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Por Bolívar.

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Por Bolívar.

Mensaje por Eagle calm el Mar Abr 30, 2013 1:34 am

Aclaración: yo no fumo XD.                                                                                                  
                                                                                                   Prólogo.
Estos cuentos fueron escritos con un poco de humor, un poco de tabaco, y muchas ganas de ver una realidad más tranquila.
En Parisiennes, se invita al lector a viajar a un reino donde los elementos químicos y las hinchadas de diferentes equipos exigen la intervención de un mediador para hallar orden en el caos. De este modo, un joven príncipe tratará de rescatar a un ogro de su propia perdición, y preservar la salud de las cosechas de la plebe.
En  Habanos La Gloria Cubana el lector se encontrará con un pueblo adicto a una droga muy conocida: el cigarrillo, además de a un pintoresco duende que se escabulle en los hogares de la gente para fumar en ellos y causar molestias. Será otro joven príncipe quien resuelva este conflicto, está vez armado con el espíritu de solidaridad.
Se verá en una cruzada por salvar los pulmones de su gente, y convencer a cierto duende de las bondades de una vida saludable.
Este libro es ideal tanto para reír como para reflexionar, invitando a disfrutar de un mundo lleno de fantasía, y por desgracia, también de humo. La belleza de los relatos reside en la simplicidad con la que se resuelven los conflictos, la cual puede distraer, aunque sea por un momento, del estrés y las preocupaciones del mundo real.

                                                                                                Parisiennes.
Había una vez, en un reino lejano, un gigantesco ogro el cual fumaba cigarros armados con azufre y estanio. Estos largaban una peste mortal compuesta por amoníaco  que envenenaba las cosechas de los campesinos y mataba a sus animales.
Los habitantes del reino, ya hartos del ogro y su humo, rogaron al rey en una audiencia que hiciera algo respecto al ogro y su desagradable humo.
El rey acordó enviar a su emisario más sabio y anciano, el cual también resultaba ser un hechicero. Una mañana partió a caballo para recorrer el sendero de siete leguas  hasta la guarida del ogro.
Pero al encontrarse con él, el anciano no supo dialogar, lo cual desencadenó en la muerte del sabio anciano por el ogro y su patota. Siete días y siete noches lo espero el rey, y al ver que no volvía, lo dieron por muerto.
Enfurecido, el hombre resolvió que solamente su propia sangre podría resolver el problema. Por lo cual propuso a sus siete hijos que, quien resolviera el tema del ogro, se aseguraría un asiento en su Concejo Deliberante Real.
El hijo del medio siempre había aspirado a una oportunidad como aquella. Al día siguiente ya había marchado hacía la cueva del ogro. Estaba muy inmerso en sus sueños de poderío y grandeza como para considerar que el ogro fuese a decirlo que no; no importaba, en tal caso, lo mataría. ¿Qué tan grande podía ser un ogro gigantesco?
A mitad de camino anocheció y debió acampar en el bosque. En sus sueños, el anciano mediador se le apareció en forma de espíritu.
—Príncipe—exclamó con su voz de ultratumba—debes tratar al ogro con esto…
El príncipe del medio se sorprendió al serle entregados una pluma y siete potes de tinta negra.
— ¿Lo tengo que envenenar?—atinó.
—No, macho, usa tu labia; se diplomático.
Así lo hizo el príncipe cuando se encontró cara a cara con el ogro. Este pensó que iba a tener que llamar a su patota de la barra brava de Chicago, pero el príncipe le cayó bien al ver que traía una botella de ron tamaño XXL.
“Menos mal que paré en la aldea para comprarla” pensó el príncipe al ver complacido al ogro. Luego se acercó al hombro del ogro, para no tener que gritarle, y empezó a chamuyar.
—Che, ogro, ¿y si en vez de fumar tratas de masticar hojas de coca?
El príncipe sabía que si el ogro se hacía cliente del reino, la venta de coca saldría beneficiada.
—Y mira flaco, a mi me gustaría, pero no puedo. No me da el cuero ¿entendes? Laburo en una obra en el reino de acá alado donde me pagan una miseria, y para colmo estoy en negro.
El príncipe del medio entonces uso la pluma y los siete potes de tinta para redactar un contrato en blanco, con seguro médico donde especificaba que trabajaría para su reino.
Fue así como el príncipe salvo una vida de los peligros de la nicotina, a miles de cosechas y animales, y lo mejor, se hizo un lugar en el poder por otra cosa que no es acomodamiento.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

                                                                            Habanos “La Gloria Cubana”.
Había una vez, en un reino llamado Australia, un pueblo muy fumador. Todas las personas desde los niños hasta los ancianos disfrutaban fumando tabaco, entre otros. Pero de ellos, destacaba un duende de siete pies de alto, el cual se colaba en las casas de la gente mientras dormía y se las llenaba de humo. Esto desagradaba mucho a la gente, dado que todo tiene un límite.
Cada vez que el rey mandaba un caballero para eliminar al duende, este volvía con una marcada adicción por los puros y los habanos.
Harto de desperdiciar gente en ello, el rey desistió. Fue entonces que su séptimo hijo vio la oportunidad de demostrar su valía, triunfando él allí donde los hombres de confianza de su padre habían fallado.
Lo primero que hizo el séptimo príncipe, fue comenzar una campaña concientizadora sobre los daños que provoca el tabaco. Con la ayuda de gran parte del pueblo, logró que la gente hiciese un intento para dejar de fumar.
Con menos humo en la ciudad, el principal rastro lo dejaba un tipo muy alto que gustaba de escabullirse en las casas de la gente.
Un día, mientras meditaba como convencer al duende, se quedo dormido cerca de una fuente. En sus sueños, un ángel con cara de Miguel Brindisi apareció con un objeto esférico en las manos.
—Usa esto, príncipe.
Al despertar, el príncipe tenía una pelota de fútbol a sus pies. Un día que se cruzo al duende, lo convenció de echar un partidito. De ahí en más, todos los domingos y los miércoles, príncipe y duende jugaban al fútbol, con dos equipos más. A la larga, el duende vio que tenía chances para convertirse en profesional, pero primero, debía dejar de fumar.
Así fue como el duende descubrió una nueva pasión y el problema del humo quedo solucionado.
Años más tarde, este joven astuto crecería para convertirse en rey.

                                                                                                Epílogo.
Lo que tratan de dejar al lector ambas historias es una salida pacífica a los conflictos, donde ambas partes convivan restringiéndose lo menos posible de sus derechos.




Última edición por Eagle calm el Jue Jul 25, 2013 7:44 pm, editado 1 vez
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Re: Por Bolívar.

Mensaje por MaNtoSastO el Dom Mayo 26, 2013 2:31 am

Están buenos, muy ingeniosos. Habanos "La Gloria Cubana" me causó especial gracia.
Me gusta cómo comienzan a lo "cuento clásico" y de a poco incluyen términos y formas más propias del lenguaje cotidiano para acabar armando una especie de amalgama entre ambas que, si bien a primera vista uno diría que no pegan, en realidad quedan muy bien.

Saludos!
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Re: Por Bolívar.

Mensaje por Eagle calm el Jue Jul 25, 2013 7:50 pm

Muchas gracias Manto, tus comentarios siempre se agradecen. ¡Qué raro que no me impartiste una clase de literatura! XD Queda para la próxima.

Sí, en realidad no pegan porque yo no tengo idea de como usar el voseo en un texto. Como era para la escuela, me daba verguenza escribirlo en el castellano internacional, así que salió este pedazo de bodrio. No sé porqué, pero desde chico que estoy acostumbrado a escribir con el castellano internacional en vez del voseo.

Y te digo más, siempre que escribo algo con voseo o mucho regionalismo lo borro porque me doy cuenta de que recontra queda forzado y poco natural : / ¡Pucha! ¿Cómo le salía tan bien a Osvaldo Soriano?

¡Chau!
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