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[E][CS] Mil años de sueños

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[E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por d-conanmx el Jue Ago 16, 2012 5:39 pm

Hola, quisiera exponer una recopilacion de historias cortas (mil para ser exactos) que lo unico que tienen en comun es relatar el paso de la vida atraves de un inmortal (no necesariamente de una especie). Se acepta cualquier aportacion siempre que cubra ese primer termino y adicional exalte los defectos y cualidades de la sociedad. Bueno sin mas por el momento coloco el primero de estos relatos.

1.- "La Partida de Selene"
Spoiler:


Los miembros de la familia tienen los ojos llorosos cuando dan la bienvenida de nuevo a la posada a Javik tras su largo viaje.

- Muchísimas gracias por venir.

Javik comprende la situación al instante. La hora del adiós está cerca. Pronto, demasiado pronto. Pero ya se sabía que este día llegaría tarde o temprano, y no en un futuro lejano. “Puede que no te vuelva a ver más”, le había dicho ella con una triste sonrisa cuando partió de viaje. Estaba acostada en la cama, sonriendo con su rostro de blancura casi trasparente, terriblemente frágil, y por ende indescriptiblemente bello.

- ¿Puedo ver a Selene?

El Posadero asiente ligeramente la cabeza.

- Pero no creo que vaya a reconocerte.

Le advierte a Javik que no ha abierto los ojos desde anoche. El ligero movimiento de su pecho indica que aún se aferra a un frágil hilo de vida, pero podría romperse en cualquier momento.

- Qué pena…Sé que para ti era muy importante venir a verla…

Otra lágrima resbala por la mejilla de la mujer.

- No te preocupes, no pasa nada – la tranquiliza Javik.

Ha presenciado innumerables muertes, y su experiencia le ha enseñado mucho. La muerte arrebata el habla en primer lugar. Luego la vista. Sin embargo, lo que sí aguanta hasta el final es el oído. Aunque el enfermo pierda la conciencia, no es extraño que las voces de los familiares provoquen sonrisas o lágrimas.
Javik rodea con su brazo el hombro de la mujer.

- Tengo muchas historias de viajes para ella. Llevo esperando esto todo el tiempo que llevo fuera.
En lugar de sonreír, la mujer deja escapar otra gran lágrima y asiente.

- Y Selene esperaba poder oír tus historias – dice con palabras entrecortas por el llanto.
El posadero interviene. – Ojalá pudiera pedirte que descansaras del viaje antes de verla, pero…

- Por supuesto, la veré ahora mismo – dice Javik, interrumpiendo la disculpa del hombre.

Queda muy poco tiempo. Selene, la única hija del posadero y de su esposa, probablemente no pase del próximo amanecer.
Javik deja su equipaje en el suelo y abre la puerta sin hacer ruido la puerta del cuarto de Selene.

Selene fue muy débil desde su nacimiento. Lejos de disfrutar de la oportunidad de viajar, apenas había salido del pueblo, siquiera del vecindario, donde había nacido y crecido. El médico había dicho a sus padres que aquella niña difícilmente llegaría a adulta. Los dioses habían reservado un triste destino para aquella diminuta niña de rasgos de muñeca extraordinariamente bellos. Tal vez los propios dioses trataran de expiar esta cruel injusticia haciendo que la niña fuera la hija única de los dueños de una pequeña posada de carretera.
Selene no podía ir a ninguna parte, pero los huéspedes de la posada de sus padres le solían contar historias sobre ciudades, países, paisajes y gentes que ella nunca conocería. Cuando un nuevo huésped llegaba a la posada, Selene siempre desplegaba su batería de preguntas: “¿De dónde eres?”, “¿A qué te dedicas?”, “¿Me cuentas una historia?”.
Solía sentarse y escuchar aquellas historias con ojos brillantes y vivos. Instaba al viajero a pasar rápido al siguiente episodia con un “¿Y luego?¿Y Luego?”. Cuando se marchaban, siempre les rogaba: “¡Por favor, vuelve y cuéntame montones de historias sobre países lejanos!”. Solía quedarse despidiendo con la mano al viajero hasta que desaparecía de la vista por la carretera. Luego soltaba un melancólico suspiro y volvía a la cama.
Selene duerme profundamente. No hay nadie más en la habitación, lo que tal vez indica que hace tiempo que los médicos la dieron por perdida. Javik se sienta en una silla cercana a la cama y la saluda con una sonrisa. – Hola, Selene. He vuelto.
Ella no responde. Su pequeño pecho, que aún no tiene los rasgos del de una adulta, sube y baja casi imperceptiblemente.

- Esta vez fui más allá del océano - le cuenta Javik-. El océano del lado desde el que sale el sol. Tomé un barco en un muelle lejos, lejísimos, mucho más allá de las montañas que ves desde la ventana, y estuve en alta mar desde el momento en que la luna era un círculo perfecto en el cielo, mientras fue haciéndose cada vez más pequeña y luego cada vez más grande, y hasta que estuvo llena de nuevo. Allá donde alcanzaba la vista no había más que mar. Tan solo agua y cielo. ¿Te lo imaginas, Selene? Nunca has visto el mar, pero estoy seguro de que la gente te habrá hablado sobre él. Es como un charco enorme e infinito.

Javik se ríe para sí mismo y parece que las mejillas pálidas de Selene se mueven ligeramente. Puede oírlo. Aunque no pueda hablar ni ver, sus oídos aún están vivos. Javik, convencido y confiado en que eso sea verdad, continúa el relato de la historia de sus viajes. No dice palabras de despedida. Como siempre con Selene, Javik sonríe con una dulzura que nunca ha tenido con nadie más, y prosigue narrando sus historias con una voz alegre, que a veces incluso acompaña de gestos exagerados.
Le habla del océano azul. Le habla del cielo azul. Pero no le dice nada sobre la despiadada batalla naval que tiño de rojo el océano. Nunca le habla sobre esas cosas.

Selene aún era una niña cuando Javik se hospedó por primera vez en el hostal. Cuando, con su dicción infantil y su sonrisa inocente, ella le asaltó con sus preguntas sobre su origen y le pidió que le contara sus historias, Javik sintió algo dentro de su pecho.
Aquella vez volvía de una batalla. Más exactamente, había terminado una batalla e iba camino a otra. Su vida consistía en vagar de un campo de batalla a otro, y nada de eso ha cambiado desde entonces. Ha sesgado la vida a innumerables soldados enemigos y presenciado la muerte de infinidad de camaradas en el campo de batalla. En realidad, lo único que separa a los enemigos de los camaradas es una mera cuestión de suerte. Si las ruedas del destino hubieran girado de manera diferente, sus enemigos habrían sido camaradas y sus camaradas, enemigos. Tal es el sino del mercenario.
En aquella época, su ánimo estaba destrozado y se sentía insoportablemente solo. Como ser inmortal, Javik no temía la muerte, razón por la que los rostros de los otros soldados están deformados por el miedo, y por la que el rostro de cada hombre murió sufriendo quedó grabado a fuego en su memoria.
Normalmente, solía pasar las noches bebiendo en la carretera. Sumiéndose en el sopor etílico – o fingiendo sumirse en él – intentaba obligarse a olvidar lo inolvidable.
No obstante, cuando vio la sonrisa de Selene al pedirle que le contara historias sobre su largo viaje, sintió un consuelo más cálido y profundo del que nunca hubiera obtenido del licor.
Le habló de muchas cosas... De una flor preciosa que descubrió en el campo de batalla. De la belleza cautivadora de la bruma cuando invade el bosque la noche previa al combate final. Del incomparable sabor del agua del manantial de un barranco en el que sus hombres y él se habían refugiado tras haber perdido una batalla. Del vasto e inabarcable cielo azul que vio tras una batalla.
Nunca le contaba nada triste. Omitía todo lo referente a la mezquindad del ser humano y la estupidez que presenciaba sin cesar en el campo de batalla. Le ocultó su condición de mercenario, las razones que le llevaban a viajar constantemente, y le hablaba solo de cosas bonitas, dulces y agradables. Ahora comprende que si le contó a Selene ese tipo de historias bonitas sobre sus viajes no fue tanto por no corromper la inocencia de la niña, sino por el bien de sí mismo.
Quedarse en la posada en la que Selene esperaba verle de nuevo terminó por convertirse en uno de los pequeños placeres de la vida de Javik. Narrarle los recuerdos con los que volvía de sus viajes le hacía sentir una ligera redención, por tenue que fuera. Su amista con la niña continuó cinco años, diez años. Poco a poco, ella se acercaba a la edad adulta, lo que significaba que, tal como los médicos habían predicho, cada día se acercaba más a la muerte.
Y ahora, Javik termina la última historia de viajes que compartirá con ella. No podrá volver a verla, no podrá contarle sus historias de nuevo. Antes del alba, cuando la oscuridad de la noche alcanza su cenit, las puertas en la respiración de Selene se vuelven más largas- El frágil hilo de vida está a punto de ceder mientras Javik y sus padres la cuidan. La lucecita que anidó en el pecho de Javik se apagará. Sus solitarios viajes, esos largos viajes sin fin, comenzarán de nuevo mañana.

- Pronto estarás partiendo hacia tus propios viajes, Selene.- le dice Javik con dulcura.- Partirás a un mundo que nadie conoce, un mundo que nunca ha aparecido en las historias que has oído hasta ahora. Por fin podrás dejar tu cama y vagar por donde quieras. Serás libre.

Quiere hacerle saber que la muerte no es sufrimiento, sino una mezcla de alegría y lágrimas. – Ahora te toca a ti. Procura contarle a todo el mundo los recuerdos de tu viaje.- Sus padres harán ese mismo viaje algún día. Y algún día Selene podrá reencontrarse más allá del cielo con todos los huéspedes que conoció en la posada.

Y yo, sin embargo, nunca viajaré allí. Nunca Podré escapar de este mundo. Nunca te volveré a ver.

- Esto no es una despedida. Es solo el comienzo de tu viaje. – Le dice una última cosa.- Nos volveremos a ver.
Es su última mentira.

Selene parte hacia su viaje.
En su rostro aparece una sonrisa tranquila, como si acabara de decir un “hasta pronto”.
Sus ojos no volverán a abrirse.
Una solitaria lágrima resbala lentamente por su mejilla.
FIN


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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por yuske el Jue Ago 16, 2012 10:35 pm

woow, excelente relato, me ha dado bastante pena que selene muriera, pero supongo que era algo inevitable.

Realmente el único personaje importante es javik (¿por cierto, se pronuncia como se lee, o como?) y pese a la pena de este primer relato a quedado bastante bien el tipo de persona que es, un mercenario afligido, con remordimientos y culpas, sin esperanza (Me recuerda un poco a Broken, personaje de la historia que lleva su nombre).

La narracion me a sorprendido un poco, cuando leí la introducción que pusiste pensé que se trataría de una narración en primera persona (que el propio javik narraría todo) pero al leerlo me encuentro con una narración en tercera persona con los verbos conjugados en presente, y de hecho ese tipo de narración es de las que mas admiro y me gustan por que es una que yo no controlo, cuando intento hacer algo así siempre termino conjugando algo en pasado (un ejemplo claro es la caída de los dioses, si te das cuenta desde el prologo hasta el capitulo 5 o 6 las conjugaciones iban de presente al pasado).

No se si podría participar en esto, aunque no lo crean he estado bastante ocupado estos días y temo que todo este semestre sera así. Espero equivocarme.

Hasta pronto.




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por d-conanmx el Vie Ago 17, 2012 9:43 am

La invitacion sigue abierta. No me habia percatado de lo que me comentas, eso refuerza que tengo una velocidad de lectura muy rapida y autocompleto las cosas dejando mi lectura muy pobre. Me siento avergonzado.
Adicional, las historias que se recopilen aqui no tienen por que ser sobre un solo personaje o seguir un orden cronologico. A fin de cuentas cuando contamos anecdotas lo hacemos conforme nos viene a la mente y no conforme al tiempo en que ocurrieron. Jejeje.
Ya estoy avanzando sobre el segundo relato que llamo la soledad de la reina.




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por yuske el Jue Sep 20, 2012 9:13 pm

Lamentablemente no me he equivocado respecto al semestre Sad Aun asi, de poder hacerme un tiempo tratare de aportar algo. Por lo pronto esperare ese segundo relato.

Hasta pronto:

Reitero mi pregunta: ¿el nombre de javik se pronuncia como se lee, o como?




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por MaNtoSastO el Vie Sep 21, 2012 5:16 am

Por lo menos yo lo leía "Iavik", será que me acostumbré a tornar las J como Ies por el esloveno Razz

En cuanto al relato, me ha gustado mucho. El final me emocionó (y es que soy un sensible llorón Razz). Por otro lado la narración está también muy buena, y soy el segundo de los que tienen problemas para narrar en presente, lo intenté hace poco pero no tuve gran éxito creo yo.
Me da ganas de aportar algo pero la parte "exalte los defectos y cualidades de la sociedad" como que no me lo permite, soy basatnte queso para esas cosas y no quisiera arruinar la idea con relatos poco interesantes o desentonantes xP

Espero ver más capítulos (si es que se le puede llamar así) pronto Very Happy
Saludos!
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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por d-conanmx el Vie Sep 21, 2012 6:59 pm

Cartas de un debilucho
Spoiler:


Había una vez una mujer que vino de una tierra extranjera para casarse con alguien de una antigua familia.
Su marido era de un pequeño pueblo de las montañas, pero trabajaba en una próspera ciudad portuaria en el extranjero cuando la conoció y se enamoró de ella. Cuando le pidió que se casara con él, en su país de origen su padre cayó enfermo y murió. Al ser el hijo mayor de la familia, el joven no tuvo otra elección que volver a su tierra natal, llevándose con él a su mujer, por supuesto.
Se llamaba Myna. Este no era un nombre habitual entre las mujeres del país de su marido. En realidad, su nombre no era lo único diferente en ella. El color de la piel, el pelo y los ojos, así como el idioma que hablaba eran del todo diferentes.
Si el pueblo natal del joven hubiera sido una ciudad portuaria que presenciara el ir y venir de gentes de diferentes tierras, no hubiera habido nada fuera de lo común en esto. En tales lugares hay muchos hogares que dan la bienvenida a la familia a hombres y mujeres extranjeros, generación tras generación.

-Pero esto es lo más profundo del país a lo que se puede llegar –le dijo el joven a Javik, suspirando, la noche en que convirtió a Myna en su esposa.
Javik se había apresurado en venir desde la ciudad portuaria del lejano país para asistir a la boda.
En el banquete, el joven había mirado a Javik y ambos se habían escabullido de las celebraciones. Estaban en el jardín, mirando el cielo nocturno.
-Cuando el hijo mayor se casa, sus deseos no importan. Lo que importa es “la familia”. Las dos familias negocian el compromiso, se elige una novia aceptable para los padres del novio. Así es como fue con mis padres, y mis abuelos hicieron lo mismo.
-Sé a qué te refieres –dice Javik asintiendo.

A juzgar por la ceremonia formal de la boda, es fácil imaginar la naturaleza muy conservadora de la zona, e igual de fácil imaginar que los parientes no veían con buenos ojos el ingreso de Myna dentro de la familia.
-Gideon –dijo Javik al joven.
¿Sí? –respondió el joven, aún mirando al cielo.
-Sabes que eres el único que puede proteger a Myna.
-Lo sé, Javik.
-Myna es una chica maravillosa
-También lo sé, por supuesto.

Los tres eran buenos amigos. Javik y Gideon habían trabajado juntos descargando barcos en el mismo muelle, y también a menudo habían ido juntos al vecindario en el que Myna trabajaba en un puesto callejero. Incluso ahora Javik conserva recuerdos agridulces de Gideon y Myna luchando por comunicarse en sus respectivos idiomas.

-¿Sabes, Javik? –le dijo Gideon esa noche bajo el cielo-, creo que tú también lo sentías, pero Myna se veía menos atraída por mí que por…
Javik le interrumpe. –Olvídalo –le dijo con una sonrisa de pena.
Obviamente, Javik sabía lo que Myna sentía. Y si hubiera correspondido a sus sentimientos, Gideon y ella hoy no estarían casados. Pero Javik se contuvo. En cambio, animó a Gideon a perseguir su amor por Myna y ayudó a que los dos se conocieran. No se arrepentía de haber actuado como un Cupido insólito para ellos. Destinado a continuar su viaje interminable, Javik no era capaz de amar a Myna.

Uno de los tíos de Gideon salió de la casa, borracho.
-Eh, Gideon, ¿qué haces aquí fuera? –gruñó-. El novio no puede ausentarse de la recepción.
-Claro, enseguida voy –dijo Gideon, girándose hacia su tío.
Javik le tocó el hombro.
-Haz feliz a Myna, Gideon.
-No te preocupes –respondió con una sonrisa.
-Vamos –dijo el tío-. Date prisa. Se supone que el novio tiene que estar allí sentado todo el rato. ¡Toda la familia está aquí y vamos a beber durante toda la noche!
Agarró la mano de Gideon y lo arrastró de vuelta a casa.

El hombre era todo sonrisas con Gideon, pero cuando miró a Javik, su dudosa sonrisa de amabilidad no pudo disfrazar un reflejo de desconfianza hacia los forasteros en los ojos. Javik estaba seguro de haber notado ese mismo reflejo, aunque quizás no abiertamente, en los ojos que se posaban sobre Myna. Ese era el tipo de pueblo al que Myna había ido como novia.
-Será mejor que la hagas feliz, Gideon –dijo de nuevo Javik hacia su amigo mientras se alejaba-. ¡Cuento contigo!
Pero el tío ya tenía el brazo alrededor de los hombros de Gideon, y ruidosamente monopolizaba la atención de su sobrino. Gideon nunca oyó esas palabras de Javik.

Tres meses después Gideon fue a visitar a Javik al trabajo en el muelle.
-Estoy en la ciudad en viaje de negocios, así que pensé en parar a decir hola –le anunció Gideon. Pero a juzgar por la evidente fatiga de la cara de su amigo, Javik se hace una buena idea de la verdadera razón de su venida.
Con la mayor naturalidad posible, Javik preguntó: -¿Cómo está Myna?
Gideon respondió con una débil sonrisa: -Después de la boda…han pasado cosas.
A Myna no la habían aceptado ni como miembro de la familia ni como vecina del pueblo. Había demasiadas diferencias: en las costumbres cotidianas, en la cultura.
Pero lo que hacía a Myna demasiado diferente en el pequeño pueblo era el color marrón de su piel.

-Si al menos pudiera hablar con la gente. Myna hace todo lo posible por aprender el idioma, pero mi madre y los otros familiares no intentan aprender el de ella.
No más de “buenos días” o “gracias”. Insisten en que la nuera debe hacer todo por adaptarse. Aun así, Myna se esforzaba por adaptarse a la familia y el pueblo de Gideon.
Era la primera en ir a los campos por la mañana, trabajaba sin descanso hasta que el sol se ponía y cosía hasta tarde. Intentaba hablar con la gente en el dialecto local que Gideon le había enseñado, utilizando gestos y el lenguaje corporal, y se excusaba con profusión, con pobres sonrisas, siempre que no lograba comprender lo que le decían.

Javik podía imaginar fácilmente a Myna haciendo todos estos esfuerzos, por lo que las noticias de Gideon le resultaban más dolorosas.
-Deberías venir a visitarnos de vez en cuando, Javik. A Myna le encantaría verte también. Javik respondió vagamente asintiendo en silencio. Gideon añadió: -Quiero que vengas y la alegres. Javik no respondió nada.
-¿Qué pasa, Javik? ¿Estás enfadado?
-No voy a ir a visitaros.
-¿Por qué no?
-Me prometiste que la harías feliz, ¿recuerdas? Acordamos que eras el único que podía hacerlo.
-Pero aun así…
-Lo siento, no tengo tiempo para esto. Tengo que cargar este barco antes de que parta al atardecer.
Con esta seca despedida, Javik se giró y siguió trabajando. Gideon le miraba fijamente desde detrás, frustrado y confuso. Javik podía sentir la mirada de su amigo en la espalda. Como podía sentirla, siguió trabajando sin volver la vista atrás. Gideon terminó por darse por vencido y se marchó. Ninguno dijo palabras de despedida.

Un año después de la boda, Myna tuvo un niño. El chico tenía la piel marrón como su madre. Acababa de empezar a gatear cuando Gideon visitó de nuevo a Javik.
-Se hablaba de divorcio- dijo Gideon. - Nuestra relación no tiene nada de malo. Myna y yo nos queremos, eso es seguro. Pero mi madre y mis familiares dicen que no hay forma de que puedan aceptar a un niño de piel marrón como heredero de la familia. Supuestamente su existencia daña las perspectivas de matrimonio de mi hermano y hermana menores. Así que quieren enviar al bebé con la familia de Myna. Han ido demasiado lejos… - Gideon había perdido mucho peso. Obviamente vivía sufriendo cada día, atrapado entre “la familia” y Myna.
Nada de eso tenía sentido para Javik. Por más “atrapado” que Gideon estuviera, siempre que se mantuviera firme en lo que era importante para él, sólo podría haber una respuesta a las exigencias de la familia, y debería poder llegar a ella sin angustia ni confusión.

-Sé que eres fuerte –suspiró Gideon, hablándole a la espalda de Javik conforme este seguía levantando en silencio enormes y agotadoras cajas.
Aquí pagaban bien a los estibadores por manejar solos las cajas, cargas que normalmente se levantarían entre tres hombres. El sueldo diario se calculaba según el número de cajas que cada hombre levantaba, así que pedir ayuda suponía un recorte de la paga. Por esta razón, Javik y los otros nunca se quejaban ni pedían ayuda. Levantaban solos incluso las cargas más pesadas. Gideon también había sido así. Si alguien de alrededor le preguntaba si necesitaba ayuda con algo, eso no hacía sino animarle más aún a hacerlo solo. Declinaba la oferta amablemente y apretando los dientes levantaba una carga gigantesca. Pero Gideon ya no era así.

-Empiezo a pensar que, quizás, a largo plazo, atar a Myna a la vida del pueblo va a hacerla infeliz. Mis parientes dicen que mantendrán a Myna y al bebé. Así que no es como si la abandonara o la echara. Es solo eso, por el bien de ambos, empezar una nueva vida…
Tras apilar unas cajas en la cubierta, Javik se volvió hacia Gideon por primera vez. Lo miraba en el muelle.
-¿Y eso te parece bien?
-¿Cómo?
-Si estás convencido de que es lo correcto, entonces adelante y hazlo. Yo no tengo nada que ver con eso.
Los rasgos de Gideon se crisparon por el impacto de las palabras de Javik. Javik volvió al trabajo sin añadir nada más. Su furia y frustración estaban al rojo vivo.
Gideon no tenía ni idea de que Myna había estado escribiendo a Javik desde poco después de la boda. No decía una palabra de las penurias a las que se enfrentaba en la familia de su marido. En cambio, siempre le detallaba lo feliz que era con su vida actual y repetía lo mucho que Gideon la quería. Las cartas siempre terminaban así con un “estoy segura de que tú también debes de llevar una vida feliz, Javik”. Por eso las noticias de Gideon sobre la situación en casa le habían llenado de una intensa furia y frustración. Nunca había respondido a las cartas de Myna. Estaba seguro de que si le escribía, con palabras de ánimo o consuelo, o incluso siguiendo su juego de tristes mentiras, algo importante que a ella le daba apoyo espiritual se rompería en dos.

-Ven a ver al bebé, Javik –le rogó Gideon-. Myna estaría encantada si lo hicieras.
En lugar de responder a Gideon, Javik le gritó desde cubierta:
-¿Ves esa caja de ahí? ¿Puedes levantarla? - La caja junto a Gideon era del mismo tamaño y peso que la que Javik acababa de cargar en el barco. En los viejos tiempos, Gideon no habría vacilado en subirla al barco, con cada músculo de su cuerpo sacudiéndose. Sin embargo, Gideon se limitó a lanzar una tímida mirada a Javik y, sonriendo para ocultar su vergüenza, admitió no poder levantarla. Javik no dijo nada más.

Sentía con fuerza que su larga amistad había terminado, pero de hecho, para Javik, cuya vida continuaría por toda la eternidad, tan solo había sido un conocido momentáneo. Desde entonces Javik ha seguido su viaje interminable. De vez en cuando vuelve a pensar en los días pasados. Tanto Gideon como Myna hace mucho que pasaron a ser parte de los recuerdos lejanos, la clase de recuerdos que resurgen con una profunda sensación de amargura.
Y ahí están hasta hoy día.

Gideon hizo su tercer viaje para ver a Javik un año después de que el bebé naciera.
Su demacrado cuerpo era una mera sombra de lo que era; miraba ausente a Javik y su voz carecía de toda entonación al anunciar la muerte de Myna.

Se había suicidado.
-Se colgó en el granero…
Javik estaba sorprendido de su propia indiferencia ante las palabras de Gideon. Las cartas de Myna habían dejado de llegar hacía varios meses, bien porque ya no tuviera que contar esas pequeñas y tristes mentiras sobre su integración en la familia y en el pueblo de Gideon, bien porque ya no tuviera fuerzas para seguir inventándolas. De hecho, Javik comprendía ahora que se trataba de lo segundo.

-Hasta el final, no pudo hacer que nadie la aceptara; mi madre, mi familia, el pueblo –dijo Gideon llorando-. Estuvo completamente sola, hasta el final…
Sin decir palabra, Javik golpeó a Gideon en la cara. Gideon parecía saber y aceptar el hecho de que el puñetazo iba a llegar. No hizo nada para resistirse o defenderse. El puño le dio de lleno y lo tumbó en la carretera.
-¿Por qué? –Javik exigía respuestas-. ¿Por qué has dicho que estaba completamente sola? Cuando Gideon se puso de pie, le golpeó otra vez en la cara. Gideon comenzó a toser violenta e incontrolablemente, y cuando escupió sangre, un trozo de diente salió también de su boca. Javik sabía muy bien que Gideon también había estado sufriendo, que había entablado una lucha desesperada por debatirse entre “la familia” y su “esposa”. De lo contrario, el musculoso joven que solía ser nunca se habría consumido tan dramáticamente. Sin embargo, a pesar de saber esto, Javik no podía perdonarlo. Él se lo había prometido. Le había dado su palabra. Que haría feliz a Myna. Que la protegería. Javik nunca podría perdonar a Gideon por no cumplir su juramento. Gideon se puso de pie, limpiándose la sangre con el dorso de la mano. –Sé que eres fuerte- le dijo Javik como la vez anterior, mas esta vez sus palabras adquirieron un tono mucho más triste- Pero deja que te diga algo, Javik. Mi madre, mi familia y los demás… no están tan equivocados, en el fondo. Para vivir en paz y tranquilidad en el campo, tienes que seguir las reglas especiales del campo. Resulta que una de esas reglas era no aceptar una “novia” como Myna. Nací y crecí en ese pueblo, conozco las reglas del pueblo, las conozco demasiado bien, por eso he estado sufriendo tanto todos estos meses. Supongo que soy un debilucho. A tus ojos, probablemente sea tan débil que querrías escupirme. Así que… ¡ríete de mí! ¡Pégame! ¡Despréciame si quieres!
¡Vamos, pégame otra vez!
Gideon le enseñó la cara a Javik para recibir más castigo, y éste le lanzó otro puñetazo que aterrizó de pleno en su nariz, y puede que la rompiera. Gideon cayó de rodillas. La sangre que le chorreaba de la nariz era más negra que la sangre de la boca. Gideon miró a Javik con una sonrisa de desdén hacia sí mismo.
-Myna debería haber estado contigo. Eso es lo que creo. Si se hubiera casado contigo y no con un debilucho como yo, aún estaría viva.
Con un grito ahogado sin palabras, Javik embistió a Gideon, agarrándolo del cuello y alzándolo sobre sus pies.

Otro puñetazo.
Y otro.

Javik no pensaba dejar de golpear a Gideon. Aunque ahora, con la mano de Javik asiendo su camisa, Gideon miró de frente a su amigo por primera vez desde que vino al muelle.
-¿Por qué nunca respondiste a las cartas de Myna? Eso es todo lo que ella esperaba, una carta tuya.

Así que lo sabía. Gideon lo sabía todo.

-El campo es terrible. Cualquiera que lo desee puede averiguar quién escribió cartas y quién las recibió. Todos allí son como una familia; todos menos Myna, claro.

Si Gideon hubiera querido, podría haber destruido las cartas de Myna fácilmente. Entonces, ninguna de sus tristes y pequeñas mentiras habría llegado hasta Javik. Pero en cambio, Gideon había leído las cartas, había vuelto a sellar los sobres, y se las había mandado a Javik una tras otra. Había interiorizado las tristes y pequeñas mentiras de Myna y empezó a desear que Javik respondiera entes que ella.
Javik detuvo el puño en el aire y preguntó: -¿Cómo iba a responderle?
-¿Por qué no? –replicó Gideon-. Sabías lo atrapada que se sentía. Tenías que saber cuánto ánimo le habría dado una palabra tuya.
-Pero tú eras su marido.
-Sí, es cierto, pero tú siempre fuiste el que estuviste en lo más hondo de su corazón. Yo lo sabía, y por eso, solo había una cosa que podía hacer.

-¡No, no puede ser! - Atónito, Javik bajó el puño conforme Gideon se lo confesaba: -Yo le escribía. Fingía ser tú, y le escribía una carta tras otra. “Sé fuerte”, le decía, “mantén los ánimos”, “iré a verte pronto”. Tú eres demasiado fuerte, Javik, así que no entiendes los sentimientos de la gente débil. Pero yo no tengo ese problema: soy débil. Entiendo cómo se sentía una debilucha como Myna. - Gideon lloraba, con la sangre corriéndole de la nariz y la boca. - Hay algo que no sé, Javik. No sé si Myna creía de verdad que las cartas eran tuyas, o si sabía que lo hacía yo y fingía creerlo. Me lo pregunto. ¿Acaso la vida en el pueblo era tan dolorosa para ella que no podía seguir viviendo sin fingir que creía?

Javik no trató de responder a la pregunta de Gideon. Lentamente, dejó escapar la fuerza de su puño cerrado y soltó la camisa de Gideon. Gideon se alejó un paso de él, después dio otro paso, poniendo distancia entre ellos antes de su revelación final.
-Hubo una carta, solo una, que no te envié. Fue hace tres meses. Fue la primera carta en la que Myna te pedía ayuda. Decía que quería escapar y te pedía que fueras a salvarla. Tan pronto como fuera posible. A rescatarla a ella y al bebé.

Gideon tiró esa carta. Haciéndose pasar por Javik, le escribió una respuesta de dos palabras: “sé fuerte”. El día después de leer la carta de Gideon, Myna se colgó en el granero. Javik se quedó clavado en el sitio, alicaído. Esto lo dejó indefenso por el momento. Gideon le lanzó un puñetazo en el plexo solar, aunque su débil golpe apenas podía llamarse “puñetazo”. El dolor inflingido puede que fuera mayor para el puño de Gideon que para los músculos en perfecta forma de Javik.

-¡Qué idiota fui! ¡”Sé fuerte!” Tales palabras podrían haber significado algo para alguien como tú, pero cargar a una persona débil como Myna con ellas… No, solo podían hacerla añicos y hundirla. - Gideon volvió a sonreír con pena y desprecio ofreciéndole la cara a Javik. -¡Pégame entonces! ¡No me importa en absoluto! ¡Pégame todo lo que quieras! ¡Dame una paliza! Pero deja que te pregunte algo, Javik. Si te hubiera enviado esa última carta, ¿habrías respondido por fin? ¿Habrías podido aceptar a Myna en toda su debilidad?

Javik no supo responder a esa pregunta. Tampoco volvió a levantar el puño cerrado contra Gideon.
Así terminó la historia de Javik y Gideon.

Gideon se dio media vuelta y se marchó, pero Javik no podía llamarlo. Simplemente se quedó allí, carente de toda emoción, viendo cómo se iba.
Sin embargo, Gideon se volvió hacia Javik una vez más cuando hubo bastante distancia entre ellos para que Javik apenas oyera su voz.
-Ten una cosa por segura, Javik –gritó-. ¡Voy a criar a mi hijo! ¡Lo convertiré en un hombre de mi pueblo! Puede que haya sido débil como marido, pero lo haré mejor como padre. Lo haré feliz.
Javik respondió con un silencioso asentimiento. Gideon permitió que un indicio de sonrisa asomara en su cara terriblemente magullada. Después se giró una vez más y se alejó a grandes pasos. Javik nunca volvió a verlo.

De vez en cuando, Javik se acuerda de Gideon y Myna al continuar su interminable viaje. Cuando vuelve a pensar en cómo era él mismo en esos días, queriendo solo ser fuerte en todo, el recuerdo es amargo. Si hubiera sido la persona que es hoy…
El Javik de ahora no habría rechazado tales debilidades humanas. Ahora puede aceptar el hecho, a veces con una sonrisa dolida, a veces con verdadero dolor de corazón, de que todo el mundo es débil. ¡Ojalá pudiera comenzar de nuevo su viaje! Myna no hubiera tenido que morir. Pero eso es solo un sueño imposible. Los conoció solo una vez, y se han ido para siempre; los mortales, los humanos, los que no tienen vida eterna. Eso es lo que les hace apreciarlos aún más. Eso es lo que hace que su pecho arda por ellos. Consciente de que ha fracasado en amar la debilidad humana durante sus batallas y andanzas, Javik dirige sus pasos hacia el antiguo pueblo de Gideon.

Gideon lleva ya mucho tiempo muerto. Pero los descendientes de Gideon son fáciles de diferenciar. Tienen la piel marrón. Jóvenes de piel marrón son los que se encargan de las fiestas del pueblo. Viejas mujeres de piel marrón enseñan a las chicas a hacer adornos florales. Niños de piel marrón y aquellos que no la tienen igual juegan juntos inocentemente, despreocupados.

Quizás esto pueda suponer un pequeño epílogo para la historia de Gideon, Javik y Myna.
Las tumbas de Gideon y Myna yacen juntas encima de la colina baja barrida por el viento.
Javik recoge flores del campo y las ofrece en las tumbas de la desdichada pareja antes de volver a la carretera.
¿Qué es la fuerza humana, después de todo? . Javik aún no conoce la respuesta a esa pregunta.
Y por eso hoy de nuevo su viaje debe continuar.


Habia dicho que iba a poner otra historia, pero conforme se fue iba escribiendo termino en esta otra. Ya que en ultimos dias he tenido que estar haciendo muchas traducciones para recuperar tiempo de estudios. Espero les guste, comentarios, amenazas, pagos todo se recibe.

@yuske, @Manto: La pronunciancion seria como de Y, por lo que seria "Yavik"




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por yuske el Sáb Sep 29, 2012 12:31 am

Por fin me he podido hacer de tiempo para leer Very Happy

Este relato a resultado ser tan interesante como el anterior. Deja bien expuesta que la presión y aceptación social (sobre todo la familiar) y la exigencia de atenerse a las tradiciones y viejas costumbres pueden hacer la vida miserable a mas de uno. Es una pena lo sucedido con Myna. Pero eso a su vez le a dio gran fuerza a gideon y mas que eso le dio voluntad.

Sobre la narrativa no tengo mucho que comentar a estado de maravilla. Lo que si diré es que me encanto el manejo de la trama, no pensé nunca que la historia se volvería así, al principio todo empezó de forma tranquila, no calmada había algo que le daba esa impresión de que no sería todo color de rosas, no se como decirlo para ser sincero. Pero en si, al inicio la historia parecía marchar a un ritmo y de pronto todo cambio. Eso me gusto bastante.

Lo que se menciona al final sobre javick es cierto, y de hecho durante toda la historia se pudo notar a un javick diferente al anterior relato. Se veía mas serio, más aislado. Menos reflexivo, casi como si esperara que todos pudieran hacerlo mismo que él. Creo no equivocarme al decir que este punto de los viajes de javick fue fundamental para el desarrollo del personaje.

Por el momento me quedo a la espera del siguiente relato.




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por yuske el Dom Dic 02, 2012 10:36 am

Debio a cambios en la clasificacion de las nomenclaturas muevo este hilo al foro de relatos, ya que embona perfectamente bien como una serie (nomenclatura S) de historias independientes en un mismo mundo. Claro con la peculiaridad de que también es un colectivo.




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por d-conanmx el Miér Dic 19, 2012 12:46 pm

La soledad de la reina
Spoiler:

Mil años pueden cambiarlo todo, incluido el paisaje. La reina Alessa contempla la capital desde la ventana de palacio. La vista panorámica es como un gran libro de Historia.

100 años, 200 años, 300 años, 400 años, 500 años, 600 años, 700 años, 800 años, 900 años, 1000 años.
La ensenada que fuera una vez parte del mar fue convertida 500 años atrás en un pueblo para los pescadores que pasan la vida en el mar.

El río antes trazaba un gran arco sobre el paisaje, pero la inundación que se sucedió hace 100, hace 200, hace 300 años; propició la construcción de un importante sistema de control de inundaciones en forma de canal perfectamente recto. Donde el río solía describir una curva ahora hay un lago en el que los juncos crecen con profusión y las orillas proporcionan a la gente magníficas recompensas naturales.

100 años, 150 años. Incluso la zona que antes era un páramo yermo lleno de rocas se convirtió en un inmenso jardín frutal gracias al proyecto de irrigación llevado a cabo hace 200 años.

La montaña que era el centro de la fe religiosa del pueblo quedó envuelta en llamas que llegaban al cielo hace 100 años. El descollante pico que anteriormente estaba cubierto de espesa vegetación y se consideraba el hogar de los dioses, se transformó en un montón de rocas desnudas debido a un incendio que duró tres días y tres noches. Casi todo lo que vivía en el bosque, por supuesto los pájaros y los animales, pero también mucha gente, pereció presa de las llamas. La gente del pueblo lloró la horrible transformación de la morada de los dioses, pero ahora, cien años después, la montaña está tan verde como siempre. Los habitantes del pueblo y de la montaña aún cuentan la historia del incendio, pero los niños de hoy apenas pueden imaginar que las fértiles y verdes laderas una vez estuvieron calcinadas y ennegrecidas.

Por supuesto, aunque la montaña ha recuperado su verde exuberancia original, podría quedar envuelta en llamas de nuevo; en cien años, doscientos o incluso mañana. Sin embargo, aun si quedara calcinada otra vez, los árboles volverían a brotar; los pájaros, los animales y los insectos que el fuego expulsó volverían a sus hogares, y con el tiempo suficiente, la montaña volvería a estar cubierta de verde como antes. Así funciona la naturaleza. Con el tiempo suficiente, con asombrosos periodos de tiempo… pero no; asombrarse al pensar en inmensos periodos de tiempo es un privilegio de la gente común, aquellos que no tiene otra opción que emplear todas sus energías en vivir el presente. Qué afortunados son de poder echar la vista atrás al pasado de hace 1000 años como un viejo contándole a un niño un cuento de hadas que empieza por un “Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo…”.
Y cuán verdaderamente afortunado sería uno al poder contar la historia del futuro de este país como un sueño optimista del modo en que los niños cuentan sus propios sueños de futuro con los ojos brillantes, y confiarle ese sueño al próximo reinado.

Alessa permanece junto a la ventana como cada mañana. Para ella es un momento especial del día, en el que piensa en la vida de sus súbditos, observa señales de incursiones enemigas y reflexiona sobre las medidas que desea adoptar.Ha hecho esto cada día sin faltar durante los últimos mil años.

El país ha prosperado. La gente ya no se muere de hambre como lo hacían cuando llegó al trono. Los futuros historiadores sin duda cantarán alabanzas sobre el reinado de mil años de Alessa. Se la ensalzará como “la reina de los mil años” y su noble figura quedará vívidamente grabada en los recuerdos de la gente. Sin embargo, la gente que conserva estos recuerdos morirá antes que ella. Igual que lo harán los historiadores que la alaban, quienes en lugar de contemplar su reinado hasta el fin, pasarán a formar parte ellos mismos de la historia. Alessa ha sido reina durante los últimos mil años. Y es probable que también lo sea otros mil.

-Confío en que Su Majestad esté esta mañana de un humor excelente otra vez.

Oye la voz detrás de ella. Con la mirada todavía fija en las calles de la ciudad, Alessa responde.

-No es tan pronto si Su Majestad ya está observando el humo que se eleva de los calderos de su pueblo.

No necesita volverse para averiguar la identidad de la cara sonriente que tiene detrás. Pertenece a Aleister , su ministro en jefe. La sonrisa es amable y cordial. Pero ella sabe que tras esos estrechos ojos reside un brillo oscuro.

-Hoy acompañaré a Su Majestad en la revista de tropas.

-¿Tú?

-Sí, pues hoy hay un leve cambio en las tareas.

-¿Y a qué se debe?

-Apenas estoy capacitado para la tarea, pero haré todo lo que pueda si Su Majestad me permite servirla en este puesto. Le ruego su permiso.

Aún de espaldas a Aleister , Alessa asiente en silencio.

Ah, sí, piensa con una amarga sonrisa. Hoy llevan a cabo su plan. Alessa sabe desde hace tiempo que Aleister no planea nada bueno. Al parecer se ha apoderado del mando de algunas unidades de la guardia real. Por otro lado, cuenta con gente dispersa por la ciudad, lista para provocar incendios en cuanto lleguen sus órdenes.

No hay duda al respecto: hoy, día previsto para la habitual ceremonia de revista de tropas, es el día perfecto para un golpe de estado. Cuando Aleister se marcha, Alessa entra en su despacho y llama a Gabriel, el más antiguo de todos sus ministros, un verdadero hombre de estado anciano y su confidente más leal. Gabriel, que luce una noble barba, ha servido a Alessa más de cuarenta años.

-Su Majestad, parece que Aleister ha estado aquí temprano.

-Sí, al parecer va a acompañarme en la revista de tropas. - Es todo lo que tiene que decirle. Gabriel se mesa su espesa barba.

–Eso significa que se les ha agotado la paciencia.

-Lo sé –responde Alessa-. Seguro que están deseando empezar.

-¡Qué necio es Aleister!. No tiene ni remota idea de que Su Majestad le ha dejado tenderse su propia trampa. Si fuera lo bastante listo para darse cuenta, se tomaría al menos dos años más para hacer preparativos. Entonces dispondría de mucho más poder. Podría aliarse no solo con la guardia real sino también con el cuerpo principal del ejército y la fuerza policial. Podría conspirar con enemigos externos y arreglar una invasión justo cuando se estuvieran celebrando las ceremonias. Entonces es probable que su golpe tuviera éxito. Si tuviera visión de futuro a largo plazo para incluir a los comerciantes ricos y a los intelectuales entre sus aliados, puede que incluso pudiera organizar una revolución que derrocara a la propia monarquía. Eso es lo que yo haría si fuera Aleister. Si fuera a cometer el golpe, al menos pensaría en todo eso. - La sonrisa de Gabriel no puede ocultar el hecho de que esta charla sobre una revolución exitosa le estaba haciendo sentir incómodo. -Su majestad no tiene enemigo que la iguale excepto uno: ¡Su propia Majestad!

Puede que tenga razón, piensa Alessa. Si tuviera un enemigo con una vida eterna como la suya, deseoso de dedicar todo el tiempo necesario a planear una revolución, aunque llevara un siglo o incluso dos, el resultado seguramente iría más allá de una revolución y se transformaría en toda una guerra civil. Sin embargo, las vidas humanas tienen una duración limitada. Y por eso, los humanos se precipitan en lograr resultados antes de estar listos. Aleister es uno de ellos. Si pudiera vivir doscientos años (por no decir mil), no trataría de levantarse en armas en un momento tan intermedio.

-Aún así –dice Gabriel-, debo admitir que Aleister ha extendido sus fuerzas con mucho más éxito del que jamás imaginé. ¿Qué he estado haciendo todo este tiempo? Me avergüenzo totalmente de mí mismo.

-No te preocupes, Gabriel. Gracias a tu “distracción”, es probable que podamos poner al descubierto a muchos más traidores. - Alessa suelta una risita de satisfacción.

Por su parte no es una simple bravuconada. Decidieron no arrestar a Aleister en una fase anterior y permitirle nadar libre por un tiempo para tener la oportunidad de pescar a toda la fuerza rebelde tanto dentro como fuera de palacio.

-Sí, lo sé – responde Gabriel y procede a explicar el plan para aplastar el golpe. Sus planes son impecables.
Prácticamente el golpe no tiene oportunidad de tener éxito. Lo único que tiene que hacer es llevar a cabo un arresto general de las unidades de la guardia real que se subleven en el palacio y de los partidarios que merodeen la ciudad, y pasará algún tiempo antes de que más gente con enormes ambiciones aparezca de nuevo.

-Esta será nuestra primera gran purga en quince años –señala Gabriel.

-¿Ya ha pasado tanto?

-En realidad sí, Su Majestad. La última vez esta magnífica barba mía era de negro azabache.

Gabriel estaba al mando de las tropas que sofocaron el golpe hace quince años. Leal, valiente y sereno, es el oficial de mando ideal. Sin ninguna duda, es uno de los mejores consejeros militares que Alessa ha tenido durante sus mil años en el trono.

-Qué egoísta por mi parte, Gabriel, debería haber permitido que te jubilaras hace años.

-Eso está fuera de toda consideración, Su Majestad. Servirla es mi vida. Me siento profundamente honrado de tener esta última oportunidad de ser de ayuda.

Cierto, es que ni siquiera este magnífico sirviente podría estar con ella toda la eternidad. Dentro de otros cinco años, diez como mucho, Gabriel, como otros sirvientes leales en el pasado, recibirá con honores una última salva de despedida. Siempre es así. Igual que los ambiciosos se precipitan en dejar su marca porque no pueden vivir para siempre, los leales en los que confía plenamente se juegan la vida por servirla porque no pueden vivir para siempre. Graban sus nombres en una única línea de la historia y después se separan de Alessa para el resto de la eternidad. Aunque la propia Alessa sigue viviendo. La juventud eterna. La inmortalidad. Ese era el sueño de la humanidad, ¿no?Ninguno de ellos sabe lo solitaria que es la vida eterna.

Cuando Gabriel se dirige otra vez a Alessa, hay un nuevo tono de apremio en su voz.

-Sobre las tropas que sofocarán el alzamiento… Yo estaré al mando de las que están fuera de palacio. ¿Me otorgaría Su Majestad el permiso para poner el mando de los guardias del interior de palacio en manos de mi joven protegido, Xhion?

-Ah, sí, Xhion…

-Puede que sea joven, pero es extremadamente capaz. Lo he educado con cuidado. Sé que servirá a Su Majestad de forma espléndida cuando este viejo soldado ya no esté. Me gustaría darle la oportunidad de distinguirse en la emergencia actual.

La propia Alessa es del todo consciente de las extraordinarias cualidades de Xhion. Aun siendo ciertamente joven, supera con creces a otros chambelanes tanto en las artes civiles como militares. Sin duda es el principal candidato para suceder a Gabriel como máximo general de Alessa.

-¿Qué piensa Su Majestad sobre el asunto?

-Estoy de acuerdo. Deja que se haga cargo.

-Su Majestad tiene mi agradecimiento infinito. Estoy seguro de que Xhion se alegrará enormemente al saber que se ha ganado vuestra confianza.

Gabriel, con una expresión de alivio en el rostro tras haber conseguido el permiso de Alessa, parecía reprimirse para no postrarse ante ella.

-Pero –continúa-, Su Majestad se ha mostrado recelosa con Aleister durante mucho tiempo.

-Cierto

- Entretanto, este pobre soldado vuestro no tenía ni idea de que Aleister pudiera estar planeando una rebelión. Me avergüenza en extremo confesarlo ahora, pero me parecía un auténtico modelo de lealtad. ¿Cómo es que Su Majestad fue capaz de ver el lado traidor de Aleister?- Alessa se limita a sonreír, sin responder a la pregunta. - Lo mismo ocurrió en el momento del golpe de hace quince años –continúa Gabriel-. La única razón por la que pudimos suprimir la revuelta antes de que empezara fue porque Su Majetad la vio venir antes que nadie. Entonces al igual que ahora estuve ciego ante la conspiración de los traidores.

-Si tú lo dices, Gabriel…

-¿Su Majestad lo ha olvidado?

-Bueno, fue hace tanto tiempo… - Alessa trata de evitar el asunto. No hay forma de que pueda olvidarlo. El cabecilla del golpe de hace quince años era su servidor más leal. Cuando mencionó el tema a Gabriel y a los otros por primera vez, advirtiéndoles de que estuvieran en guardia con ese hombre, todos sin excepción insistieron en que él, de entre todos, estaba más allá de todo reproche. Al final, las sospechas de Alessa se hicieron realidad. Ella lo sabía. Por muy fielmente que cumpliera sus órdenes, por muy calurosamente que jurara su lealtad, ella lo sabía. Sin embargo, hoy día ha empezado a preguntarse si es algo de lo que estar agradecida.

El paisaje no es lo único que cambia en mil años. Los corazones de la gente también cambian. Después de innumerables encuentros y despedidas a lo largo de los siglos, Alessa ha llegado a comprender la fragilidad, evanescencia, de la confianza. Ella ya no confía en las palabras. Tampoco puede confiar por completo en los actos. Lo sabe mirando a una persona a los ojos. De esa forma puede saberlo todo, hasta un grado misterioso y desalentador. En los ojos de todos los que dañarían a este país, sin excepción, reside un brillo oscuro.Está en todos ellos: el hombre que planea un golpe de estado, el hombre que en secreto trata con enemigos extranjeros, el hombre que engorda su bolsillo con cuantiosos impuestos pertenecientes al pueblo, la mujer espía que seduce a altos ministros para sonsacarles secretos de estado, el hombre que acepta inmensos sobornos de los mercaderes ansiosos por la gloria de convertirse en proveedor oficial de la Casa Real…Ni sus palabras ni sus actos los delatan. A menudo, el propio hombre no tiene ni idea de las fechorías que cometerá más tarde. Pero Alessa lo sabe. Solo Alessa, que ha vivido mil años.

Las voces silenciosas dicen: "Ten cuidado con este hombre.", "No apartes la vista de esa mujer."

Eso no era así en su juventud. Pero al haber saboreado repetidas veces la amarga experiencia de la traición y haber sido atacada por sus propias lamentaciones y reproches, ha aprendido a dudar. Alessa puede ver lo que nadie más puede, ese brillo oscuro en el fondo de los ojos. Eso le ha permitido protegerse de diversos desastres antes de que pudieran surgir. El reino ha logrado prosperar porque Alessa ha elegido más a menudo dudar que creer. Esto es lo mejor que puede hacer como reina. Sin embargo, es un modo de vivir infinitamente solitario.

El golpe de Aleister fracasa en un momento. Las unidades rebeldes de la guardia real que desenvainaron sus espadas contra Alessa durante la revista de tropas en la plaza fueron presa de Xhion y sus hombres, que habían estado ocultos en la zona. Mientras tanto, las fuerzas contrainsurgencia, bajo las órdenes de Gabriel, se abalanzaron sobre los seguidores de Aleister , que habían estado reuniéndose para prender fuego a la ciudad, y los arrestaron sin resistencia. El pobre Aleister se arrastra por el suelo, suplicando por su vida. Alessa tiene pocas palabras para él.

–Te concedo en derecho de morir con honor.

Un soldado coloca una espada delante de Aleister. Sin palabras, Alessa transmite a Aleister que es hora de que se quite la vida. Ella se da la vuelta y regresa a palacio con una escolta armada. Esto evita que nadie piense en fomentar una rebelión, al menos por un tiempo. Se ha preservado la paz en el reino, pero no durará para siempre. Cuando el recuerdo del golpe de Aleister comience a desvanecerse, en diez años desde ahora, o en veinte, o incluso en cien, surgirá otro hombre con ambición como ha ocurrido tantas veces. Suspirando, Alessa se dice a sí misma que el papel de reina es aceptar este círculo que se repite interminablemente.

Alessa permanece junto a la ventana de palacio, contemplando las calles de la ciudad debajo de ella, cuando Xhion entra en la habitación.

-Su Majestad, estoy aquí para informar de que Aleister acaba de quitarse la vida.

-¿De veras? ¿Acabó consigo mismo con dignidad?

-Lo hizo. Aunque era un traidor, murió de forma apropiada para un general al mando.

-Devuelve el cuerpo a su familia con la debida ceremonia.- Se gira y observa discretamente a Xhion, cuya espalda se pone rígida bajo la arremetida de su mirada. Y entonces lo ve, sin ninguna duda. El brillo oscuro destella profundo en sus ojos durante un fugaz instante. Así que Xhion es otro más… piensa con una sonrisa triste. Incapaz de comprender el significado de su sonrisa, Xhion se queda sin palabras. -Gracias por tus esfuerzos –le dice Alessa conteniendo un suspiro se vuelve otra vez hacia la ventana.

El cielo se estira por encima de una extensión azul. Puede, que lo único que no haya cambiado en los últimos mil años sea el azul de este cielo. Pero aun así, soy la reina, se dice Alessa, meditando sobre su papel. Soy quien gobierna este país y mantiene la felicidad de la gente. Mira al cielo fijamente durante un tiempo, elevándose orgullosa en toda su altura.

-¡Eh, mira, es la Reina Alessa!

Un niño pequeño en un callejón por debajo del castillo divisa a Alessa y empieza a saludarla como loco.

-¡Reina Alessa!¡Reina Alessa!

Una mujer, sin duda la madre del niño, sale de una puerta y haciendo una humilde reverencia a Alessa, empieza a regañar al niño por su comportamiento maleducado. Sin embargo, la propia Alessa corresponde el saludo, con una plácida sonrisa en la cara. Sonriendo con alegría por esa inesperada respuesta de Su Majestad la Reina, el niño empieza a saltar arriba y abajo y a gritar alegremente.

-¡Larga vida a la Reina Alessa! ¡Larga vida a la Reina Alessa!
Alessa mira de nuevo al cielo. Aunque no ha cambiado en mil años, el azul del cielo penetra más profundamente en sus ojos y en su corazón de lo que lo hizo nunca durante los días de su juventud.

Fin

Finalmente me fue posible publicarlo, espero les agrade, tarde un poco mas ya que trate de que no tuviera ninguna relacion con los anteriores excepto en el concepto de eternidad y que es algo mas dificil manejar un inmortal famoso que uno oculto.


Última edición por d-conanmx el Jue Dic 20, 2012 4:18 pm, editado 1 vez
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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por yuske el Miér Dic 19, 2012 6:27 pm

Desde hace tiempo que esperaba por este relato. Y aunque me a gustado la trama, la idea en general. Tengo que decir que no es como me lo esperaba. Si bien creo que lograste que este relato no tuviera relacion con los anteriores (aunque admito que extrañe a javick), hay algo en la narracion que no me convence del todo.

En varias ocasiones la narración se cruza con los pensamientos del personaje, lo cual produce una baja confusión a la hora de leer, abría que ser un poco más cuidadoso en eso.

Otra cosa a destacar es el que nota la narración algo diferente a la del relato anterior. aunque en tu favor tengo que decir que al principio esta es atrayente, conforme trascurre la historia se vuelve un poco mundana, esto creo que se debe en mayor parte a la distribucion de los parrafos y los dialogos,

En resumen: La soledad de la reina aunque su trama es buena, no me parece que sea tu mejor trabajo comparándolo con las entregas anteriores en las que se mostraba una narración más suelta y una mejor distribución de los diálogos y párrafos. Quizás lo que te falto fuen un poco de edición, quizás (y como mencionas en el relato) te apresuraste un poco al publicarla sin revisarla correctamente.

Como consejo te digo que al terminar una historia, un relato, esperes ha publicarlo. guárdalo por unos días, una semana o poco más, sin pensar en ello y después léelo, al hacerlo veras el relato con otros ojos que te permitirán encontrar fallas, errores o partes confusas que en su momento no te habías percatado. Y claro, una vez identificadas podrás corregirlas para mejorar la historia.

Espero que eso te ayude como a mi,

Hasta luego.




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por d-conanmx el Jue Dic 20, 2012 2:11 pm

Si al verlo ya asi concuerdo contigo, debi de haberlo editado un poco mas, no pude plasmar la idea como la tenia en mimente, aparte de que utilize notepad para hacerlo(en mi trabajo van ha hacer auditoria de software y tuvimos que desintalar office, asi que solo uso notepad y no ayuda mucho en ordenar textos y horrorgrafias).
En cuanto a trama quise poner un trasfondo a diferencia de javik que el llega directamente a la historia y el trasfondo se explica conforme avanza y/o finaliza la historia (creo el experimento no salio tan bien XD)




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por yuske el Vie Dic 21, 2012 12:07 am

Bueno, espero no te importe, pero me tomé la molestia de ordenar los párrafos, para que tuviera una mejor presentación visual para el lector.




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por d-conanmx el Vie Dic 21, 2012 9:31 am

No hay problema. No queria poner un texto demasiado largo, pero cuenta mas la presentacion. Razz




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por d-conanmx el Vie Mar 08, 2013 5:24 pm

La campana vespertina:



Una granja se extiende ante
él sobre una colina. Javik cosecha verduras, empuñando su azada con una
profunda concentración. El cielo de esta tarde de otoño es de un color
rojo oscuro.

-¿Quizás deberíamos dar el día por terminado –dice la robusta granjera mientras coloca un puñado de verduras en una cesta.

Javik asiente y se limpia el sudor de la frente.

-Eres de gran ayuda –dice la mujer-. Mira todo lo que hemos sacado.

Javik responde al halago con un ligero asentimiento.

-¿Sigues sin recordar de dónde vienes? –pregunta.

-Me temo que no…

-Bueno, mientras trabajes así –dice riéndose-, por mí como si vienes de la luna.

-En serio, Javik, ¿qué harás cuando termine la cosecha?

-Aún no lo sé, no lo he decidido.

-También en invierno hay mucho trabajo que hacer por aquí –dice ella-. No me importaría que quisieras quedarte un poco más…

-Gracias –dice Javik.

Es
una mujer agradable y muy trabajadora. Cuando se preparan para
marcharse, una pequeña campana comienza a sonar. Aún es un poco pronto
para la campana vespertina de la iglesia. Javik echa un vistazo a la
carretera colina abajo. Avanza por ella un cortejo fúnebre en el que los
dolientes rodean una carreta que lleva un ataúd.
La mujer pone la
azada en el suelo, se quita el pañuelo de la cabeza y junta las manos.
Javik escudriña las colinas para ver que todos los labriegos de los
campos vecinos hacen lo mismo: juntan las manos, agachan la cabeza y
cierran los ojos en dirección al funeral que pasa. Javik sigue su
ejemplo.

El anciano que abre el cortejo fúnebre balancea una
pequeña campana. Su tañido resuena entre las colinas. Los dolientes
pasan en silencio. Las mujeres con velos negros, los hombres con abrigos
negros, las cabezas agachadas. Los niños en la parte posterior se dan
codazos en broma, inconscientes del significado de la muerte. Cuando el
funeral pasa, la mujer levanta la cabeza y parpadea con los ojos
húmedos.

-El que ha fallecido va a casa –dice.

-¿A casa? –pregunta Javik algo extrañado.

-A casa… a la tierra… al cielo… al mar. Como todos los seres vivos.

Javik asiente con un silencioso reconocimiento. ¿Cuántas muertes ha visto en su interminable y larga vida?

-
Toda esa gente deja este mundo nuestro y nunca volvemos a verlos. En
ese sentido, la muerte es un acontecimiento infinitamente triste.
Aunque, si pensamos que al morir vuelven a sus hogares en otra parte,
una especie de consuelo e incluso alegría se mezcla con la tristeza. -
La mujer recoge un puñado de tierra y dice con un profundo sentimiento
-Muchas vidas son parte de esta tierra; las vidas de criaturas diminutas
que no podemos ver, la vida de la hierba marchita… Si lo piensas así,
muchas vidas crean estas verduras para nosotros.

Pero Javik, que no puede envejecer ni morir, nunca irá a casa.

-Entiendo…

-¿Puedo pedirte un favor, Javik?

-Por supuesto…

-Si muero mientras trabajas aquí, ¿esparcirías mis cenizas por este campo por mí? Con un puñado bastaría.

Javik
no tiene palabras. Se esfuerza por sonreír. Sin su marido, ya
fallecido, y con sus hijos lejos de casa, la mujer vive sola en la
granja. Javik sabe que si sigue trabajando allí, le guste o no, con el
tiempo tendrá que velar por la mujer en su lecho de muerte, incluso si
muriera dentro de cien o doscientos años. La campana de la iglesia suena
para anunciar el final de la jornada.

La mujer junta las manos delante de ella como hizo cuando pasó el funeral.

-Se me ha permitido acabar un día más a salvo. Por esto doy gracias de corazón. Que mañana sea otro próspero día para mí…

Al
rezar, su voz resuena con energía en el pecho de Javik. Le ocurre cada
vez que oye la campana vespertina de la iglesia: se convence de que no
pertenece a este lugar.

-Señora –dice a la mujer después de que el último repique suene.

-¿Qué ocurre, Javik?

-Me marcharé del pueblo cuando acabe la cosecha.

-¿Por qué así, de repente..? ¿Qué ha sucedido?

-No tengo derecho a vivir aquí –dice.

Javik
levanta la cesta de verduras con ambos brazos mientras ignora la
estupefacción de la mujer. Echa otra larga mirada al atardecer.

-¿Adónde irás si te marchas, Javik?

-No lo sé. A cualquier parte.

-¿Vas a seguir vagando así?

-No tengo un hogar al que volver –dice Javik.

Con la cesta sobre sus hombros, comienza a bajar la colina. Su espalda brilla al rojo del ocaso.


Fin

Espero sea de su agrado.




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

Mensaje por d-conanmx el Dom Ago 11, 2013 9:11 pm

Hola chicos, ya tenia rato que no me aparecia, les dejo esta entrega. Originalmente no pensava usar a Javik, pero como se le a tomado ya cariño y es mas conocido lo deje a el XD


La historia del anciano Reist
Spoiler:

Todo el mundo consideraba al anciano Reist el mejor zapatero del país. Sus zapatos eran ligeros como una pluma y resistentes como el acero. También eran caros (triplicaban el precio normal del mercado). La gente que desconocía su reputación se quedaba tan anonadada al conocer lo que cobraba que exclamaba: "¡El anciano debe de hacer los zapatos por amor al arte!". Por supuesto, no era tal caso.
Empezó como aprendiz de artesano a una tierna edad y cada vez que adquiría los conocimientos con un maestro, se marchaba a trabajar con otros zapateros de mayor prestigio. Antes de darse cuenta, ya estaba haciendo zapatos para los nietos de sus primeros clientes.

Reist era un artesano tan habilidoso que podía confeccionar cualquier tipo de zapato que el cliente le encargara, pero lo que mejor se le daba (y con lo que más disfrutaba) era el calzado de suela gruesa para caminantes. Todos sus clientes estaban de acuerdo:"Una vez que has viajado con los zapatos del anciano Reist, ya no puedes calzarte con otros". Algunos decían:"¿Alguna vez os habéis puesto sus zapatos? No te cansas nunca. Solo quieres seguir caminando, tan lejos como puedas. Casi odias llegar a tu destino". No obstante, pese al excelente artesano que era, anciano Reist casi nunca hablaba con sus clientes y en ocasiones se llegaba a mostrar muy desagradable. Cuando alguien alababa su trabajo, ni siquiera sonreía. Tan solo se limitaba a poner otro trozo de piel en la horma de madera y comenzaba a martillear. Las únicas ocasiones en las que se le veía esbozar una sonrisa casi inapreciable era cuando algún cliente visitaba su taller para realizar un pedido. Tampoco era que le entusiasmara que le hicieran encargos. Cuando más disfrutaba era cuando un cliente le traía un par de zapatos completamente deteriorados. Examinaba con ternura las suelas desgastadas y los empeines ajados y les hablaba: "Parece que habéis visto mucho mundo...". Los clientes habituales nunca se deshacían de los zapatos viejos porque sabían cuánto disfrutaba el anciano con ellos. Ni tampoco osaban limpiarlos jamás antes de dejarlos en manos del viejo artesano. Los prefería recién utilizados, cubiertos de polvo, mugrientos y hediondos. -Son mis sustitutos - decía, y les buscaba un lugar de honor en el almacén. -Caminan por mí. Han hecho su trabajo. Odio tirarlos solo porque ya no sirvan. Pese a lo mucho que le satisfacía su trabajo, el anciano Reist jamás se calzaba sus zapatos.
No habría podido, aunque hubiera querido. Le faltaban las piernas de las rodillas para abajo. Una enfermedad terrible le devoró los huesos cuando era muy joven y tuvieron que amputarle las piernas para salvarle la vida. Llevaba toda su larga vida en una silla de ruedas. Jamás salió de su pueblo. A esto se refería cuando decía que sus zapatos viajaban por él.

-Hacía tiempo que no te veía -dice el anciano Reist sin apartar la vista de su obra cuando Javik aparece en el umbral. Aunque el artesano se encuentra de espaldas a la puerta, el sonido de los pasos le avisa cuando llega un cliente habitual.
-¿Ha atravesado el desierto? -El sonido le dice lo desgastados que están los zapatos y qué terreno han pisado. El anciano Reist es un artesano de primera.
-Ha sido un viaje horrible -contesta Javik con una sonrisa mientras se acomoda en una silla de un rincón de la tienda.
Cuando el anciano Reist está dando los últimos toques a un trabajo, casi nada desvía su atención, como bien saben sus clientes habituales.
-¿Han estado a la altura mis zapatos?
-¡Como nunca! Nadie me hubiera hecho unos mejores.
-Me alegro.
El anciano no muestra el menor entusiasmo, lo que es de esperar. Reist es especialmente seco cuando trabaja. Si Javik desea verlo sonreír, tendrá que esperar hasta entregarle los zapatos viejos en un descanso.
-¿Vas a encargar otro par?
-Ajá.
-¿Adónde vas ahora?
-Al Norte, seguramente.
-¿Al mar o a las montañas?
-Puede que recorra la costa.
-¿Para luchar?
-Es posible.

El anciano Reist asiente con la cabeza. Guarda silencio durante un momento. El único ruido que se escucha en todo el taller lo produce su mazo de madrea. Como en los viejos tiempos. El golpeteo le trae recuerdos a Javik. Ha encargado incontables pares de zapatos en esta tienda. Incluso antes de que pasara a regentarla el anciano. Javik es uno de los clientes más antiguos del anciano Reist. En otras palabras, es de los pocos que ha sobrevivido a sus viajes. Entre golpeteos y palabras dispersas, el anciano va hablándole a Javik sobre la muerte de algunos de sus clientes de siempre. Uno enfermó y murió mientras viajaba. Otro perdió la vida en un accidente. En cuanto al que murió en combate...
-Es duro cuando solo vuelven los zapatos.  -Javik asiente con la cabeza. -Hace unas semanas murió un muchacho. Llevaba el primer par de zapatos que me había encargado. Las suelas apenas estaban gastadas.
-Háblame de él.
-Bueno, lo de siempre. Deja su hogar en busca de una vida más interesante. Los padres intentan hacerle recapacitar, pero se marcha de todas maneras.
-Me sorprende que pudiera permitirse unos zapatos tuyos.
-Se lo pagaron los padres. Triste, ¿verdad? Entregan a su hijo todo su amor y cariño y cuando apenas ha dejado de ser un crío, dice que se va de casa. Al final acceden y deciden dejarlo marchar. Piensan que por lo menos pueden entregar un par de zapatos míos como regalo de despedida. En menos de un mes el muchacho regresa con los pies por delante. No sé, creo que los padres de ahora no saben criar a sus hijos. -Reist parece escupir cada palabra. Javik sabe que los sentimientos del anciano son mucho más profundos. El anciano Reist lo dejaría todo para tener listo un nuevo par de zapatos para el funeral de un muchacho desgraciado que pasó a mejor vida cuando intentaba cumplir su sueño. Se los calzaría al cadáver en el ataúd y rezaría por que consiguiera terminar este último viaje. Reist guarda silencio de nuevo y coge el mazo. Javik se fija en lo encorvado y enjuto que se ha quedado el viejo. Hace mucho que lo conoce. Sus días acabarán pronto, piensa Javik con aflicción. El anciano Reist decide que se puede permitir darse la vuelta y mira a su cliente.
-Me alegro de verte por aquí, Javik. Tiene el rostro surcado de arrugas. A Javik le vuelve a llamar la atención cuánto ha envejecido. -¿Adónde decías que te diriges ahora?
-Al desierto.
-Sí, eso me ha parecido. Javik menea la cabeza. El viejo parece no concentrarse como antes cuando no está trabajando y a veces le falla la memoria. Poco a poco pero inequívocamente, el anciano Reist se va perdiendo en la frontera que separa la realidad de los sueños. La gente envejece y muere. La certeza de este destino inevitable estremece a Javik con especial intensidad cada vez que finaliza un viaje largo. -Veo que también has sobrevivido ahora. Javik lo mira forzando una sonrisa.
-¿Lo has olvidado? No puedo morir.
-Oh, supongo que ya lo sabía...
- Tampoco envejezco. Tengo el mismo aspecto que el día que me conociste, ¿no crees? - Por un momento, el anciano parece confuso. -Claro, entonces eras un niño. Acababas de recuperarte de aquella enfermedad pero habías perdido las piernas y te pasabas el día llorando.
-Es verdad... Me acuerdo...
-Me llamabas hermano mayor Javik y jugabas con mis zapatos viejos. ¿Te acuerdas?
-SÍ, desde luego. -Ahora Reist está seguro de lo que dice. O la niebla se ha dispersado o los recuerdos lejanos han vuelto con especial claridad porque proceden de un pasado muy distante. -Tenía unos cuantos agujeros, cierto tufillo acre a barro y sudor y las suelas estaban desgastadas. Cualquiera hubiera pensado que no eran más que unos zapatos viejos que había que tirar, pero para mí escondían un tesoro. Recuerdo que pasé el dedo por la capa de suciedad que los cubría y que intentaba adivinar qué parajes había recorrido. ¡Me divertí tanto con ellos! ¡Tanto!. Fue todo gracias a ti, Javik. De no haberte conocido, me habría pasado la vida maldiciendo mi suerte. Sin embargo he sido feliz. Soy feliz ahora. Aunque no pueda salir de este taller, mis hijos pueden viajar por mí. He llevado una vida plena. -Guarda silencio-. ¡Bueno, basta de palabrería! -exclama Reist entre avergonzado y sonriente. Le tiende su gruesa mano a Javik. -Muy bien, venga, dame a mis hijos -dice, y Javik le entrega un par de zapatos destrozados. El viejo los acaricia con cariño y dice suspirando: -Has luchado en multitud de batallas.
-También fui mercenario durante un tiempo.
-Lo sé -dice Reist-. Huelo la sangre. Siempre me traes los zapatos igual.
-¿Te disgusta?
-En absoluto. Me alegro de que hayas regresado sano y salvo.
-Me marcharé otra vez en cuanto me prepares los nuevos.
-¿Otro viaje de esos? ¿A la guerra?
-Ajá...
-Y cuando el viaje acabe, ¿volverás a partir?
-Es posible...
-¿Cuánto aguantarás así? Javik contesta con una sonrisa apagada. -Siempre. Esta no es una palabra que se deba pronunciar a la ligera en presencia de alguien que ha consumido el poco tiempo que se le ha dado. -Oh, bueno, qué más da -dice el viejo, que da la espalda a Javik para volver a su trabajo.
-Espera tres días. Podrás salir la mañana del cuarto.
-Muy bien.
-Y luego, ¿cuándo nos volveremos a ver?
-Dentro de dos años, quizá. Tal vez tres. Puede que un poco más tarde.
-¿De verdad? En fin, en ese caso puede que este sea el último par de zapatos que hago para ti. Javik cree que así será. No es muy probable que el anciano resista tres años más. Javik desea de corazón que viva más tiempo, pero no basta con tan solo desearlo.
Solo quienes viven eternamente saben que este es el motivo por el que el tiempo que se le concede a una persona es tan precioso e irrecuperable.
-Oye, Javik...
 -Dime.
-¿Te importaría si hago un segundo par de zapatos del mismo cuero iguales a los tuyos? -Explica que serán para él mismo, para meterlos en su ataúd a la hora de emprender su último viaje. -Cómo no -responde Javik. El anciano comienza a golpetear con el mazo en lugar de darle las gracias. El ruido es más triste y lúgubre de lo normal. -Eso sí, ahora que lo pienso, Javik, vuelve alguna vez por aquí, aunque yo haya muerto. Deja tus zapatos viejos junto a mi tumba.
-Lo haré.
-Me gustaría decir que llegaré al cielo antes que tú y que te estaré esperando, pero en este caso no es apropiado.
-No, por desgracia. ¿Cómo es eso de no acabar nunca el viaje? ¿Te hace feliz? ¿Te entristece?
-Es más bien una desgracia -contesta Javik pero su voz se ahoga bajo el golpeteo cada vez más fuerte del mazo de Reist, de manera que ni él mismo se oye.

El anciano Reist llegó al término de sus días poco después de la visita de Javik. Puesto que Reist no tenía familia, su tumba del cementerio del límite del pueblo estaba atendida por sus muchos hijos. Tal como era su deseo, sus clientes habituales dejaban sus zapatos viejos junto a su tumba. Entre ellos se contaban los de Javik. El epitafio lo escogió el propio Reist. Esta fue la explicación que le dio a Javik: "Se lo decía a cada par de zapatos antes de entregárselos a los clientes. A ellos también se lo deseaba siempre. A mí, sin embargo, nunca me lo dijo nadie. Por eso quiero que lo ponga en mi lápida. Estas son las palabras con las que quiero que me despidan cuando parta hacia el cielo".

Han pasado varias décadas. No solo el anciano Reist sino también todos los clientes que lo conocieron abandonaron este mundo hace mucho. El único que sigue viniendo a presentarle sus respetos es Javik. Ya no calza los zapatos que le confeccionó el viejo. Al igual que la de un hombre, la vida de unos zapatos es limitada. Con todo, Javik viene al pueblo antes de iniciar cada viaje para tocar el suelo con la frente ante la tumba del anciano.

La tumba está cubierta de musgo, aunque, por extraño que parezca, la inscripción tallada en la lápida se sigue leyendo con claridad. "¡Que tengas un buen viaje!". Esto fue lo que el anciano le deseó siempre a todo el mundo. Las palabras brotaban con sequedad de sus labios, aunque siempre cargadas de sentimiento.

 Comentarios, golpes, encargos estoy abierto a sugerencias.




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Re: [E][CS] Mil años de sueños

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