como doble post pese a no estar seguidos por que en si, lo que pones es lo mismo.

Si lo que quieres hacer es poner cada capitulo que agregas en el post inicial yo te aconsejaría2 (como a cualquier otro que quiera hacerlo asi) que únicamente publiques el capitulo en el post inicial dentro de un spoiler y a parte en un post donde contestes comentarios y de mas pongas que ya esta el nuevo capitulo (esto para que se registre actualización en el tema). Así se tendría una mejor presentación del tema y a la larga podríamos evitar una llamada de atención de foroactivo por permitir que haya post con el mismo contenido.

Eso es todo. Hasta luego.




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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por MaNtoSastO el Dom Jun 24, 2012 3:27 am

Au... Me dolió feo, al terminar de escribir el comentario como un salame no lo publiqué y cerré la ventana xD Trataré de reproducirlo lo más fiel posible:

el recuerdo de kotaro paso hace 12 años, cuando el tenia 3 años (teniendo en la actualidad 15 años) y kairi es dos años menor que él, por lo que cuando eso sucedió ella tenia solo 1 año de edad. Y kotaro le contó que "podía mover cosas con lamente" en ese tiempo, lo que no me cuadra es tanto kairi haya comprendido como que lo pueda recordar, es muy raro que alguien recuerdo cosas concretas de cuando era prácticamente un bebe.

Exactamente lo mismo cruzó mi cabeza. Para respondérmelo me plantié que Kotaro retuvo los sucesos de hacía 12 años porque lo marcaron muy fuerte, y por aquel entonces sí movió cosas con la mente pero dejó de hacerlo por alguna razón (pereza tal vez Razz). Años más tarde, cuando su hermanita fuera más grande, le contó todo lo que recordaba, incluído que moviera cosas. Aunque luego creyera que se lo había imaginado. De ahí que Kairi sepa todo eso.

Por otro lado, sobre las estaturas no veo ni mal ni bien definirlas con exactitud. Eres el escritor y está en tu poder manipular a los personajes de la manera que creas conveniente. Pero definitivamente tienes que cortarle por lo menos 6 centímetros a Kairi. Razón? Es más alta que yo xD

Y sobre el cuerpo entrenado, puedes arreglarlo poniendo que practicaba kendo desde que era un niño en vez de que lo entrenaba.

Ahora sí me voy yendo a revolotear hasta atorarme en un arbusto y que un perrito maltés me muerda las medias.
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Dom Jun 24, 2012 10:30 am

Para respondérmelo me plantié que Kotaro retuvo los sucesos de hacía 12 años porque lo marcaron muy fuerte, y por aquel entonces sí movió cosas con la mente pero dejó de hacerlo por alguna razón (pereza tal vez ). Años más tarde, cuando su hermanita fuera más grande, le contó todo lo que recordaba, incluído que moviera cosas. Aunque luego creyera que se lo había imaginado. De ahí que Kairi sepa todo eso.

Esa es una buena posibilidad, pues realmente no tengo duda de que a kotaro los eventos de hace 12 años le hayan dejado marcado.

Por otra parte he pensado que aquellos recuerdos no son de su vida dentro de la maquina en la que se encuentra, si no de la vida real, antes de que lo indiciaran a ese estado.

Por otro lado, sobre las estaturas no veo ni mal ni bien definirlas con exactitud.

Tampoco digo que este bien o mal, solo que personalmente, prefiero que ese tipo de datos se de en forma mas casual, conforme avanza la historia, y no de golpe en la descripción/introducción del personaje. Pero como digo es solo mi opinión personal.

Pero definitivamente tienes que cortarle por lo menos 6 centímetros a Kairi. Razón? Es más alta que yo xD

lol!

PS: Como encanta cuando se puede discutir sobre las opiniones de una historia, eso le da mas vida al foro.




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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por Izanagi el Miér Ago 01, 2012 11:01 pm

¿Se acuerdan de esta historia?, jaja, estuve desaparecido por un largo tiempo por eso traigo una sesión doble de capítulos de La Oscuridad de Uno Mismo Remake, pero antes de eso viene la respuesta a los comentarios.
 
Sobre lo de las alturas pues no se, como que quise que supieran todos los detalles posibles de los personajes aunque tampoco me parece un tema tan importa si está o no su altura. Sobre la altura específica de Kairi, lo siento Manto pero se queda así jajaja, no en serio creo que me excedí un poco para una chica de 13 años pero bueno, tomemoslo como que ya pegó el estirón, ja. Con lo referido a la altura de Kairi, me sorprende que la recuerdes más joven ya que yo pensé que la recordarían más adulta, teniendo en cuenta la evolución del PJ hasta el punto que llegamos en Ikagura. Y sobre lo dicho por Kotaro sobre su habilidad para mover las cosas con la mente se lo dijo un poco más crecida, como bien explicó Manto, sobre lo otro de que pasó en cada lado, creo que puedo decirles sin temor a spoliar que eso ocurrió “fuera” sin embargo que Kotaro pudiera mover las cosas ocurrió dentro, ya que saben eso no es una de sus habilidades.
 
Ahora así bien, vamos con los capítulos siguientes.
 
Capítulo 2: Espada y Perspectiva.:
 
 
¿Hace cuanto no funcionaban la luces de ese lugar?, ya había perdido la cuenta de los días sin embargo no se dignaba a arreglarlas, era demasiado trabajoso según su opinión y él no tenía problema con la oscuridad.
 
También había pasado mucho tiempo desde que habías hablado con una persona y la última vez había sido por radio así que no recordaba tampoco cuando había visto a un humano vivo. Pero eso tampoco le importaba.
 
Tal vez lo único que de verdad le parecía importante era cumplir con su misión. Desde hacía años estaba metido en ese edificio donde no llegaba ni una gota de la luz del sol. Solo alimentándose de un reciclado de su propios… desechos. Pudiendo salir solo unas horas cada tanto para arreglar un problema que podría fácilmente hacerle perder la vida.
 
Él era un hombre, su apariencia daba a entender que era uno de 40 años, aunque eso era falso. Medía un metro ochenta y cuatro. Su pelo era color blanco, lo llevaba largo, alcanzándole hasta la cintura ya que debido a su aislamiento había decidido dejar de cortárselo periódicamente. Vestía unos jeans y una chaqueta roja. Sus ojos eran color verdes sin embargo llevaba un especie de antifaz metálico con dos vidrios rojos para permitir la visión.
 
De un momento a otro, cuando menos se lo esperaba, un montón de datos aparecieron con velocidad por los vidrios de su antifaz. Memorizó todo sin dificultad, un poco por su gran inteligencia otro poco por que esa era la función de esos lentes. Sin esperar un segundo se paró y empezó a buscar un objeto en la oscura sala.
 
- Jackson a Kame, ¿me recibes bien?- una voz muy conocida para él sonó en sus oídos como si la persona que le hablaba estuviera frente a él, otra de las funciones de su antifaz era la capacidad de comunicarse con otras personas por cadenas de radio- ¿puedes apagar esa mierda de sirena?- está vez la voz pareció más lejana debido a que no era un mensaje para él.
 
- Aquí Kame, te recibo a la perfección- su voz seca y ruda le pareció extraña hasta él, debido a su trabajo y su aislamiento, eran pocas las oportunidades para hablar con una persona- ¿Qué tengo que hacer?- mientras seguía hablando buscaba su espada por la oscuridad, cansado ya de eso pasó sus dedos por los vidrios de su lentes y de un segundo a otro ya podía ver lo que pasaba en esa sala. No era que iluminaba la sala sino que le permitía ver la oscuridad gracias a la visión infrarroja incluida en el sistema.
 
Delante de él una gran espada descansaba apoyada en la pared. No era muy larga pero si ancha, en el medio del filo había una pequeña línea de vidrio transparente que comunicaba con el mango de la espada. La figura de dos leones conformaban los costados del agarré de la espada, a pesar de eso los contornos de ellos hacían que la mano que tomará la espada se sintiera cómoda.
 
Al mismo tiempo que tomaba la espada, una de las paredes de su refugio se levantaba dejando entrar una pequeña ráfaga de viento que se encargó de limpiar el viciado aire del lugar.
 
- Debes saber que solo queda en píe la cosechadora de Shinjuku- le dijo Jackson desde el intercomunicador- para empeorar la situación el sistema de energía de esa estación esta a punto de sobrecargarse- Kame salió de su refugio para que luego este se cerrara rápidamente.
 
En el exterior era de noche, no se veía ningún enemigo a la vista pero eso sería cosa de pocos minutos, al mirar al cielo vio un cuarto de luna, dentro de una semana no habría luna y sí solo quedaba una cosechadora significaba que en una semana sería la última para la ocupación humana de lo que alguna ves fue Tokio.
 
- Entonces solo debo ir y arreglarlo, bastante fácil- murmuró Kame, luego empezó a recordar los datos que le habían enviado unos minutos antes, la imagen del plano apareció en su cabeza, de cierta manera le sorprendió la forma de que estaba hecho- ¿Qué pasó con el plano que me hicieron?, no tiene el típico estilo lineal de Nakamoro, esté es bien intrincando- preguntó sabiendo que lo escucharían por el comunicador.
 
- No te burles de mí, yo solo intento darte el camino más fácil, no significa que no pueda hacer un trayecto más difícil- se quejó Nakamoro con tranquilidad, aunque por dentro estaba enfadado de ser llamado lineal- El mapa fue creado por la computadora debido a que nuestros enemigos han aprendido a esquivar las cámaras infrarrojas, aunque no es exacto es el camino con menos demonios o lo mejor que podemos darte- se disculpó.
 
- ahora me dicen que el infrarrojo no funciona- pensó mientras la apagaba, con un leve toque en el vidrio la vista de Kame volvió a la normalidad- denle la mayor energía posible a las luces para que pueda ver por donde voy- pidió.
 
Los faroles de la calle empezaron a encenderse de uno en uno, a veces saltaba alguna chispa debido a que estaba roto o que no llegaba la energía. A los pocos segundos la calle estaba lo suficientemente iluminaba como para que Kame no se tropezará con algo.
 
Al no recibir ninguna instrucción más de parte de Jackson y compañía empezó su misión. Siguiendo el plano ideado por la computadora, Kame pasó los primeros mil metros sin encontrarse con algún enemigo. Al llegar a la primera esquina en donde tenía que doblar decidió antes de girar revisar si había o no enemigos allí.
 
Del otro lado de la calle, había por lo menos diez de esas extrañas criaturas. Medían un metro cincuenta de alto aproximadamente, tenían brazos pequeños y sin dedos, al igual su piernas. Su cuerpo era de forma ovalado, color azul teniendo unas pequeñas esferas color dorado por todas partes. Su cara tenía una larga nariz color roja y ojos del mismo tono, no tenía orejas pero si una gran boca con filosos dientes.
 
Ninguna de las criaturas parecía haber notado la presencia de Kame por eso volvió a su escondite, si se enfrentaba directamente contra las 10 podría ganar pero quedaría lastimado, de eso no había duda. Sin embargo si los atacaba por sorpresa ganaría con facilidad, sin necesidad de perder una gota de sangre.
 
Miró a su alrededor, un callejón pasaba por detrás de una vieja tienda de electrónica que se encontraba en la esquina donde debía doblar y luchar. Entró por el estrecho pasillo y se encontró con unas escaleras de emergencia. Miró con más detenimiento el edificio. Tenía dos pisos de alto, si caía de allí no le pasaría nada. Sin pensárselo mucho más tomó su espada con la mano derecha y empezó a subir por la escalera. Por supuesto que esta no llegaba hasta el techo sino hasta una puerta del segundo piso. Pero eso no era un impedimento. El pequeño balcón donde la escalera lo había llevado estaba rodeado por un especie de vallado, Kame saltó hacía el y lo usó para poder subir al techo.
 
Desde allí pudo contar con mayor exactitud la cantidad de enemigos que se encontraban. Eran exactamente 12 demonios, todos de la misma forma. Dos de ellos examinaba con sus ojos los faroles de la calle, parecían confundidos de que se hubieran prendido. Mientras tanto otros 5 hacían guardia de una esquina a la otra. Los restantes solo estaban allí preparados para defenderse de un inminente ataque.
 
- estas mierdas- refiriéndose a los demonios- ya nos conocen demasiado, entienden cada una de nuestras tecnologías, además de nuestros procedimientos- pensó al darse cuenta de que sus enemigos ya estaban enterados que él estaba en la ciudad- Es un milagro que siendo solo un pequeño grupo personas, hubiéramos defendido Tokio por 20 años.
 
Intentado crear una estrategia para vencer a sus enemigos, Kame, empezó a observar con más detenimiento el entornó que compartía con los demonios. Al no encontrar nada que le pudiera dar una mayor ventaja esperó hasta que uno de sus enemigos estuviera lo bastante cerca de él como para poder matarlo de un solo golpe. Pasaron unos minutos cuando el grupo que montaba guardia pasó cerca. Sin dudarlo atacó.
 
Blandiendo su espada mientras caía logró rebanarle la cabeza al primero de los 5 guardias, los otros cuatro no llegaron a entender lo que pasó cuando ya estaban acompañando a su compañero. Ahora empezaba la parte más complicada, los 7 restantes ya sabían de su presencia y se abalanzaron contra él inmediatamente.
 
Los demonios no corrían, saltaban a gran altura a pesar de tener piernas cortas. La manera de atacar de ellos eran sus dientes, un buen mordisco de sus colmillos y podías quedar con un hueso roto, sin embargo él era ágil y si llegaba a morderlo no supondría más que unas pequeñas heridas.
 
De los enemigos restantes los más cercanos eran lo que estaban inspeccionando los recién prendidos faroles. Estos saltaron preparados para atacar pero Kame ya estaba listo. Con dos rápidos movimientos de su espada, los dos demonios quedaron cortados por la mitad. La sangre de los demonios, que al igual que la de los humanos era roja, quedó impregnada en el en la campera de Kame.
 
Apenas mató a esos dos, se vio obligado a esquivar un rápido ataque de uno de los demonios restantes. Otro quiso atacarlo por la espalda sin embargo Kame lo golpeó con el mango de su espada aturdiéndolo por unos segundos. No le pareció difícil matar a los restantes, estaban asustados y confundidos.
 
Sin perder ni un segundo continuó su camino, a pesar del gran esfuerzo físico que acaba de hacer no estaba ni un poco cansado. Sabía que ahora se complicaría todo aun más. Los demonios tenían sensores para detectarse entre ellos, pronto los demás se darían cuenta de la muerte de los otros.              
 
Las calles siguientes estaban desabitadas, más de la mitad del trayecto hecho y solo una vez se había encontrado con los enemigos, era extraño. Pronto estaría en Shinjuku, de allí a encontrar la cosechadora sería poco tiempo. Sin embargo un presentimiento extraño lo hizo detenerse.
 
- Nakamoro- llamó Kame por el intercomunicador, recibió respuesta de manera rápida- corta la energía de todas las luces- le pidió con seriedad, la esta vez no hubo retornó de la comunicación por unos segundos, cuando iba a repetir la orden una voz lo interrumpió.
 
- ¿Estás loco?- la voz no fue de Nakamoro, sino que provino del doctor Jackson- ¡¡Recuerda que ellos pueden ver en la oscuridad, poco pero pueden, te encontrarán y tu no podrás ver nada, morirás seguro!!
 
- No necesito ver para matarlos, estoy sintiendo una gran cantidad de enemigos a la vuelta de esta calle, no podré vencerlos en estas condiciones, sin embargo sin luces su visión baja en gran medida, solo necesito lanzarles una bomba de humo y no verán nada más, lo acabaré sin que sepan que pasó- le respondió Kame con molestia por unos momentos volvió el silencio, estaba considerando su idea- Recuerda mi habilidad como einherjer, no tardaré ni 30 segundos.
 
Las luces se apagaron como respuesta, Kame sonrió mientras se quitaba los lentes dejando al descubierto sus ojos verdes. Sus dedos se apuñaron a la espada, como preparándose para la inminente batalla que se aproximaba. Ya nada se veía. Los ojos se cerraron iniciando la carnicería.
 
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La alarma del despertador lo sacó de su querida cama, la cara de Kotaro mostraba el disgusto de tener que levantarse para ir a la escuela, una serie de bostezos sumado a las ojeras, que acaba de ver gracias al espejo, parecían querer convencerlo de quedarse en su casa.
 
Maldiciendo por lo bajo se puso su uniforme. Este era color negro, con una camisa y un pantalón de vestir. Las mangas, como también otros detalles, eran color granate, así como el símbolo de la escuela a la asistía. Después de acomodarse, bastante mal, tomó su mochila y bajó a tomar su desayuna.
 
En la mesa ya estaba su hermana, esta tenía un cardigan negro, debajo había una camisa color granate, del mismo tono que la pollera que usaba. Era el uniforme femenino de su colegio.
 
- Buen día hermano- le saludó Kairi con la boca llena, Kotaro la saludó con un gesto de su mano mientras se acercaba a la heladera. Tomó un poco de agua mientras esperaba que el arroz se calentara. Un ruido de pasos fue acompañado a los pocos segundos por la aparición de un hombre en la puerta de la cocina.
 
- Buenos días- la voz cansada del hombre no sorprendió a ninguno de los jóvenes, su rostro denotaba cansancio, se lo demostraba sus ojeras así como los cerrados que estaban sus ojos. El hombre vestía como si fuera para trabajar pero al estar esta totalmente arrugada y un poco sucia, sumado al evidente cansancio del sujeto, revelaba que en realidad acaba de volver de allí- ¿ya se van a la escuela?- preguntó el hombre a los dos jóvenes.
 
Su pelo era color negro, tenía un flequillo mal peinado pero eso era debido al poco sueño, sus ojos eran castaños del mismo tono que los de Kotaro. Era un hombre alto, metro ochenta y cinco por lo menos. Su edad rondaba entre los 40 y 45 años.
 
- ¡¡¡Papá!!!- Kairi se paró y se apresuró a abrazar al recién llegado, el hombre la acogió con una sonrisa, Kotaro y su progenitor se saludaron con un leve movimiento de cabeza y una compartida sonrisa- ¿quieres comer algo?, todavía tenemos tiempo antes de ir a la escuela.
 
- No se preocupen por mí- les pidió a los dos, Kotaro ya había terminado de cocinar su arroz y ahora estaba desayunando con tranquilidad, su padre y su hermana se sentaron en la mesa, el primero para pasar un poco de tiempo con sus hijos mientras que la segunda para terminar su comida- ¿todo bien por la noche?, ¿no a habido ninguna dificultad?- preguntó preocupado.
 
- Nada raro, todo como siempre- contestó Kotaro antes de largar otro bostezo- No tienes que preocuparte por nada, no nos pasará nada mientras este trabajando, deberías poner toda tu atención a eso, sabes que no es muy seguro manejar de noche- lo dijo con tono despreocupado intentando ocultar su verdadera preocupación, su padre sonrió al darse cuenta eso.
 
- Ya veo, si creo que me preocupo demasiado- murmuró con una leve sonrisa en su rostro, aunque pronto se enserió de un instante a otro- Kotaro ya te has convertido en todo un hombre- dijo orgulloso- mientras que tú Kairi- la chica dirigió su mirada a su padre- te estas convirtiendo en un hermosa mujer, su madre estaría orgullosa de ustedes.
 
- Kairi, ve a buscar tu mochila que se nos hará tarde- le pidió Kotaro a su hermana, esta asintió un poco confundida debido a que aun tenían tiempo sin embargo subió la escalera dejando solos a padre e hijo- ¿Qué pasa?- preguntó sin más Kotaro- Siempre que hablas así es que algo va a pasar.
 
- Siento que pronto no podré protegerlos más, eso pasa Kotaro- le contestó con un poco de pesadumbre pero sin derrumbarse- pronto todo cambiará, tendrás responsabilidades muy importantes- Kotaro no entendía mucho lo que su padre decía, si se refería a vivir solo o a convertirse en adulto eso no pasaría muy pronto, a penas tenía 15 años- Se que cuidarás a tu hermana.
 
- ¿Acaso estás enfermo?- se aventuró Kotaro sin ocultar su preocupación- ¿Por qué me estás diciendo todo esto?, no entiendo a que quieres llegar- su padre le sonrió mientras le tocaba la cabeza, al sentir el calor de la mano de su padre su vista cambió nuevamente a donde veía a Tokio destruida sin embargo ahora enfrente podía ver unas extrañas criaturas de ojos rojos.
 
El ruido de la vuelta de su hermana lo hizo volver a la normalidad. Sin despedirse de su padre tomó su mochila y salió de la casa, más confundido que antes y con el miedo, está vez un poco menor que el día anterior, revoloteando en todo su cuerpo.
 
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El camino al colegio fue silencioso, Kairi había notado que su hermano no estaba con el mejor humor así que prefirió no decir nada para no molestarlo, Kotaro no tenía ganas de hablar solo pensaba una y otra vez las palabras que su padre le había dicho y las repentinas imágenes que ya se estaban volviendo costumbre.
 
Se despidió de su hermana al entrar a la escuela y se dirigió a su salón no sabiendo si soportaría todo un día allí, habiendo este comenzado de una manera no muy buena. Al ver vacía el aula se relajó pensando en que tendría unos minutos para calmarse. Se sentó en el último asiento, al lado de la ventana, como acostumbraba, luego recostó su cabeza en la madera de la mesa y cerró los ojos.
 
Pasaron unos minutos antes de que escuchara voces familiares para él, levantó su cabeza para ver que como dos jóvenes lo saludaban con la mano mientras entraban al aula. Ya había unos cuantos de sus compañeros sentados sin embargo Kotaro no se sorprendió de no haberlos escuchado ya que se había dormido.
 
- ¿Cómo estás Kotaro?- preguntó el primero de los recién llegados, era un joven bastante flacucho y se lo veía bastante deshuesado, tenía antejos circulares que cubrían sus ojos negros, además su pelo estaba cortado como si hubiera usado de molde una taza.
 
- Hey hermano- le saludó el segundo, tenía el pelo color castaño bastante enredado, en su cara portaba una gran sonrisa que acompañado por el movimiento de la mano tan efusivo para saludar hacían notar a Kotaro que estaba de buen humor. No era tan alto como él pero era mucho más que el otro joven- te ves deprimido, no me digas que Mioshi te cortó.
 
- ¿cortar?- preguntó Kotaro mirándolo aún con el rostro pegado a la mesa- Sabes que Sakura y yo solamente somos amigos, no digas estupideces tan temprano, ¿Quieres Souta?- el aludido solo le sonrió y encogió sus hombros.
 
- Sin embargo te ves deprimido, en eso Souta tiene razón- le dijo Taishi, el otro joven amigo de Kotaro- ¿Qué te pasa Kotaro?, ¿son los exámenes finales que se vienen?, se que son difíciles pero…
 
- No es eso- Kotaro le cortó, luego permaneció unos segundos en silenció meditando si le tendría que decir lo que le pasaba. Decidió no hacerlo ya que en realidad ni él sabía que le estaba pasando- ¿de que estaban hablando antes de llegar?- preguntó intentando cambiar el tema.
 
- preferirías no enterarte- le dijo Souta con cara de fastidio, Taishi miró a su amigo con mala cara cosa que aumento la curiosidad de Kotaro- Taishi leyó algunos de esos libros extraños que siempre está leyendo y ahora cree que todo lo que vivimos es un sueño.
 
- No dije eso- negó Taishi- además mi libros no son raros- se defendió a si mismo rápidamente- solo digo que tal vez lo que nos parezca a nosotros nuestra viva tal vez sea un sueño, es decir como sabemos cuando estamos soñando y cuando no.
 
- pues te pellizcas si te duele, significa que no estás soñando- contestó a la interrogante Souta, Kotaro sonrió ante la respuesta de su amigo, sin embargo Taishi solo negó con su cabeza.
 
- ¿y que pasaría si soñaras el dolor?- preguntó Taishi, Kotaro y Souta se sorprendieron a con la pregunta de su amigo sin embargo a pesar de que lo pensaron no supieron como contestarle.
 
- ¿Y si somos un sueño de una persona?, ¿y si de verdad todo lo que nos parece el mundo en realidad es un farsa?- al ver que sus amigos estaban pensando en lo que decía Taishi se emocionó aun más.
 
- ¿Qué más da si vivimos en un sueño?- preguntó Kotaro antes de acostar su cabeza otra vez en la mesa- eso no me saca el sueño que tengo por despertarme temprano y el aburrimiento por tener clases- le contestó haciendo sonreír a sus dos amigos- Si es un sueño de una persona que se despierte antes de la hora de matemáticas, ¿quieres pedírselo?
 
- Me parece muy interesante lo que opinas Taishi-kun- una voz, proveniente de frente de Kotaro, lo hizo levantarse rápidamente. La imagen que vio, a pesar de haberla visto miles de veces, lo dejó estático.
 
Frente a ellos dos chicas los miraban con diferentes gestos, la primera de ellas era alta, tenía una larga cabellera color negra. Sus ojos, color celeste, combinaban a la perfección con su elegante figura. Ella sonreía con mucha confianza. Su piel era bastante pálida pero no para hacerla quedar feo, encajaba a la perfección convirtiéndola es un hermosa joven.
 
La otra era más baja, su rostro estaba levemente sonrojado dirigido al piso ya que no se atrevía a mirar a los jóvenes que se encontraban delate suyo. Tenía el pelo más corto que su compañera, llegándole hasta el cuello, delante no tenía flequillo más bien algunas franjas de pelo le caían en la cara. En el costado izquierdo llevaba dos pequeñas horquillas con forma de manzana. Su pelo era de un color de entre el pelirrojo y el castaño, combinándole perfectamente con sus ojos avellanas que poseían un leve color rojizo.
 
- Buenos días Kotaro- se animó la segunda chica a mirar a los ojos al joven este le sonrió antes de contestarle el saludo.
 
- Buenos días Sakura- contestó levemente sonrojado él también,
 
Capítulo 3: Sangre y Katana.:
 
 
Con lentitud cada una de las luces de esas calles volvieron a prenderse revelando un sin fin de cuerpos demoníacos rebanados por doquier. La única figura que se movía era la de un hombre y su sangrienta espada.
 
Después de revisar que ninguno de sus enemigos quedara vivo, Kame limpió la hoja de su espada volviéndola a dejar tan reluciente como lo había estado antes de iniciar la masacre. A pesar de ya no poder contar la cantidad de demonios muertos no había tardado ni un minuto desde que Jackson, desde la central junto con Nakamoro y Minara, había cortado la energía dejándolo en la oscuridad a él, como a sus enemigos.
 
Aunque no tenía ninguna herida visible estaba demasiado cansado debido al esfuerzo que acaba de hacer para vencer a sus enemigos. Sin embargo no podía detenerse, tenía que arreglar la cosechadora o todo sería en vano.
 
- ¿Te encuentras bien Kame?- él no logró diferenciar si el dueño de la voz era Nakamoro o Jackson, estaba muy aturdido y confundido. Caminaba a trompicones tambaleándose de un lado a otro, sin embargo no se detenía para nada.
 
- Solo un poco confundido- admitió Kame- Me cuesta convertirme en einherjer, mi cuerpo no fue hecho para eso- les recordó mientras el mareo empezaba a desaparecer y su entornó se volvía más normal a su vista- ¿Falta mucho para llegar a la cosechadora de Shinjuku?, con todo esto he olvidado el mapa.
 
- Solamente tienes que caminar unos 200 metros y doblar a la derecha- le contestó Nakamoro mediante el intercomunicador integrado en sus lentes, Kame asintió y empezó a transitar lo indicado.
 
Ya no se preocupaba por un posible ataque enemigo, la mayoría de los demonios estarían terminando de contaminar la cosechadora de Minato, lo que acaban de matar eran el grupo de exploración destinado a inspeccionar el próximo lugar de ataque.
 
Los demonios que tenían a Tokio sitiada eran unos 34 mil, ellos atacaban cada cosechadora desde hacía 19 años, sin embargo, a pesar de que solo la defendían un grupo de personas no superior a 10, no les era fácil tomar las cosechadoras ya que contaban con grandes escudos de energía. De las 23 cosechadoras que se había establecido en Tokio, 22 ya habían caído y el escudo de Shinjuku no tardaría en caer ante el ataque conjunto de todos los demonios.
 
Los escudos eran tecnologías de la más alta complejidad, el mejor invento del hombre ante de la caída. Creados con la tecnología para hacer una bomba atómica, estos escudos utilizaban el poder ofensivo de estas armas para la defensa, creando una capa protectora de inmenso poder. Sin embargo tal poder requería de mucha energía, lo que los demonios hacían para deteriorar esa protección eran atacarla lentamente para así robarle su energía.
 
Atacaban en bloques de a 100, después de un día de desgaste los demonios descansaban un mes, sin embargo los ataques eran ininterrumpidos ya que por día solo atacaban 3 bloques por cosechadora. Al quedar una sola cosechadora ese número aumentaría ya que no tenía un contraataque por los otros flancos al no haber otra cosechadora activa.
 
 
Las cosechadoras en sí, eran maquinas que mantenían a miles de personas en un estado de sueño constante. Las personas en sí no eran seres humanos comunes y corrientes, tenía capacidades altamente desarrolladas, podían hacer cosas que ningún humano común haría.
 
Sus genes estaban alterados para que tuvieran alguna clase de habilidad extra. Sin embargo esas habilidades no eran fácil de utilizar por ende se los entrenaba (sin que ellos supieran) en un mundo de sueños para que cuando lograran utilizar sus “poderes” despertaran.
 
Sin embargo debido a los ataques de los demonios, se podía despertar a los humanos de las cosechadoras con anticipación, no todos lo lograban y de ellos casi ninguno lograba controlar su habilidad especial por ende solo eran humanos comunes y corrientes hasta que pudiera aprender a “despertar” completamente.
 
- ¿Es este edificio?- preguntó Kame, delante suyo se erguía un imponente almacén industrial, estaba hecho por chapas, la mayoría ya oxidadas por las desocupación y la falta de mantenimiento.
 
Quiso tocar la pared del lugar pero a pocos milímetros algo lo detuvo causándole una pequeña descargar eléctrica que no lo lastimó pero si lo alertó de que allí había uno de los escudos.
 
- Dirígete a la puerta que está a tu derecha, cuando llegues ahí te abriremos el escudo- las indicaciones de Jackson eran claras, se notaba en su voz que estaba tenso sin embargo prefirió no decirle nada- Tendrás solo unos segundos para entrar, no intentes verificar si es escudo no está activo, solo tienes que confiar en mí.
 
- Claro que confió en ti Jackson, ¿Cómo no lo haría si te conozco desde hace 20 años?- preguntó con tono de burla intentando sin éxito cambiar el humor de su viejos amigo- Estoy a tu disposición- le dijo volviendo a su seriedad habitual indicándole que esperaba para entrar.
 
Después de recibir la orden e ingresar al lugar donde la cosechadora estaba manoteó la pared hasta encontrar los interruptores que encendieron las luces. El rápido cambio de iluminación encegueció por unos segundos a Kame sin embargo no tardó en acostumbrase a poder ver todo su alrededor con plenitud.
 
La majestuosa maquina que era la cosechadora le seguía impresionando a pesar de haberlas visto infinidad de veces. Ver tal maquinaría trabajando sin cesar y sabiendo lo importante que era para sus fines le hacían pensar que era poco lo que las cuidaban teniendo en cuenta que la supervivencia humana dependía de esa maquina.
 
Tardo unos 15 minutos en arreglar el desperfecto, con la ayuda de Nakamoro y sus conocimientos sobre las cosechadoras no habían tenido ningún problema en repararlo y encima potenciar los escudos. Sin embargo los escudos no durarían para siempre.
 
- ¿Cuánto tenemos antes de que caiga el escudo y los demonios puedan acceder a esta cosechadora?- a pesar de querer ocultar su preocupación, Jackson y lo demás notaron su intranquilidad, sin embargo no podían mentirle para tranquilizarlo.
 
- Una semana, hemos puesto para que se despierten todos los que puedan para esa fecha, a pesar de nuestros esfuerzos no creo que tengamos muchas valquirias y mucho menos algún einherjer- le explicó Jackson
 
- Entonces tendremos que apostar todo lo que podamos a que los pocos einherjer que salgan sean lo suficientemente fuertes- contestó Kame- ¿has hablado con los Thors para avisarles sobre el día del despertar de Shinjuku?, de allí- señalando la cosechadora- saldrán miles, necesitan ubicarlos en algún lugar, será un cambio de vida impresionante para ellos.
 
- Los Thors vendrán y se los llevaran a la ciudad refugio Hjarta- esta vez contestó Minara quién parecía la más enterada del tema- ya he programado a la cosechadora para que les explique la situación a sus habitantes antes del abrupto despertar, en Hjarta se los asignará a viviendas y en caso de que quieran podrán los más capacitados unírseles a los Thors.
 
- Ya veo- por unos segundos Kame se quedó en silencio meditando la situación, por su mente rondaba una idea, era peligrosa pero si funcionaba sería de gran ayuda para ellos. Después de pensarlo un poco más decidió preguntar la opinión de sus compañeros antes de proseguir- ¿Creen que pueda conectarme a la cosechadora hasta el despertar?- preguntó.
 
Nadie contestó por unos minutos, eso señalaba que estaban pensando que sería lo mejor en está situación. No dudaba que Jackson y los demás habían tenido la misma idea que él sin embargo aún no estaban tan seguros que todo resultaría como él.
 
- ¿Crees que no tendrás problema para volver a despertarte  de la cosechadora?- como suponía era Jackson el que respondería, ni Nakamoro ni Minara tenían decisión en asuntos de verdadera importancia, daban sus opiniones pero era el científico estadounidense el que terminaba tomando la decisión final.
 
- Ya has visto mi capacidad para “despertar” en este plano, no será difícil hacerlo allí- le reveló, otra vez silenció sin embargo la decisión ya estaba tomada.
 
Del piso, cercano a la cosechadora, salió una pequeña habitación. Estaba hecha de metal y tenía infinidad de circuitos en sus paredes, el techo estaba compuesto por una esfera cortada a la mitad que cubría todo el diámetro del extraño aparato. Delante de él se podía ver una puerta de dos metros de alto y uno de ancho aproximadamente. El umbral se separó en dos, yendo cada uno de los lados a un costado diferente, permitiéndole la entrada, Kame caminó lentamente hacía allí. La puerta se cerró al instante de que el hombre entrara a la pequeña habitación y sin esperar alguna orden de su parte sintió como esta empezó a bajar por el piso.
 
Tardó unos minutos en alcanzar su destino, sin embargo al llegar las puertas se abrieron inmediatamente dejándolo con la vista de una oscura sala. Kame salió del ascensor, el cual volvió a bajar al quedarse sin ocupante. Al mismo tiempo que Kame pisó el piso de esa sala toda la gigantesca habitación se iluminó dejando a la vista una infinidad de capsulas en donde miles de personas dormían de manera inmutable.
 
Los recipientes en donde esa gente dormía, estaban acostados en el piso, median metro y medio de ancho y tres de largo. La parte que tocaba el suelo estaba compuesta de metal mientras que la superior era un vidrio que, a pesar del paso de los años, estaba tan limpio como si fuera recién hecho.
 
La habitación en donde estaba era gigantesca, lo suficientemente alta y ancha como para mantener acostada a tanta gente y aunque había muchos pisos para separar a los dormidos, Kame no llegaba a ver todos los humanos que estaban ingresados en la cosechadora.
 
Cerca de donde había bajado del ascensor había una de las capsulas totalmente vacía, parecía como si Jackson la hubiera dejado libre a propósito para este momento sin embargo pensar que alguien tenía previsión para 19 años ya era demasiado, incluido para su amigo científico.
 
Sin decir palabra alguna se acercó al recinto en donde se integraría a la cosechadora, con un botón hizo que la protección de vidrio se hiciera a un lado permitiéndole entrar, Kame lo hizo no antes de mirar la cámara que lo seguía a cada movimiento. Cuando estaba a punto de quitarse las gafas y cortar la comunicación un mensaje le llegó.
 
- el que buscas es el número 275.453 de Shinjuku- le dijo la voz de Jackson antes de que la comunicación se cortase, Kame sonrió y tocó uno de los botones que había dentro del recipiente, ordenándole al vidrio que volviera a sellar la capsula. Pocos segundos fue lo que duró despierto, antes de caer (como todos las personas de esa habitación) en un pesado trance.
 
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Amparados bajo la sombra de un árbol Kotaro, Souta y Taishi descansaban intentando reponerse de la gran maratón en  que su profesor de educación física los había hecho participar.
 
Taishi se lo veía bastante cansado y todavía respiraba con dificultad, estaba tirado en el piso, Souta estaba parado intentando ver mejor a sus compañeras que ahora les tocaba correr mientras que Kotaro solo estaba apoyado en el tronco intentando dar una pequeña siesta.
 
De los tres se notaba que Kotaro era el único que no estaba verdaderamente cansado por la actividad física que acaban de hacer, Souta no estaba tan mal como Taishi pero se le notaba cansado, sin embargo eso no le impedía moverse inquieto siguiendo a sus compañeras correr, su vista viajaba buscando a alguien en especial al encontrarla dio un pequeño grito de triunfo.
 
- Miren, miren allí está Misake - dijo señalándole a sus amigos a la amiga de Sakura, a pesar de lo cansado que estaba Taishi se levantó para vislumbrar mejor a la hermosa joven. Su atractiva figura se acentuaba debido a la ajustada ropa de gimnasia, un leve sonrojo provocado por el sol y el cansancio contrastaban con su palidez habitual dándole un toque más encantador si era posible- ¡¡ES TOTALMENTE PERFECTA!! ¡¡UN 10!!
 
- No hay duda que Misake es la chica más atractiva de nuestro colegio- resaltó Taishi siguiendo a la chica correr- podría dedicarse al modelaje tranquilamente, se nota su diferencia con las otras chicas.
 
Después de quedar unos minutos en silencio, otra chica captó la vista de los jóvenes.
 
- Aunque Mioshi tampoco está mal- murmuró Souta llamando la atención de Kotaro quién con un ojo empezó a seguir a su “amiga” mientras corría. Su cara estaba mucho más roja que las de las demás, aunque no le sorprendió a Kotaro ya que sabía que Sakura no era buena en los deportes.
 
Souta notó como recién ahora su amigo había empezado a prestar atención a lo que él y Taishi hablaban, una sonrisa burlona cruzó por su rostro al ver la reacción de Kotaro con relación a Sakura Mioshi.
 
- ¡¡Admítelo Kotaro te gusta Mioshi!!- le acusó Souta, Taishi se sorprendió de la repentina acusación de su amigo sobre Kotaro, no es que no pensara que pudiera ser verdad porque él también creía lo mismo, sino que no esperaba que Souta lo sacará a la conversación tan de repente.
 
Kotaro no pudo evitar sonrojar levemente al escuchar a Souta. Trató, inútilmente, de calmarse pero las miradas de sus amigos fijas en él no eran de mucha ayuda para eso. Quiso negarse pero las palabras no le salían del nerviosismo en el que estaba hundido. No era la primera vez que sus amigos le habían a preguntado eso sin embargo siempre se esperaba la pregunta y se preparaba para contestarla, en cambio esta vez no había esperado la pregunta y se había quedado totalmente en blanco.
 
- cla… claro que no- mintió Kotaro sin embargo la mirada de sus amigos no se inmuto ante la respuesta del joven, volviéndose aún más profunda poniendo a Kotaro aún más nervioso que antes. Largando un suspiró marcando su resignación les contestó- Si… si me gusta Sakura.
 
Souta se sentó al lado de Kotaro pasó su mano por detrás de la cabeza de él, antes de agarrarla y dirigirla contra la suya haciéndolas chocar de costado. El impacto fue fuerte pero aún más para Souta ya que a eso le acompañó un golpe en su cabeza de parte de Kotaro.
 
- ¿Qué haces estúpido?, ¿acaso quieres matar a las últimas neuras que te quedan?- le preguntó con un fingido gesto de enojo en su rostro, Souta solo sonrió cosa que derrumbo el teatro de Kotaro quién le tendió su mano para ayudarlo a levantarse.
 
- Por fin lo admites hermano- le felicitó Souta mientras se levantaba, Taishi sonrió al ver a sus dos amigos sonriendo- Ven Taishi acércate tenemos que pensar entre los tres como se le declara a Mioshi- Kotaro ya sabía que su amigo diría eso al enterarse de que le gustaba así que ya se había predispuesto a escuchar sus opiniones.
 
- No hay necesidad de pensarlo- dijo Kotaro cortando la conversación de sus amigos, Souta  ya iba a quejarse sin embargo Kotaro lo interrumpió con un gesto de su mano- Lo haré hoy cuando la acompañe a su casa.
 
- ¿Es una promesa?- preguntó Souta sorprendido de la decisión de su amigo, sabía lo tímido que era por eso le parecía demasiado irreal que tomará esa decisión de manera tan veloz. Él pensaba que tendría que luchar por meses con Kotaro para animarlo a que se declarara.
 
- Si- dijo decidido mientras levantaba su puño y lo acercaba a sus amigos, estos hicieron los mismo chocando los suyos con el de Kotaro- Es una promesa, la próxima vez que vea a Sakura le diré que quiero estar con ella.
 
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El timbre del final de clases sonó, por primera vez en toda su vida Kotaro no quería que las clases terminaran, toda la valentía que había tenido en la clase de gimnasia había desaparecido y ahora la duda sobre si de verdad confesarse con Sakura era la mejor idea.
 
Ya todos sus compañeros se estaban yendo al mismo tiempo que el profesor les recordaba que llevaran una tarea que no le importaba a Kotaro para nada en esos momentos. Souta y Taishi le dieron un pequeño golpe en la espalda, el primero para que recordara la promesa, el segundo para animarlo ya que notaba lo nervioso que estaba.
 
Mientras se levantaba de la silla y ordenaba lentamente sus libros sentía la mirada fija de un par de ojos castaños que tanto conocía. No se atrevió a decir nada solo empezó a caminar seguida por la chica quién no entendía bien que era lo que le pasaba a su amigo, después de caminar unas cuadras fuera del instituto, Kotaro escuchó como los pases de Sakura se detenían.
 
- ¿No esperaremos a Kairi?- preguntó Sakura refiriéndose a su hermana pequeña, Kotaro estaba demasiado sonrojado para mirarla, así que prefirió ocupar su vista con el paisaje.
 
El cielo teñido de rojizo le daba al lugar un ambiente más caluroso, eso sumado a los árboles de cerezos que estaban en plena forma, debido a que era primavera. A su costado había unos bancos de piedra. Nadie además de ellos estaba en la calle dejándolos completamente solos. Condenadamente romántico era el lugar según Kotaro. Parecía como si todo estuviera predispuesto para que le dijera a Sakura que le gustaba.
 
- No, hoy tiene club de teatro, mi padre la recogerá antes de irse a trabajar- le contestó mirando los bancos fijamente, aún no se atrevía a mirarla- Solo estamos nosotros dos- murmuró antes de darse cuenta que significaba eso, insultó a su mente por unos segundos por el comentario que había hecho.
 
- Desde que salimos del salón no me has dirigido ni una palabra y ni siquiera me has mirado- la voz de Sakura parecía dolida cosa que molestó a Kotaro- ¿acaso te hice algo que te enojase?, si es así dímelo e intentaré recom….
 
- ¡NO!- dijo elevando su voz más de lo que pretendía, su mirada se habían vuelto a cruzar, otro insulto metal cruzó por la mente al ver los ojos vidriosos de Sakura, no podía seguir así- ¿puedes sentarte un minutos conmigo?- le pidió indicándole el banco más cercano a donde ellos estaban, Sakura asintió con su cabeza.
 
Kotaro quiso moverse pero todo quedó estático a su alrededor, Sakura había quedado a medio camino del banco, mientras que delante de él unas hojas de cerezos, que anteriormente habían estado flotando con el viento, ahora permanecían inmóviles en el medio del aire.
 
Tampoco Kotaro podía moverse, los minutos pasaban, o eso por lo menos creía él, y nada cambiaba, no sabía como sobrevivía sin poder respirar, cuando la situación comenzaba a exasperarlo algo cambió.
 
Por tercera vez en dos días había vuelto al Tokio totalmente destruido, sus movimientos volvieron a aparecer así como lo de su alrededor. Sin embargo los problemas parecían recién comenzar, su estadía en ese mundo siempre era corta sin embargo pasados cinco minutos y que nada cambiara, el miedo lo empezó a apodarse de él.
 
- ¿Hay alguien por aquí?- preguntó con un grito, el eco de su voz solo le puso los nervios más de punta que antes. Al no recibir respuesta más que la de su propia voz, prefirió sentarse para pensar que hacer.
 
Sin nada en que ocupar su tiempo empezó a investigar con su vista los alrededores del lugar. La torre de Tokio estaba lejos sin embargo era visible, no había duda de que eso era Tokio sin embargo no le cabía en la cabeza como era posible que su ciudad natal estuviera así. En la calle donde se encontraba había un par de faroles que funcionaban y dos que no funcionaba tirado en el piso.
 
Un auto oxidado y destruido estaba a su costado, la puerta derecha estaba abierta mientras que la izquierda cerrada. Milagrosamente las ventanas seguían intactas. Sin pensarlo demasiado Kotaro ingresó al auto pensando que estaría más cómodo allí. Al lugar de acompañante le faltaba el asiento sin embargo el del conductor estaba intacto.
 
Pasado un tiempo, casi una hora, Kotaro escuchó un ruido afuera del auto. Allí una criatura de metro y medio de alto inspeccionaba unos escombros que había usado él de asiento un rato antes. La criatura no tenía dedos ni en los pies ni en sus manos. Sus brazos y piernas eran muy cortos, parecía que no podría moverlos con mucha velocidad debido a la poca distancia que había. Con una larga nariz roja olía el lugar donde Kotaro había estado cosa que aterro aún más al chico.
 
Intentando no emitir ruido alguno, Kotaro se dispuso a esconderse bajo la guantera del auto aprovechando la falta del asiento. Una especie de dejabu cruzó por su mente, los recuerdos de 12 años atrás aparecieron como si los momentos vividos en ese tiempo volvieran a surgir.
 
- ¡¡¡MAMÁ!!!- la gran mancha de sangre reflejaba al niño de pelo castaño mientras tenía su mirada fija al suelo a unos centímetros de la sangre- ¡¡NO PUEDES MORIR!! ¡¡NO TE MUERAS MAMÁ!!- la mujer de ojos color castaño y pelo castaño claro mantenía su mano derecha sobre el gran corte que tenía en su estomago.
 
El líquido rojo no cesaba de salir del corte de la mujer quién solo le sonreía a su niño. Este se sentía impotente al ver que su madre moría frente a él y no podía hacer nada para solucionarlo.
 
 
El estruendo que provocó la puerta del auto al volar por lo cielos volvió a Kotaro a pensar en su problema, el asiento donde acaba de estar sentados segundos antes ahora era ocupado por el demonio que tenía sus ojos rojos clavados en el joven. Sin perder un segundo abrió la puerta más cercana y salió a trompicones, la criatura escupió los pedazos de metal  de la puerta que acaba de destrozar con sus afilados dientes.
 
Con todas sus fuerzas empezó a correr intentando escapar de la criatura que a pesar de ser más lenta parecía más acostumbrada al terreno ya que podía esquivar con más facilidad los escombros mientras que estos complicaban a Kotaro en cada paso que daba.
 
Al encontrarse con una zona de asfalto levantado Kotaro subió a uno de ellos antes de saltar le pifió al suelo haciendo que su cuerpo terminara impactando contra el frió asfalto. Quiso levantarse rápido pero un clavó oxidado le lastimó el pie hiriéndoselo y acabando con toda posibilidad de escape. Los raspones no faltaban en ninguna parte de su cuerpo sin embargo no podía darse el lujo de preocuparse por eso en ese momento ya que tenía un problema aún más grande.
 
En realidad por altura no era tan grande pero el peligro no había duda…
 
El demonio estaba frete a él preparándose para atacarlo en cualquier momento, su mano no parecían ofensivas en ningún modo sin embargo sus grandes colmillos parecían ser una arma bastante agresiva ya como para tener otra.
 
Con una rápida ojeada encontró a su lado un palo de metal de un metro de largo, lo tomó ya que tenía características parecidas a la de una katana. No era curva ni tampoco era filoso sin embargo medía como la espada de madera que usaba normalmente en las clases de kendo y no encontraba algo mejor para defenderse.
 
Ninguno de los dos hizo movimiento alguno. A pesar del dolor que tenía en su pie derecho, Kotaro, no parecía preocupado por eso, su vista estaba fija en el enemigo. Los segundos pasaron sin embargo a Kotaro le parecieron horas. Sin previo aviso de un momento a otro la criatura dio un gran salto en dirección al joven, sus dientes iban de manera frontal. Kotaro recordó como solo con esos dientes había destruido la puerta del auto. Teniendo en cuenta eso se lanzó hacía la derecha esquivando el ataque con lo justo.
 
La criatura se estrelló contra una placa de asfalto que estaba tan elevada como si estuviera parada. La nube de polvo producida por el impacto no le permitió ver a Kotaro que había pasado sin embargo él estaba seguro que su enemigo no estaba muerto ni mucho menos.
 
Cuando el polvo empezaba a dispersarse, de dentro de allí volaron a la dirección de Kotaro tres bolas de metal. Con una increíble reacción golpeó a uno con la barra de metal y esquivó el otro sin embargo el tercero le rozó en su brazo izquierdo produciéndole un moretón y otro dolor más con el cual cargar. Sin embargo, a pesar del dolor de su cuerpo, esta vez prefirió contraatacar, con una pequeña carrera entró a la nube de polvo encontrándose con su enemigo. Este pareció sorprenderse de la presencia del joven quién aprovecho la sorpresa del demonio para asestarle un fuerte golpe en su cuello logrando quebrar la resistencia de su rival y obligándolo a retroceder.
 
No quiso desaprovechar su momento en la batalla por eso empezó a arrinconar al demonio con fuertes golpes de su barra de metal, cada paso que el demonio daba para atrás significaba otro golpe de parte de Kotaro. Sin embargo por cada paso significaba un agudo dolor proveniente de su píe. Sabía que no podría seguir así por mucho tiempo sin embargo no podía parar.
 
El demonio ya sangraba por todas partes, uno de sus ojos rojos estaba cerrado, debido a que había recibido un golpe de parte del joven allí. Además de todo se lo notaba mareado, no podía moverse con facilidad.
 
Esta vez la criatura era la que quería escapar sin embargo Kotaro no le dio ese privilegio pensando en que podía volver más tarde con más de los suyos. No sobreviviría a eso. Entre el intento de escape, Kotaro logró darle en uno de sus pies, haciendo que su enemigo cayera de frente al piso. Sin piedad alguna por parte del joven, golpeó a su enemigo por casi 3 minutos hasta que este quedo totalmente inmóvil.
 
Tenía sangre en su cuerpo, un poco de su enemigo pero mucha más suya. Mientras que el cuerpo del demonio era un mar rojo, desde hacía ya minutos que no había hecho movimiento alguno. No había duda de que estaba muerto.
 
Kotaro se acostó en el piso agotado por todo el esfuerzo que había hecho. A pesar de que sabía que no estaba seguro en ese lugar, no pudo evitar cerrar sus ojos y dormirse al instante.
 
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Sus ojos se abrieron en lo que a Kotaro le parecieron horas, sin embargo no estaba en el lugar donde se había dormido sino en un lugar muy conocido para él.
 
La habitación en la que se encontraba estaba hecha totalmente de madera, estaba en una habitación espaciosa, no había ningún mueble por el costado, solo delante suyo un hombre clavo meditaba con sus ojos cerrados sin emitir sonido.
 
El hombre aparentaba unos 50 años de edad, tenía pelo alguno, ni en la cabeza ni el la barbilla. Su piel estaba bronceada, aunque parecía ser más que era el color natural del hombre a que hubiera estado tomando sol. Llevaba una especie de poncho, color crema, encima de su ropa. Kotaro se sorprendió ya que la persona delante de él era su maestro de kendo.
 
En ese momento Kotaro notó que sus heridas de la batalla no estaban, ni siquiera la que se había hecho en su píe con el clavo. Además no tenía la ropa que tenía puesta antes sino que vestía su ropa de entrenamiento de kendo.
 
Su maestro permanecía en un impasible silenció que solo parecía que se perdería cuando él quisiera. Después de uno minutos sin que ninguno de los dos hablara su maestro abrió los ojos. Estaban dirigidos a Kotaro.
 
- Kotaro - lo llamó el hombre, este reacciono levantando su rostro, a pesar de todas las preguntas que tenía no hablaría hasta que se le diera permiso- Te diré un par de cosas que te servirán en la vida que pronto tendrás que tomar, por favor no digas ninguna palabra, solo escucha- con un leve asentimiento de cabeza Kotaro le indicó que aceptaba lo pedido.
 
Su curiosidad ahora era mucho más grande…
 
- En cualquier situación que estés, usa tu cabeza antes de usar la fuerza, te ahorrara peleas innecesarias- Kotaro asintió- Procúrate tener las cosas importante protegidas, no dejes que nadie las dañe ya que el dolor para ti, sería aún mayor- esos consejos siempre los daba su maestro, Kotaro no sabía que era de diferente esta vez, ¿acaso no le diría que le estaba pasando?- y por sobre encima de todas las cosas no dejes que nadie maneje tu vida, es tuya y tu deberás guiarla para hacerla una vida honorable- con un gesto de su mano le indicó que se levantara, Kotaro lo hizo sin quejarse ni preguntar porque- A mi lado está la espada que han pasado los dueños de este dojo de generación en generación, ahora quiero que seas tú el que la use, tómala.
 
En ese momento fue cuando Kotaro notó la katana enfundada que había al lado suyo. Tanto el mango como el forro de la espada eran de color blanco sin embargo el encordado del mango formaba la imagen de un sol en cada lado.
 
- Antes de tomar la katana debes decirme si por el resto de tu vida seguirás el camino de la espada- Kotaro tomó la katana como respuesta haciendo sonreír a su maestro- Su nombre es Danshinguraito, que significa danzante de la luz, espero que está Katana te guíe por ella y que cuando la oscuridad cruce frente de ti logres aplacarla con su ayuda.
 
Cansado de permanecer en silencio y con miles de dudas por su mente Kotaro miró a su sensei advirtiéndole que hablaría aunque no contara con su permiso- ¿Cómo es que estoy aquí?, ¿Qué es le pasó a Tokio?, ¿acaso esto es real o es un sueño?
 
- La batalla que viviste hace unas horas no fue algo real, pero tampoco fue algo falso, aunque quisiera explicártelo hay datos que no puedo relevarte y que harías que no entendieras lo que te acaba de pasar- le contestó confundiendo más al joven- Solo puedo decirte que ahora estas en el Tokio en el que te criaste pero que sin embargo también estas en el Tokio en el cual presenciaste hace rato- le intentó explicar- Se que no lo entiendes pero la paciencia en un gran paso en el camino de la espada, si te alias a ella, tarde o temprano tendrás tus respuestas.
 
El hombre cayó haciendo notar a Kotaro que no diría más, con más dudas de las que ya antes tenía el joven se despidió con su katana en mano haciendo una pequeña reverencia.
 
- no entiendo lo que pasa, sin embargo tengo que fingir como que no pasa nada, al fin y al cabo si tengo paciencia las respuestas llegaran por si solas- pensó Kotaro mientras se encaminaba a su casa, sin notar que era vigilado por su espalda.
 
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Jue Ago 02, 2012 8:46 pm

Pues si que ha pasado un tiempo desde que actualizaste, y esta vez admito que recordaba a kame un poco diferente (no con el cabello tan largo). Me han gustado tanto como la primeravez que los leí yme parece que no ha habido muchos cambios, y de hecho esta parte de la historia me sigue recordando a ToP (del cual no sabemos nada hasta el momento) con las cosechadoras y la forma de crear los escudos. Los demonios... habia olvidado quetenian la nariz roja, los recordaba completamente azules. 

En fin, espero que los siguientescapitulos no tarden tanto XD, nos seguimos leyendo. 




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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por MaNtoSastO el Sáb Ago 04, 2012 5:30 am

Bien! Ayer me leí el dos y recién me puse al corriente con el tercer capítulo Very Happy
No recordaba muy bien como eran los amigos de Kotaro en el mundo del sueño ni a Sakura,
Spoiler:
me quedé con Kotone yo xD Creo que va a dar pie a un triángulo amoroso o problemas para el futuro Very Happy Bien!
Ahora me quedó una duda que no recuerdo si está respondida más adelante pero la haré igual: Kotaro recibe la espada que lo acompañará en sus travesías de su maestro de kendo en este capítulo, mientras está en el mundo de sueño. Eso significa que la espada es parte del sueño. Entonces ¿cómo es que la tiene en el mundo real cuando despierta? No me acuerdo si se la habían dejado junto con él en la cápsula o cómo era.

Ahora me iré a ver si está la comida y esperaré el siguiente capítulo mientras mastico un poco xD
Saludos!
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Sáb Ago 04, 2012 10:44 am

Kotaro recibe la espada que lo acompañará en sus travesías de su maestro de kendo en este capítulo, mientras está en el mundo de sueño. Eso significa que la espada es parte del sueño. Entonces ¿cómo es que la tiene en el mundo real cuando despierta?

Cierto! Buena observacion manto, no habia pensado en eso.




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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por Izanagi el Sáb Ago 04, 2012 11:44 pm

Bueno estoy on-fire (?) así que va otro capítulo de la Oscuridad, pero antes como siempre la carta a los lectores (????????).

Sobre la duda de la espada, no ha sido explicado y aunque en un futuro se iba a explicar algo más sobre eso creo que no hay problema que adelante (y además aproveche para aclararles algo) la espada existe en el verdadero Tokio y está vinculada con Kotaro y por ende con su cosechadora por eso es que la tiene en la realidad virtual, además me gustaría aclararles algo que creo que dejé pasar por alto, por las dudas va con Spoiler
Spoiler:
el mundo donde Kotaro lucha en este capítulo además de el Tokio que ve destruido no es el verdadero Tokio, se podría decir que es un tercer Tokio como ya se explica (no se si viene más tarde o ya pasó, no recuerdo) a Kotaro se lo sumerge en un grado de extasis mucho mayor ya que tenía verdaderas condiciones de convertirse en un einherjer.

Capítulo 4: Invasión y Revelación:


Otra vez, como ya venía ocurriendo en los últimos días, su vida normal se veía alterada por los continuos viajes al Tokio destruido. Sin embargo estos eran cortos, de pocos minutos y para su suerte nunca había encontrado algún enemigo además del que ya había derrotado la semana pasada solamente con una vara de metal.
 
No tardó en volver a su realidad, pero como siempre que eso pasaba volvía a otro lugar y a otra hora de la cual había estado antes de irse. Ya se había acostumbrándose a eso, además nadie parecía notarlo.
 
Mientras que pensaba en los raros hechos que le estaban pasando, caminaba junto con su hermana cargando unas bolsas repletas de los víveres necesarios para esa semana, Kairi llevaba algunos pero solo lo más livianos ya que Kotaro no le había permitido ocuparse de lo pesado.
 
Los dos parecían estar más pendientes de sus pensamientos que de la persona que acompañaban, después de pensarlo un poco eso le resulto extraño a Kotaro. Kairi era siempre una chica muy animada y parlanchina, era raro que, a menos que se hubieran peleado, no hablara con su hermano mayor. Sin embargo tal vez debido a las preocupaciones que había tenido esa semana le restó importancia al silencio de su hermana.
 
- tal vez le gusta algún chico, al fin y al cabo ya está entrando en esa edad- pensó intentando justificar el hecho, tardó unos segundos en relacionar ese hecho con su intento fallido por confesarse con Sakura Minara- En ese momento terminé en el otro Tokio, desde ese día no la he vuelto a ver ya que estamos en la golden Week- no sabía si relajarse por el hecho de poder posponer el tema o ponerse más nervioso por no poder librarse de tal embarazosa situación lo más rápido posible. Un suspiro fue la respuesta de su frustración.
 
- Hermano- la voz de Kairi sonó baja, Kotaro sintió que su hermana se debatía si hablar o no, ¿Qué era lo que le hacía dudar tanto en contárselo?, si siempre que tenía un problema había recurrido a su hermano mayor, ¿Qué le impedía hacer ahora?- ¿En este momento tú estabas….- un leve sonrojo tiñó las mejillas de Kairi- tú estabas pensado en declararte con Sakura?
 
La palidez se instaló por unos segundos por la cara del joven antes de que el rojo tomará el rostro completamente, ¿Cómo se le ocurría a Kairi preguntar eso?.... por un momento olvidó la vergüenza y la duda fue lo que se instaló en la mente del joven, ¿Cómo era que Kairi había sabido exactamente que estaba pensado?, ¿tan obvio era?
 
- ¿Qué cosas dices Kairi?- preguntó de manera nerviosa Kotaro intentando negar los hechos, se sorprendió ante el porte serio que había adoptado su hermana, parecía importante para ella saber si tenía razón o no, además si todo salía bien, dentro de poco, no había motivo para ocultarlo- Si estaba pensando en eso, pero ¿Cómo lo has sabido?- preguntó Kotaro adoptando la misma seriedad que su hermana menor.
 
Kairi no contestó sin embargo se detuvo al instante, la calle estaba milagrosamente vacía, algo casi imposible en ese horario estando en Tokio. Con lentitud dejó las bolsas de las compras en el piso para dirigir su atención a un cesto de basura que se encontraba a unos pocos metros de ellos.
 
Kotaro observaba absorto cada movimiento que hacía su hermana, una idea de lo que le pasaba apareció en su mente sin embargo prefirió no decirla hasta confirmarla totalmente, no fuera a ser que su pequeña hermana….
 
El cesto salió volando unos cinco metros de donde estaba al mismo tiempo que Kairi había movido, unos pocos centímetros, su brazo derecho hacía arriba. Ninguno de los dos hermanos habló por unos minutos, no se atrevían a decir lo que pensaban en voz alta.
 
- ¿has… has sido tú?- se animó a preguntar Kotaro, no dijo que pero los dos entendían que se refería al vuelo del cesto, Kairi no contestó al instante cosa que puso más nervioso a su hermana- no fuiste tú, ¿verdad?.
 
- Creo…- Kotaro no supo descifrar si el grado de la voz de su hermana significaba que tenía miedo o que estaba demasiado sorprendido aún- creo que si, es decir no se como pero sentí que si movía mi brazo eso haría volar al cesto.
 
- está bien…- Kotaro ya no sabía que decir, ¿Cómo tendría que reaccionar al ver que su hermana podía hacer volar un cesto de basura solo con mover su brazo unos centímetros?- Será mejor que hablemos de esto en casa- aconsejó Kotaro antes de darse cuenta de que ya no se encontraba en la calle junto con su hermana.
 
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- Evacuación de los habitantes de Shinjuku programada para las siguientes 27 horas- leyó la mujer los datos provenientes de su computadora, su superior dirigió su mirada a ella pero luego dirigió su atención al otro miembro del equipo.
 
También la mirada de Minara se posó sobre Nakamoro, mientras este hacía cálculos matemáticos sumamente difícil, parecía demasiado concentrado como para notar la atención recibida sin embargo si sabía que tanto el doctor como Minara esperaban los resultados.
 
- 6 horas y 3 minutos- murmuró desalentado mientras tomaba un poco de aire, Jackson insultó por lo bajo mientras que Minara, frenética, empezó a teclear su ordenador sin embargo después de unos minutos se rindió no logrando su cometido.
 
La frustración era notoria en esa habitación, Jackson fumaba sin parar, acabando un cigarrillo tras otro, Minara solo tenía sus brazos sosteniéndose la cara, no atinaba a hacer nada más. Por último Nakamoro revisaba sus cuentas para ver si no se había equivocado. Al comprobarlo también él insultó.
 
- Nos quedan 6 horas de escudo y recién los habitantes de la cosechadora de Shinjuku podrán despertar con el modo automático en 27 horas- Jackson estaba frustrado sin embargo no dejaba de pensar una manera de solucionar su problema- Mires por donde lo mires las cuentas no dan.
 
- ¿Qué tal si quitamos la energía de aquí para dársela al escudo exterior?- preguntó Minara aún esperanzada- No llegaríamos a las 27 horas pero tendríamos más tiempo para pensarlo.
 
- No hay forma de hacerlo, la energía del escudo proviene de circuito eléctrico totalmente separado del de la cosechadora, auque quisiéramos darle la energía de Shinjuku no tendríamos como- le explicó Nakamoro- Necesitamos a una Valquiria o una fuente de energía lo suficientemente grande pero que al mismo tiempo podamos trasportar hacía el techo del almacén- el silencio volvió por unos segundos- Es imposible, todo nuestro trabajo…. En vano.
 
- Calla- le amonestó con voz grave Jackson se lo veía enojado y hasta un poco histérico, pocas veces lo había visto así Nakamoro o Minara- tenemos todavía 6 horas de escudo, algo se nos ocurrirá- y sin decir más tomó uno de sus cigarrillos y salió de la habitación.
 
En ese momento un pequeño parpadeo apareció en una de las computadoras bajo el custodio de Minara. Al verla la joven quedó tan sorprendida que no pudo articular palabra por unos segundos, sus ojos estaban desmesuradamente abierto y su rostro desencajado.
 
- No lo puedo creer, uno de ellos ha….
 
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Dejabu… Eso era lo que sentía Kotaro en ese momento, de un momento a otro pasó de estar caminando con su hermana, quién para agregar un poco más de locura a su vida había hecho volar un cesto de basura solo con su mente, a estar sentado en un banco junto con su amiga de la infancia, y amor platónico, Sakura Mioshi.
 
- Bien esto se está poniendo un poco molesto- pensó Kotaro antes de largar un suspiro, miró a su acompañante, ¿acaso estaría de nuevo en el momento cuando había estado a punto de confesarse?....- Está llorando- sus sentidos se agudizaron al ver que unas pequeñas lagrimas caían de los ojos de Sakura- ¿Sakura?, ¿Qué te pasa por que estás llorando?- MIERDA, odiaba cuando las mujeres lloraban, no sabía que hacer en esas situaciones.
 
Al ver que Sakura lo miró y que su rostro se entristeció aún más que antes se dio cuenta que el problema estaba relacionado con él, quiso volver a preguntar pero sin saber porque temía hacerlo, ¿acaso?, ¿acaso ya se había confesado con ella y él no lo recordaba?
 
- Lo siento Kotaro - cada silaba dicha por la joven iba a velocidad lenta para el cerebro del chico, con solo ver su rostro, lastima, eso había visto en el rostro de Sakura- pero me gusta otra persona- todo se volvió oscuro para él.
 
Su cuerpo había viajado al otro Tokio. A pesar de que le molestaba cada vez viajaba a ese mundo por primera vez estaba agradecido por ello.
 
Escucho como unos demonios se acercaban por su espalda. Su katana estaba con él al igual que su tristeza, esta vez no lucharía solo. Con cuidado quitó la funda de Danshiguraito, luego tomó el mango con sus dos manos y se giró para ver a su rival.
 
Cargado con la frustración por no entender que pasaba, aliado a la tristeza por su amor no correspondido, pero más que nada decidido como un guerrero que era (porque en eso se había convertido tras matar al primer demonio), cargó contra la criatura.
 
No duró ni un minuto frente a él antes de que la hoja de Danshiguraito cruzara todo su cuerpo cortándole la mitad, la sangre se estancó en su katana, sin embargo no iba a limpiarla, aún quedaban más enemigos.
 
Delante de él una criatura totalmente diferente a la anterior lo esperaba. De dos metros de alto aproximadamente, brazos fuertes y largos, al igual que sus piernas. Estaba parado en dos patas, como si fuera un humano sin embargo su figura variaba mucho a la de un hombre.
 
Su piel era blanca, parecía bastante dura a comparación con la de sus anteriores enemigos, además en su espalda tenía una gran cantidad de agujas de casi 10 centímetros de alto. Su boca reflejaba igual peligro que sus anteriores enemigos, ya que poseía los mismos aterradores dientes que había logrado cortar el metal del auto. La otra similitud que tenía que tenía con los otros demonios eran sus ojos…. Totalmente rojos, sin pupila.
 
- Parece que este es mas duro que el anterior- murmuró Kotaro poniéndose en guardia junto con su katana, la criatura abrió su boca antes de largar un estruendoso grito que aturdió al joven. Era tan agudo que obligó a Kotaro a taparse los oídos, al parar de gritar el demonio no lo dejó recuperarse y le dio un puñetazo en su estomago.
 
El golpe aturdió aún más al joven quién no pudo atinar a defenderse antes de que un segundo puño llegara a impactarlo, la fuerza de la criatura era descomunal, con solo dos golpes lo había lanzado a  unos pocos metros de distancia dejándolo tirando en el piso.
 
El dolor en el pecho de Kotaro era gigantesco, no dudada que con la fuerza de su enemigo le hubiera roto uno o dos costillas, quiso reincorporarse pero al hacer el esfuerzo su boca empezó a escupir sangre. La situación se estaba complicando.
 
- monstruo…. Monstruo de mierda- jadeó Kotaro mientras usaba a Danshiguraito como apoyo para levantarse, antes de proseguir volvió a escupir sangre- ¿Acaso no sabes que estoy de vacaciones?, además la chica que me gustaba me acaba de decir que no me quiere- una sonrisa arrogante cruzó el rostro de Kotaro- ¿No te das cuenta de lo que estas haciendo enfrentándome?.
 
La actitud temerosa de Kotaro había cambiado completamente al pasar los días desde su primera estancia en el otro Tokio. La primera vez el miedo había tomado el poder de su cuerpo sin embargo después de los consejos de su maestro y que este le indicara que sus viajes a ese Tokio de verdad estuvieran pasando le hizo notar que no debía huir más. Tenía que luchar.
 
Desde pequeño Kotaro había sido de los mejores de su categoría en los deportes sin embargo nunca se apuntaba a ningún club. Las razones eran claras, Kotaro era, es y siempre será la clase de chicos que le molestan los esfuerzos. Si tiene que hacer algo que no quiere hacer lo hará desgano sin embargo la situación cambiaba completamente cuando el chico tenía que hacer algo que de verdad le gustaba.
 
Y después de que su padre le insistiera que debía practicar un deporte eligió el kendo ya que era lo que más cerca de su casa quedaba. No tardo en convertirse en un apasionado por esa arte marcial, en especial por la tranquilidad que siempre le irradiaba. Sin embargo al momento de pelear tampoco había nadie quién pudiera contra él. Era, como decían muchos, el alumno de kendo perfecto, tranquilo pero fuerte.
 
Por eso después de aceptar su nueva situación de vida, léase continuos cambio tempo-espaciales a otra dimensión donde habitaban extraños demonios muy agresivos, había empezado a darse cuenta de que sus nuevos enfrentamientos no eran tan distintos a los anteriores.
 
Sacando que antes peleaba con una espada de madera y ahora con una katana y que sus nuevos enemigos tenían dientes tan filosos como una piraña mutante…… todo normal si no tomaba en cuenta eso.
 
- ¿Acaso no sabes el significado de las vacaciones?- le preguntó mientras tomaba aire, la criatura solo lo miraba esperando que hiciera algún movimiento ofensivo- ¿Piensas quedarte todo el tiempo ahí parado sin moverte?- preguntó.
 
La criatura parecía entender lo que Kotaro decía ya que contestó a la provocación lanzándose a darle un puñetazo. Esta vez pudo ser esquivado por Kotaro sin embargo las heridas de su pecho empezaron a hacerle notar que no podía alargar demasiado la confrontación o él saldría perdiendo.
 
Sin embargo su enemigo parecía no querer dejarlo pensar en un táctica para ganar, sus ataque iban uno tras otro, los poderosos y mortales puñetazos rozaban a penas a Kotaro haciéndole notar que si uno de ellos lo tocaba se terminaría todo par él.
 
El cansancio empezaba a hacer presencia en el cuerpo de Kotaro, no podía seguir esquivando los ataques con tanta facilidad como antes, sin embargo parecía que su enemigo no se cansaba nunca.
 
Uno de los derechazos de su enemigo dio en el piso en vez de Kotaro, solo lo había esquivado gracias a sus rápidos reflejos, el demonio quiso volver a atacar pero en ese momento notó que no podía sacar su brazo del suelo ya que había quedado estancado alrededor de los escombros de un viejo edificio derrumbado.
 
La criatura al empezar a forcejear empezó a librarse su aprisionado brazo sin embargo Kotaro no desaprovechó su oportunidad. Sin detenerse a pensarlo ni un segundo cortó el brazo de su enemigo. El ataque fue rápido y limpio, la hoja de la espada no se detuvo ni un segundo. El movimiento ofensivo de Kotaro fue acompañado por el desgarrador grito de dolor del demonio.
 
Lo demás fue fácil.
Kotaro no dejó ni un segundo a su enemigo para que se recupere, con tres cortes le bastó para matar al demonio que lo había enfrentado. La katana y las manos de Kotaro parecían ser una unidad al moverse. Parecía como si estuvieran hechas una para la otra. No había duda de que Kotaro no era un ser humano ordinario. Ni los mejores espadachines podían hacer lo que él hacia. Sin embargo era todo natural, es verdad que había entrenado kendo desde pequeño sin embargo parecía imposible que alguien pudiera usar la espada como él.
 
Después de asegurarse de que su enemigo estuviera totalmente muerto, y de que no hubiera ninguno más por las cercanías, se sentó a esperar su inevitable vuelta a “su” Tokio. Aprovechando el tiempo libre empezó a pensar en los hechos que habían pasado ese día. No pudo evitar sentir un leve dolor en el pecho al recordar su fallido confesión con Sakura.
 
- Al final me rechazó- murmuró desalentado mientras apoyaba su espalda en el piso, recostándola, dejando únicamente las piernas como si se mantuviera sentado- Es bastante frustrante saberlo aunque es mejor sacarse la duda- se consoló- Sin embargo no entiendo porque volví recién hoy al momento que me había confesado- su mano su posó en su barbilla mientras intentaba recordar algo- creo que es la primera vez que viajo en el tiempo.
 
El espacio tiempo de su alrededor empezó a modificarse de nuevo y de un instante a otro apareció en su cama aturdido por la chillona campana de su alarma despertadora. Con un pequeño toque el ruido cesó. Su mirada se dirigió hacía el calendario de su cuarto. Cada vez que volvía del otro Tokio el tiempo avanzaba confundiéndolo bastante.
 
- Mierda- masculló mientras se levantaba de su cama con lentitud- lo mejor del día es dormir y recién vuelvo cuando debo despertar- después de preguntarse quién había marcado los días que habían pasado en su ausencia, otro insulto salió de la boca del joven- ¿5 de mayo?, No es justo ya pasaron casi todos los días de vacaciones y yo me lo perdí.
 
Sin apuro se alistó, no tenía ningún motivo para levantarse temprano sin embargo a su padre no le gustaba que se hiciera el vago en la cama por mucho tiempo. Se puso unos jeans y una remera deportiva color roja. Al no encontrar ninguna excusa para poder alargar su tiempo en la habitación decidió salir no sin antes dar un largo suspiro de frustración.
 
Se extrañó al ver la puerta de la habitación cerrada, ya que ella siempre la dejaba abierta al despertarse. Un poco molesto al darse cuenta de que ella seguía durmiendo mientras que él estaba despierto, sin haber podido dormir, decidió despertarla solo para molestarla.
 
Nunca se hubiera imaginado encontrar lo que había allí....
 
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Sus ojos se abrieron abruptamente al empezar a sentir la falta de aire. Su cuerpo estaba adormecido como si no se hubiera movido en mucho tiempo. Eso le pareció extraño aunque no tan extraño como debería ya que aún permanecía un poco confundida. El aire pronto volvió a llenar sus pulmones, eso la ayudó a pensar un poco mejor.
 
Se sorprendió al ver en donde se encontraba. Estaba acostada, a su alrededor dos paredes de metal le impedían moverse mientras que arriba suyo un vidrio le impedía levantarse. Su prisión era una especie de cajón funerario de metal.
 
Luego de eso notó que había unos cables conectados por bandas a su cuerpo. A su vez unos anteojos de lentes color rojo le cubrían los ojos. Empezó a asustarse por lo que pasaba sin embargo no podía hacer nada para remediar su confinamiento. Quiso hablar pero le faltaron fuerzas, aún seguía un poco adormecida y su incapacidad de movimiento no ayudaba a quitarle el aturdimiento.
 
- Signos vitales en perfecto estado, sistema nervioso en impecables condiciones, actividad neuronal en niveles correctos- una voz computarizada sonó en sus oídos, como si le hablaran directamente a su mente- La valquiria está lista para despertar, terminando sistema de éxtasis cerebral- el vidrio que le impedía levantarse, tomó altura y se puso vertical gracias a una par de ejes metálicos que la guiaban.
 
La joven de ojos verdes empezó a sentir más movilidad en su cuerpo y a los pocos segundos logró conseguir las fuerzas necesarias para levantarse y salir de ese extraño ataúd. Se mareó un poco al tocar el suelo pero gracias a una baranda logró componerse.
 
Ya de píe, Kairi inspeccionó el lugar donde había estado acostada unos segundos antes. Los cables que habían estado conectados a ella ya no estaban, dejando a la vista solamente unos almohadones que había usado al estar acostada. No recordaba haberse acostado allí, solo sabía que de un momento a otro, estando con su hermano caminando, había desaparecido y aparecido en ese lugar.
 
Guiada más por el miedo que por la curiosidad, aunque esta no faltaba, Kairi empezó a investigar el lugar donde estaba. Se dio cuenta que se encontraba sobre un piso de metal a unos dos pisos del altura sobre el suelo. Sobre ella había unos tres pisos más. También notó que su ataúd no era el único y que había miles de ellos. Todos ocupados por seres humanos que permanecían en una especie de trance del cual no podía, o querían, despertar. 
 
Tardó unos minutos en llegar al suelo, a pesar de que el esfuerzo físico había sido casi nulo, se sentía cansada además de que le dolían todos los músculos de su cuerpo. Debido al continuo cansancio que recibía su cuerpo, decidió acostarse en el piso para recomponer fuerzas.
 
Los parpados empezaron a pesarle, intentó luchar contra el sueño pero no pudo darle pelea por mucho tiempo. Pronto quedó completamente dormida en ese extraño lugar en que se encontraba.
 
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Los dos hombres de la sala no daban crédito a lo que su compañera acaba de decir, aunque sabían que no bromearía con algo así, no pudieron evitar pedirle que volviera a pronuncias esa frase.
- Uno de los habitantes de Shinjuku a despertado por su cuenta- repitió Minara con los mismos ojos desorbitados que compartían Nakamoro y Jackson- es una mujer- detalló mientras tecleaba los mandos de su computadora intentando recopilar toda la información posible- Es la número 275.454- la numeración sorprendió aún más a los científicos- Kairi Doromi, es la hermana del joven que casi despierta hace 12 años, el 275.453, se la había catalogado como posible Valquiria en un futuro, con mucho entrenamiento sin embargo…-
 
Las palabras sobraban en ese momento, ninguno de los tres dijo lo que pensaban pero todos sabían que era lo que la mente de sus compañeros estaba maquinando sobre ese descubrimiento. Como si los impulsará a arriesgarse la alarma sonó antes de repetir el poco tiempo que quedaba de escudo- menos de 6 horas- y lo que aún faltaba para el despertar de emergencia de Shinjuku- 26 horas aproximadamente.
 
- ¿Es posible?- preguntó Jackson a Minara, esta no respondió fingiendo no entender la pregunta, su superior suspiró antes de explicarse mejor- ¿Hay posibilidades de que su despertar significará su nacimiento como Valquiria?- preguntó, Nakamoro tenía la misma duda sin embargo había preferido dejar que su maestro la formule antes que él.
 
- En un 99% es que sí, a despertado en dos grados, el de cualquier ser cosechado y el de valquiria- contestó sin mirarle los ojos a los otros dos- Sin embargo hay un 1% de que haya habido una falla en el sistema que la hiciera despertar con anticipación, pero eso la haría morir en menos de 10 minutos.
 
- Nakamoro prepara los ascensores individuales para que tú y Minara puedan ir a la cosechadora en ese tiempo- les ordenó, sin embargo la negativa estaba marcada en su rostro.
 
- ¿Por qué debemos dejarlo solo a usted?, podemos indicarles que debe hacer desde aquí- le contestó Nakamoro con una seriedad que Jackson nunca había visto en su pupilo- no se si lo olvidó pero una vez que se use uno de los ascensores queda inutilizado para la vuelta, y solo tenemos 3, una vez que bajemos no podremos volver  a subir.
 
- Es una niña de 13 años, necesita contención, no puedes pretender que la chica obedezca sin razón a una voz que le habla desde un parlante en su oído- le contestó Jackson- además quiero que intentes mejorar el flujo de energía de la base, mientras que Minara y la chica Doromi reforzará el escudo con sus poderes de Valquiria- el gesto de los rostros de sus asistentes no varió ni un ápice- Vamos estúpidos estaré solo por unas horas, no es nada grave. Cuando lleguen Thors bajaré y escaparé con ustedes.
 
Después de una larga charla de convencimiento, los dos científicos dieron el brazo a torcer y se dirigieron, seguidos por Jackson a los ascensores que los llevarían a la cosehchadora.
 
Había tres, no cabía más de una persona allí, Nakamoro entró en uno mientras que Minara al otro. Los dos tocaron el botón para que funcione el trasporte, las puertas empezaron a cerrarse, en ese momento vieron que el rostro de Jackson estaba compuesto por una sonrisa orgullosa, dirigida totalmente a ellos. Una lágrima cruzó su cara hasta perderse en soledad.
- Es verdad- la voz de Jackson sonó por los comunicadores de ambos científicos mientras bajaban los pisos con lentitud- Nunca les terminé de explicarles como la humanidad llegó a este punto, creo que es momento.
 
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
 
- Es el momento Kotaro- el joven no daba crédito a lo que sus ojos veían- es el momento que te revelemos toda la verdad.
 
Una hermosa mujer adulta miraba al aún incrédulo joven con ojos castaños llenos de ternura. El cuerpo de Kotaro empezó a temblar al ver a la persona que tenía frente de si mismo. Estaba tan golpeado que no se había dado cuenta de que su padre y un hombre desconocido para él también presenciaban la escena.
 
- ¿Cómo puede ser que estés aquí?- las palabras pronunciadas por Kotaro carecieron de fuerza, sin embargo fueron suficientes para que la mujer le escuchara- ¿Cómo es que estás viva?
 
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por MaNtoSastO el Dom Ago 05, 2012 6:18 pm

Genial capítulo, tan bueno como lo recordaba. Aunque no me acordaba el desenlace con Sakura Razz Lo que me deja parado para señalarte un errorcillo: en el párrafo 5 confundiste el apellido de Sakura (Mioshi) poniéndole Minara Razz

Creo que lo había dicho en Ika ya, pero están muy bien manejados los saltos de un escenario a otro en este capítulo, y el despertar de Kairi en lo que a mi concierne quedó muy muy bien.

Espero estar viendo prontito los próximos capítulos Very Happy

Un saludo!
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Dom Ago 05, 2012 8:35 pm

Concuerdo con manto sobre los saltos, de hecho eso es de las cosas que mas me gusta de tu forma de escribir.

El capitulo fue impresionante, no note ningun cambio a comparacion de la vez pasada, incluos mis reacciones fueron las misma ante el enigma final que pones de como es que sucedio eso, no recuerdo como fue y la curiosidad me pica de nuevo, asi que por favor no tardes en poner el siguiente capitulo.

Por cierto:

Spoiler:
Lo de el "tercer tokio" lo suponia, despues de todo a como tengo entendido el sistema de la cosechadora de alguna forma exita lashabilidades de sus ocupantes para que despierte, pensar que ese tokio es creado por sistema de la cosechadora para llevar acabo esa tarea me parecio algo normal.

Hasta luego.




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[E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulo 6 UP 24/1

Mensaje por Izanagi el Lun Oct 22, 2012 5:53 pm

Lento pero seguro, aquí viene un nueva entrega. Otra vez doble como disculpa por mis grandes lagunas en donde me desaparesco. Gracias Manto y Yuske por seguir con esta historia, ya tendrian que haberme dado una patada con mis desapariciones XD.

Spoiler:

Capítulo 5: Historia y Einherjar.

Todavía su mente no daba crédito a lo que sus ojos le estaban mostrando, delante de él, como si no hubiera pasado ni un segundo de su muerte, estaba su madre con esa sonrisa tan característica de ella.

Kumia Hatakeda, su madre, estaba viva….

La mujer no había cambiado en nada de cómo Kotaro la recordaba, su larga cabellera rubia acompañaban a la perfección con sus hermosos ojos castaños, lo cuales él había heredado. Su figura permanecía como la recordaba aunque de pequeño no se había dado cuenta de lo hermosa que era su madre. Kotaro no pudo evitar ver a su hermana pequeña en ella, aunque sus ojos fueran distintos.

Su sonrisa enigmática, que de pequeño había dejado a Kotaro curioso infinidad de veces de cómo parecía saber todo lo que pasaba, seguía posada en su rostro. Sus ojos tenían un leve brillo nostálgico, tal vez era la única evidencia de que el tiempo había pasado, dirigido únicamente hacía su hijo.

A pesar del torrente de emociones que volaban por dentro de Kotaro no varió su gesto ni un ápice al que usaba normalmente, sin embargo aunque se había serenado un poco, el gesto de sorpresa que había puesta al entrar al cuarto de su hermana, donde su madre estaba, lo había entregado totalmente.

- ¿Qué te pasa Kotaro?- hacía mucho tiempo que Kotaro había olvidado la voz de su madre, sin embargo bastó escuchar su melodiosa voz una vez más para que volviera a ser tan familiar como lo había sido hacía 12 años atrás- Te recordaba más cariñoso con tu madre- bromeó a costa de él.

El joven no sabía como reaccionar antes esto, si bien extrañas cosas le había pasado en los últimos días encontrarse con su madre supuestamente muerta superaba las expectativas. Aunque lo hubiera sabido con anterioridad tampoco hubiera sabido que decir, las lagunas de confusión que habitaban en su mente se estaban convirtiendo en grandes mares exigentes de respuestas.

No pudo emitir palabra alguna más que unas silabas incoherentes que no salían de su boca de manera fluida. Tal vez por eso prefirió mantener su atención con los otros dos hombres que permanecían en la habitación.

Uno era una persona muy familiar para él, su padre, quién no parecía para nada sorprendido de la presencia de su madre allí. Sus sospechas de que sea lo que sea que le estaba pasando en estos últimos su padre sabía más de lo que aparentaba parecían ser correctas.

El otro hombre era alguien desconocido para el joven sin embargo al verlo a primera vista veía algo en él que le parecía conocido. No sabía lo que era. Era estrafalario de donde se lo mire.

Pelo largo, color blanco completamente, como si estuviera canoso, aunque eso parecía algo extraño ya que a pesar de que su apariencia no parecía lo de un joven tampoco la de un anciano cubierto de canas.

Por el contrarío de su deslucido pelo su cuerpo era distinto, ancho y vigoroso, llamaría la atención de cualquiera que lo viera caminar por la calle. Su rostro marcaba el mismo tono demacrado del pelo. Su barba mal afeitada más uno que otro corte lo convertía en una imagen bastante intimidante. Tal vez por eso es que sus ojos verdes contrarrestaban semejante imagen, haciéndolo aún más extravagante de lo que ya era.

La presencia de su padre y del extraño hombre terminó de colmar la indignación de Kotaro quién ya no entendía que era de su vida. El temor a haberse vuelto loco cruzó su mente en varias ocasiones, sin embargo algo en el fondo de su ser le hacía creer que lo extraños sucesos en lo que el joven había estado implicado no eran algo inventado por la locura.

- No puedo culparte de que no me saludes con un abrazo, al fin y al cabo morí hace doce años- pareciendo adivinar su pensamiento su madre le ganó la iniciativa de la conversación, sin embargo Kotaro no se quejó, ya que de verdad no sabía que preguntar- Antes de que pienses cosas raras, estoy muerta o lo estaré dentro de unos segundos, sin embargo quería ser yo misma la que le explicara a su hijo que todo lo que había tenido con su vida fue una farsa.

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A pesar de su intento por no abrir sus ojos la fuerza que intentaba despertarla no parecía querer darle tregua. Se movió un poco cuando notó que no estaba en su cama sino que estaba en el piso. Los recuerdos del lugar donde se había puesto a dormir tardaron unos segundos en volver sin embargo solo eso necesitó para abrir sus ojos rápidamente y moverse unos metros de lo que sea que la intentaba despertar.

Sus ojos tardaron en aclimatarse otra vez a la luz. Al hacerlo Kairi pudo notar a un hombre y una mujer que la miraban curiosos. La mujer estaba apoyando sus rodillas en el piso para estar a la altura de la joven niña, ella era la que la había querido despertar. El hombre estaba parado sin embargo sus ojos estaban posados en ella, cosa que incomodó aún más a Kairi.

- ¿Estas bien pequeña?- preguntó con amabilidad la mujer, Kairi asintió con su cabeza un poco desconfiada, aún se encontraba un poco confundida sin embargo se daba cuenta de que no estaba en la mejor posición. En un lugar desconocido, alrededor de extrañas maquinas que tienen a gente durmiendo y frente a dos personas que no conoce para nada. Era algo extraño de donde se lo mire.

- ¿Dónde estoy?- preguntó recelosa- ¿Cómo llegué aquí?- la mujer le volvió a sonreír intentando calmarla y a pesar de su desconfianza Kairi inconscientemente empezó a bajar su guardia, aunque no totalmente.

- Es algo difícil de explicar- le contestó esta vez el hombre, ambas mujeres dirigieron su atención el él- Digamos que por primera vez en tu vida estas en el mundo real- la palabras choquearon a la chica quién abrió sus ojos desmesuradamente a causa de la sorpresa- Toda tu vida fue un sueño.

La confusión de Kairi iba en aumento, no entendía que le quería decir ese hombre, no sabía si mentía, tampoco en donde estaba. Recordó que estaba caminando con su hermano cuando algo raro había pasado sin embargo no recordaba que. Empezó a esforzarse en recordar. Su cabeza empezó a dolerle sin razón aparente. Sintió algo extraño a su alrededor, como si pudiera alcanzar cualquier cosa que estuviera cerca de ella sin usar su brazos. Su mente se sentía uno con toda la habitación y hasta llegó a encontrar dos pequeñas presencias que las atribuyó al hombre y la mujer que estaban delante de ella.

En medio de su esfuerzo mental, algo en su cabeza pareció hacer un “click”, sintiendo como si una cerradura se abriera en su mente los recuerdos empezaron a aparecer siendo tan reales como si ella estuviera frente a ellos en ese mismo momento.
- ¿has… has sido tú?- estaba en la calle de camino del supermercado, su hermano la veía sorprendido y hasta un poco confundido ella solo atinaba a mirar el canasto que ahora estaba tirada frente a ella.

Las imágenes pasaron rápidamente ante sus ojos todo eso lo recordaba sin embargo de un momento a otro su hermano había desaparecido, eso… eso si que lo recordaba para nada.

- Es impresionante que una niña tan joven como tú ya domine los poderes básicos de una Valquiria- la voz de un hombre sonó en su espalda. Kairi se dio vuelta para encontrarse a una extraña persona- Me llamó Kame, ¿Acaso tú eres Kairi?- preguntó con un intento de sonrisa.

- ¿Cómo sabes mi nombre?- preguntó Kairi a la defensiva, las extrañas ropas sumadas a la pinta que tenía hacían desconfiar aún más a la joven, de lo que ya desconfiaría de cualquier extraño. Kame rió ante la actitud de la chica, cosa que la molestó- ¡¿De que te ríes?!- una pequeña sacudida de viento movió unos centímetros a Kame quién puso un rostro de aún más sorpresa que antes.

- Interesante- murmuró Kame acercándose a la chica sin embargo no podía cortar la distancia que los separaba ya que cada paso del espadachín era acompañado por otro de la joven hermana de Kotaro- Digamos que conocí a tu madre y a tu padre, además de que me interesa tu hermano, es obvio que te tendría que conocer con tantas conexiones.

Kairi bajó un poco su guardia al escuchar que conocía a sus padres, su ingenuidad duró unos segundos antes de volver a ponerse a la defensiva nuevamente al no encontrar nada que le indicará que las afirmaciones del extraño eran verdaderas.

- ¿De que conoces a mis papás?- preguntó, luego recordó lo que dijo de su hermano- ¿Y que significa que te interesa mi hermano?, ¿acaso quieres secuestrarlo?- preguntó la chica pensando lo peor, el hombre sonrió.

- Demasiadas preguntas, si me pongo a contestar cada cosa que aparezca en tú cabeza no podré ver el potencial de Kotaro- se dijo Kame a sí mismo, tardó unos segundos en decidir que hacer, cambiando el ritmo totalmente quedó a unos centímetros de Kairi, se había agachado hasta que sus ojos quedarán a la altura de los de la chica.

Los dos ojos verdes quedaron emparejados, era lo único parecido de los dos, totalmente contrastados, por la altura y edad. Ninguno de los dos hizo movimiento, ambos quedaron rostro a rostro.

- Esos ojos- murmuró Kame con detenimiento- Son idénticos a los de él- reflexionó mientras una sonrisa aparecía en su rostro- Bien dejémonos de tanto parloteo, ahí te va una pequeña explicación, además cuando llegues al otro lado busca a Jackson, él te dirá que hacer- como si estuvieran conectado Kame empezó a pasar miles de imágenes de ojo a ojo. A los pocos segundos todo se volvió oscuro para la adolescente.


La vuelta a la realidad fue dura, toda esa nueva información tardó en ser procesada por su mente sin embargo al hacerla todo pareció cobrar sentido, ese hombre llamado Kame no solo le había dicho que hable con Jackson sino que le había mostrado que toda su vida era había sido una farsa. Ahora entendía que era la maquina en donde había estado durmiendo y lo que hacían las otras personas que aún estaban en éxtasis.

- ¿Alguno de ustedes dos es Jackson?- preguntó Kairi más calmada además de mucho más seria, los dos científicos se sorprendieron levemente por el repentino cambio de reacción de Kairi sin embargo no tardaron en darse cuenta de que eso debía ser obra de Kame.

- Yo soy Jackson- la imagen del viejo científico apareció en una de las pantallas de la sala en donde ellos estaban, Nakamoro y Minara dirigieron su atención también a su superior- Me alegro de ver a la hija de Kunia con vida y me encantaría poder responder todas tus dudas- le dijo tiernamente el científico, la chica le respondió con una gran sonrisa.

- Muchas gracias señor Jackson- le dijo Kairi con una sonrisa- Solo se lo que ese señor llamado Kame me informó mediante a imágenes, entiendo que yo y miles de persona estuvimos sumergidos en un sueño viviendo una vida falsa con la esperanza de que pudiéramos salvar a la raza humana- le informó la chica, Minara y Nakamoro parecieron sorprenderse de todo lo que la chica sabía, les parecía extraño que Kame le hubiera revelado tanto- Aunque no se de que tenemos de defenderla y como lo haremos.

- Bien señorita Kairi entonces le explicaré tanto a usted como a mis ayudantes, que están allí contigo, que es lo que le pasó a la tierra hace ya 23 años- le contestó el Doctor- sin embargo usted tendrá que ayudarnos un poco ya que sino todos los habitantes de Shinjuku perecerán- le indicó.

- Haré lo que pueda, al fin y al cabo toda mi familia está aún éxtasis, así como también mis amigas- le contestó sonriéndole- Pídame lo que quiera y con gusto lo haré

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Si la situación había sido confusa antes después de esa explicación todo lo era aún más, Su madre le estaba hablando del futuro o algo así había entendido Kotaro. Es decir ellos estaban en el año 2009 y su madre le estaba hablando de una crisis mundial que iniciaba en 2016. Según ella todo el mundo caería arrasado por miles de desastres naturales.

- ¿Qué es eso de proyecto… como se llamaba?- tardó unos segundos el joven en recordar la palabra que su madre había utilizado para nombrar al supuesto plan que usaría la ONU para salvar el mundo- Ractanarol?- preguntó luego de pensarlo.

- Racnarok- contestó esta vez su padre- y todo esto que te está contando tu madre no es algo que pasará en el futuro, sino es algo que ya pasó- le explicó confundiendo más al joven.

- ¿Cómo que ya pasó?- preguntó sin entender nada- Si ella me dijo que todo esto pasó en el 2016 y nosotros estamos en el 2009- le refutó, su madre le sonrió antes de poder explicarse mejor.

- Ya lo entenderás- le intentó tranquilizar, Kotaro asintió todavía un poco disconforme, todavía no había digerido completamente que su madre estuviera allí frente a él cuando había muerto 12 años atrás- Pues bien ese proyecto tenía como finalidad crear humanos que soportaran las peores condiciones climáticas posibles, todo eso para que la humanidad permaneciera con vida. Se destinaron gran cantidad de fondos para eso sin embargo cuando estaba a punto de dar sus primeros resultados algo pasó.

- China, quién era una de las mayores potencias mundiales y que milagrosamente no había sido tan afectado como los demás países inventó una maquina que hizo detener los extraños desastres- esta vez el que hablaba era el otro hombre, quién se había presentado como Kame- nadie sabía como lo hicieron sin embargo a la ONU no lo importo la poca información y sacó todo el dinero que se aportaba para el Racnarok destinándoselo a ayudar a los sobrevivientes- Kame hizo una pausa antes de continuar sin embargo el padre de Kotaro prefirió proseguir él con el relato.

- El jefe del Racnarok se quejó de la cancelación de su proyecto e intentó convencer a la ONU que siguiera invirtiendo en ellos, sin embargo ahora que sabían que sobrevivían no les importaba crear más seres humanos sino mantener vivos a los que ya estaban- el rostro de su padre estaba serio y hasta casi melancólico, era el más afectado de los tres adultos- Desapareció por un año sin embargo en el 2023 apareció con la maquina del Racnarok ya terminada.

- Nunca nadie supo de donde sacó los recursos para crear semejante maquinaria- ahora era su madre la que volvió a tomar el control del relato- Sin embargo le mostró al mundo por televisión la creación del primer superhombre, se lo llamó Loki- el relato se detuvo por unos segundos- pocos días después Loki y su creador desaparecieron y no volvieron a mostrar rastro hasta otra trasmisión por TV, está vez de un lugar anónimo en donde le declararon la guerra al mundo entero.

- De un día para otro miles de demonios atacaron las ciudades más importantes del mundo- Kame relataba aunque la atención de Kotaro estaba fijada en su padre quién lloraba de manera desconsolada, su madre lo intentaba consolar- Poco duró la resistencia, las ciudades cayeron y los demonios tomaron el mundo-

Kame se detuvo unos segundos esperando que el padre de Kotaro se recompusiera, antes de proseguir le dio unas palmadas en su espalda intentando animarlo, sin embargo parecía que eso no pasaría en poco tiempo.

- Ahora los sobrevivientes viven en ciudades refugios protegidos por un grupo de revolucionarios llamados los Thors- volvió a explicar Kame- esas personas ayudadas por unos de los científicos que había trabajado en Racnarok, pudieron crear un maquina que formara seres humanos con habilidades especiales, donde dormirían en éxtasis hasta que pudieran dominar sus poderes y así luchar contra los demonios- terminó de relatar Kame.

Kotaro tuvo que sentarse, no entendía nada de lo que pasaba a su alrededor. La historia parecía sacada de algún videojuego o uno de esos animes tan famosos. Todo menos la realidad. No quería aceptar lo que ellos les decían porque había entendido lo que les había querido decir. Él era uno de esos que habían estado dormidos, era la única explicación si lo que su madre le decía fuera cierto y que ya hubiera pasado. Sin embargo le costaba aceptar eso. ¡¡No podían pretender que les creyera así por las buenas todo ese cuento!!

Una sensación extraña cruzó por todo el cuerpo de Kotaro, como si su mente se estuviera separando de su cuerpo. Permaneció unos minutos en silencio concentrándose intentando que esa impresión desapareciera.

- Pronto todos despertaran del largo sueño- murmuró su madre, Kotaro la miró preocupado y temeroso, la mujer dirigió su atención a Kame quién mantenía su vista fija en Kotaro como si lo estuviera evaluando- Dime Kame, ¿te harás cargo de él y de Kairi?, no estaría tranquila si no fuera tú el que los entrenara.

- Espera- le paró Kotaro, en su mente estaba retenida toda la frustración acumulada en las últimas semanas, su cara demostraba lo mal que estaba el joven- ¿Por qué deciden todo sin consultarnos?, ¿Por qué nos pusieron en un maquina a vivir una vida falsa sin siquiera preguntarnos si queremos salir de allí?- el tono de voz de Kotaro iba en aumento- ¡¡¡¿¿¿POR QUÉ ELIGEN TODO POR NOSOTROS???!!!-

- No solucionaras nada solo enojándote y poniéndote a llorar- le dijo duramente Kame, las palabras golpearon el orgullo del joven quién no pudo reaccionar- Si tanto te molesta solo tienes que despertarte y matar a todos los que te obligaron a hacer eso.

- Se que es algo extraño para ti Kotaro pero lo hicimos porque confiamos en ti- las palabras de su madre chocaron al chico- Se que tu podrás lo que ni yo ni tu padre pudimos- en ese momento Kotaro se percató de algo.

- Entonces… ustedes dos son como yo, ¿verdad?- preguntó sorprendido dirigiéndosele a sus padres- Ustedes también son ese tipo de personas.

El cuerpo de su madre empezó a desaparecer y reaparecer, parecía como si ella fuera una luz y estuviera titilando, el padre de Kotaro negó con su cabeza antes de largar un fuerte suspiro. Al joven le dio la impresión de que ese suspiro significa que estaba aceptando hacer algo a pesar de que no quería hacerlo. Lo conocía a la perfección como para no darse cuenta.

- Kotaro tú…- la voz del hombre tembló reflejando las dudas del hombre en hacer eso- ¿podrían dejarnos solos por favor?- le pidió tanto a la mujer como a Kame, estos asintieron.

Kame solo le hizo un gesto con su cabeza a Kotaro, como si lo hubiera saludado, mientras que su madre solo le dio un pequeño pero reconfortante abrazo. Kotaro cerró sus ojos al sentir el contacto, a pesar de estar enfadado con ella, no desaprovecharía de ver a su madre por última vez. Ninguno de los dos dijo alguna palabra en su despedida. Los dos respetaron el duelo personal del otro.

- Adiós hijo- se despidió mientras desaparecía con lentitud, pasaron unos segundos antes de quedar los dos hombres solos en la habitación. Otra vez la sensación de separación apareció en la mente de Kotaro pero esta vez la apartó sin muchos problemas.

- Kotaro, ¿nunca te pareció extraño que tu madre se llamara Kumia Hatakeda mientras que yo Harigo Fukusaku?- le preguntó su padre, Kotaro negó con su cabeza. Es verdad que la mayoría de las mujeres casadas tomaban el apellido de su esposo sin embargo había casos que preferían mantenerlo- Ya veo…- Kotaro notaba la dificultad de su padre en tratar el tema.

- Vamos dímelo ya, no puede ser algo peor que todo esto- dijo el joven resignado a su extraño futuro- Es decir, ¿Qué puede ser tan difícil de decir después que me digan que toda mi vida fue una farsa?.

- Es que algo más de tu vida también fue una farsa- lo dijo casi en un susurro sin embargo el escuchar eso heló la sangre del joven- yo… yo en realidad no soy tu verdadero padre, tu no eres Kotaro Fukusaku, tú eres Kotaro Hassan…

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- Si no hubieras recargado el sistema de energía en estos momentos los demonios los hubiera matado a todos- Minara parecía animada sin embargo Kairi seguía impactada por lo que Jackson le acaba de revelar.

Lo costaba creer eso sobre las Valquirias y Einherjar, sin embargo lo que más parecía torturarla era lo que le había dicho sobre su padre. No podía darse la idea que la persona que siempre los había cuidado y protegido no resultaba ser su padre… Era extraño pensar en que eran adoptados y habían sido hijos de uno de los llamados Einherjar.

- Minara-san- llamó la niña, la científica puso toda su atención en la próxima pregunta que haría, le debían demasiado como para negarse a responderle alguna de las tantas preguntas que debían estar circulando por su mente- ¿Cuál es la diferencia entre un Einherjar y un Valquiria?

- Los Einherjar son guerreros, cada uno tiene una habilidad especial diferente a los demás, están creados para la lucha y son mejor aprovechados en ella- Tanto Minara como Kairi se sorprendieron al ver que el que respondería era Nakamoro- Mientras que las Valquirias tienen habilidades similares, pueden dar grandes cantidades de energía, como hiciste hace un rato con el escudo, pero también pueden penetrar en las mentes de los demás, o mover cosas a su alrededor- le explicó.

Kairi ya había hecho esas cosas, en pequeña escala pero las había hecho. Primero había podido leer la mente de su hermano y saber que pensaba hacer, luego había movido el cesto de basura que estaba en la calle y por último había dado energía al escudo que protegía la última cosechadora.

- El Doctor Jackson cree que la mayoría de las habilidades especiales de la Valquiria aún no han sido descubiertas, en realidad les tiene mucha confianza, piensa que son la verdadera esperanza para la humanidad- le detalló Minara, Kairi asintió al entender todo lo que le estaban diciendo.

Kairi empezó a pensar sobre lo que pasaría ahora, según había entendido pronto llegaría un ejército que los escoltaría a una ciudad refugio en donde podrían seguir con sus vidas. Se les daría un trabajo y un lugar donde vivir. Luego los que quisieran podrían unirse a ese ejercito mientras que los restantes se encargarían de los trabajos que nadie puede hacer. Sin embargo ella siendo una Valquiria tenía responsabilidades aún mayores que los demás. Tendría que luchar…

Una alarma empezó a sonar en todo el lugar. Minara y Nakamoro no tardaron en alertarse e intentar comunicarse con Jackson para saber que pasaba. El científico tardó unos segundos en contestar y aparecer en una de las pantallas.

Su semblante era serio, se lo veía preocupado, Kairi no dudó que daría malas noticias y tal vez por inercia se acercó a una capsula en especial. Allí, ajeno a todo el alboroto, se encontraba el cuerpo de Kotaro, sumergido en el sueño de las Cosechadoras. Kairi miró a su hermano deseando que pronto despertara.

- Ya han roto el escudo, estarán allí abajo en 20 minutos aproximadamente- la voz de Jackson no dejaba a replica, todos sabían, incluso Kairi, que ya no había forma de detenerlos- ¿Aún no hay señal de los Thor?- preguntó queriendo ocultar su inquietud.

- No la última vez que me fije- le contestó Nakamoro- será mejor que ya despierte a los de las cosechadoras, no podemos postergarlo más- las palabras pareciendo doler en su interior- los que no despierten quedaran a disposición de su mente- concluyó.

Minara asintió para luego acercarse a una computadora que parecía manejar gran parte del sistema de las Cosechadoras, después de pasar una gran cantidad de bloqueos informáticos, en donde tuvo que poner infinidades de contraseñas, un botón rojo, que había estado cubierto por una lamina de vidrio, quedó a su disposición.

La mujer tardó unos segundos en apretar dicho botón, sabía que esa acción condenaría la vida de muchos pero que también salvaría a la mayoría. Kairi no entendía del todo lo que pasaba pero si comprendió que después de que tocase ese botón muchos despertarían y los que no lo hicieran, quedarían atrapados en la cosechadora.

Con gran pesar Minara accionó la orden en la computadora, con perfecta sincronización miles de los ataúdes se abrieron dejando a sus ocupantes en libertad.

Las lagrimas de la joven empezaron a mojar el inerte vidrio de la capsula en donde su hermano aún dormía. Minara se acercó y la abrazó intentando consolarla. Kairi no reaccionó ante el gesto, solo se arrodilló y se desahogó con un inmenso mar de lágrimas.

- ¡¡¡KOTARO!!!- el grito fue desgarrador demostrando el dolor de la chica, muchos de los recién salidos miraron en un principió sorprendidos a la llorosa joven aunque luego tomaron un respetuoso silencio solidarizándose con la pobre chica.

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Se detuvo un segundo al ver como ya su puño derecho estaba cubierto de sangre, frente a él la figura de lo que alguna vez había llamado padre lo miraba con tristeza sin preocuparse por cuidar sus heridas. Sus ojos pedían perdón de una forma tan desgarrado que impidió dar a Kotaro otro golpe más al ya lamentable cuerpo de su padre adoptivo.

- Nunca me importó las relaciones sanguíneas- le gritó con furia Kotaro- No me hubiera importado una mierda si me hubiera dicho que no eras mi verdadero padre- del perdón pasaron a la duda, no era difícil para Kotaro descifrar a ese hombre- Pero sabes que me molesta- le preguntó despacio pero sin carecer de dureza en el tono- ¿LO SABES ACASO?- está vez si gritó haciendo eco de su propia voz, eran tan solo dos personas en el gran Tokio- Que… Que no hayas confiado en mí- le contestó sin siquiera esperar la pregunta.

Tomó su katana y sin despedirse salió de la casa, con lentitud empezó a caminar por las solitarias calles de Tokio hacía un destino que conocía a la perfección. A pesar de no haberse encontrado a nadie en el camino sabía que la persona que buscaba estaría allí. No sabía como, pero lo sabía.

Al llegar a su destino abrió las puertas del dojo sin esperar a que nadie le abriese, su maestro ya estaba meditando en la gran sala. Kotaro sin decir palabra alguna se sentó frente a él y esperó paciente hasta que el hombre le prestara atención.

- Debido a la confusión en tu mente, la única puerta de escape existente para el verdadero mundo fue oculta para ti- le dijo el anciano que como siempre sabía todo lo que le pasaba a Kotaro sin que este lo explicara- Sin embargo la duda habita en tu mente, ¿acaso tu querías de verdad ir al verdadero mundo?.

Kotaro meditó su respuesta antes de darla, siempre su maestro utilizaba sus conversaciones para hacerlo pensar al máximo. Al mejor estilo de la retórica Aristotélica en donde uno se terminaba contestando su pregunta por si mismo.

- La furia nubló mis ojos, maestro, yo de verdad quiero ir al verdadero mundo- confesó Kotaro- no solo porque Kairi está ahí y tengo que protegerla sino que además parece que tengo un poder que puede salvar personas y aunque me molestó que alguien eligiera mi camino por mí, se que es lo correcto- contestó el joven.

- No siempre lo correcto es lo que uno quiere hacer, tú, ¿de verdad quieres arriesgar tu vida para proteger a otras personas?- volvió a preguntar el anciano y Kotaro volvió a pensar que contestar.
- Si, no solo quiero ayudar con mi poder, sino que quiero ser aún más fuerte de lo que soy ahora- contestó el joven con humildad- Además a pesar de que no he perdonado a mi padre, quiero convertirme en alguien que lo haga sentirse orgulloso.

El anciano sonrió y dejándole unas pocas palabras como despedida se fue dejándolo en soledad, aunque antes le dijo la única forma de salir de allí- No tienes que perdonar a tu padre aún, sin embargo debes perdonarte a ti mismo por lo que hiciste- le dijo- de se esa forma serás libre.

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Una de las puertas laterales se abrió para sorpresa de todos. La multitud dio unos pasos atrás temiendo el inminente ataque de los demonios sin embargo grande fue su sorpresa al entrar por el portal un hombre joven vestido con una armadura militar.

Dio unos pasos a la muchedumbre antes de tomar aire y gritar.

- Soy el Coronel Amadeo Ainsworth subordinado del general de división V de los Thor de Midgar 7, y he venido a trasportarlos a todos a salvo a la ciudad Hjarta- detrás del hombre aparecieron otros soldados. Entonces Kairi se dio cuenta que el tiempo limite para su hermano era escaso.

- Se que puedes despertar, hermano- murmuró mientras se secaba ala última lagrima.

Capítulo 6: Perdón y Rojo.

Otra vez se encontraba solo en ese mundo paralelo, era extraño para él caminar por las calles de Tokio sin la muchedumbre de gente que siempre la ocupaba. Sus pasos eran lentos, no tenía prisa ni lugar a donde ir. Lo único que quería era ir al verdadero mundo a donde su hermana seguramente lo estaba esperando.

- Debes perdonarte a ti mismo por lo que hiciste- las palabras de su maestro retumbaban en su mente una y otra vez, aunque buscara no podía encontrarle lógica al asunto. ¿Qué es lo que debía perdonarse a si mismo?, ¿acaso había algo que él había hecho y que no pudiera perdonarse tan fácilmente?

- Parece que no entiendes nada- una voz conocida para él sonó a su espalda, Kotaro giró rápidamente para encontrase con uno de los responsables de revelarle la verdad de su vida. Kame lo miraba con seriedad. En su mano derecha llevaba su espada, parecía lista para usarse. Casi de manera inconsciente Kotaro llevó su mano a la funda de su katana.

- ¿acaso me estás amenazando llevando tu espada desenfundada?- preguntó Kotaro de mala manera- No estoy en mi mejor humor y no creo que Danshinguraito tenga problemas en usarse antes de tiempo- le amenazó Kotaro.

- Muéstrame lo que tienes mocoso- le incitó poniéndose en posición defensiva, Kotaro amagó a ir a su encuentro sin embargo luego se detuvo, suspiró y volvió a guardar su katana.

- Se que no eres mi enemigo, no tengo porque pelear contra ti- le contestó Kotaro- Siento haberte retado hace unos instantes, estaba frustrado por no saber como salir de este mundo- le reveló.

- ¿Y ahora lo sabes?- le preguntó Kame todavía con su espada en su mano, Kotaro le negó con su cabeza- Si luchas conmigo encontraras la forma de escapar de aquí- Kotaro lo miró sin entender- Te estoy hablando en serio chico, luchemos y te mostraré como irte- le prometió.

- ¿Estas seguro?- preguntó Kotaro, Kame asintió con un gesto de su cabeza. Con un ligero movimiento Danshiguraito, la katana de Kotaro, estaba desenfundada y lista para usarla en la lucha- Ahí voy- dijo lanzándose contra Kame.

El corte que pretendía hacer Kotaro venía desde arriba, de forma horizontal pensaba bajar la espada apuntando al pecho, si el golpe se impactaba no había duda que lo mataría por eso pensaba golpear con el canto de la espada.

Kotaro estaba confiado, sabía que tenía más reflejos que Kame la diferencia de edad le daría la victoria fácilmente. Grande fue su sorpresa al ver como, con excesiva facilidad, el golpe de Kotaro había sido bloqueado por la espada de Kame. Este contraatacó intentando hacer un corte lateral Kotaro pudo esquivarlo con lo justo tirando su cuerpo para atrás.

No le dio tiempo para recomponerse Kame e intentó darle dos cortes más, Kotaro esquivaba con lo justo, cada vez el filo estaba más cerca de darle y hasta en el último ataque le había cortado unos pocos pelos de su flequillo.

- Sino pones todo tu esfuerzo en esto no podrás siquiera sobrevivir- le gritó Kame- Muéstrame lo que tienes y te mostraré que no eres nada del otro mundo- más que un pedido parecía una orden- Te mostraré que tu orgullo está demasiado alto.

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Con la rapidez que ameritaba la situación los soldados intentaban resguardar a todos los habitantes de Shinjuku antes de que los demonios ingresaran a la sala de la cosechadora. A pesar de que la mayoría estaba contenta de ser rescatados una pre-adolescente luchaba para poder quedarse en ese lugar.

- Es inútil niña, no cambiará nada que te quedes aquí junto con tu hermano- le dijo uno de los soldados intentando convencer a Kairi de que abandonase el lugar acompañando al resto- Te prometo que si tu hermano llega a despertar lo escoltaremos con los demás, pero ya debes irte.

- Ya te dije que no lo haré, se que mi hermano se despertará, no puedo abandonarlo- se negó Kairi con firmeza marcada en su voz, otro de los soldados suspiró ante la obstinación de la niña.

- Mira niña si no quieres irte por las buenas tendremos que obligarte- le dijo otro tomando el brazo de Kairi sin embargo la voz de una mujer lo detuvo con su brazo.

Al ver Kairi quién era la persona que la había ayudado la abrazó con fuerza, las dos chicas estaban contentas de encontrarse allí.

- Kairi, que suerte que estás bien- dijo con evidente alegría Sakura quién parecía buscar en ese momento a alguien con la vista, su cara se llenó de inseguridades al no encontrar a esa persona- ¿Dónde está Kotaro?, no me digas que te dejó sola en esta situación tan peligr…

- Aún duerme- le cortó Kairi señalando el todavía inconsciente cuerpo de Kotaro, de los ojos de Sakura las lagrimas empezaron a caer, sin poder sostener más su mirada en el joven la dirigió hacía los soldados.

- Me imagino que estás personas quieren llevarte con ellos- asumió Sakura, los soldados asintieron con su cabeza- Kairi será mejor que los acompañemos, no puedo dejar que te pase algo ahora que Kotaro…

- No lo digas- le gritó Kairi conteniéndose sus lagrimas- Se que despertará y me cuidará, ustedes váyanse ya, no pueden arriesgar sus vidas por mí y mi hermano- le pidió tanto a Sakura como a los soldados.

- No puedo dejarte sola, espero un poco que iré a buscar a los demás para que nos esperen- le dijo Sakura- quédate aquí- y sin más se hecho a correr en dirección a la puerta que conducía con los ya refugiados, al ver eso los soldados se alertaron de las intenciones de la adolescente.

- Espero no puedes sacar a más gente de allí, esas personas ya están salvadas- le dijo uno de los Thor sin embargo al ver que no les hizo caso prefirieron perseguirla sabiendo que Kairi no se movería del lugar hasta que regresasen.

Tanto Sakura como los soldados pasaron por la puerta que llevaba a donde estaba esperando los refugiados para irse. Kairi pensó en esconder sin embargo eso no serviría la encontrarían rápidamente. Ninguna idea se le ocurría para que pudiera escapar de la atenta mirada de los soldados.

- ¿De verdad quieres quedarte aquí?- preguntó una voz en su oreja que Kairi identificó rápidamente con la de Jackson- En realidad yo también quiero hacerlo ya que si me quedó puedo asegurarme que la mayoría salga bien sin embargo tanto Nakamoro como Minara me están esperando y se que no saldrán sin mi mientras tengan una oportunidad de rescatarme.

- ¿Qué propone que haga Jackson?- preguntó Kairi- No puedo abandonar a mi hermano aquí, además que Kame aún sigue durmiendo, debe estar con mi hermano- le contestó.

- Entonces sí te parece bien sellaré la puerta y dispondré la salida para los demás- le respondió por medio de su intercomunicador- No te preocupes por la salida, hay una más aunque es mucho más peligrosa que la otra si está Kame no habrá ningún problema.

- Aunque no hubiera otra salida no me iría sin mi hermano- contestó Kairi segura de si misma, la puertas empezaron a cerrarse al mismo tiempo que la figura de Sakura aparecía tras el portal sin embargo no llegó a tiempo, las dos chicas quedaron separadas por una pared de concreto de casi 5 metros de ancho.

Kairi cerró sus ojos y extendió su mente como ya había hecho anteriormente, tardó unos minutos en encontrar la conciencia de Sakura. Con lentitud para no dañarla o asustarla Kairi ingresó a la mente de la chica.

- Nos veremos en la ciudad refugio de Hjarta, espérenos allí- le pidió mentalmente Kairi a Sakura, no pudo mantener la inclusión en la mente de la chica y tuvo que volver a su cuerpo rápidamente.

- Aprendes rápido Kairi-chan, se nota que eres un prodigio- le elogió Jackson- Bien ahora tendré que convencer a mis asistentes que partan sin mi, te dejaré sola un momento, si los demonios aparecen avísame, ¿si?

- Está bien- aceptó la chica mientras volvía a poner toda su atención en su aún dormido hermano mayor- hermano, por favor apresúrate a despertar

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Por quinta vez consecutiva las espadas de los dos chocaron entre ella, el duelo era muy igualado cosa que había sorprendido a los dos, Kotaro esperaba que su juventud le ayudara a vencer rápido a su contrincante, mientras que Kame sabía que el chico era bueno sin embargo pensaba que era más inexperto de lo que en realidad era.

- Se da cuenta de todos mi movimientos, nada parece pasarle por alto- pensó para si Kotaro mientras lanzaba un corte con su espada que Kame bloqueaba con facilidad- Si esto sigue así no podré vencerle.

- No sabe muy bien como responder a mis movimientos, sin embargo con la velocidad que tiene siempre logra anticiparse a mis ataques usando su instinto- los bloqueos eran consecutivos y ninguno de los dos parecía estar cansado- Tendré que poner más ganas sino no podrá salir.

Cambiando el ritmo de sus movimientos, Kame, empezó a tomar el control de la pelea. Cada vez parecía costarle más a Kotaro bloquear, contraatacar parecía una posibilidad lejana en esos momentos.

- tengo que contraatacar, tengo que hacerlo o esta se acaba para mí- Kotaro se concentró en su rival aprovechando un pequeño tiempo que lo había dejado descansar, con su katana pegada a la mano, el joven se preparó mentalmente para un peligroso ataque- será todo cara o cruz, ganar o perder se resolverá en este ataque- Kame notó que el chico estaba preparando algo y puso su postura defensiva. Luego cerró sus ojos, cosa que sorprendió a Kotaro.

Algo cambió en Kotaro, su mente se relajó. Antes de realizar su ataque repitió las palabras que su maestro le había dicho y por primera vez pareció entender a lo que se refería.

Desde que le habían explicado la verdad de su vida se había pensado que era un ser todopoderoso. Por su mente, inconscientemente, había surgido la idea de que si hubiera sabido esto antes podría haber salvado a su madre. Sin embargo esta pelea con Kame lo había vuelto a la realidad, ya que si no podía vencerlo a él, menos podría a los demonios que habían matado a su madre.

- Ya lo entendiste mocoso- pensó Kame mientras se preparaba para utilizar su segundo grado de despertar, es decir su poder especial- sino usó mi habilidad lo más probable es que muera en este ataque.

Kotaro se preparó para atacar, sus ojos se volvieron rojos como el de los demonios. La pelea se terminaría ahí.

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La alarma cesó al mismo tiempo que las figuras de los demonios ingresaban al lugar, eran tres solamente pero Kairi no dudaba de que pronto aparecieran los demás. Su mirada volvió al cuerpo inerte de su hermano.

Uno de ellos pareció verla, Kairi temiendo que atacara a su hermano al verlo inconsciente salió corriendo mientras gritaba intentando llamar la atención de los monstruos.

- Señor Jackson- le llamó por su intercomunicador, sin embargo nadie respondió- debe estar ocupado, sin embargo no se que hacer- sus enemigos eran idénticos al que Kotaro se había encontrado en su último viaje al otro Tokio. Por supuesto que al lado del frágil cuerpo de Kairi los demonios parecían aún más aterradores de lo que eran.

Kairi estaba rodeada, teniendo a la inmensa criatura frente a ella con sus garras preparadas para matarla, ella intentó usar sus poderes pero a pesar de que entró en contacto con la mente del demonio tuvo que salir inmediatamente confundida por la rareza de ella.

- Parece que aquí se termina todo- murmuró mientras el demonio se disponía a atacar, sin embargo cuando la garra ya estaba a milímetros del cuerpo de Kairi la criatura se cortó a la mitad.

La sangre voló por todas partes, incluso manchando el cuerpo de Kairi sin embargo la joven estaba intacta sin ninguna herida aparente mientras que el demonio ahora estaba muerto y ni Kairi ni las otras bestias sabían el porque.

- ¿Cómo te atreves a intentar atacar a mi hermana?- la voz tan conocida para Kairi sonó por su espalda, allí Kotaro con katana en mano miraba al cuerpo inerte del demonio.

Dashiguraito estaba repleta de sangre, nadie dudó de que ella había cortado al demonio, los otros dos enemigos gruñeron al ver al autor de la muerte del primer demonio. Kotaro sonrió de manera malévola.

- ¿ustedes también quieren?- preguntó mientras levantaba su katana- Kairi quédate atrás- le pidió la chica asintió con su cabeza.

De un instante a otro el cuerpo de Kotaro desapareció para aparecer justamente detrás de los dos demonios. Kairi no lo había podido ver pero si había sentido como la presencia de su hermano mayor había recorrido la distancia que los separaba en solo dos segundos.

Los demonios quisieron darse vuelta para atacar a Kotaro sin embargo un segundos después sus cuerpos fueron separados a la mitad de la misma forma del primer demonio.

- Que pase el que sigue- murmuró viendo, con sus ojos rojos, a la puerta de la habitación donde por lo menos cien demonios entraban para atacar.


No mucho que decir, salvo cualquier comentario se agradece.

Saludos: Dos desaparición, Izanagi.


Última edición por Izanagi el Jue Ene 24, 2013 8:44 pm, editado 1 vez
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Las Oscuridad de uno Mismo (Capítulo 6 24/1)

Mensaje por Izanagi el Jue Ene 24, 2013 5:59 pm

Revivo la Oscuridad, dejé demasiado tiempo extancada la historia así que pretendo revivirla (más teniendo en cuenta que tengo algo así como 22 capítulos escritos) así sin más preambulos les dejo el capítulo 7.

Capítulo 7: Huida y Camino:

Las gran cantidad de enemigos empezó a hacer que el optimismo de Kairi desapareciera, no importaba lo fuerte que se hubiera hecho su hermano no podría con 100 demonios él solo. Sin embargo Kotaro no parecía intimidado ni mucho menos, solo esperaba con su katana en mano preparándose para su próximo ataque.

Sus ojos rojos sorprendían a Kairi, no entendía porque estaban así teniendo en cuenta que su hermano tenía ojos color castaño desde que recordaba. Aún más sorpresa le había producido la aparición de él y la manera de vencer a los demonios, no había duda que era su habilidad especial de einherjer, y aunque tenía un leve presentimiento de lo que sería no estaba del todo segura.

- ¿Vas a tardar mucho más en darme una mano?- preguntó Kotaro, por un segundo Kairi pensó que le estaba preguntando a ella, cosa que le sorprendió, sin embargo al ver la aparición de la figura de un adulto se dio cuenta a quien iba referida la pregunta.

- Tu estas joven mientras que yo ya tengo mucho años encima, podrías tenerme un poco más de respeto, ¿no crees chico?- con su espada empuñada y su extraña forma de vestir Kame se situó al lado de Kotaro- Me sorprendiste en ese momento no esperaba que despertaras justo cuando nuestras espadas chocarían, ¿Quién crees que hubiera ganado?

- ¿Por qué lo preguntas si ya sabes la respuesta?- le preguntó Kotaro- es obvio que tu ya estaba a punto de golpearme, yo ni siquiera vi como te acercaste tanto de un segundo a otro.

- Acercarme- dijo antes de largar un ligera risa, en ese mismo momento los demonios posaron su atención en ellos- chico no podrás mantener por siempre el segundo grado de despertar así que debemos terminar esto con velocidad- le explicó, Kotaro sonrió.

- Esa es mi especialidad- murmuró al mismo tiempo que desaparecía de su lado para aparecer unos segundos después a pocos centímetros de la primera fila de demonios, pasó otro par de segundos en el que nadie hizo movimiento alguno y como si nada una decena de enemigos cayeron inertes.

- Velocidad aumentada, esa es su habilidad, aumenta su agilidad de tal forma que es imposible de verla para ojos poco entrenados, seguro que para Kairi su hermano aparece y desaparece, de la misma forma para esos demonios- pensó Kame mientras veía los resultados de la lucha de Kotaro- Sin embargo a pesar de que esa habilidad es perfecta para acabar a estos demonios inferiores no será tal útil para derrotar a los más fuertes.

A pesar de la facilidad con la que Kotaro vencía a los demonios estos no paraban de salir, Kame no dudaba que ya todo el ejercito supieran que ellos eran lo únicos humano de por allí y su ubicación. No podrían abrirse paso entre ellos para buscar la salida principal y según había notado las puertas de emergencia, por donde los Thors habían evacuado a toda la población, estaban cerradas y con imposibilidad de abrirlas a menos de que consigan más energía.

Además el cansancio empezaba a hacer mella en Kotaro quién ya no era tan rápido como antes y por consecuencia no podía acabar tantos enemigos en una sola oleada.

- Kairi comunícate con Jackson y pídele que piense alguna forma para salir de aquí- la chica asintió mientras tomaba el intercomunicador, al ver eso Kame la detuvo- ¡Al caer la última defensa de esta cámara cayó también el sistema de comunicaciones, no podrás hablar con él de esa forma!

La joven por unos momentos no entendió entonces que tenía que hacer sin embargo pronto recordó la forma que tenía para comunicarse con las personas a pesar de que no estuvieran allí. Cerrando sus ojos tranquilizó su mente, luego intentando esquivar las horribles y extrañas presencias de los demonios, Kairi, se detuvo en cada pensamiento, emoción o presencia humana que encontrara a su alrededor. El primero que encontró fue su hermano, lo más probable debido a que estaba acostumbrado a su presencia, el segundo fue Kame, al igual que con su hermano lo ignoró ya que buscaba a alguien más.

La presencia de Jackson no la encontró hasta pasados unos minutos, sin embargo al encontrarla no le costó trabajo entablar una conexión con ella.

- Necesitamos ayuda, una forma de escapar, nos ataca una horda de demonios- Kairi no sabía bien si se había expresado con palabras pero lo que si tenía claro es que el mensaje le llegaría tan claro como si estuviera frente a él.

A pesar de que le cansaba la sensación de invadir una mente ajena no se retiró ya que esperaba una respuesta por parte de Jackson, no podía volver con las manos vacías. Pasaron otros minutos, Kairi se tentó en ver que pasaba en la realidad aunque sabía que como no le había pasado nada a ella todo estaría relativamente bien.

- En cuatro minutos aproximadamente se abrirá la compuerta de escape, allí encontraran unas rejillas que los llevaran a las alcantarillas de la ciudad de Tokio, tendrás 15 minutos para escapar desde allí hasta que todo Tokio desaparezca por una gigantesca explosión- otra vez la sensación de no haber palabras, Kairi sabía donde debían ir como si ya hubiera recorrido miles de veces, cuando estaba a punto de quitar la conexión un último mensaje fue leído por Kairi- dile a Kame que al momento de abrirse la puerta este usando su segundo grado de despertar.

Ya devuelta a la realidad Kairi se vio sorprendida al ver como su cuerpo era fieramente protegido, de cuatro demonios que pretendían atacarle, por Kame y su espada, la cual ya estaba teñida del sangriento rojo. Mientras que Kotaro se encargaba, con demasiado esfuerzo, de que no ingresara ningún demonio más.

- ¿y bien?- preguntó Kame mientras desgarraba la piel de uno de sus enemigos, Kairi cerró los ojos impresionada por la muerte sin embargo no pudo darle tiempo al pudor ya que debía entregar ese mensaje tan importante.

- En cuatro minutos se abrirá la puerta de emergencia, yo los guiare desde allí- le contestó antes de agregar- cuando la puerta se abra tu tiene que entrar en algo llamado segundo grano de despertar.

- ¿cuatro minutos eh?, yo puedo mantener casi por diez mi habilidad sin embargo prefiero guardármela para cuando el chico termine su etapa de despertar- se dijo a si mismo, tanto él como Kairi dirigieron su atención a Kotaro.

Sus ojos, todavía rojos, ya no brillaban con tanta intensidad como antes, así también su velocidad había bajado considerablemente, a pesar de eso aun era, por mucho, más rápido que los demonios estos ya podían verlo y uno que otro había logrado golpearlo en alguna oportunidad.

A su alrededor un mar de demonios muertos mostraba la fuerza del joven einherjer. Él solo se estaba encargando de impedir que los demonios entraran, Kame estaba como guardaespaldas de Kairi para enfrentar a los escasos enemigos que escapaban de la velocidad de Kotaro.

Por unos momentos la hueste de demonios paró su marcha, esos segundos fueron aprovechados por Kotaro para descansar sabiendo que ahora vendría lo más peligroso. Ya que lo demonios habían detenido su ofensiva para permitirle el paso a sus miembros más fuertes.

Kame se adelantó poniendo al costado del joven, Kotaro tragó pesado dándose cuenta de lo poderoso que serian los enemigos que estaban a punto de aproximarse para que debieran pelear juntos.

El sonido de unas lentas pero pesadas pisadas logró llamar la atención de los jóvenes, pasaron unos segundos sin que se detuviera el ruido. Solo se acercaba más y más. De pronto todo fue silencio hasta que por el pórtico apareció la figura de un gigantesco demonio.

Con unos siete metros de alto aproximadamente, la bestia podría provocarle temor hasta al más valiente de los hombres, sin embargo ni Kotaro ni Kame retrocedieron.

- ¿Qué esta cosa?- preguntó Kotaro mientras apretaba el mango de su katana, Kame mantuvo su mirada en el nuevo enemigo. Su piel era celeste, tenía una gran ojo color rojo y grandes músculos, en su mano derecha tenía un gigantesco mazo de madera.

- Un gigante, es del grado menor en su especie sin embargo no hay que confiarse, si te toca con ese mazo es game over para ti- le advirtió Kame, Kotaro asintió con su cabeza.

Los otros demonios habían retrocedido ante la aparición del gigante, este parecía no haberse percatado aún de la presencia de los dos einherjer que planeaban enfrentarlo.

- ¿Cómo está tu velocidad?, ¿crees podes llamar su atención lo suficiente como para que me permita atacarlo sin molestias?- Kotaro cerró sus ojos una mueca de dolor cruzó por su cara sin embargo al abrirlos de nuevo la pupila tenía el mismo brillo rojo que al principio de la embestida de los demonios- No te presiones tanto.

- Hey tú- le gritó Kotaro al gigante, este se sorprendió al escuchar el grito del joven, tardo unos segundos en encontrarlo, ya que el movimiento de su cabeza era demasiado torpe el joven notó que no sería difícil esquivar sus ataques- A que no me logras atinarme ni un solo golpe, gigante tonto- se burló con seriedad.

- Mi hermano no sabe burlase de la gente- pensó Kairi con una sonrisa forzada al ver como su hermano intentaba incitar al gigante- Tienes que burlarte de él con más entusiasmo, saca esa mirada seria de tu rostro o no tendrá peso tu burla.

- ¿Desde cuando es tan especialista en las bromas?- pensó Kotaro, aunque sabía que su hermana tenía razón, a la única persona que molestaba, y en escasas ocasiones, era a ella. Siempre se burlaba por las cosas que decía sin embargo el gigante no parecía ser alguien muy charlatán como para que diga alguna estupidez- Mierda no se como burlarme de él.

- ¿Y me puede decir para que quieres burlarte de él?, solo llama su atención- le dijo Kame de manera severa, Kotaro lo miró totalmente sorprendido y hasta un poco decepcionado.

- ¿acaso nunca has visto manga?, siempre el protagonista tira esas frases fabulosas que hacen enfadar al enemigo y lo obligan a caer en su trampa- le contestó Kotaro, Kairi asintió como si entendiera la situación, mientras que Kame solo se limitó a negar con su rostro el argumento del joven.

- ¡¡¡ACASO SE ESTAN BURLANDO DE MÍ QUE PRETENDER HABLAR SIN PRESTARME ATENCIÓN!!!- sorprendiendo a los dos jóvenes, no así a Kame, el gigante habló en un idioma entendible para ellos. Casi, debido a la sorpresa, recibió un golpe proveniente de su gran mazo pero gracias a su gran velocidad pudo esquivarlo subiéndose al brazo de gigante desde allí sentándose en el hombro del gigante.

- Así que puedes hablar nuestro idioma- dijo sorprendido Kotaro, el gigante dirigió su mano contra Kotaro aunque este lo pudo esquivar con suma facilidad gracias a su insuperable velocidad. El golpe terminó recibiéndolo el mismo gigante cosa que hizo que se cayera tanto él como Kotaro.

Al tocar el piso los ojos rojos de Kotaro volvieron a su tinte castaño original, de la misma forma su velocidad. Ahora solo era un humano común y el gigante parecía furioso contra él.

- No puedo encargarte nada chico- con un rápido movimiento Kame clavó su espada en la espalda del gigante llamando su atención, cosa que por supuesto logró, sin saber a quién atacar, el demonio prefirió encargarse de Kame primero que era el último que lo había atacado.

El gigante quedó frente a Kame mientras este se preparaba para utilizar todo su poder. Al igual que con la pelea frente a Kotaro, Kame cerró sus ojos y los mantuvo así sin abrirlos, eso pareció enfurecer aún más al gigante que se lanzó con ferocidad contra Kame.

Como si supiera donde provendrían los golpes, Kame esquivo cada ataque con suma elegancia y sincronización, a pesar de que sus ojos estuviera cerrados todo era claro para Kame.

- debe ser su habilidad- pensó Kotaro al mismo tiempo que el einherjer escalaba por el cuerpo del gigante hasta llegar a su cuello, el demonio no pudo, a pesar de sus férreos intentos por tirarlo, desligarse del cuerpo de Kame.

La sangre del cuello cubrió la espada de Kame, el gigante cayó provocando un gran retumbe, los demonios restantes, que parecían temerle al gigante, retrocedieron unos pasos cuando el inerte cuerpo se desplomó al suelo.

Los sucesos siguientes pasaron en cuestión de unos segundos. La puerta de emergencias se abrió al mismo tiempo que la horda de demonios se lanzó contra Kotaro y compañía, quienes no tuvieron posibilidad de hacer nada más que correr en dirección a la salida. Al cruzar el umbral, los oídos de Kame recibieron un mensaje que lo aturdió tanto que hasta lo obligó a pararse por un segundo.

- Kame, apúrese o no lo lograremos- el grito desesperado de Kairi lo trajo de vuelta a la realidad, y al ver todos los demonios que lo perseguían no tuvo otra opción que volver a correr.

Mientras que, por pedido de Kairi, Kotaro sellaba la puerta que comunicaba a la cosechadora con las alcantarillas, Kame lloraba silenciosamente la despedida de su amigo.

La oscuridad de las cañerías era ahora el único velo que los cuidaba en la ciudad abandonada de Tokio.

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- Para abrir la compuerta tuve que utilizar la energía de mi ascensor así como la del escudo- murmuró Jackson sabiendo que Kame lo escucharía gracias a su habilidad de einherjer- Pero no te preocupes muero feliz sabiendo que con esto salve a mi amigo, además de a mis dos nietos- mientras se ponía el cigarrillo en la boca, los ruidos de los demonios subiendo hacía la sala donde se encontraba empezaban a hacerse más fuerte- ¿No crees que es bueno saber que uno muere para el futuro?, ¿Tu que crees viejo amigo?

Sin más que decir, Jackson sonrió, se puso otro cigarrillo en su boca y esperó pacientemente su muerte.

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- 5, 4, 3, 2, 1, Cúbranse bien- gritó Kairi mientras usaba una gigantesca roca desértica como refugio a lo que vendría.

A lo dicho por la joven se le acompañó una estruendosa explosión que dejos sordos a los tres, ahora, viajeros por unos minutos. Kotaro fue el único que atrevió a mirar como la ciudad de Tokio, que estaba ya a unos 40 kilómetros de allí, caía debido a la implosión.

Los tres permanecieron en un solemne silenció por unos minutos, cada uno pensaba en todo lo que habían pasado en esa ciudad además de lo que ahora vendría para ellos. Kairi no lo notó pero Kotaro sí, ese tipo Jackson, que lo había salvado llevándolos a las tuberías en donde encontraron un atajo que los llevó directamente a las afueras de la ciudad, estaba en esa ciudad y lo más probable es que ya estuviera muerto.

- Morir por el futuro, tu siempre fuiste el futuro viejo amigo- murmuró para sí Kame como despedida, luego con un gesto les indicó a Kotaro y Kairi que lo siguieran, estos obedecieron sin chistar.

El lugar en donde ellos estaban era un interminable desierto, Kotaro veía todo y no podía creer que allí antes hubiera habido grandes autopistas y millones de autos yendo y viniendo. Ahora era algo que parecía nunca haberse relacionado con la humanidad.

Encontraron una serie de escombros en donde Kame recomendó descansar por ese día, ya era de noche y todavía no habían trazado ningún plan. Ninguno de los tres sabía que era lo que los demás pretendían hacer de ahora en adelante.

- Pues bien, ¿Qué harán ahora?, están en un mundo desconocido, alejados de toda la vida que siempre hicieron y sin tener un lugar a donde ir, es obvio que tendré que ayudarlos- les dijo Kame con seriedad, Kairi miró a su hermano mayor, Kotaro entendió que el tendría la decisión de los dos.

- Queremos ir a Hjarta, según me explicó Kairi nuestros amigos están allí- le contestó Kotaro- Sin embargo además quiero que me hagas otro favor- Kame lo miró sin embargo no le dijo nada más, Kotaro tomó su silenció como un permiso para proseguir- Quiero que me entrenes, quiero convertirme en un einherjer más fuerte.

- ¿Para que quieres eso?, ¿acaso piensas unirte al ejercito?, ¿o te convertirás en un mercenario?, mocoso esto no es un rpg en donde la aventura gira alrededor tuyo, no un juego en el que tu iras matando monstruos hasta llegar a Loki y lo mataras, sabes que si llegamos a Hjarta será un milagro, ¿Qué pretendes hacer allí?- le preguntó con dureza Kame, sin embargo Kotaro no pareció afectarle.

- Quiero poder para defender a las personas importantes para mí, y ya se que tal vez yo no puedo hacer la diferencia, no soy tan soberbio como para pensarlo- le contestó Kotaro antes de agregar- Cuando llegue el momento adecuado elegiré que hacer, ahora solo quiero que tu me enseñes, por lo menos en el viaje hacía Hjarta- le propuso Kotaro.

Kame se lo pensó un rato antes de sonreírles a los dos jóvenes.

- Los llevaré a Hjarta, mientras que lo del entrenamiento, empezaremos mañana después de decidir el camino que tomaremos, descansen porque el día de mañana como los del resto de su vida desde ahora, serán muy largos- les advirtió con una sonrisa. Kairi y Kotaro asintieron con entusiasmo.

Su viaje recién iniciaba…



Así que ya saben, críticas, sugerencias, disparos o cualquier otra cosa son bienvenidos.

Saludos: Izanagi


Última edición por Izanagi el Jue Ene 24, 2013 10:55 pm, editado 1 vez
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Jue Ene 24, 2013 10:41 pm

No entiendo, no comprendo , no me entra en la cabeza como es que se me paso el capitulo 5 por alto. En todo este tiempo no me di cuenta de ello.

Pero viendo por el lado bueno ese descuido de mi parte me ha permitido disfrutar de dos capitulos consecutivos... bueno, si, solo dos. Veras mientras estaba metido en la lectura del capitulo 5 no lo percibí, pero una vez que comencé el seis, comencé a sentir que eso ya lo había leído (y no me refiero a ikaruga), regrese un poco hacia atrás y me percate que en el post anterior están los capítulos 5 y 6.

En fin al menos la actualizacion a servido para que me de cuenta de que tenia capitulos por leer.

Ahora sobre la trama. Esta a llegado al punto culminante de la primera saga, por decirlo de una forma. las personas ya han despertado. Kotaro a despertado sus poderes y esta repartiendo caña. Toda esta emocionante acción me hacen querer seguir leyendo (tambien me recuerda que tengo que escribir lo mio XD), pero lo único que puedo hacer por el momento es esperar por un nuevo capitulo y tratar de que no se me pase de nuevo.

Hasta entonces.. nos leemos.




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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por Izanagi el Jue Ene 24, 2013 10:59 pm

Es bueno saber Yuske que siempre estás ahí para arreglar mis despistes crónicos. Sincerametne no me había dado cuenta que había subido el capítulo 6 en el anterior post (Mi despiste crónico vuelve a las andadas) por eso lo volví a subir.

Ya corrigido el problema y editado el post cargado el capítulo 7 en mi última entrega.

Gracias por la ayuda YUske.

Saludos: Izanagi
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Vie Ene 25, 2013 4:32 pm

Capitulo 7 terminado.

Creo que podemos decir que este largo prologo por fin a terminado.

La verdad no recordaba al gigante ni la actuación de kame, mucho menos la serenidad de kotaro al final.

Lo que se viene ahora es mucho mas emocionante y complicado para los personajes. Espero que la espera no sea muy larga.




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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por Izanagi el Vie Feb 01, 2013 11:06 pm

Como bien decis Yuske, se podría decir que con el capítulo anterior se terminó la primer Saga de la historia. Así que ya atrás de la Saga del "Segundo Tokio", ingresamos a la segunda saga (que por obvias razones de no dar Spoiler aun no voy a revelar su nombre) y aunque la historia sigue con ese aire de introducción ya va tomando forma el asunto. O por lo menos así lo veo.

Nuevo capítulo, el octavo. No hay mucho para decir más que hacerles notar que este capítulo es especial para mí ya que aparece mi personaje preferido de "La Oscuridad...", para los que ya leyeron la historia se deben imaginar quien es, para los que no lo hicieron se darán cuenta mientras lo lean.

Capítulo 8: Thor y Kotone:



- Ya me está cansando esta tormenta de arena- comentó Kairi mientras se refugiaba en los escombros de lo que había sido, años atrás, un casa. En realidad de la casa solo quedaba tres paredes pero eso alcanzaba para poder esquivar la tormentosa arena de desierto.

- No hay nada que podamos hacer- le contestó Kotaro mientras descansaba apoyando su cuerpo en la pared, Kame mientras tanto miraba con detalle un viejo mapa que, según él, los llevaría a Hjarta- Hey Kame, ¿Cuánto crees que tardara en terminar esta tormenta de arena?, no parece que sea pronto.

- 10 minutos, quizás 15- le contestó sin siquiera mirarlos, Kairi suspiró del aburrimiento mientras que Kotaro parecía estar disfrutando del descanso- Oye, no hace ni un día que estamos viajando y ya estas cansado- lo acusó Kame- Vengan aquí rápido, les enseñare algo importante.

Kairi contenta de encontrar una actividad con la cual entretenerse se acercó rápidamente a Kame, mientras que Kotaro masculló algo en voz baja y con mucha apatía llegó a donde los otros dos viajeros estaban reunidos.

El mapa mostraba un gigantesco desierto, donde cada tanto, muy alejados entre sí, había pequeños puntos con distintos nombres. Kotaro lo vio como cualquier mapa, además de que le pareció molesto ver todo lo grande que era el desierto que debían cruzar.

- Este mundo de hoy en día no esta divido por países, no existen ni presidentes, ni la ONU ni nada de lo que manejaba su mundo ficticio- dijo refiriéndose al mundo que ellos habitaban dentro de la cosechadora, Kairi pareció desencantada al escuchar el tema del que Kame le hablaría, POLITICA, nunca le había interesado ni un poco.

Tal vez Kotaro siendo mayor entendió un poco más de la importancia del tema y agudizó su cerebro para que retuviera todo lo que Kame les diría a continuación.

- Primero podemos decir que este mundo está dividido en dos grandes poderes: Los demonios y los humanos- Kame se detuvo para acomodar sus ideas- Entre los humanos hay tres grupos, los Thors, una organización militar que no tiene país fijo pero que tienen miles de guerreros en todo el mundo, el Odín, que es un tipo de religión del que por ahora no es necesario hablarles, y las ciudades estados.

- ¿Ciudades estados?- preguntó Kotaro- ¿quieres decir como en la Grecia antigua?- inquirió el joven, Kame lo miró sin saber que responder- Claro, no sabes nada de historia, disculpa sigue con tu explicación- le pidió.

- Bueno pues aquí cada ciudad es independiente a la otra, no es que no tengan relación, la mayoría están aliadas no solo entre ellas sino también con los Thors, pero su forma de gobierno es totalmente autónoma del resto- explicó Kame, Kotaro asintió entendiendo lo que se refería- Pues bien Hjarta es uno de esas grandes ciudades estados, en esta zona solo existen dos Hjarta y Nikolinos, que se encuentra más al oeste de donde vamos.

- ¿Y que son estos otros puntos más pequeños?- preguntó Kairi señalando en el mapa dichos puntos.

- Son pueblos, están bajo las jurisdicción de las ciudades estados cercanos a su ubicación- le contestó Kame antes de señalar uno en particular- Nosotros pasaremos por este, Eliapolos a dos días de camino desde aquí, esta justo en la frontera de la zona de control de Hjarta y Nikolinos, así que seguro que allí conseguiremos lo necesario para viajar hasta Hjarta-

Kotaro se quejó del desvió que debían hacer solo para ir de compras, sin embargo Kame le explicó- Necesitamos esas cosas, no podremos dormir siempre en el piso, además de algo de ropa, necesitamos unas carpas y algunas medicinas, comida no, ya que conseguiremos en el camino.

Luego de eso, los tres permanecieron en silencio por unos minutos más hasta que la tormenta de arena cesó. Sin indicación de nadie en particular, el grupo se alistó y emprendió camino hacía Eliapolos para conseguir los elementos necesario para la supervivencia.

- Kame- la amable voz de Kairi llamó la atención de los dos hombres- Puedes explicarnos bien que son los Thors, según los vi parecían militares, sin embargo no entiendo a quién sirven si no tiene país.

- Los Thors son el ejército de la humanidad, se crearon un año después de los ataques de los demonios y crecieron a una gran velocidad, son por así decirlo la resistencia contra los demonios- le explicó brevemente.

- ¿Pero…?- Kotaro notó que Kame podía seguir explicando del tema, pero al ver que no pretendía hacer prefirió obligarlo a hacerlo, necesitaba saber todo para ver que hacer después de llegar a Hjarta.

- Digamos que todo en torno a su liderazgo es bastante oscuro, nadie sabe realmente quién lo maneja y de donde sacó los recursos suficientes como para poder fortificar las ciudades y financiar el proyecto de “Cosechadoras” de Jackson, no es que diga que son malos, en realidad si la humanidad sigue viva hasta ahora es gracias a ellos, sin embargo no pueden confiar en ellos plenamente, todos quieren su cuota de poder- le contestó Kame.

- ¿Entonces tampoco podemos confiar plenamente en ti?- preguntó Kotaro, Kairi lo amonestó con su mirada por la pregunta formulada por el joven- ¿A ti también te interesa el poder?

- Yo haré todo lo posible por cumplir mis objetivos, ustedes son importantes y podrían ser muy útiles para lo que yo quiero, sin embargo no son imprescindibles- le contestó Kame confundiendo un poco al joven- Como ya te dije antes esto no es un juego RPG en donde la historia gira alrededor tuyo, solo es una vida en la que uno se limita a sobrevivir y intentar ser feliz- Kotaro asintió todavía un poco confundido.

- No le preguntes cosas tontas a Kame, es obvio que podemos confiar en él- le amonestó Kairi al mismo tiempo que le daba un pequeño golpecito en el brazo a su hermano.

- No deberías ser tan confiada con todo el mundo Kairi - le aconsejó Kame- Tu hermano tiene razón en desconfiar, es la única forma de sobrevivir en este mundo- le comentó, Kairi asintió con su cabeza aunque no estaba muy convencida.

- Pues bien, ¿Qué pasará con mi entrenamiento?, si eres mi maestro tendrás que enseñarme todos tus trucos- le dijo Kotaro refiriéndose a lo que habían hablado el día anterior.

- Antes que nada quiero que entiendas que no seré tu maestro, solo te daré algunos consejos y ejercicios, no se entrenar a gente como tú- le contestó Kame- pues bien si quieres podemos practicar con las espadas a final de la tarde, tengo que ver cuales son tu habilidades con la espada para ver que tienes que pulir- la explicación no pareció conformar a Kotaro que volvió a insistir.

- Pero yo quiero que me enseñes como controlar mis poderes de einherjer, con la espada ya se lo suficiente, pero en el otro lado no se nada- se quejó Kotaro sin embargo la respuesta de Kame fue acompañada por una gesto negativo con su cabeza que ya alejó las esperanzas de Kotaro.

- Ya te he dicho que no se como entrenar ese tipo de habilidad, cuando lleguemos a Hjarta te buscaré a alguien para que te enseñe, ahora confórmate con que te entrene en el uso de la espada- le contestó antes de añadir- Seguro que aprenderás algo de mí

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

La joven de unos 15 años caminaba por las calles en busca de algún lugar donde puede recopilar la información que necesitaba. Llevaba su pelo, color negro, largo a pesar de que lo tenía atado formándole una coleta, sus ojos eran de un exótico color gris. Además era muy alta para su edad midiendo casi un metro setenta y dos. Vestía como una viajera normal, pantalones sucios por la arena, una capa con capucha con la intención de cubrirse de las tormentas, sin embargo en su espalda llevaba colgada una espada.

Después de mucho caminar entró a una cantina-posada que le parecía bastante confiable, por lo menos de vista eso sugería, y sin más se acercó a dueño del lugar para preguntarle directamente.

- ¿Sabes el paradero de Kame?- preguntó la joven con seriedad- Se que está por esta zona sin embargo no tengo el detalle de donde- al mismo tiempo que decía esto una monedas de oro eran lanzadas desde su mano hacía la del posadero.

- No tienes que pagarme para eso- le contestó devolviéndole las monedas- Todo el mundo sabe que se encuentra en Tokio protegiendo las cosechadoras, aunque no consigo saber que pretende una jovencita con ese tipo.

- Eso no es tu problema- le contestó sin tomar el dinero devuelto por el dueño de la cantina, este la miró sorprendido sin embargo no se quejó de la “amabilidad” de la joven.

- Por fin te encontré Kame- murmuró mientras volvía a internarse en el desierto, aunque esta vez en dirección a Tokio.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

- De verdad lo dos son muy buenos peleando- los elogió Kairi tanto a Kame como a su hermano después de ver su practica, ya la noche había caído y los tres estaba alrededor de una fogata intentando calentarse lo más posible.

- Chico eres más bueno de lo que pensaba, pero todavía no he podido darme cuenta en que deberías especializarte, se nota que tu manejo con la katana es excelente pero me gustaría verte luchando con otro tipo de espada, como la mía- le dijo Kame a Kotaro, este dirigió su mirada a la espada de Kame.

A diferencia de su katana, la espada de Kame era de una mano, medía aproximadamente 100 centímetros de largo, además con su forma recta parecía hecha más con la intención de apuñalar que cortar, como si lo eran las katanas, ya que por eso tiene sus filos curvos.

- No creo que pueda manejar algo así- admitió Kotaro- a decir verdad me resultaría incomodo usar una espada de una mano- le explicó- Estoy demasiado acostumbrado a las katanas como para empezar a usar otra tipo de espada.

- Ya veo, pues necesitaría verte pelear con alguien que no fuera yo para verlo de mejor modo- le explicó.

- Parecen muy entretenidos con eso de las espadas- pensó para si Kairi mientras veía charlar al par de hombre que la acompañaban, sin poder ingresar en la conversación Kairi prefirió relajarse y antes de darse cuenta ya estaba usando sus habilidades como Valquiria explorando la zona, sin alejarse demasiado encontró algo que la sorprendió- Hay alguien que se acerca aquí- dijo sorprendiendo a los dos hombres.

Al escucharlo los dos se quedaron en silencio por unos segundos, Kotaro tomó su espada apretando fuertemente el mango con una mano y con la otra puesta en la vaina preparándose para quitarla en caso de ser necesario. La reacción de Kame no fue tan agresiva como la de Kotaro sin embargo le hizo un gesto a Kairi para que se pusiera detrás de él.

- chico- murmuró Kame cuando el viento pasó con más fuerza, con la intención de que sus palabras solo sean oídas por el joven- Ve a ver que pasa- le indicó, Kotaro asintió con su cabeza al mismo tiempo que desenvainaba su espada y se disponía a explorar.
Apenas se separó del grupo, Kotaro se vio interno en una fuerte tormenta de arena que le impedía ver a Kame y su hermana, guiado más por sus instintos que por sus sentidos, el joven, empezó a buscar a la persona que estaba en su cercanía.

Tardaron unos segundos en desaparecer la arena sin embargo al hacerlo, y por consecuencia al recuperar la visión de su alrededor, Kotaro pudo observar a la misteriosa persona.

Era una joven, eso lo sorprendió un poco, parecía ser de una edad similar a la suya, por eso le pareció algo anormal la altura de la chica ya que medía como lo hacían muchos de los chicos a su edad. Su ropa la cubría bastante sin embargo Kotaro pudo notar que era bastante atractiva, su cuerpo se era el de una mujer. Sin embargo la sorpresa mayor la llevaba en sus manos, una gran espada que amenazaba a cualquier persona que se animase a enfrentar a la chica.

Estaba ambientada a las espadas del estilo occidental, con un aire a las medievales europeas. Con un mango esbelto sirviendo de apoyo para un filo bastante ancho y fuerte, a diferencia de la katana de Kotaro, que era más corta, esta espada parecía ser mucho más lenta que Danshiguraito.

- ¿Dónde esta Kame?- preguntó de manera agresiva, Kotaro se sorprendió de que la chica buscase a su guía y supuesto maestro, sin embargo al ver su gesto no dudo en callar que Kame estaba a pocos metros de ellos protegiendo a su hermana.

- ¿Kame?, no lo conozco- mintió incomodo, la chica lo miró tan mal que hizo que Kotaro supiera que no sabía mentir para nada- Esta bien se donde está, pero no te lo diré hasta que me digas para que quieres verlo.

Por unos segundos la chica se calmo y pareció que la situación se podría normalizar sin embargo el gesto de la joven se convirtió en una sonrisa arrogante.

- Entonces tendré que sacártelo a la fuerza- le gritó mientras con su espada en mano se lanzaba a atacar a Kotaro, parecía muy confiada y no era para menos ya que en pocos segundos alcanzó la altura del joven y con una rápido corte atacó a Kotaro.

- Es rápida- pensó Kotaro sorprendido de que esa chica no solo cargara esa pesada espada sino que además la moviera como si fuera un palo de madera- sin embargo…- sin tener que usar su habilidad Kotaro era mucho más rápido ya, solo tuvo que mover un poco su cuerpo y terminó no solo esquivando la espada sino que también con su katana a escasos centímetros del cuello de la chica- no quiero ver como lo haces- le contestó a Kotaro sin pizca de arrogancia.

La joven parecía totalmente sorprendida y estupefacta ante el resultado de la contienda, Kotaro todavía no había movido ni un centímetro su espada. Kame y Kairi aparecieron, la más joven estaba un poco sorprendida por la escena sin embargo Kame parecía esperar algo así.

- Kame - murmuró la chica sorprendida al ver al maduro hombre, Kotaro quitó su espada al recibir un gesto de parte de Kame, este miró con seriedad a la chica.

- ¿Por qué me buscas?- preguntó con frialdad- ¿Quién eres?- preguntó con algo de rudeza, la joven llevó su mirada al piso avergonzada. La confianza que tenía en ella parecía haber desaparecido por completo ante la reprendedora mirada de Kame.

- Kotone es mi nombre señor- se presentó antes de atreverse a ver a lo ojos al viejo einherjer- Iba a venir a pedirle que se convirtiera en mi maestro, sin embargo en mi situación actual no puedo tener el descaro de pedírselo- reveló refiriéndose al haber sido vencida con gran facilidad por Kotaro.

- ¿Esta chica me está criticando o es idea mía?- preguntó Kotaro antes de largar un bostezo para luego mirar a Kame- ¿Acaso la conoces de algún lado?- preguntó sin pizca de importarle siquiera que la chica estuviera frente a él.

- Para nada, pero no es extraño que guerreros pidan entrenarse bajo mi tutela, al fin y al cabo en este mundo soy una persona famosa- la explicación de Kame fue respondida por una sonrisa de Kotaro.

- Esta chica no tiene nada que aprender de ti- le dijo Kotaro sorprendiendo a todos- Es decir es casi tan buena como yo y según me dijiste solo puedes darme algunos consejos, no entrenarme.

- ¿Cómo puedes compararte siquiera con Kame?- preguntó la joven molesta- Además no te burles de mí comparándome contigo, yo no he usado ni la mitad de mi poder en ese ataque, solo te tome a la ligera- se excusó.

- Hermano no trates mal a una dama- le reprimió Kairi recibiendo una mala mirada proveniente de Kotaro- Además- le murmuró- esta chica es como tú, deberías tener cuidado- le aconsejó.

- Preséntate- le ordenó a la joven, Kame. Esta asintió nerviosa, se notaba que era algo incomodo para ella el frió tono que usaba el einherjer a su persona.

- Kotone Hichigawa señor- le dijo dando una ligera reverencia- Soy una einherjer proveniente del país de Hwajae, he venido desde mi pueblo para buscar su enseñanza, me han dicho que usted es el mejor einherjer.

- Te han dicho mal, y si solo has venido para esto será mejor que vuelvas a tu pueblo, no tienes lo necesario para que yo te enseñe, más bien diría que no durarías ni un día- le contestó dándose vuelta mientras retornaba a la fogata.

La chica llamada Kotone quedo de piedra al escuchar eso, Kairi miró sorprendida a Kame y empezó a quejarse de la fría contestación del hombre, sin embargo el único que se quedo pendiente de la chica fue Kotaro.

Primero no hizo nada, solo se quedó allí, Kotaro podía ver como intentaba ocultar el dolor que tenía al escuchar eso, los ojos de Kotone se cerraron dejando escapar una que otra lagrima traicionera que rápidamente limpió. Por una centésima de segundo los ojos de los jóvenes se cruzaron haciendo que Kotaro se sorprendiera ante lo que vio en ellos.

- No puedes decir a alguien que no sirve sin darle la oportunidad de probarlo- le dijo Kotaro a Kame sin moverse de su lugar- Esta chica con un poco de entrenamiento podría vencerte y sin embargo tu no quieres ni siquiera dejarla hacer una prueba.

- Kotaro no te metas en donde no te llaman- le amonestó Kame intentando finalizar la conversación sin embargo el apático de Kotaro esta vez no se detendría.

- Si no le das una oportunidad yo mismo luchare contra ti- le amenazó Kotaro- y a pesar de que se que eres más fuerte que yo, te mataré, no tengas dudas de eso- Kotaro estaba parado tras Kame, quién le daba la espalda firmemente.

- Hermano- Kairi estaba sorprendido de la reacción de su hermano, teniendo en cuenta de que es siempre era un tipo vago que no le gustaba meterse en ese tipo de problemas, ahora se estaba arriesgando por una completa desconocida. Kairi dirigió su atención a la chica intentando ver lo que su hermano había visto en ella como para que digiera semejante amenaza.

La chica se sorprendió de todo lo que Kotaro estaba haciendo por ella, no se conocía sin embargo estaba amenazando a su compañero de viajes para solamente que ella pudiera tener un prueba con Kame.

Mientras tanto la contienda de presencia entre Kotaro y Kame aún persistía, ninguno de los presentes dijo palabra alguna por un minuto, hasta que por fin se paró dirigiendo su vista hacía Kotone.

- Lucharas contra él- dijo refiriéndose a Kotaro- Demuéstrame que puedes soportar mi entrenamiento- le ordenó, antes de agregar algo para el joven, con un tono de voz más confidencial- Hasta que yo te lo ordene no uses tu habilidad- le indicó el joven asintió confundido- No será ahora, pero algún día te darás cuenta del error que cometiste al involucrarnos con esta chica.

Sin entender a que se refería Kame, Kotaro, se puso frente a la chica llamada Kotone. Kairi miraba preocupada lo que sería en poco tiempo una batalla entre dos einherjer. Kotone sacó su espada y se puso en posición de defensa. El joven no tardo en darse cuenta de que ahora la chica iría en serio, por eso, además de que en realidad a pesar de haberla defendido con Kame no se moría de ganas de que esa chica los acompañase, él también se preparó para defenderse, aunque no pudiera usar su habilidad.

Kotone parecía lista para atacar a Kotaro en cuanto Kame diera la orden, mientras tanto el joven de pelo castaño estaba tan atento como ella a la indicación del hombre. Kame suspiró antes de abrir su boca.

- Empiecen- ordenó apenas pronunció la última letra ya Kotone se había lanzado contra Kotaro, la pesada espada parecía una simple hoja ante los precisos movimientos de la chica. Sin podes esquivar Kotaro se limitaba a bloquear cada ataque con su katana sin embargo la chica estaba ganando terreno en base a su constancia y fuerza en cada ataque.

- No puedo defender toda la vida o sino me terminara dando- pensó Kotaro al mismo tiempo que Danshiguraito chocaba contra la imponente espada de la chica, Kotone empezó a cargar su fuerza a ese choque de espada impidiéndole a Kotaro poder retroceder para recuperar su posición- Sin embargo no solo tiene ataques demasiado rápidos sino que son muy potentes, no puedo confiar en mi velocidad ya que si hago un mal cálculo me vencería- utilizando las fuerzas de sus piernas como apoyo logró ganar un poco de ventaja en el choque de espada- Si pudiera hacerla retroceder solo por un segundo tendría la posibilidad de atacar.

- Se lo que quieres hacer, pero no podrás hacer más fuerza que yo- le desafió Kotone mientras intentaba de recuperar el terreno perdido, sin embargo, para su sorpresa, Kotaro seguía avanzando con su espada- ¿Cómo puede ser que este tipo me este ganando?- pensó para si mientras veía como su defensa estaba a punto de romperse- ¡¡No te dejaré!!- gritó al mismo tiempo que sus ojos pasaban a ser color rojos.

Lo que paso a continuación dejó atónitos a todos los presentes. Surgiendo desde el mango de la espada una gran llamarada se apoderó del filo del arma. Kotaro se sorprendió al ver eso, además empezó a perder terreno debido tanto al calor producido por ese fuego como también por la duda de saber como era que ese fuego había salido de la nada y se mantenía rodeando a la espada de Kotone.

- ¿Qué está pasando?- preguntó Kairi que no solo estaba sorprendida sino también asustada- ¿De donde salió ese fuego y como es que esa chica no se quema con el?

Kame miraba a la einherjer con detenimiento, sus ojos estaban fijos en tanto las manos como la espada de la chica. Examinaba todo sin detenerse siquiera un segundo. No encontraba explicación alguna de su habilidad.

- Tiene que ser su habilidad como einherjer, aunque no logro descifrar como lo hace- le contestó a Kairi sin siquiera mirarla- Nunca pensé que las habilidades de un einherjer llegaran hasta el nivel de poder crear fuego- pensó para si al mismo tiempo que volvía a poner su atención en toda la batalla, ya Kotaro había tenido que retroceder o sino la espada llameante de Kotone le hubiera matado- ¡Ya es suficiente!- gritó Kame, la joven amagó a parar sin embargo…

- Espera Kame- le pidió Kotaro con sequedad, se lo notaba cansado, estaba jadeando debido al calor de la espada de su contrincante, sin embargo Kotone estaba en perfectas condiciones y su cara portaba con una gran sonrisa burlona.

- Mira te agradezco que intercedieras con Kame para luchar conmigo- le dijo Kotone con sinceridad- sin embargo debes admitir cuando alguien es más fuerte que tú, y este es el caso- le dijo con sorna.

- Kame permíteme enseñarle lo mismo que tu me enseñaste en nuestra pelea- le pidió, el hombre recordó el evento al que Kotaro se refería, una sonrisa cruzó su rostro al darse cuenta que el mensaje había sido captado a la perfección.

- Muéstrame lo que tienes y te mostraré que no eres nada del otro mundo, te mostraré que tu orgullo está demasiado alto- esas palabras le había dicho, ahora el joven quería mostrarle lo mismo a esa chica.

- ¿A ti te parece bien?- le preguntó Kame, Kotone asintió mientras se preparaba para defenderse mientras largaba un suspiro- en serio necesita ser enseñada- pensó para si al mismo tiempo que giraba su vista a Kotaro- No te contengas más- le dijo.

- ¿Contener?- preguntó Kotone sin entender sin embargo no tuvo tiempo para escuchar la respuesta ya que lo que acaba de pasar la había dejado totalmente atónita, el filo de la katana de Kotaro estaba rozando su cuello, el joven estaba a su espalda.

- Muerta- murmuró mientras desaparecía y volvía a aparecer frente a la chica, sus ojos rojos llamaron la atención de la chica- Te mostrare cuando veces puedes morir en solo 10 segundos- otra vez desapareció aunque esta vez pudo seguirle el movimiento, con sumo esfuerzo logró mover su espada unos centímetro para bloquear el ataque de Kotaro sin embargo no pudo hacer lo mismo cuando al instante ya aparecía del otro lado- muerta- volvió a decir mientras la katana se posaba otra vez a centímetros del cuello.

Kotone no podía creer lo que estaba pasando, gracias a su entrenamiento había podido, con mucho esfuerzo, ver el movimiento de Kotaro, sin embargo su cuerpo no lograba responder a esa velocidad si quiera para defenderse. Atacar parecía un sueño inalcanzable.

- Mierda- gritó Kotone al mismo tiempo que la llama de su espada crecía aún más que antes- La próxima vez que ataques no tendrás la misma suerte, el calor bajara un poco tu velocidad, tu cuerpo se detendrá un segundo por el miedo a quemarte, ahí te atacaré- pensó para sí mientras veía con odio a Kotaro.

Otro ataque del joven, al igual que la primera vez pudo bloquear el primer ataque, otra vez se lanzó al lado de la joven que no defendía la espada.

- Muy predecible- murmuró Kotone mientras que movía la espada hacía el lugar donde Kotaro atacaría, puso toda la fuerza de su cuerpo en ese ataque, sabiendo que esta vez si podría bloquearlo. Gracias a la agudeza de su vista pudo ver como a medio camino Kotaro se detuvo con una sonrisa en su rostro, Kotone quedó sorprendida ante eso, ella quiso detenerse sin embargo había usado demasiada fuerza en ese ataque-bloqueo y por ende al no tener donde apoyarse el cuerpo de la chica cayó totalmente al suelo.

- Muerta- murmuró mientras le daba la espada dirigiéndose hacía donde su hermana lo esperaba, le dijo algo a Kame y luego se fue a sentar al lado de la fogata, Kairi miró con pena a la chica antes de seguir a su hermano.

Kotone estaba frustrada, con enojo se levanto del piso y se limpió la cara de la arena que se había llenado al caer encima de ella. Al hacerlo Kame se le acercó con la seriedad acostumbrada.

- ¿Entendiste la lección?- preguntó Kame, Kotone asintió con su cabeza resignada a no ser estudiante del einherjer- Pues bien, desde ahora te convertirás en mi aprendiz- los ojos de la joven se abrieron desmesuradamente al escuchar eso, sin embargo su sorpresa aumentó mucho más al escuchar lo siguiente- Quiero que te quede claro que tendrás que esforzarte ya que en mi opinión no pasaste la prueba sin embargo el chico- refiriéndose a Kotaro- me acaba de decir que estas en un nivel que merece ser más que aprobado- su vista se vio obligada a enfocarse en el joven que ahora limpiaba sus quemaduras con un pedazo de tela vieja, un leve sentimiento de agradecimiento invadió su pecho, sin embargo no iba admitirlo en frente de él- ahora bien, acompáñanos a comer, mañana saldremos al alba.



Gracias por leer y espero comentarios así que no sean tímidos que con cada comentario se ganan... Un saludo en mi próximo post... osea nada.

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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por yuske el Dom Feb 03, 2013 1:22 am

Bendito sea el insomnio que me permite leer este nuevo capitulo.

Ya casi había olvidado el aspecto de kotone, hubiera jurado que era pelirroja. La friccion entre las personalidades de kame y kotaro se empieza a notar, pero eso no se comparara a lo que se viene entre kotaro y kotone. que tengo que decirlo es una de las relaciones de personajes que mas me gustan.

Y algo que había olvidado es lo que dice kame de sobre que kotaro se arrepentirá de haberlos involucrado con esa chica, eso me dejo curioso, no recuerdo que hayas dicho algo sobre eso asi que eso me queda esperar a que ese momento llegue.

en fin,gran capitulo izanagi




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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por EnRoKe el Dom Feb 17, 2013 12:03 pm

Buenas!

Acabo de termianr de leer el primer capitulo y me parece "mucho muy" bastante interesante la historia que estas narrando, en especial porque me fascinan las tramas de un mundo postapocalíptico y poderes sobrenaturales.

Tu forma de escribir es bastante ágil, con descripciones que detallan bastante bien el panorama y los personajes para que el lector se familiarice con los hechos. Me gusta mucho cómo utilizas las oraciones entre guiones, mientras los personajes hablan, para desarrollar emociones que tienen los personajes o acciones, eso es algo que a mi me cuesta hacer y de repente lo hago un poco forzadamente. Así que espero aprender también a medida que sigo leyendo.

Encontré por ahí unas cuantas fallas, pero, qué mas da, yo también cometo faltas tanto peores jajaja.

Aquí van algunas para que tengas en mente:
Dentro tres adultos tecleaban rápidamente una serie de teclados que se encontraban debajo de las pantallas
Me suena a redundancia con "tecleaban"/"teclados"

ligero cambio de la arbitra terrestre
Querrás decir órbita?

En el frente había un pequeño parque con unas poco flores
Este debe ser un dedazo... jaja

En fin, ya tienes un nuevo lector.

Saludines!
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por MaNtoSastO el Jue Feb 21, 2013 4:56 pm

Sí! Completé mi maratón de La Oscuridad! Bien!

Y síiii!!!! Apareció Kotone Very Happy Soy feliz.
En relación a lo citado por Yuske, recuerdo una idea que pulula en mi cabeza, que no sé si apareció en la historia o me lo inventé yo así que lo dejo en spoiler y es spoiler en serio así que no lo lean los que estén leyendo la historia por primera vez.
Me arrepentí, alguien lo va a leer y se va a quemar la sorpresa.

Recuerdo algo los capítulos que siguen... de hecho tal vez demasiado bien, lo que me sorprende incluso a mí Razz
Espero ver más capítulos prontolín y llegar a los estrenos que había quedado en un punto más que interesante!

Por cierto me percaté de un detalle en la forma de narrar que no me había dado cuenta antes, en varias ocaciones la parte de narración termina el párrafo con por ejemplo: "era muy rápido" y a continuación inicia con un personaje repitiendo esa idea: "-Es rápido- pensó" No es que esté mal, pero me resulta repetitivo encontrar la misma idea al final y comienzo de algunos párrafos.

Saludos! Very Happy
Y apoyemos el KotaKoto (?)
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por Izanagi el Vie Feb 22, 2013 10:59 am

Bueno, estoy más que alegre de todos los comentarios que recibió esta historia, pero vamos por partes con mi super (?) respuesta. Sobre lo que pones Yuske de la advertencia de Kame a Kotaro sobre Kotone (¡¡Cuantas K juntas!!) no he revelado mucho sobre eso en Ikagura pero si se dio a entender algunas cosas del pasado de Kotone que podrian o no estar relacionado con eso (Creo que Manto sabe a lo que me refiero...).

Manto es bueno volver a verte en la historia, me gustaría saber si lo que te acuerda sobre la advertencia de Kame que Yuske hizo referencia es lo que yo creo que recuerdas (Que lio estoy armando...). Gracias por la sugerencia, no lo había notado así que ahora mismo me pondré a ver ese tipo de cosas con más enfasis.

Enroke, me alegra que alguien nuevo se ponga a leer la historia. Gracias por tus correciones, a pesar de que intenté corregirlos quedan muchos errores de los que no noto por ser un despiste total. Espero que continues esta historia ¡y recuerda que cualquier error que encuentres estoy agradecido a que me lo reportes!


Bueno, como ya saben cada vez que posteo es porque tengo algo que subir y como hice la última vez que actualicé mi otro historia traigo capítulo por partida doble, empezando y cerrando la mini-trama de Eliopolis. Aparición de nuevos personajes, los Thor y alguna que otra cosa más... Espero que les guste.

Capítulo 9: Contactos y Cazador:
- Así que tú naciste dentro de una cosechadora- dijo Kotone sorprendida, la más joven de grupo asintió con su cabeza- Yo nací en este mundo, soy un einherjer pura- al ver el gesto de extrañeza proveniente del rostro de Kairi, Kotone, explicó mejor el concepto- Es decir soy hija de dos einherjer.

- Pero según tengo entendido los primeros einherjer se crearon hace 27 años, ¿Cómo es posible que tuvieran una hija como tú que tiene 15?- preguntó Kairi sin entender al mismo tiempo que hacía cuentas en su cabeza.

- La primera generación de einherjer fue creada para que tenga un crecimiento acelerado, a los cuatro años ya tenían el cuerpo y la mente de un adulto de 20 años- le dijo Kame uniéndose a la conversación, los tres caminaba por el inmenso desierto siendo guiados por Kairi- Necesitaban ver rápidamente si podían engendrar y que pasaría con sus hijos, fue un experimente muy costoso, ya no queda tecnología para hacerlo, sino tal vez tendríamos más posibilidades de vencer- comentó.

- Ya veo- murmuró Kairi caminaron un rato más en silencio hasta que la chica tuvo que detenerse para revisar la dirección, sus ojos se cerraron al mismo tiempo que las puertas de su mente se abrían en busca de otra presencia humana. Tanto Kame como Kotone permanecían en silencio esperando la respuesta de la chica.

- ¿Y bien?, ¿ya estamos cerca?- preguntó Kame- Este mocoso se fue a cazar demasiado lejos, si perdemos mucho tiempo no llegaremos a Eliapolos esta tarde como yo esperaba- se quejó, ya hacía dos días de que Kotone se había unido a la expedición y ya estaban cerca de su primer objetivo que era llegar a ese pueblo.

- Esta aquí a 2 kilómetros de distancia siguiendo todo recto- contestó Kairi- ¿Por qué no se quedan aquí preparando la fogata mientras yo voy a buscarlo?- se ofreció sin embargo Kame se negó.

- No podemos dejarte sola o un demonio del desierto podría atacarte, además seguramente no podrá llevar solo la carne- le explicó- ¿Dijiste que es todo recto el camino, verdad?- preguntó consiguiendo un asentamiento de parte de la chica- ¿Por qué no vas a buscarlo Kotone?, de camino podrías ir practicando los ejercicios de relajación mental que te expliqué.

- ¿Quieres que vaya a buscarlo?- preguntó Kotone sin poder ocultar su molestia de tener que encontrarse con Kotaro- Pero…- al ver el rostro serio de Kame, y recordando que este todavía no tenía una buena imagen de ella, decidió hacer lo pedido- Con gusto Kame- le indicó mientras daba una pequeña reverencia, tomando su espada le dio la espalda tanto a Kame como a Kairi dejándolos solos.

- Sabes que no hay ningún demonio en las cercanías o yo te lo hubiera dicho- le acusó Kairi con una sonrisa traviesa en su rostro- sabes que no se lleva bien con mi hermano y la obligas a verlo, eres malo- se burló, el einherjer sonrió ante la acusación de la niña antes de largar una carcajada.

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Delante de él tres criaturas con forma de oso, aunque mucho más grandes de los normales, se preparaban para atacarlo. Parecían bastante peligrosos sin embargo el joven solo estaba largando un largísimo bostezo de aburrimiento.

- ¿Por qué siempre yo tengo que cazar la comida?- se preguntó sin darle importancia a el inminente ataque de los animales- Además estos animales no son normales, no entiendo como pero parecen más demonios que otra cosa- los tres enemigos saltaron a atacar al joven sin embargo cuando estaban a poco centímetros de él se desplomaron inmediatamente- Creo que tomaré un descanso antes de llevar la carne- los ojos rojos de Kotaro volvieron a su tinte castaño original- Ahora que lo pienso, ¿Qué hacen osos viviendo en un desierto?.

- Hey tú- la voz femenina llamó su atención por unos segundos, aunque luego de reconocerla pensó que hubiera preferido no haberla escuchado- Siempre estas holgazaneando, vamos a llevar la carne para donde tu hermana y Kame están haciendo el campamento- prácticamente más que un pedido era una orden.

Las declaraciones de la joven habían molestado bastante a Kotaro, no era el tono de orden, ni siquiera la critica a su persona, lo que verdaderamente le molestaba era…

- No digas que yo holgazaneo cuando tu no haces nada, si es poco lo que hago intercambiemos trabajos, no puedo creer que tengas es descaro de decir que yo descanso en mi trabajo- se quejó Kotaro mientras tomaba uno de los cuerpos del oso, Kotone hacía lo mismo con el otro.

- ¿Qué no hago nada?- preguntó Kotone con un gesto sorprendido- ¡¡Tú no sabes lo que son los entrenamientos de Kame!! No solo te cansan físicamente sino también en la mente- explicó irritada- Pero claro es algo que tú no podrías soportar, por eso Kame no te lo enseña y solo te entrena con la espada.

- Yo no hago esas cosas porque no las necesito, tengo perfecto control sobre mi habilidad- le contestó, ya los dos caminaban en la dirección donde Kairi y Kame se encontraban.

La relación entre Kotone y Kotaro no era para nada buena. En los escasos minutos que hablaban era para discutir o echarse en cara cualquier cosa que pudiera ser utilizado como crítica hacía la otra persona.

- hermano deja ya de molestar a Kotone, ¿acaso no puedes comportarte con un caballero?- le amonestó Kairi, ya estaban comiendo la carne que Kotaro había cazado y como era habitual los dos einherjer más jóvenes habían empezado a discutir.

- Yo nunca le critico, ella es la que salta contra mí- se quejó Kotaro- no puedes esperar que me quedo callado mientras recibo criticas de “ella”- replicó, Kairi negó con su cabeza desaprobando la actitud de su hermano.

- Bueno ahora hay que ponerse serios, después de comer continuaremos viaje en dos horas estaremos en Eliapolos, allí compraremos todo lo necesario y dormiremos una noche, luego saldremos al alba en dirección a Hjarta- les explicó el plan Kame- Yo tengo que resolver unas cosas así que ustedes se encargaran de comprar las cosas, ¿les quedó claro?

- Si- respondieron los jóvenes, Kairi y Kotone con gran entusiasmo mientras que por parte de Kotaro la respuesta fue bastante apática- ¿Qué hacemos si nos encontramos con algún miembro de los Thor?- preguntó Kotaro.

- Ya recibieron mi advertencia sobre ellos, pueden hacer lo que quieran, es cosa suya- le contestó Kame sin apartar la vista de su comida- Por cierto yo no tengo dinero, así que tendrán que conseguirlo de alguna manera- les advirtió antes de levantarse- Creo que es hora que continuemos.

- ¡¿QUÉ?!- preguntó Kotaro indignado, sin embargo nadie le prestó atención- Creo saber quien se tendrá que encargar de conseguir el dinero- pensó para sí bastante apesadumbrado.

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Después de unos días en donde solo podían ver kilómetros y kilómetros de desierto empezar a observar a otras persona y un poco de civilización ayudó mucho en su ánimo. Eliapolos era un pequeño y antiguo pueblo comparado con Tokio, sus calles eran anchas aunque no estaban pavimentadas ni nada por el estilo. Las casas eran modestas, no había lujo en ninguna parte. Las personas que allí estaban podían ser clasificadas en dos grandes grupos: los lugareños y los viajeros.

Se los podía diferenciar con facilidad ya que los viajeros tenían grandes capas para soportar las duras tormentas de arena mientras que los lugareños tenían ropas más ligeras. La mayoría eran telas usadas, emparchadas en muchos casos y ninguna parecía a las que Kairi y Kotaro usaban dentro de las cosechadoras, era más bien otro estilo de ropa, una acorde a la situación mundial actual.

- Kotone- la voz de Kame llamó la atención de los tres jóvenes- Te encargo a estos dos, procura que no digan nada estúpido- le pidió refiriéndose a Kairi y Kotaro- Al fin y al cabo ellos no saben nada de aquí.

- Como usted desea maestro- aceptó Kotone antes de, junto con los hermanos, despedirse de Kame- Bien, primero que nada debemos conseguir algo de dinero para poder comprar las cosas.

- ¿Por qué Kame puede flojear y nosotros somos los que tenemos que hacer todo el trabajo pesado?- se quejó Kotaro mientras veía al guerrero irse- ¡¡No es capaz de darnos algo de dinero parar comprar!!

- Ya deja de quejarte, ¿quieres?- le dijo de manera brusca Kotone- Ahora mientras tu hermana y yo vemos las cosas que hay que comprar tu te encargaras de conseguir el dinero, ¿quedo claro?

Kairi soltó una risita al ver como Kotaro asentía con su cabeza aceptando la orden mientras farfulla alguna que otra crítica hacía la joven einherjer.

- ¿Y como piensas conseguir dinero?- preguntó Kairi, su hermano se encogió de hombros antes de responder.

- Ya veré que puedo hacer, tal vez pueda utilizar mi velocidad para robar algo de dinero, al fin y al cabo ni lo sabrían- propuso, aunque al ver el gesto de su acompañantes desechó la idea rápidamente- Bien entonces, ¿Cómo sugieren que consiga el dinero?

- No te preocupes- le dijo Kotone haciendo que a Kotaro le pasara lo contrario- Tengo en mente un trabajo que es ideal para alguien como tú- dijo sonriendo mientras tomada un papel que estaba pegado en la pared de un bar.


----------------------------------------------------------------------------------------------------------

Cuando se encontró rodeado por esa pequeña manada de lobos maldijo por quinta vez en el día a Kotone. Ya no había duda en la mente de Kotaro, era obvio que esa chica había preparado todo para que él lo pasara mal.

- No pareces muy fuerte, ¿Estas seguro que puedes acabar con un demonio del nivel de un gigante?- Kotaro retrocedió asustado al escuchar como una voz humana venía proveniente del que parecía el jefe de la manada. Era tan alto como un humano, sus dientes parecían afiladas cuchillas que cortarían a cualquiera que se atreviera a interponérsele- Vienes por el aviso, ¿no es así? No creo que nadie venga hasta aquí para otra cosa- apareciendo detrás del lobo un joven de pelo azul oscuro montó el lobo como si fuera un caballo.

El joven parecía ser unos años más grande que Kotaro teniendo unos 17 o 18, era bastante bajo para su edad ya que apenas alcanzaba el metro setenta de altura. Vestía como la mayoría de los viajeros sin embargo el arma que colgaba en su espalda logró llamar la atención de Kotaro.

Allí descansaba una hermosa ballesta ya cargada preparada para usarse. El joven miró con desconfianza a Kotaro, parecía como si lo estuviera evaluando y por la cara que tenía no iba bien. Advertido por eso, y recordando la necesidad imperiosa de conseguir el dinero, decidió poner su mayor cara de tipo duro.

- ¿Quieres alguna prueba sobre eso?- preguntó mientras se llevaba su mano al mango de la espada- Haré cualquier cosa que solicites- le indicó, por un momento ninguno de los dos habló los segundos pasaron con el silencio sin embargo de la nada y con gran velocidad el joven tomó su ballesta y disparó dos flechas contra Kotaro.

- Creo que con esto basta para saber que soy capaz- le dijo al oído mientras mantenía el filo de su katana en el cuello del joven, a pesar del gesto de seguridad que demostraba Kotaro en su interior estaba bastante sorprendido de la velocidad que había usado ese joven para atacarlo.

- Eres bueno- murmuró, al escuchar eso Kotaro guardó su espada y recibió la mano del desconocido- Mi nombre es Quince, me dedico a cazar demonios aunque parece que esta vez necesitaré ayuda- le dijo sonriéndole.

- Kotaro es mi nombre y no tendré problema en ayudarte mientras terminemos con esto el día de hoy- le contestó Kotaro al mismo tiempo que le daba el papel que Kotone había agarrado.

- Apurado eh… Entonces será mejor nos apresuremos- dijo mientras saltaba al lomo de lobo más grande- Sube te explicaré todo en el camino- le propuso, Kotaro miró con desconfianza al imponente animal sin embargo al ver que no tenía otra opción con un pequeño salto hizo lo pedido.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------

- ¿No crees que nos pasamos haciendo que trabajara a pesar de que tengamos dinero?- preguntó Kairi ya cuando estaba sola con Kotone, las dos estaba sentadas en un pequeño bar tomando unas bebidas mientras esperaban la vuelta de Kotaro.

- Le pasa por no prestar atención- le contestó Kotone con una gran sonrisa- No puedo creer que no haya escuchado cuando Kame nos dio dinero para comprar las cosas- dijo conteniéndose, a duras penas, de lanzar una carcajada- Además no es ningún debilucho podrá apañársela solo contra ese demonio.

- Entonces ahora que estamos solas podrás decirme la verdad sin tener miedo a que te escuche- dijo Kairi con un gesto curioso- ¿Quiénes es más fuerte de los dos Kame o mi hermano?- preguntó sin más, la pregunta pareció sorprender a Kotone quien a diferencia de lo que pensaba Kairi se tomó su tiempo para pensar la respuesta.

- No hay duda de que Kame es más fuerte que Kotaro- dijo con un gesto desagradable en su rostro al nombrar al joven- Sin embargo no dudo de que tu hermano tenga verdaderas posibilidades de lastimarlo seriamente si se lo propone pero eso…

- Es imposible ya que es una persona de lo más despreocupada- murmuró Kairi mientras largaba un pequeña risita- Creo que eso es parte de su esencia, aunque no me sorprende que sea fuerte.

- Una persona con capacidades para enfrentarse a Kame, debemos estar hablando de un verdadero genio- murmuró una tercera voz, las dos jóvenes asintieron ante la declaración del extraño antes de darse cuenta de la situación- Es cierto a pesar de estar escuchando su conversación no me he presentado.

Delante de ellos un hombre de aspecto a tener unos cuarenta años de edad las miraba con una gran sonrisa en su rostro. Su atuendo era llamativo ya que tenía forma de uniforme militar. Este parecía una fusión entre las armaduras antiguas y los uniformes modernos.

Las piernas solo estaba cubiertas por unos pantalones formales color azul en el pecho tenía un especie de armadura de metal aunque por encima de ella portaba una gabardina del mismo color de los pantalones. En la espalda el símbolo de un martillo parecía ser lo único que lo identificara a la organización en donde trabajaba.

- Aunque las señoritas valquiria y einherjer tampoco se han presentado- murmuró como si estuviera hablando consigo mismo. Al escuchar eso los ojos de Kotone se abrieron de manera desorbitada demostrando la sorpresa que tenía en si.

- ¿Quién eres tú?- preguntó Kotone mientras desenvainaba su espada, de un momento a otro las dos chicas se vieron rodeadas por una decena de soldados, quienes habían actuado como clientes hasta ese momento, y ahora las apuntaban con sus pistolas.

- No hay necesidad de armas- les dijo tanto a Kotone como a los demás, Kairi estaba muy asustada ya que no entendía nada de lo que estaba pasando, ya que no le parecía para nada normal la situación en la que se había involucrado- Me presento señoritas mi nombre es Alburt Fingins y soy el general de la división V de los Thor ubicados en Midgar 7.

- Mi nombre es Kotone y ella es Kairi- la más joven de allí podía notar el recelo en la mirada de la einherjer, no había duda de que no confiaba en esos Thor. Las palabras de advertencia que Kame les había dado días atrás resonaron en la mente de la joven obligándola a ponerse a la defensiva.

- Es un gusto conocerlas, bien se que es un poco maleducado esto pero me gustaría saber un poco más del joven de cual hablaban- le dijo sonriéndole, Kotone maldijo por lo bajo- ¿les molestaría contármelo?

- ¿tenemos opción de negarnos?- preguntó Kotone mientras señalaba a los soldados que estaban preparados a cualquier movimiento ofensivo de la chica- ¿No cree que es un poco grosero pedirle a alguien algo sabiendo que este no se puede negar?

- No te preocupes Kotone, no son malas personas- le dijo Kairi a la chica sorprendiendo a todos los presentes ante esa declaración.

- ¿Qué te hace pensar eso? Si se puede saber claro- preguntó el general curioso, todos los de allí lo estaban incluida Kotone, quién pensaba que Kairi confiaba en ellos por ser demasiado ingenua.

- Acabo de revisar sus intenciones- le contestó- Ser una Valquiria tiene sus privilegios ya que es difícil que la gente me esconda cosas- le contestó sorprendiendo aún más a todos lo de allí.

- Nunca había conocido a una valquiria que pudiera entrar en mi mente sin que yo me diera cuenta- reconoció Fingins- ¿No le gustaría unirse a los Thor? Seguro que una habilidad como la suya ayudaría mucho en nuestra lucha, obviamente la invitación esta extendida para la señorita Kotone y el del que ustedes hablaban- les propuso.

Kotone miró mal al militar, conocía a los Thor y sabía que intentarían reclutarla tanto a ella como a Kotaro sin embargo le sorprendía que intentaran traer a una valquiria de su lado siendo que esto estaba prohibido. Iba a negarse sin embargo fue anticipada por Kairi.

- Lo siento general pero por ahora no estamos interesadas en unirnos a su ejército y creo que mi respuesta es validad también sobre mi hermano ya que no creo que él se vaya sin nosotras- le contestó con gran cordialidad, Kotone se preparó para defender a la joven ante una posible represalia de los Thor sin embargo ese ataque nunca llegó a efectuarse.

- Ya veo, es una lastima- murmuró Fingins con desanimo ante la negación de las chicas- pues bien, nosotros ya tenemos que irnos así que nos despedimos señoritas- amagó a acercarse para saludarlas personalmente sin embargo al ver el mal gesto en la cara de Kotone prefirió hacer un reverencia a lo lejos, rápidamente el general fue seguido por los demás soldaos.

Al verse de nuevo en la tranquilidad, Kotone largó un interminable suspiro de relajación al mismo tiempo que guardaba su espada.

- Creo que deberíamos ya ir comprando las cosas, no podemos dejárselo todo mi hermano y ya que lo hicimos ir a trabajar en vano lo menos que podríamos hacer es eso- le propuso Kairi, Kotone la miró impresionada.

- Parece que tú estas cuidando de mí, cuando la cosa tenía ser al revés- murmuró Kotone con una sonrisa- Tu hermano y tú son personas muy raras, Kairi.

Capítulo 10: Zorro y Misericordia:
La arena golpeaba con persistencia en su rostro y esto, sumado a muchas molestias más, casi provocaba que el joven cayera de la montura que lo estaba transportando. Kotaro había pensado que al entrar en una tormenta de arena se detendrían hasta que esta se calmase sin embargo contradiciendo a todo sentido común existente habían ingresado a ella además de aumentar la velocidad de la cabalgata.

Tardaron unos minutos en salir y al hacerlo, para consuelo de Kotaro, se detuvieron permitiéndole otra vez poner píe en tierra. Al ver la tranquilidad de Quince y como este no parecía afectado por la experiencia que acaban de pasar Kotaro se sintió un tonto sin embargo no se molestó en fingir comodidad ante el hecho.

- ¿Cómo puedes estar tan tranquilo después de eso?- preguntó entre jadeos- Estos monstruos casi nos matan entrando así a la tormenta de arena- se quejó. Un fuerte resoplido del lobo más grande se escuchó como respuesta haciendo que el joven einherjer se aferrara a su katana- Esta bien lo siento- murmuró en disculpa al lobo.

- Ya estoy acostumbrado a esto- le contestó- además solo hicimos esto ya que tu dijiste que teníamos que terminar el día de hoy, no podemos darnos el lujo de perder un segundo- esto último extrañó un poco a Kotaro ya que desde hacía varios minutos que estaban perdiendo el tiempo en ese lugar.

- ¿Entonces por qué estamos aquí sin hacer nada? Si es por mí ya estoy recuperado- le avisó recordando su apuro en volver ese mismo día a Eliapolos, no podían perder mucho tiempo en ese ciudad.

- Estamos esperando a una carreta llena de mercancías- le contestó Quince mientras sacaba su ballesta y la cargaba, Kotaro no entendía porque el joven cazador se estaba preparando para el ataque- Será mejor que te explique todo ahora, fui contratado por una empresa que se encarga de transportar víveres desde Hjarta hasta Nikopolis, parece ser que un demonio empezó a atacar desde hace unos meses todas sus caravanas, me llamaron para que elimine a ese demonio sin embargo cuando lo intenté no pude vencerlo.

- Entonces para eso estoy aquí- murmuró Kotaro entendiendo a lo que venía el trabajo, sabía que era algo así sin embargo no estaría del todo seguro hasta haber escuchado la explicación de la persona que lo contrataba- Entonces debes conseguir mucho dinero como para poder darte el lujo de contratar a otra persona para hacer el trabajo.

- La verdad es que no- contestó con sinceridad- Todo el dinero que ganaré será destinado a ti, sin embargo ya había aceptado el trabajo si me niego mi reputación caerá notablemente y en este rubro competencia es lo que sobra- le explicó antes de agregar- además que conseguiré algún dinerillo por la venta del cuerpo del animal, aunque eso tomará tiempo.

- Entonces tendremos que esperar aquí hasta que aparezca la caravana para escoltarla hasta que el demonio aparece- entendió Kotaro o eso pensó sin embargo al ver el gesto de negación en la cabeza de Quince su animo decayó.

- Antes de salir del pueblo me encargué de que una caravana falsa salga para aquí, a 100 metros de aquí es exactamente donde el demonio ataca, si estuviéramos en la caravana no podríamos defenderla- le contestó, a Kotaro le entró la duda del porque de la última frase del sujeto sin embargo fiel a su actitud desinteresada no volvió a preguntar nada, solamente agregó algo más a la conversación.

- Tu solo dime cuando y a que tengo que eliminar- le dijo poniendo el serio más serio posible.

-------------------------------------------------

- ¿De que nos sirvió mandar a mi hermano a trabajar si igualmente íbamos a gastar el dinero de Kame?- preguntó Kairi exhausta después de comprar todo lo necesario para el viaje, a su lado Kotone no estaba ni mucho menos cansada.

- ¿Qué para que lo hicimos?- preguntó Kotone sin entender- pensé que era obvio para que lo obligué a trabajar, no quería pasar un día completa con él si podía evitarlo- le explicó Kairi rió un poco ante la declaración de la chica.

- ¿Por qué te cae tan mal mi hermano?- preguntó curiosa la chica, al escuchar la pregunta los hombros de la joven guerrera se tensaron de la misma forma que los nervios empezaron a tomar parte en ella.

- no lo se- contestó con intranquilidad- ¿Por qué debería caerme bien? Es un flojo, además siempre se esta quejando de todo y no le gusta hacer nada- objetó la chica sabiendo que eso no sería suficiente para apartar el tema de la conversación.

- Es verdad que es un poco vago- Kotone la miró mal cosa que hizo rectificar a la chica- bueno es bastante vago, pero siempre termina haciendo lo que debe, aunque tengo que admitir que me sorprendió cuando tuvimos el incidente entre Kame y tú, mi hermano no haría eso por cualquiera.

- Si eso fue extraño, más teniendo en cuenta que él me odia tanto como yo a él- musitó un poco más cómoda, ninguna de las dos chicas volvió a hablar por unos minutos hasta que de un segundo a otro, que para cualquiera hubiese sido cualquier otro a Kairi se le ocurrió algo y no dudó en decírselo a su compañera de viaje.

- Tal vez está enamorado de ti- dijo con una gran sonrisa, la declaración hizo sonrojar a Kotone, por un segundo pensó en la posibilidad de ella teniendo una relación diferente con Kotaro, costaba imaginarlo, sin embargo…

- Sino pruebas a esta chica lucharé contra ti y a pesar de que seas más fuerte que yo ten por seguro que te mataré-

Las palabras que Kotaro había pronunciado ese día todavía retumbaban en su cabeza, después de dos días de convivencia Kotone podía decir que conocía al chico einherjer bastante bien, y el no parecía del tipo que fuera a decir algo así sin una razón. ¿Y si de verdad el chico sentía algo por ella?

- Pero ahora que recuerdo mi hermano estaba enamorado de Sakura-san, aunque creo nunca llegaron a ser más que amigos- recordó Kairi, al escuchar esas palabras un extraño sentimiento invadió el cuerpo de Kotone.

- ¿quién es esa?- preguntó Kotone sonando más agresiva de lo que pretendía, una ligera carcajada salió de la boca de Kairi poniendo a la joven einherjer aún más nerviosa que antes.

- No sabia que eras celosa- murmuró la más joven largando una risita, un leve sonrojo invadió la cara de Kotone- seguro que me darán muchos lindos sobrinos- le dijo para seguir molestándola.

- Ya cállate- le pidió Kotone avergonzada, Kairi no volvió a hablar pero se podía ver que en su mente se seguía divirtiendo con eso, se lo notaba en su rostro- Es imposible que ese idiota este enamorado de mí… pero entonces, ¿Por qué razón hizo eso?

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- Todo esto es por su culpa- murmuró con fastidio, ya hacía más de 2 horas que estaban esperando sin embargo nada había pasado- Hubiera sido mejor que robara el dinero y no le hubiera hecho caso a esa- farfullo mientras se acomodaba en la arena, los huequitos formados por su cuerpo se desarmaron al instante de haber movido obligándolo a buscar una mejor posición.

- Entonces, ¿Cómo te ganas la vida?- preguntó Quince con normalidad, Kotaro se sorprendió de la pregunta del joven ya que hasta el momento los dos habían permanecido en silencio- Se nota que no eres un cazador pero tampoco pareces ser un comerciante, ¿Qué es lo que te trajo a Eliapolos y a aceptar mi trabajo?

El torrente de preguntas hacía Kotaro le hicieron dudar de si se encontraba con la misma persona que hace unos minutos atrás. En unas pocas oraciones había generado más interrogantes que en lo que había hecho en todo el día.

Kotaro en cambio no parecía muy satisfecho a la charla, en especial la que tenían como tema su vida actual…. Aunque tampoco podía hablar de su pasado y no tenía ninguna certeza de un futuro. Antes de contestar analizó seriamente como hacerlo. No sabía como era el mundo actual, solo conocía a Kotone (con la cual tenía una pésima relación) y a Kame (quien se guardaba más secretos que cualquier persona que hubiera conocido en el pasado).

- Digamos que ni yo se exactamente que hago en mi vida, mucho menos se que haré en el futuro- le contestó Kotaro respondiendo con pura sinceridad- Como ya te habrás dado cuenta soy un einherjer y uno de los que nació en las cosechadoras, con mi hermana y una persona más escapamos de Tokio hace unos días, nos dirigimos hacía Hjarta para encontrarnos con nuestros amigos que fueron llevados allí por los Thor- le detalló, por una extraña razón prefirió guardarse que su acompañante era Kame, además de que no nombro a Kotone porque prefería ignorarla.

- Oh, interesante historia- le dijo- Siempre tuve la curiosidad sobre como seria el mundo antiguo, he visto alguno de los aparatos que usaban, son muy curiosos- dijo largando una risita.

Por primera vez desde su “despertar”, Kotaro, empezó a recordar su vida en Tokio, pocos días habían pasado sin embargo para él parecían años. Su vida había cambiado de tal forma que sus recuerdos del pasado parecían de otra persona.

Hasta una semana atrás su mayor preocupación era si debía o no declararle su amor a su mejor amiga, ahora era sobrevivir en un desierto repleto de peligros, en los que se encontraba criaturas monstruosas llamadas demonios.

Su único objetivo por ahora era llegar sano y salvo a Hjarta y encontrarse con sus amigos. ¿Qué iba a hacer ahí? Eso no lo sabía aún y no creía que lo averiguara fácilmente.

Según Kotone, Kame era el mejor einherjer de todo el mundo, a pesar de que sus habilidades eran muy lejanas Kotaro creía ser capaz de, teniendo un poco de suerte, vencerlo. Eso significaba que podía dedicarse a ser un guerrero, por lo poco que sabía de este mundo, lo conflictos contra demonios era cosa común y siempre vendría bien una katana como la suya para estos casos. Sin embargo si algo le pasaba Kairi quedaría sola, ahora tenía que preocuparse por ella como si fuera un padre.

Padre… su último encuentro con su padre no había sido el mejor, un sentimiento de culpa lo invadió al recordar como lo había golpeado. Después de eso no lo había vuelto a ver, según tenía entendido él ya no podía salir de las cosechadoras, eso significaba que había muerto en la explosión de Tokio.

- prepárate- bastó una pequeña palabra para sacarlo de la ensoñación en la que se había metido. A unos metros de donde ellos se habían apostado se podía empezar a divisar una carreta que trasportaba mercancías.

Kotaro no entendía como las ruedas podían girar sobre la arena, el carromato era guiado por un curioso camello, seguramente una mutación entre demonios y animales. El animal era mucho más pequeño de cómo Kotaro los recordaba, tenía el tamaño aproximado de un burro, sin embargo su fuerza parecía ser aún mayor a los normales ya que el joven dudaba que un camello normal pudiera llevar la carga con esa facilidad.

Otra cosa que sorprendió al joven fue que nadie guiaba al animal, este solo trasportaba las mercancías por el camino fijado. Le pareció algo similar a como Quince controlaba a los lobos.

- Soy hijo de un humano y una Valquiria- le contestó antes de que a Kotaro se le ocurriera preguntar- Tengo algunas capacidades de comunicación mental pero, a diferencia de ellas, solo puedo hacerlas con los animales y los demonios, convencí a muchos para que me ayudaran, no todos los demonios son malos- le detalló.

Kotaro dudaba eso, ya que todos lo que él había conocido si lo eran….

- Debo ponerme en acción pronto, creo que sería buena que me detallaras un poco que es lo que debo hacer- propuso Kotaro, Quince asintió con su cabeza pero no le dijo nada solo empezó a rebuscar algo en uno de los bolso que, el segundo lobo más grande, tenía colgado.

Tardó unos segundos en encontrar el objeto de su búsqueda sin embargo al encontrarlo no se lo quedó sino que se lo lanzó a Kotaro. Era un aparato que no tuvo problemas en reconocer aunque le sorprendió un poco tenerlo en sus manos, en especial en este mundo.

- Sirve para….- sin embargo fue detenido por Kotaro ya que él sabía para que servía el aparato.

- Se para que sirve- le contestó- sin embargo me sorprenda que funcione, ¿acaso los GPS están cargados con los mapas actuales?- preguntó sorprendido, Quince lo miró confundido.

- ¿GPS? ¿Así se llaman estas cosas? Pues no se a que te refieres con lo de mapas actuales tu solo pon en dirección 2.58.639 y llegaras a Eliapolos, te doy esto ya que desde ahora nos separaremos- le contestó- En pocos minutos una criatura atacará por el costado a la carreta, es sumamente rápida, casi tanto como tú, tendrás que atacarla cuando golpee al carro, no creo que puedas darle así que tendrás que perseguirla, no te preocupes no durara demasiado la persecución a pesar de su velocidad no esta acostumbrada a ser acechada- le dijo al ver la cara de preocupación en Kotaro- cuando la atrapes será fácil para ti matarla.

Al terminar de decir eso le lanzó tres pequeños objetos que tenían un cierto parecido a unas piedras, sin embargo Kotaro notó que eran demasiado blandas para ser una.

- Rompe una de esas cosas cerca del cuerpo del demonio, esto producirá un olor que impedirá a cualquier otro demonios acercarse a él y además me mostrará a mis lobos donde está el cuerpo- le dijo- después de eso eres libre de volver a Eliapolos, solo tienes que ir a la taberna y pedirle el dinero al dueño.

Kotaro escuchó atentamente cada una de las indicaciones, si que eran bastantes sin embargo había entendido perfectamente que tenía que hacer. Sus ojos se volvieron al tinte rojo, sabía que la velocidad era primordial en este trabajo por eso no podía perder ni un segundo.

Con un gesto de la mano de Quince supo que tenía que prepararse, todo permanecía en silencio, nada parecía acercarse sin embargo…

- Ya- gritó Quince y sin dudarlo por un segundo Kotaro se lanzó hacía la carreta, de pronto lo vio, aunque no pudo deslumbrarlo con claridad logró identificar a una figura que con una gran velocidad saltaba hacía la carreta. El joven no dudó, con su katana en mano atacó a la criatura a la carrera, utilizando su mayor velocidad apenas pudo rozarlo.

Al ver un enemigo, el demonio se puso a la fuga. Por la velocidad que iba Kotaro no podía especificar como era la criatura sin embargo estaba seguro que iba a cuatro patas y que tenía una larga cola.

Era mucho más veloz que él sin embargo parecía asustada, a Kotaro le molestaba un poco eso de perseguir a un ser que no quería luchar, sin embargo el recordar que lo que perseguía era un demonio le hicieron devolver las ganas por la persecución.

Rápidamente salieron de la zona en donde Quince lo había llevado, solo personas con un excelentísima vista podrían haber notado que en ese desierto se llevaba a cabo una persecución.

Pasaban los minutos sin embargo el demonio no parecía cansarse, Kotaro sabía que no podría mantener su “despertar” para siempre, si esto se convertía en una pelea de desgaste, era obvio quien sería el ganador.

Al ver como peligraban sus opciones de capturar al demonio, Kotaro ideó rápidamente un plan que podría detener el avance del demonio. Solo debía lanzar su katana contra él, con la velocidad que iba seguramente mataría a la criatura directamente.

Mientras corría pensaba como sería mejor tirar el arma, con que velocidad y con cuanta potencia. Tardó unos minutos en decidirlo sabiendo que no fallaría se preparó para iniciar su plan sin embargo.

Sorprendiendo al joven, el demonio detuvo rápidamente su marcha obligando a que Kotaro lo imitara. Delante de él se encontraba una criatura con forma de zorro. Su figura era hermosa haciendo que a Kotaro le costara creer que lo que se encontraba delante de él era un demonio. Su tamaño era inusual para un demonio, más bien tenía el tamaño de un pony, obviamente teniendo en cuenta las diferencias fisiológicas que hay entre los dos animales.

Su pelaje era de un hermoso color rojizo, que combinado a la arena producían una imagen difícil de olvidar. Tanto su hocico como sus patas eran de color blancos, de la misma forma que el final de su cola. Más bien colas, fue en ese momento cuando Kotaro notó que el zorro tenía tres colas.

El demonio-zorro miraba con recelo a Kotaro sin embargo no parecía capaz de atacarlo más que otra cosa parecía que la atención de la criatura estuviera puesta en su pata delantera derecha, la cual estaba manchada de sangre.

- Al final si la golpee- pensó Kotaro, él había pensado que solamente la había rozado sin embargo esa herida mostraba que no había sido así.

Kotaro dudaba que hacer, la criatura parecía inofensiva y hasta era obvio que le tenía miedo, además le resultaba imposible poder dañar a semejante hermosura de animal. Sin embargo la idea de que era un demonio le carcomía su cabeza. Una de estas criaturas había matado a su madre, eso no podía olvidarse.

Con mucho pesar Kotaro desenvaino su katana, el demonio empezó a temblar cosa que molestó mucho más al joven. El zorro no se movió de su sitio, no podía hacerlo ya que su píe estaba lastimado, además no parecía tener recurso alguno como para atacar.

Al llegar al lado de la criatura esta dio un leve ronroneo y cerró sus ojos, no iba a hacer nada y sin embargo Kotaro estaba ahí con la intención de matarla.

Pasaron los segundos sin embargo la katana no se movió, el zorro abrió sus ojos curioso de que su ejecución se haya postergado por unos instante más, sin embargo la criatura se sorprendió al ver que ya nadie estaba allí.


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- No te preocupes por no haber conseguido el dinero, sabía que fracasarías así que lo conseguí por mi cuenta, no podemos depender de un estúpido como tú- la voz de Kotone molestándolo era el colmo de lo que su paciencia podía aguantar, todavía su conciencia se debatía entre si había obrado bien en no matar al demonio y si a eso le sumaba las burlas que había recibido por parte de la chica por su infortunada vuelta, hacían que el humor de Kotaro sea el peor posible.

- Siempre los hombres terminan dependiendo de las mujeres- murmuró Kairi con una fingidísima voz de pesar- ¿Qué seria de ustedes sin nosotras?- preguntó como si le hablara al cielo.

- ¿De que están hablando ustedes dos?- la voz de Kame hizo que los rostros de las dos chicas se empalidecieran, ya era de noche y los tres jóvenes se habían reunido en una pequeña posada del pueblo con la intención de esperar la vuelta del mayor del grupo, sin embargo las chicas habían olvidado el pequeño detalle que Kame si sabía la verdad sobre el dinero- Si las cosas las compraron con el dinero que yo les dí, tenían suficiente como para que no tuvieran que trabajar- al ver como se transformaba el rostro de Kotaro, Kame entendió la situación y se alegró notablemente no estar en el cuerpo de las dos chicas.

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- Muy bien prepárense- el frío provocado por la madrugada en el desierto eran junto con la temprana hora que se tenían que despertar, los encabezados de una interminable lista que Kotaro había elaborado sobre el porque no tenía que salir tan temprano- nuestro destino es Hjarta es mejor que salgamos lo más rápido posible- le había dicho Kame sin embargo esa respuesta no había conformado al joven ni mucho menos.

- Kame, hoy retornaremos al entrenamiento, ¿verdad?- preguntó Kotone al adulto, al ver como este asentía con su cabeza una gran sonrisa inundó el rostro de la chica.

- ¿Por qué tenemos que salir tan temprano?- farfulló Kotaro mientras lanzaba un par de inteligibles insultos hacía Kame.

- Vamos hermano, no es tan malo, piensa que pronto nos volveremos a reencontrar con todos- le intentó animar Kairi, sin embargo no logró su cometido. Tardaron unos minutos más en salir teniendo en cuenta de que ahora cada uno llevaba una pequeña mochila con las nuevas cosas que habían comprado.

Cuando el sol ya había empezado a aparecer y el poblado había desaparecido de su vista algo pasó. De la nada una criatura apareció logrando tirar al piso a Kotaro, todos quedaron de piedra al ver lo que acaba de pasar.

Sobre el cuerpo del joven un zorro lamía su cara impidiéndole volver a levantarse.

- ¿No es el demonio del que nos habló?- preguntó Kairi recordando el porque su hermano no había conseguido el dinero- parece que le está agradeciendo el que no le haya matado.

- Solo a un idiota como él se le puede encariñar un demonio- murmuró Kotone indignada de la escena que estaba viendo.

- Hey chico ya que es tu mascota “tú” serás el encargado de alimentarla- le dijo, Kotaro no tardó en darse cuenta de la situación y después de largar un suspiró su grito se escuchó por todo el desierto.

- ¡¡¿¿Por qué me pasa esto a mí??!!-.

En fin, espero que estos capítulos les gusten más que cuando lo leyeron por primera vez (esto para lo más veteranos en la historia) y para los nuevos espero que los disfruten. Comentarios, críticas, sugerencia, rankings o cualquier otra cosa son agradecidos.

Saludos: Izanagi
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Re: [E] La Oscuridad de uno mismo - Capítulos 22 - Llegamos a los estrenos - 27/7

Mensaje por MaNtoSastO el Sáb Feb 23, 2013 4:13 pm

Sí! Ayer me dio sueño y no pude acabar el 10 pero hoy volví por la revancha (?)

No puedo decir que me haya gustado más que la primera vez, las dos los disfruté de diversas maneras: la primera vez es toda la sorpresa, la segunda recordar y prestar atención a detalles y situaciones de maneras diferentes a la primera, permite disfrutar de otro modo... me gustó más que la primera. xD

No puedo recordar con exactitud el nombre de la zorra (era dama, ¿cierto?) pero sí está latente en mi memoria el gran aliado que será.

Esperemos a ver los próximos capítulos! Bien! Sí!
Saludos!

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