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La niña del pijama

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La niña del pijama

Mensaje por yuske el Jue Mar 07, 2013 10:10 pm

Bueno, pues dejo mi relato.

Pensaba en hacer algo corto,pero la idea original termino mutando y la historia creció y creció y creció hasta rozar las ocho paginas de word.

Ojala pudiera darme tiempo para editarla mejor, de hecho pienso que la historia no a reposado lo suficiente, por lo que no dudo que no sea tan buena como en estos momentos me lo parece, pero en fin o publico ahora o no podre hacerlo a tiempo.


Titulo: La niña del pijama
Genero:Fantasía
Clasificacion: Todo publico.
Hojas: 7 1/4
palabras: 2,561.

La niña del pijama:



La hora de la siesta siempre había sido para Judith su momento preferido del día. Aquellos sesenta minutos representaban para la risueña niña no solo un momento de relajación de sus deberes escolares, en los que podía olvidarse por completo de las fastidiosas fracciones, los nombres de personas celebres y fechas importantes de países lejanos que quizás nunca llegaría a visitar; de las estrictas y aburridas reglas de comportamiento de madame Susie y las intrincadas palabrejas de los textos que le hacían leer. Para ella, la hora de la siesta representaba la oportunidad ser ella misma.

Sin embargo había algo más, un pequeño pero significativo detalle que le hacía adorar sus siestas. Y es que, desde hace algunos meses atrás a la hora de la siesta ella viajaba a un extraordinario mundo en el cual vivía las más increíbles aventuras.

Al principio le había costado creerlo, más una vez que lo hizo comenzó a conocer a sus habitantes.

El juguetero era sin duda su mejor amigo en aquel extraordinario lugar. Era un hombre alto e inteligente, con una edad suficiente como para entender muchas cosas e ignorar otras tantas. Su actitud jovial iba de la mano con su apariencia, sin embargo esta última siempre se veía ataviada por ropas de lo más ridículas que solían sacarle una sonrisa.

También estaba Jylbert, un monstro del bosque de los colores, tan grande como un oso, pero con la melena y cabeza de un león, orejas de conejo, alas de águila y cola de pato. Pero era su peculiar piel naranja con manchas verdes lo que le destacaba de entre todos los monstros del bosque de los colores, pues no había otro igual. No obstante no era su mente no era muy brillante.

Pero a Judith aquello no le importaba. Lo único que ella veía en Jylbert el monstruo era un amigo gracioso, leal y simpático, siempre dispuesto a dar ofrecer una garra en pos de los demás.

La risueña niña de diez años no perdió mucho tiempo por prepararse para la siesta. Quito la diadema que mantenía su cabello negro en su sitio y se desvistió para ponerse aquella vieja pijama verde oliva, que hace algún tiempo había pertenecido a su madre.

Judith corrió hacia la cama y salto hacia ella acurrucándose en su almohada. Cerró sus almendrados ojos y comenzó una cuenta regresiva en su mente con la cual cayó dormida.

Cuando abrió los ojos el fuerte resplandor del sol le irrito por unos instantes, pero aquella sensación paso de
inmediato. Pudo sentir el cosquilleo del verde pasto bajo sus pies al tiempo que se aclaraba su vista, la cual no tardo en encontrar al juguetero sentado sobre un enorme hongo y vestido con un sombrero vaquero, un overol de carpintero color amarillo, playera morada, chaqueta roja de cirquero y sandalias de playa.

La niña sonrió y corrió alegre a su encuentro.

-¡Ale jen al juguetero!- Saludo la niña.

-¡Ale jen a la niña del pijama!- Respondió el hombre con una sonrisa- Ven Judith, mira lo que he hecho.

La niña miro curiosa lo que se encontraba en la palma del juguetero, era algo pequeño y de color cromado que parecía estar hecho de pequeños aros unidos uno detrás de otro.

-Es solo un resorte- Señalo la niña.

-¿Solo un resorte?-Dijo el hombre indignado- ¿Desde cuándo yo te he mostrado algo tan común como eso? Espera y veras lo que realmente es.

Cerró su mano e hizo unos ademanes moviendo sus muñecas en círculos de un lado a otro. Judith sonrió divertida ante ello, le ilusionaba el truco que estaba a punto de ver. El juguetero termino con sus ademanes teatrales y extendió su mano a la niña, mostrándole lo que había en ella nuevamente.

-No ocurrió nada-Comentó un poco decepcionada al ver que el resorte no había sufrido ningún cambio.

-Tócalo, pero solo con un dedo- Le indicó.

Judith asintió y acerco su índice al resorte, el cual a penas y tocó con la punta de su dedo se sacudió. La niña dejo escapar un grito y retrocedió de un salto, más su sorpresa se transformo en risas al ver como el resorte saltaba de la mano del juguetero y comenzaba a convertirse en una en una destellante mariposa que revoloteaba a su alrededor.

-¡Es una Resortihada! –Exclamó el juguetero alegre- ¿Qué te parece?

-Es hermosa, pero…- Hizo una pausa al notar algo- Sus alas se ven afiladas. Juguetero no deberías hacer cosas tan peligrosas alguien podría resultar herido.

-¡No es peligrosa!-Repuso el hombre y extendió su mano para sujetar su nuevo invento, no obstante se lastimo al hacerlo- ¡Auch!, Bueno quizás si lo sea un poco- Admitió-Prometo modificar su diseño- Añadió sonriéndole tontamente a la niña.

Judith le regreso la sonrisa. Aquella infantil imprudencia le encantaba de él.

-¿No has visto a Jylbert?-Inquirió de pronto la niña del pijama.

-No. Debió haber llegado antes que tu.

El fuerte sonido del aire al cortarse se escucho sobre ellos. Ambos giraron su vista al cielo presenciando como un nubarrón naranja y verde descendía hasta estrellarse metros más adelante.

La niña y el juguetero corrieron hacia aquel lugar preocupados por el estado de su amigo.

-Jylbert, ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?- Pregunto la niña angustiada.

-¡Jude! ¡Juguetero! Tenemos problemas, graves problemas- Dijo mientras se incorporaba con dificultad, restándole importancia a su estrepitoso aterrizaje. –Hay que hacer algo para impedirlo.

-Jylbert cálmate y dinos que pasa- Le dijo el Juguetero.

-Es Herb, piensa robar la piedra luminosa del portal.

-¡¿Otra vez?!- Exclamo el juguetero con hartazgo.

-Sí. El niño del pijama de marinerito ya va hacia allá, pero no podrá detenerlo solo.

Judith se quedo pensativa. Pese a que Herb era uno de los seres de aquel maravilloso mundo, sin embargo sus actos e intenciones siempre le habían parecido inquietantes y peligrosos, Si el niño del pijama de marinerito trataría de detenerlo necesitaría ayuda pronto.

-Rápido Jylbert, déjanos subir a tu lomo tenemos que apresurarnos.

El monstro del bosque de los colores obedeció a la niña y tanto ella como el juguetero subieron a su espalda, para poco después emprender el vuelo con un fuerte aleteo.

Aunque volar a lomos de Jylbert era una de las cosas que más disfrutaba Judith, en aquel momento no lo hacía. Hace tiempo había entendido que aquella piedra luminosa, como la llamaba Jylbert, era lo que mantenía la puerta de aquel mágico mundo abierta. Si Herb conseguía robarla quizás nunca pudiera volver allí…

Jylbert acelero el vuelo. Pese a que la vista de aquel paraíso lleno de praderas que parecían jardines, bosques de todo tipo, montañas con cimas de helado y ríos y lagos de chocolate resultaba espectacular, la niña del pijama no podía hacer otra cosa más que cerrar los ojos, pues el fuerte viento que le azotaba la cara la obligaba a ello. Pero mientras ella se aferraba cada vez más y más a la melena de su monstruoso amigo, Judith pudo escuchar como el juguetero imploraba por que la velocidad bajara.

No tardaron mucho en alcanzar aquella especie de templo de piedras circulares. Jylbert comenzó a dibujar círculos en el aire para bajar la velocidad antes de aterrizar, no obstante una especie de esfera negra salió de la nada pasando apenas por un lado del monstro, impidiéndole descender más. El juguetero vio venir una nueva bola desde abajo y se apresuro a comunicárselo a sus amigos. Jylbert esquivó el nuevo proyectil y descendió en picada hacia un bosque cercano aprovechando un pequeño claro donde el monstro del bosque de los colores consiguió aterrizar sobre sus cuatro patas.

Judith bajó del lomo de su amigo de un salto, mientras que le juguetero lo hizo más despacio, volar siempre le mareaba lo cual se notó al no poder tenerse en pie y trastabillar hasta caer en el suelo, soltando la resortihada que llevaba consigo.

-¿Te encuentras bien?- Le inquirió Judith.

-Si- Respondió el juguetero haciendo un movimiento de negación con la cabeza al incorporase.

-¡Jude! Mira ahí- Dijo el Jylbert y señalo delante de ellos.

Los ojos del a niña se abrieron como platos llenándose de preocupación. Corrieron hacia donde Jylbert había señalado.

Ahí, mal trecho y atrapado en una especie de red se encontraba el niño del pijama de marinerito.
Judith se arrodillo junto a él. Su rostro estaba sucio u tenía algunos raspones. La niña le aparto el lacio y castaño cabello de los ojos encontrándolos ocultos tras los parpados.

-¿Cómo se encuentra?- Pregunto el juguetero un poco mas repuesto del mareo.

-Esta golpeado, pero no es nada grave sobrevivirá.- Contesto Judith si apartar la vista del niño. Quizás no lo conocía del todo, pero aquel niño con el que había compartido dos o tres aventuras le preocupaba.

-Juguetero quédate con él. Jylbert, tú y yo continuaremos.

-A la orden mi señora- Respondió el juguetero adoptando un saludo militar.

La niña y el monstruo se apresuraron a atravesar el bosque hacia el templo. Durante su camino pudieron ver los destellos multicolores de la piedra que Herb pensaba robar, lo cual les hacía creer que habían llegado a tiempo.

Al salir del bosque lo primero que notaron fue el fuerte resplandor de la piedra en el centro del templo, su destello colorido parpadeaba entre el blanco y los colores del arco iris, pareciendo dirigirse hacia todas partes y a ningún lado al mismo tiempo. No obstante no había rastro alguno de Herb.

-¡Herb! Sal de donde estés- Grito la niña.

Más solo obtuvo como respuesta una fuerte explosión y el sonido del viento al cortarse. La niña grito sorprendida al sentir como una red la apresaba hasta hacerla caer. Jylbert trato de socorrerla, sin embargo antes de que pudiera tocarla una especie de soga comenzó a arrastrarla por el suelo hacia las rocas del templo.

Una risa decrepita resonó en el lugar, segundos después un hombre bajito, con entradas hasta la nuca y un espeso pelo cabello blanco a los costados de su cabeza se dejo ver.

-¿Te gusta mi nuevo invento, Judith?-Pregunto Herb con una tretica sonrisa en su arrugado rostro- La llamo infantired 3000, tu amigo del pijama de marinerito la encontró tan cómoda que incluso se durmió.

-Es solo una red.- Le dijo la chica.

-¿Solo una red? ¡¿Cómo te atreves?! Es un artilugio especializado en la captura e inmovilización de infantes.

-Claro, lo que tú digas, pero quítamela.

-¿Realmente crees que pidiéndolo de esa forma te liberare?

-Por favor, me podrías quitar la red- Pidió Judith una vez más.

-Bueno ya que lo pides por favor… ¡No! No caeré en tu trampa de buenos modales otra vez.

-Sera mejor que la dejes ir o…

-¡O nada!- Grito Herb interrumpiendo al monstruo naranja y verde- Si te atreves a mover una sola garra usare el poder de la red para hacer sentir a la pequeña Judith sus peores miedos. Así que si yo fuera tu me quedo quieto.

Jylbert se quedo inmóvil donde estaba, gruñendo ante su frustración.

-Y ahora si me lo permites, lo cual sé que lo harás, me llevare la Crystalkey-Dijo el anciano yendo al centro del templo y tomando la roca de cristal que se encontraba allí.

Los rayos de colores que emanaban de ella se apagaron y por un instante todo quedo sumido en el silencio.
Herb, victorioso sonrió para sí y camino de vuelta justo a Judith con el cristal bajo el brazo ante la impotente mirada de Jylbert.

-Ya tienes lo que querías, ahora suéltala.

-No.- Sentencio fríamente el hombre- Pienso llevármela para asegurarme de que ni tu ni tu amigo el desaliñado
intenten nada- Dijo y murmuro unas palabras con las que mágicamente apareció un globo aerostático, o mejor dicho lo volvió visible.

Herb metió a la niña dentro de la cesta y después se introdujo el mismo junto con la cystalkey. Volvió su rostro hacia el monstruo del bosque de los colores y dijo:

-Hasta luego, que tengas un buen día.

Y corto los contra pesos que mantenían el globo en el suelo, elevándose así en el aire.

Fueron un par de segundos lo que tardo Jylbert en decidir ir tras ellos, sin embargo una bala de cañón que le paso por encima le hizo pensárselo una segunda vez.

El globo de Herb ganó altitud asombrosamente rápido, posándose sobre el doble de la altura de los arboles del bosque cercano, solo esperando una corriente de aire que les llevara fuera de ahí.

-Jamás te saldrás con la tuya Herb- Dijo Judith desde el suelo de la canasta.

-Mi querida niña, ya lo hice. Con la Crystalkey en mi poder los infantes como tú no volverán a este mundo.

-Aun no es tarde, te detendrán.

-Claro que no.

-Claro que… ¿Qué es eso?- Dijo Judith al ver un destello brilloso detrás del anciano.

Herb se giro y vio aquel pequeño resplandor que revoloteaba cerca del globo. Extrañado, el viejo frunció el ceño al percatarse que aquel resplandor lo producía una especie de mariposa al reflejar los rayos del sol en sus alas. Sin embargo no fue hasta que esta se acerco al globo que comprendió lo que realmente era: Un peligro.

-¡Oye! No, no te acerques. Largo de aquí- Le ordeno a la resortihada pero esta le ignoro y revoloteo junto a la superficie del globo rasgándolo son sus afiladas alas.

El globo comenzó a caer y cada vez más rápido. De pronto la cesta se volteo dejando en caída libre al anciano, la crystalkey y a la niña. Ambos soltaron un grito, no obstante antes de que se diera cuenta Judith se encontraba a salvo en el lomo del Jylbert. Mientras que Herb en un intento desesperado por volverse a hacer con la Crystalkey cayó hasta quedar atrapado en una red colocada entre varios árboles en el margen del bosque.

El anciano abrió los ojos perplejo por lo que había sucedido encontrándose con el juguetero que le miraba desde arriba con la Crystalkey en sus manos y la resortihada revoloteando a su alrededor.

-Hola abuelo- Saludo el Juguetero.

-¡Tú!- Exclamó Herb y trato de abalanzarse sobre el juguetero, pero este le esquivo.

Herb respiro con coraje y miro a su alrededor encontrándose rodeado no solo por el monstruo de los colores y el juguetero, sino también por Judith y un recuperado niño del pijama de marinerito.

-Pueden haberme ganado esta vez, pero algún día…algún día yo triunfaré. – Declaro y desapareció.

Los cuatro respiraron aliviados. Quizás Herb había escapado, pero por el momento todo había acabado. Aunque bien sabían que en un futuro tendrían que volver a enfrentarle.

-Sera mejor que regresemos esto a su lugar-Dijo el juguetero a lo que el resto afirmo.

-Te dije que la resortiahada es peligrosa. Incluso Herb la vio así.-Le dijo Judith al juguetero, quien se limito a sonreír mientras regresaban al templo .

Tras regresar la Cystalkey a su lugar en el templo, el juguetero miro a Judith y al niño del pijama de marinerito y dijo:

-Me parece que ya es hora de que regresen a su mundo. Han sido muchas emociones por el día de hoy.

Ambos niños reconocieron que el hombre tenía razón, por lo que aceptaron sus palabras en silencio y despidieron de ellos con la promesa de regresar al día siguiente.

Judith despertó en su cama bastante agotada, pese a ello se levanto dispuesta a terminar sus deberes, pues sabía bien que pese a lo aburridos que le aparecían, siempre podría tomar una siesta.


Espero que haya resultado de su agrado.

No olviden votar.

Hasta luego.

PD: Ya saben que es lo que dijo al final, por eso lo omití.




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Re: La niña del pijama

Mensaje por MaNtoSastO el Vie Mar 08, 2013 10:26 am

Está exelente, Yuske. Se me figuró como una mezcla de Alicia y el pequeño Nemo.
Fue una lectura muy amena y llevadera, los únicos momentos en los que su hechizo puede quebrarse se da, justamente por como dices, cuando aparece algún que otro error al no haber podido chequear y revisar todo como hubieras querido.

Pero en sí, el relato me encantó. Es una lástima que te encuentres tan ocupado y ya tengas más de una historia de la que encargarte, porque valdría la pena ver esta idea más profundizada, en una "miniserie" tal vez.

Saludos!

P.D: no entendí el P.D Razz
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Re: La niña del pijama

Mensaje por yuske el Sáb Mar 09, 2013 10:19 pm

Se me figuró como una mezcla de Alicia

Pues que puedo decir, eres la segunda persona que me dice que le recuerda a alicia.

Estoy ya lo dije en la presentación: En momentos como este que tengo llena la cabeza con muchas cosas veo este relato y me resulta difícil por encontrar un error, sumado a eso a que es una historia muy reciente (eso es a lo que me refiero con lo que no ha reposado lo suficiente), por lo que no he pude leerla para editarla como se debe. Así que si me pudieran dar una mano señalando las partes donde existan errores se los agradecería mucho, esto es por que pienso editarla historia después del concurso.

Lo de la mini serie lo llegue a pensar en su momento, y quizás lo haga, es una historia amena, ligera y fantasiosa que me gusta en la que a diferencia de otros de mis relatos no hay situaciones fuertes (entiendase batallas sangrientas y peleas a cada rato) por lo que me gustaría tomar esta idea y usarla para tratar algo más...

Sobre el PD me refería a lo que pongo al final sobre los comentarios, cirticas amenazas de muerte...

y como tengo algo de tiempo me despido y me voy a leer




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Re: La niña del pijama

Mensaje por Marinuqui el Miér Mar 13, 2013 2:51 pm

¡Vaya!

Una historia interesante sin lugar a dudas. Tiene su toque interesante. Tengo que decirte que hay veces que en los verbos en el pretérito imperfecto, en tercera persona, te faltan tildes. Supongo que es por fallo o algo porque he visto la falta de muchas, aunque en otros lo he visto bien. Aparte de eso, creo que una servidora no se va a quejar de nada más (porque no he visto mucho más) xDDD Quizás alguna coma que falta por ahí pero aparte de eso...

Me ha gustado la historia. Está entretenida. (Yo pensando que el PD era porque venía de una historia de antes y ya me sentía perdida xDDD)

Un beso y mucha suerte ^^




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Re: La niña del pijama

Mensaje por yuske el Miér Mar 13, 2013 5:53 pm

Tengo que decirte que hay veces que en los verbos en el pretérito imperfecto, en tercera persona, te faltan tildes.

Ese es un pleito con el que he estado casado desde hace tiempo, y se debe simplemente a que a veces me acuerdo que llevan acento y otras veces no.

Gracias por comentar mari.




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