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[E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

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[E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Mar Mar 20, 2012 1:17 am

La caída de los dioses
Ellos me arrebataron a mis padres, destruyeron mi infancia y trataron de matarme. No lo consiguieron. Ahora es mi turno, ha llegado mi momento, comenzare la cacería y al final no habra dios que se mantenga en pie.


Sinopsís:

Dante Loterli fue separado de sus padres por una orden religiosa. Siendo llevado a vivir a un orfanato donde experimenta las miradas de odio de todos los que le rodean y con una voz susurrándo en su cabeza, sindo responsable un par de accidentes fuera de su comprensión que confirmaron lo que aquella religión temía: El niño era el asesino de los dioses, por lo que es mandado a asesinar, sin embargo el dueño de aquella extraña voz hace su aparición salvándole la vida.

Respecto a la introducción esto es todo, ahora les dejo el prólogo que segun me han dicho parece mas un capitulo que un pólogo. espero que les guste.

Spoiler:

Prólogo

Nunca he entendido por que estas cosas me pasan a mi, desde que recuerdo la constante en mi vida han sido las desgracias, tan solo tenia siete años cuando los caballeros del oráculo entraron en mi casa y arrestaron a mis padres por ser sospechosos de tener tratos con demonios. Nos separaron y fui a parar a uno de los orfanatos del oráculo. Mis días ahí fueron tristes y deprimentes, en parte por la tristeza que tenía al haber sido separado de mis padres, por otra parte por la forma en la que me trataban, siempre que entraba en una habitación, los demás niños se alejaban de mi, buscaban mantener una distancia, no me querían cerca de ellos. No se que se les había dicho a los niños de ahí, o si solo se habían enterado que mis padres habían sido arrestados por supuestos tratos con demonios y pensaran que yo también estuviera involucrado pero que por ser niño no sospechaban de mi. No. Definitivamente no era eso. Incluso las monjas y los sacerdotes que cuidaban de nosotros y nos educaban me trataban diferente, su mirada hacia a mi solía ser fría, como si fuera algo malvado, como si representara algún peligro, pero yo era solo un niño, no entendía por que tanto odio sin sentido. Roge todas las noches a los dioses por su ayuda, clame por su intervención, quería que me dejaran de ver como una aberración, quería que los demás niños dejaran de ser indiferentes conmigo, quería que todo esto acabara, que absolvieran a mis padres, que todo hubiese quedado en un terrible error, quería regresar con ellos. Muchas veces rece esperando que todo esto no fuera mas que un mal sueño. Deseaba despertar entre las sabanas de mi cama, que mi madre me abrazara consolándome por toda esta terrible pesadilla, que mi padre me tranquilizara con su voz segura y una de sus bromas. Quería despertar. Pero eso nunca paso, esto no era un mal sueño, esto era real, una verdadera pesadilla que se agravaba cada vez mas y mas. Meses después de aquel suceso me entere por la madre superiora que mis padres fueron hallados culpables de hacer tratos con demonios y que fueron sentenciados a morir en la hoguera. Yo estaba en shock no podía creerlo, eso era imposible, tenía que ser una mentira mis padres siempre habían sido muy devotos a todos cada uno de los dioses. Recuerdo que la madre superiora me dijo que lo sentía mucho y que no tenia idea de cómo tan buenas personas pudieron haber caído en eso. No le creí. Luego de ese día comencé a ser mas distante, no hablaba con nadie, no comía en presencia de alguien, algunos niños comenzaron a meterse conmigo, y me defendía como podía.

Tiempo después fui trasladado a otro orfanato del oráculo, me llevaron a uno lejos de la cuidad, en la provincia, me trajeron aquí ha Dinpper, por un tiempo pensé que podría volver a empezar, que podría hacer amigos y que mi vida podría mejorar un poco. No estuve más equivocado. Cuando recién llegue a este orfanato, el comité de bienvenida no era exactamente agradable, ellos tenían esa mirada, al igual que en el orfanato de la capital me miraban de forma desagradable, era mas que evidente que no me querían a mi aquí, y para mala fortuna de ellos (y a la vez mía) no podían hacer nada para evitar que viviera aquí. Me llevaron al lugar donde dormiría, fue la primera vez que visite mi habitación, pero realmente lejos de ser una habitación era mas bien un calabozo al que le habían puesto una cama y un baúl. Poco después me entere de que todos los demás niños dormían juntos en unas barricadas. Que a mi me tuvieran en una “habitación” individual me dijo a gritos que me querían mantener alegado de ellos. Nuevamente me preguntaba por que me odiaba tanto si yo nunca les había hecho nada malo, ¿acaso ellos sabían algo sobre mi que yo ignoraba? ¿Qué era? No podía estar tranquilo, pero tuve que estarlo o de lo contrario mi situación hubiese empeorado.

Pocos días después comencé a escuchar una pequeña voz en mi cabeza, era apenas un susurro y no entendía lo que me decía, comenzaba a volverme loco o eso era lo que pensaba. Pensé mucho sobre eso, al final decidí verlo desde el punto de vista que ante mi soledad cree de forma inconsciente un amigo imaginario. Con el paso de las semanas aquel susurro se fue haciendo mas claro, hasta que un día pude escuchar claramente “¿Por qué dejas que te traten así?” confieso que estuve aterrado, esa voz sonaba fría y agresiva, pero al mismo tiempo, no parecía querer dañarme. Los meses pasaron y esa voz me decía mas cosas, constantemente me decía “ellos te tratan como una aberración, te odian sin motivo, ¿Por qué no les das una razón que justifique ese odio y ese temor que te tienen?” yo siempre le respondía que no quería que me odiaran. Luego de un año viviendo aquí ocurrieron aquellos “incidentes”. El primero ocurrió en los jardines, estaba solo, disfrutando del aroma de las flores y la brisa del viento que traía la primavera, el jardín estaba precioso, las monjas y los niños del lugar se habían esmerado realmente en cuidarlo. Y sin embargo yo destruí todo su esfuerzo. No estoy seguro de cómo paso, pero unos chicos del orfanato comenzaron a molestarme, realmente me importaba poco lo que decían de mi, pero cuando ellos mencionaron a mis padres y su muerte, me encendí, la rabia recorrió mi cuerpo, estaba realmente enfadado no hubo forma en la que yo me viera a mi mismo, pero algo en las expresiones de aquellos niños me decía que era aterrador y era cierto, no podía verme, pero el ambiente se había viciado se podía notar mi rabia en el aire, para cuando me di cuenta de eso, estaba rodeado por los niños que me miraban con miedo al igual que las monjas y los sacerdotes, algunas niñas lloraban, otros me maldecían olvidando completamente la presencia de los sacerdotes y las monjas y otros mas, solo miraban incrédulos. Observe a mí alrededor, el hermoso jardín multicolor en el que me encontraba había desaparecido, ahora había polvo, y alguna que otra flor totalmente marchita, cubierta por un color café o amarillenta. Realmente no supe que paso, solo corrí hacia mi habitación. El incidente no se volvió a mencionar, nadie dijo nada y en los siguientes meses, estuve más solo que nunca.

Hubo un tiempo en le que comencé a dar paseos nocturnos, el orfanato era mas amigable de noche que de día, o eso me parecía y antes de que me diera cuenta, ya era un habito en mi pasear en las noches antes de dormir. Fue precisamente en uno de mis paseos nocturnos cuando ocurrió el segundo accidente, puede que desde que me separaron de mis padres me volviera una persona muy solitaria, pero siempre he respetado la vida de los demás, sobretodo, de los animales y esa noche vi algo que no podía dejar pasar por alto, un grupo de niños estaban apedreando a un pobre perro viejo. Corrí hacia a ellos y les grite:

-¿Qué creen que están haciendo? malditos cobardes.

Evidentemente los tome desprevenidos, a penas oír mi voz dieron un salto por el susto, y al verme me arrogaron las piedras y huyeron o eso es lo que creo que paso, ya que una de ella me golpeo en la cabeza, haciéndome perder el conocimiento por unos cuantos minutos, cuando desperté me lleve la mano a la cabeza, estaba sangrando poco después me acorde del perro al que había tratado de rescatar. Y al parecer lo logre, aun estaba con vida, pero bastante magullado, me acerque a el sin embargo alguien hablo por atrás.

-¿pero que le haz hecho a ese pobre perro?

Era un sacerdote, muy probablemente aquellos chicos le hayan dicho que yo estaba aquí haciendo algo. Me tomo de la mano y trato de llevarme hacia dentro, pero yo me resistí, tire de mi brazo y me logre zafar de su agarre y me arrodille junto al pobre animal, y aquello paso, con mi mano llena de la sangre que emanaba de mi cabeza lo acaricie, le pase mi sangre en por sus heridas y esta entro en su cuerpo sanándolas al instante, el perro lamio la sangre de mi mano y su aspecto viejo y desnutrido comenzó a cambiar, se veía rejuvenecido y más sano. Yo me quede asombrado, ¿mi sangre había curado al perro? ¿Cómo era eso posible? Nuevamente sentí al sacerdote agarrarme por el brazo y me jalo hacia adentro sin decir nada, me llevo al calabozo que era mi habitación y me encerró con llave. Realmente estaba en problemas.

He vivido así desde entonces, encerrado en mi habitación, una monja o un sacerdote me llevaban de comer a ella, no puedo decir que lo que me llevaban realmente era comida, mas bien, parecían las sobras. Y hasta hace unas horas, fui liberado solo para encontrarme con aquellos que me separaron de mis padres: Los caballeros del oráculo.



capitulo 1:
Cap. 1. En los brazos del demonio.

No comprendo muy bien como es que todo ha terminado así, mis recuerdos son difusos a pesar de que todo acaba de ocurrir hace un par de horas. La madre superiora del orfanato de Dinpper me llamo a su oficina por lo que fui liberado de mi dormitorio. Cuando entre en el despacho ahí estaban ellos: los caballeros del oráculo. Cubiertos por mallas de acero que llevaban por debajo de aquella túnica blanca con un círculo rojo y cuatro rombos en el centro del color dorado: el símbolo del oráculo. Eran cuatro de ellos y me miraban seriamente. Recuerdo que uno de ellos hablo y me señalo a mi, recuerdo que la madre superiora afirmaba con la cabeza y también recuerdo que el mismo que me señalo saco un pergamino de entre su túnica, lo abrió y comenzó a leérmelo, pero no recuerdo que fue lo que dijo. Se que grite, grite tan fuerte que me lastime la garganta, uno de los caballeros trato de agarrarme pero no me deje, empuje a uno de los sacerdotes y salí corriendo del despacho. Ellos me siguieron, pronto tenia a la mitad de los sacerdotes y a los caballeros del oráculo tras de mi tratando de encontrarme. Me mantuve en movimiento, vi como las monjas mantenían a los demás niños en las barracas, también me di cuenta de que el resto de los sacerdotes fueron hacia las puertas no me dejarían escapar.

Los mantuve jugando al gato y al ratón por poco mas de una hora, tenía una gran ventaja sobre ellos, conocía bien el lugar, mis paseos nocturnos me revelaron muchos escondites y atajos, sin embargo y por casualidad fui descubierto. Trate de huir pero varios sacerdotes aparecieron al final del pasillo, corrí de regreso y me deslice entre las piernas de quien me había descubierto, apareció uno de los caballeros cerrándome el paso, tuve que huir hacia el ala oeste, donde se encontraban las barricadas, ahí fui acorralado por los caballeros y los sacerdotes que me tapaban las salidas. Grite algo, no tengo idea de lo que fue, creo que los maldije. Uno de los caballeros me hablo, pero no recuerdo sus palabras, se que le conteste pero me es imposible recordar que, no obstante recuerdo haber oído “es voluntad de los dioses”, pero no se a que se referían, grite de nuevo y sentí que un gran calor en mi cuerpo, recuerdo haber visto el miedo en sus ojos y después sentí demasiado dolor, luego todo se torno oscuro.

Y aquí estoy ahora, tirado en el suelo boca abajo sin puedo mover, pero puedo ver una gran cantidad de escombros, mi mirada esta posada en lo que queda de la pared de una de las barracas, algo se incendia, esto lo se por que puedo sentir el calor de un fuego. El aire sopla llevando una fragancia a humedad y a chamuscado, escuche un trueno, al parecer lloverá. Puedo sentir un movimiento a unos cuantos metros de mi, parece que alguien mas sobrevivió a lo que sea que había pasado, escuche sus pasos, eran muy pesados venia hacia a mi y por fin puedo verlo, es un caballero, lo se por la sombra que topa en la pared, al parecer el fuego esta muy cerca de nosotros. No se que pensar ¿este es mi final? Creo que si. Por su sombra veo como desenvaina su espada, alguien mas se acerca, son el resto de los caballeros puedo sentir sus pasos, veo gracias a sus sobras como me rodean y sacan sus espadas colocando la afilada punta en dirección a mi.

-¿Por qué es voluntad de los dioses la muerte de ese chico? – Dijo un voz fría y bastante familiar para mí.

Aquella voz era la misma voz que escuchaba desde hace tiempo en mi cabeza, pero esta vez no la escuchaba dentro de mi, venia de afuera.

Los caballeros voltearon a ver al dueño de aquella voz y le miraron fijamente.

-Eso no te importa extraño, ahora lárgate, si te interpones a la voluntad de los dioses te mataremos también.- Dijo uno de los caballeros.

-Ustedes matarme a mi, eso no podría pasar ni en un millón de años- Dijo aquel sujeto.

Lo que vi en la sombra que se reflejaba en aquella pared me lleno de terror. La sombra que proyectaba aquel sujeto aumento de tamaño y tres pares de alas aparecieron, sus manos parecieron volverse garras y de su cabeza salían extrañas figuras parecidas a cuernos.

-Tu eres….- Dijo uno de los caballeros totalmente atemorizado.

-El mismo que viste y calza.- Contesto el demonio.

-Acabaremos contigo maldito demonio- Dijo uno de los caballeros y se lanzó contra aquel ser.

Las sombras del demonio y de los caballeros desaparecieron, no pude ver nada de lo que paso, más si puede escuchar los golpes de las espadas y los gritos de dolor de los caballeros. Tal vez así sea mejor… no ver lo que estaba pasando. Los gritos cesaron y pude escuchar el estruendo de una espada al chocar contra el piso, pude ver la sombra del demonio venir hacia mí mientras lentamente regresaba a tomar una forma humana. Por alguna razón ya no sentía miedo de aquel demonio, me había salvado y como aquellas ocasiones en la que había escuchado su voz, no sentía que quisiese hacerme daño.

-Es un gusto conocerte en persona, Dante Loterli.- Me dijo.

Trate de responder, pero ningún sonido salió de mi boca. Con mucho cuidado el me levanto y me tomo entre sus brazos. Trate se susurrar un gracias pero no pude, estaba demasiado cansado y probablemente herido, por lo que caí en un sueño profundo en los brazos del demonio.

Cuando desperté me encontraba acostado en una enorme cama, me sentía totalmente extrañado y fuera de lugar, me senté recargándome en la cabecera, mis ropas ya no eran las mismas, alguien me había desvestido y puesto un pijama de un horrible color celeste, mire las sabanas que me cubrían, parecían ser de seda. Paseé mi vista por el lugar, la habitación era enorme, la cama en la que me encontraba se encontraba al centro de ella, a mi derecha había gran ventanal con una puerta hacia lo que parecía un balcón. Frente a mi pude notar un peinador, un perchero, un escritorio con su silla y la puerta; a mi izquierda se encontraban un par de sofás y una mesita de té y en la pared colgaba una extraña pintura abstracta. Me plante levantarme y salir de ese lugar, pero en es momento exacto la puerta de la habitación se abrió y por ella entraron dos hombres. Ambos eran altos y de piel blanca, las facciones de sus rostros y cuerpos eran lo que las mujeres llamarían muy varoniles, mientras que los hombres se limitarían a decir un “se ven bien nenas”. Sus miradas eran diferentes, uno tenia una mirada audaz y de pocos amigos, con unos ojos negros penetrantes que hacían juego con su pelo peinado hacia a un lado. Mientras quela mirada de su compañero era mas relajada, demasiado relajada, parecía como si mirara pero sin realmente ver, en sus ojos había un increíble verde esmeralda, su cabellera era larga y plateada, la sostenía con una cola de caballo. También su forma de vestir era diferente, el primero de ellos vestía una camisa azul marino de manga larga con unos símbolos en las mangas y en el pecho, llevaba pantalones de una tela negra y brillante y parecía usar botas de estilo militar. Mientras que el segundo vestía un traje negro con un corte a la medida, una camisa blanca con los dos primeros botones desabrochados. Me quede impactado.

-Por fin te haz despertado, dormiste durante siete días y siete noches- Dijo el primero en entrar con una voz fría que reconocí de inmediato.

-De…demonio- Dije sin pensar.

El se detuvo en seco y arqueo una de sus cejas, y miro por el rabillo del ojo a su acompañante quien no se contuvo en soltar una pequeña risa.

-Si, lo soy.- Dijo el susodicho.

-No, lo siento, no quería que sonara así – Me disculpe de inmediato – Es solo que, salvaste mi vida y no te he agradecido, además de que no se tu nombre.

-No te preocupes por semejante estupidez, en cuanto a mi nombre nunca lo sabrás, pero seguro sabes como soy llamado por los humanos. – Dijo.

Hice un poco de memoria y recordé la forma aterrorizada en la que aquel caballero dijo “tu eres…” cuando le vio en su forma de demonio. Me exalte yo mismo y abrí mis ojos de par en par cuando me di cuenta del nombre con el cual el caballero se había referido a él.

-Eres zôberck- Dije impactado.

-Así es como ustedes me llaman- contesto.

Les miraba a ambos, sobretodo a zôberck, tengo que confesarlo me encontraba algo…temeroso, no sabia que hacer, frente a mi estaba aquel demonio legendario que según cuentas sus historias trajo destrucción y muerte ha naciones enteras, y cuyo poder era tan grande como el poder de los dioses. Durante mi estadía en los orfanatos escuche algunas historias de cómo él había liberado terribles monstros y llevado a hombre, mujeres y niños a su perdición, convirtiéndolos en sus sirvientes, pero en esas historias siempre había un héroe: un sacerdote o un caballero, a veces era un ángel quien llevaba consigo un arma o un símbolo en representación de algún dios y haciendo uso de eso ahuyentaba al demonio.

Fije mi mirada en quien le acompañaba, me parecía extraño, su mirada y el color de su pelo, seguramente también debía de ser un demonio.

-¡Oh!, pero que descortés he sido- Dijo él sacándome de mis pensamientos. – No estoy seguro de cual sea mi nombre, pero todos me llaman Ikaros, tu también puedes hacerlo, Dante Loterli.

La voz de ese sujeto era amable pero había algo en ella que no me gustaba y hacia que desconfiara de él mas de lo que ya lo hacia.

-¿También eres un demonio?- Pregunte casi de forma acusadora.

-Algo parecido, pero no llego a eso- Respondió sin mostrarse molesto.

Zôberck soltó un bufido por la nada y camino hacia mi izquierda, en dirección a los sofás que había en la habitación, tanto ikaros como yo lo seguimos con la mirada, el demonio se dejo caer en uno de los sofás y se recostó, parecía un poco disgustado.

-Vaya, parece que “zôby” se siente decepcionado- Comento ikaros con una sonrisa burlona en los labios.

Pronto el ambiente en la habitación se sintió pesado, siendo muy difícil respirar, también se podía sentir una cólera casi tangible. Tan pronto como el ambiente cambio ikaros comenzó a disculparse aceleradamente, repitiendo cada dos segundos “lo siento” y “no lo volveré a hacer”, luego de un momento el ambiente regreso a la normalidad, aunque fueron apenas unos cuantos segundos, a mi me parecieron unos muy sofocantes minutos.

-¿A que te refieres con que él esta decepcionado? – Le pregunte a ikaros.

-Aun no haz hecho la pregunta que es esperaba que hicieras.- Me dijo.

Dirigí mi vista hacia zôberck quien se mantenía recostado en aquel sofá. Pronto me adentre en mis recuerdos, mi memoria estaba fragmentada y trate de unir todo, pero no pude conseguir nada coherente.

-¿Que fue lo que paso?- Pregunte.

Ikaros sonrió y tomo asiento en la silla que había frente al escritorio, mientras que la fría voz de zôberck me respondía.

-Los dioses mandaron a matarte, naturalmente tú te resististe he hiciste explotar aquel lugar, casi todos murieron por la explosión, sin embargo los caballeros estaban preparados para algo como eso por lo que llevaban consigo magia protectora que los salvo, ellos estuvieron a punto de matarte, pero yo llegue a tiempo para intervenir y salvarte, así que les di muerte y te traje a este lugar.

-¡Que, que!- Exclame incrédulo.

El había dicho que los dioses ordenaron mi muerte, que yo hice explotar el orfanato y que mate a casi todos en la explosión, eso era lo que había dicho, no podía ser posible, no podía. O eso era lo que quería, una parte de mi me decía que todo eso era real, que eso fue lo que había pasado.

Mire mis manos, aunque no era visible sabia que estaban manchadas de sangre, la sangre de los niños, niñas, las monjas y los sacerdotes del orfanato, jamás me agradaron y jamás les agrade, pero aun así me sentía culpable por su muerte y con justa razón ya que lo era.

-No te pongas así no murió nadie que no merecía morir, todos ello te odiaban y te detestaban sin que tu les hubieras hecho algo malo.- Dijo zôberck.

-él tiene razón, además tu no eres el culpable. Los responsables son los dioses que ordenaron tu muerte, tu como cualquier otro ser
vivo te aferraste a la vida como pudiste, solo te defendiste.- Secundo ikaros. – Además no tienes control sobre tus habilidades- Agregó.

-Mis habilidades- Murmure recordando aquellos incidentes en los que sane aquel viejo perro e hice que se marchitara un jardín. -¿Por que los dioses me quieren muerto?, siempre creí en ellos, he orado todas las noches desde que aprendí a hablar, he acatado sus mandatos y siempre he visto por el bien de mi prójimo antes que el mío.-Pregunte.

-Menudas idioteces hacías niño- Dijo zôberck con repudio.

-Ignora eso ultimo por favor joven Dante, ya sabes quien es y no puede evitar sentir repudio por esas acciones- Intervino Ikaros.

Estuve a punto de abrir la boca y defender mis acciones para honrar a los dioses pero al parecer ikaros se dio cuenta y hablo antes que yo.

-Mejor no lo hagas, te lo dijo por tu seguridad- Me advirtió- Además él es mas del tipo que cree que tus acciones deben ser por convicción propia y no por seguir unos mandamientos.

-Entonces solo respóndanme ¿Por qué los dioses a los que tanto he amado ordenaron mi muerte?

-Por que eres un peligro para ellos. – Respondió zôberck

-¿Eh?- exclamé.

- Los dioses te temen Dante.


capitulo 2:

Cap. 2.- El trato.

Mis ojos estaban abiertos de par en par, me encontraba confundido; de haber estado de pie y no sentado sin duda hubiera buscado donde sentarme. Hace nada desperté en una lujosa habitación en un lugar completamente desconocido por mí y me encontré con el aterrador demonio zôberck quien me había salvado de la muerte antes, y con ikaros que me daba la impresión de ser un sirviente de zôberck. Cuando les pregunte lo que había pasado me respondieron que los dioses habían mandado a los caballeros de su orden para asesinarme, eso era ridículo pero al parecer cierto ya que hice explotar el orfanato en el que vivía, aunque no sé como es que lo hice. Todo eso me parecía ilógico, imposible, pero algo dentro de mí me decía que era, que esa era la realidad. Luego cuando les pregunte por que los dioses a los que siempre he sido devoto ordenarían mí muerte ellos simplemente me respondieron:

- Por que te temen Dante.

Aun estaba paralizado, ¿Por qué me temen? Que tipo de respuesta era esa, no tenia sentido, yo soy solo un niño, ¿como es que le causaría temor a un dios?

-Eso es ridículo.- Termine diciendo.

- Tú sabes que es cierto Dante, en el último año te han pasado un par de cosas extrañas, irreales, fuera del alcance humano, ¿O me equivoco? – Dijo ikaros.

No conteste, si bien era cierto que los incidentes del jardín y del perro estaban más allá de mi comprensión sabía que tenía que haber una explicación lógica…. No, simplemente me negaba a verlo de la forman en la que ikaros me lo planteaba. Me quede en silencio.

-Además, desde que te separaron de tus padres siempre te han trataron diferente, como si fueras una aberración del orden natural, esa mirada y ese desprecio se debía a que los dioses atreves del oráculo dijeron que tus padres traerían al carnifixis deus (asesino de dioses) por eso ese odio hacia a ti, ellos no veían en ti a una persona, te veían como la maldad encarnada.- Agrego ikaros.

Mi mente estaba mas confundida aun. Yo era aquel profético ser que haría temblar los cimientos de lo que fue construido por los dioses, seria yo aquel que destruiría todo el orden establecido, como decía la profecía. Mis pensamientos y dudas me hundían cada vez más y más, hasta que di a parar en un punto que me llamo la atención. Mis padres. ¿Su detención estaba relacionada con eso? Más importante aún, ahora podría saber si realmente tenían un trato con estos seres que estaban frente a mí o fueron inculpados injustamente solo para separarlos de mi debió a un temor ridículo. Después de todo, si las historias sobre zôberck eran reales, él sabría si mis padres tenían un trato con demonios, pues siempre se ha dicho que no importaba lo que pasaba en la comunidad demoniaca, si era un trato o alguna revuelta, siempre se le informaba a él. Abandone mis dudas, confusiones y contradicciones sobre si era el carnificis deus y me centre en mis padres, ese tema ere mucho más importante para mí que todos los demás.

-zôberck, ¿Mis padres tenían un trato con algún demonio?- Pregunte.

El emperador demoniaco se incorporo del sofá y me miro fijamente a los ojos. La oscuridad de sus retinas era aterradora, me producía demasiado pánico verla, pero resistí; era la única forma de saber la verdad sobre mis padres y por alguna razón creía que si no podía sostenerle la mirada él no me respondería.

-Si- Dijo- Hicieron un trato.

Mis ojos se exaltaron tanto que parecían querer salir de mi cara, inconscientemente abrí la boca sorprendido por la respuesta. Trate de decir algo pero no pude. No podía creer que fuera verdad, pero también podría ser una mentira, sin embargo ¿Qué podría ganar zôberck diciéndome eso? Ya no sabia que creer, mi mundo se desmoronaba. Mis dioses trataban de matarme, mis padres tenían tratos con demonios, y la gente del oráculo creía que yo traería el caos al mundo. Mis deseos de seguir con vida se iban poco a poco.

-Me parece que, tendré que explicarte eso antes de continuar con el tema anterior- Dijo zôberck sin llamar mi atención- La razón por la que tus padres me invocaron he hicieron un pacto conmigo.

Tras decir oír eso mi mirada se elevo al instante y se clavo en aquel demonio, junto con toda mí atención.

-Fue ya hace muchos años cuando tus padres eran recién casados. Durante mucho tiempo trataron de tener un hijo, sin embargo por más que lo intentaban no podrían lograrlo. Constantemente iban al oráculo a pedir a los dioses que les bendijeran con un primogénito, solían hacer un pequeño sacrificio para ellos, especial mente a shiaera, la diosa de la fertilidad, paso cerca de un año de haber acudido mensualmente al oráculo, cuando por fin uno de los sacerdotes les dio un mensaje de los dioses. El oráculo les dijo que serian bendecidos por la llegada de un primogénito, que fueran a casa y trataran una vez más. Y así lo hicieron y por fin consiguieron embarazarse, casi al mismo tiempo de que fue confirmado su estado, tus padres fueron al oráculo y rindieron tributo a los dioses en agradecimiento por tal regalo. Nueve meses después nació tu hermano. Si, tenias un hermano mayor- aclaro zôberck al ver mi expresión perpleja – tus padres le dieron el nombre de Karin, al poco tiempo de haber nacido tus padres regresaron al oráculo, llevaron a tu hermano con ellos para presentarlo a los dioses, sin embargo ese mismo día un sacerdote les dijo que habían estado esperando por ellos y les hizo saber la voluntad de los dioses: Querían al niño en sacrificio. Por su puesto tus padres se negaron, pero al final no pudieron hacer nada y les arrebataron a tú hermano. Después de eso se distanciaron por un largo tiempo del oráculo, durante su aislamiento no paraban de preguntarse por que los dioses habían sido tan crueles como para quietarles el hijo que recién les habían dado, poco a poco y lentamente comenzaron a odiarlos a todos. Cuando volvieron a esa comunidad se refugiaron bajo la mascara que les había constado mucho asimilar la voluntad de los dioses, pero que al final terminaron por aceptarlo. Como ya lo dije eso era una mascara, lo que realmente paso fue que durante ese tiempo buscaron y planearon una manera de vengarse, leyeron todo lo que estaba a su alcance sobre los dioses y al final pudieron hallar su mas grande temor, al mismo tiempo también buscaron la forma de invocarme, sobra decir que lo consiguieron. Me explicaron todo lo que les había pasado y la mala jugada de los dioses y me ofrecieron un trato; yo no estaba muy convencido al principio pero al final cedí después de todo tus padres tenían razón, nuestro enemigo era el mismo. El trato que ellos me pedían, era el poder para destruir a los dioses y vengar a su hijo, a cambio ellos me darían el mas poderoso aliado que pudiera tener en contra de los dioses, aquel ser por el cual los dioses sentían un pavor indescriptible: El carnificis deus. El trato era justo y nos convenía a ambas partes, ellos tendrían un hijo al cual cargarle la responsabilidad de tomar revancha por su hermano y yo tendría como aliado a la peor pesadilla de los dioses. Acepte con gusto. El ritual para que ese ser naciera fue largo y muy difícil, me encargue de la mayor parte, sin embargo el paso clave para el nacimiento del carnificis deus ya estaba hecha, que una pareja de devotos ofreciera voluntariamente a su hijo para encarnar a aquel ser. El ritual fue exitoso y al cabo de nueve meses más tú naciste. – Hizo una pequeña pausa, como si recordara algo – los siguientes siete años tus padres siguieron viviendo bajo aquella mascara, sin embargo mientras te criaban poco a poco su fachada se iba desmoronando. Yo no podía hacer nada para ayudarles, pues en el trato que hicimos, acordamos que tú no sabrías de mí ni de la verdad de tu nacimiento hasta que tuvieres tu edad actual. No estoy seguro que fue lo que delato a tus padres, posiblemente solo fue que su actuación se iba deteriorando además de que el oráculo estaba alertado por los dioses de que ellos podrían ser los padres del carnificis deus. Todos sabemos lo que paso después, los caballeros del oráculo llegaron a tu casa y se llevaron a tus padres mientras que a ti te llevaron al orfanato y te mantuvieron bajo vigilancia, pues tenían la sospecha de que tú eras el carnificis deus. Por esa misma razón te trasladaron de la capital ha aquel orfanato de la provincia, estaban casi seguros de que si lo eras; por eso te mandaron lejos para evitar escándalos por lo que pudiera pasar como por la orden de matarte cuando llegase el momento.

Me encontraba mirando el suelo, estaba recordando muchas de las cosas que habían pasado, aquellos recuerdos confusos y sin sentido que tenia se volvieron claros y hasta sensatos. Repase todo de forma rápida en mi mente: Mis padres le habían pedido a los dioses un hijo, estos se los otorgaron, pero a los pocos días de nacer pidieron a mi hermano como sacrificio. Molestos y sintiéndose traicionados por los dioses mis padres acudieron a zôberck e hicieron un traro con este para traer al mundo al asesino de dioses para que tomara venganza en su nombre por lo que sea que había sido de Karin y por aquella descarada traición.

Mi mente se sereno al cabo de unos minutos, mis pensamientos volvían a estar en orden y comencé a creer que realmente era el carnificis deus.

-Entonces- dije- ¿La razón por la que me haz salvado es por que soy el carnifixis deus que creaste con la ayuda de mis padres y que con referencia al trato seria yo tú aliado en tu pelea contra los dioses?

-Si.- respondió el emperador del infierno.

Mi reacción fue escasa puesto que ya conocía de antemano la respuesta.

-Eres tu el carnifixis deus, aquel ser cuyo poder es mas grande que el de cualquier dios o demonio. En ti esta el poder de destruir el orden actual y cambiarlo totalmente. Eres tú nuestra arma más mortífera para derrotar a los dioses- Dijo Ikaros.

-Eso es lo que soy para ustedes y al parecer para mis padres también, solo un arma para acabar con los dioses- Dije en tono deprimido.

La cara de ikaros adopto una expresión de arrepentimiento al darse cuenta que había hablado de mas.

-Ustedes demonios, me usaran para que destruya a los dioses y les de el control del mundo.

-Ese era el deseo de tus padres, para eso te trajeron a este mundo para que destruyeras a los dioses que les arrebataron a tu
hermano, que te vengaras por ellos. Viéndolo bien, no solo puedes vengarlo a él, sino que a tus padres también y a aquellos niños inocentes que murieron cuando los caballeros del oráculo te hicieron provocar aquella explosión. – dijo zôberck y se dirigió a la puerta de la habitación– Decías tu que vivías conforme a los mandamientos de los dioses, así que dime ¿honraras a tu padre y a tu madre y llevaras a cabo su deseo?, si es así nosotros podemos ayudarte a conseguirlo, si unimos nuestras fuerzas la caída de los dioses será inevitable, sin embargo tenemos una condición para ayudarte y tu sabes que es lo que queremos. – agregó desde la puerta y la abrió, dejando salir a ikaros de la habitación – No pienso presionarte, tampoco a obligarte a hacerlo, piensa bien lo que harás; pero ten en cuenta que ellos te quieren muerto y si tu decisión es negativa no te salvaremos de nuevo.


capitulo 3:

Cap. 3.- Dârksammeth y la jerarquía divina.

Estaba afuera en el balcón que había en la habitación donde me encontraba, la vista me revelo que estaba cerca del mar; jamás lo había visto antes, se veía tan bello y tan pacifico. El olor a agua salada llegaba hasta mi nariz, al parecer no estaba tan lejos como pensaba. Podía ver desde ahí la costa, me preguntaba si este lugar era una isla o una península. Me senté en una mecedora que había ahí, cerré mis ojos y comencé a mecerme; el ligero movimiento de ir y venir me relajo, respire hondo. Habían pasado muchas cosas en tampoco tiempo y estaba tan confundido que no sabia que hacer. Era el carnificis deus, el temor de los dioses y fui traído a este mundo por mis padres para tomar venganza por la cruel traición que les hicieron los dioses. Me preguntaba si debía cumplir los deseos de mis padres, pero si hacia eso prácticamente significaba que les entregaría el mundo a los demonios y esa idea era algo que me desagradaba totalmente. ¿Realmente tenia que hacerlo? Si me pongo a pensarlo, en primer lugar yo nunca hubiera existido si los dioses no hubieran tomado a mi hermano. Realmente le debo a los dioses y a su crueldad mí existencia, ¿Por qué tenia que pagarles por tan gran favor destruyéndolos?, debería de estar agradecido con ellos si lo veía de esa forma.

-Esa es una forma de pensar bastante egoísta- Escuche decir a una voz.

Gire mi cuello tanto como me era posible y vi a ikaros parado en la entrada del balcón.

-¿Estabas leyéndome la mente?- pregunte.

-Si- respondió entre risas- Lo siento, pero es que te veías tan concentrado que me dio curiosidad.

Le lance una mirada de desprecio, pero el solo sonrió.

-Eso que pensabas, realmente era algo egoísta- dijo ikaros.- Es como si dijeras “No lamento la muerte de mi hermano por que si el existiera yo no lo haría”.

-¿Qué es lo que haces aquí?- pregunte cambiando de tema.

-Cuidarte, podrás ser el carnifixis deus pero sigues siendo un niño- contesto.

-No necesito que me cuiden, mucho menos un demonio como tu.

-Ya te he dicho que yo no soy un demonio- se defendió ikaros.

- Ha no, entonces ¿Qué eres?- inquirí.

-Un ángel caído- contesto el sujeto.

-¿Qué no es lo mismo?

-No-se apresuro a contestar- Mucha gente confunde los términos, pero un demonio es un espíritu sobrenatural que ha adquirido forma física, los ángeles caídos somos ángeles expulsados del cielo por desobedecer o revelarnos contra los dioses.

-¿Y a ti por que te echaron?- pregunte inmediatamente.

-Por desobediente- Respondió – Mis recuerdos como ángel han desaparecido casi por completo, lo único que puedo recordar es que volaba hacia lo mas alto quería ver a los dioses creadores, estuve apunto de lograrlo, pero mis alas se incendiaron y poco después el resto de mi cuerpo, caí en picada hasta este mundo, estuve en gravemente herido en un bosque durante muchos días hasta que él me encontró.

-¿Él? ¿Quién es él? – dije.

-Zôberck, desde luego. – Contestó – Me encontró herido y agonizante, al principio creí que iba a matarme pero solo hablo conmigo, me pregunto por que me habían desterrado y cuando se lo dije se rio de mi y dijo que fui un estúpido, pero que entendía por que lo hice. Él me llevo al reino demoniaco y curo mis heridas, me ofreció donde vivir y un nuevo propósito para mi existencia, ha cambio yo tendría que jurarle lealtad a él. Obviamente acepte.

-¿Por qué lo hiciste?- Dije confundido.

-¿Por que?, fácil, por que no me quedaba nada, cuando un ángel es expulsado de Balgaralos nunca podrá regresar, ni aunque consiga el perdón de los dioses. La única cosa que podía hacer era esperar mi muerte, pero Zôberck me ofreció una segunda oportunidad yo aun tenia y sigo teniendo deseos de vivir, fue por eso que acepte su oferta.

Cerré los ojos y medite lo que me había dicho, todo era muy sensato y lógico, definitivamente no me estaba mintiendo.

-Aun así, expulsarte solo por querer conocer a los creadores me parece una gran injusticia- comente.

-El plano de los dioses esta lleno de injusticias- dijo- Para los ángeles hay muchas reglas que debemos de seguir, yo solo recuerdo la que estuve a punto de romper la prohibición de no ver a los creadores. Solo los dioses pueden verlos.

-Espera, estas diciendo que no rompiste ninguna regla realmente y aun si te expulsaron- dije.

-Algo así, si mis alas no se hubiesen quemado lo hubiera conseguido, pero como me quemaron las alas no lo conseguí- Hizo una pausa.- Sin embargo yo fui en contra de un mandamiento de los dioses, no conseguí consumarlo, pero mi desobediencia fue clara.

-Ikaros… ¿Tomaste ese nombre de la leyenda del hombre que quiso volar hacia el sol con unas alas hechas de cera y plumas?

-Fue Zôberck quien me lo dio ya que al igual que ikaros volé hacia el “sol”, pero mis alas no solo se derritieron si no que ardieron en llamas.

-¿Por qué los dioses creadores no les deja verles?- pregunte con curiosidad.

-La jerarquía de Balgaralos es muy rigurosa. Eres el carnifixis deus, tendrás que conocerla tarde o temprano- Dijo ikaros – Claro si es que decides pelear contra los dioses- Agregó- De todas formas es mejor que lo sepas de una vez, por si acaso y creo que no hay nadie mejor que un ángel caído para explicarlo. Bien pequeño Dante, escucha con atención: En Balgaralos los niveles jerárquicos están dados no solo por el poder y la importancia del cargo, sino lo que también esta en juego la relevancia que tiene en el orden establecido. Los ángeles nos encontramos en lo mas bajo, nuestro trabajo es solo proteger Balgaralos y llevar el mensaje de los dioses ya sea a otros dioses a sacerdotes o a personas que se han ganado el favor de ellos. Después están los arcángeles que se encargan de cazar y dar muerte a los demonios, sobre ellos está los serafines que son los guardias personales de los dioses. En cuanto a los dioses tenemos primero a los dioses naturales, ellos rigen sobre las fuerzas de la naturaleza y son: Itishia, diosa de las aguas, la luna y de las tormentas. Shiaera, diosa de la tierra y las cosechas. Adakio dios del aire y señor de los cielos. Faladrin dios del fuego, la luz y el sol. Y por ultimo tenemos a Khauntea diosa de la naturaleza, ella manda sobre anteriores cinco, además de que puede controlar el agua, el fuego, la tierra y el viento, es por eso que es una de los dioses mayores, sin embargo, a ella tambien se le conoce como la diosa dormida ya que su poder esta dividido. Otro dios mayor es Morrigan, dios del caos, tiene bajo su mando a Cyric “el inventor” dios de las construcciones materiales. A Saunê diosa del amor y de la lujuria. Y a Drasü dios de los sueños e ilusiones, su existencia es un misterio y sobre todo un secreto, no encontraras templo ningun templo dedicado a él... al menos no en este mundo. Por otra parte tenemos a Walgarian dios de la guerra y la caza, hermano de Cyric. Zohara diosa del arte, se dice que ella es quien inspira a los poetas, desapareció hace años. Patros, dios de la protección y el bien estar, quien en teoría se encarga de velar por la salud y seguridad de las personas, todos ellos están bajo el mando de Illmarus dios de la sabiduría, el orden y la justicia, probablemente sea el dios mayor mas poderoso y el que mas problemas te de si decides combatirlos. Sobre los dioses mayores están Vivaldir y Noxeldir, dioses de la vida y la muerte respectivamente, se dice que Vivaldir es el dios mas poderoso de todos, pues le dio vida a los otros dioses por lo que es llamado el creador, en cuanto a Noxeldir el hizo mortales a los seres terrestres para que pudieran ascender al paraíso.

Mire al angel caído con suspicacia, no me cría nada de lo que el había dicho, aunque quizás algunas cosas fueran ciertas, tal y como mis padres y los sacerdotes del orfanato me lo había enseñado, sin embargo había bastantes disparates, unos muy grandes, ¿Por que un dios desaparecería? o mejor aun ¿Como desapareceria un dios sin que los demas se dieran cuenta?

-Ya sabia la mayoría de esas cosas- Dije.

-¿Eh?- exclamo el ángel caído.

-Estuve por casi dos años en orfanatos del oráculo, que crees que era lo que nos enseñaban.- Dije en tono indiferente – Yo que creí que me revelarías cosas que los dioses no quieren que sepamos- Agregue en tono de decepción.

-Bueno si ese es el caso…- Dijo ikaros y se sonrió –Dime, ¿Alguna vez te hablaron o escuchaste de Dârksammeth?

-No ¿Quién es? ¿Un demonio? – Pregunte curioso.

-No es un “quien”, es un “que”- Dijo el caído – Aunque se podría decir que es padre de todo, fue lo que creo a los dioses creadores Vivaldir y Noxeldir. Dârksammeth, se dice que fue un espíritu tan grande que exploto creando a partir de su energía a dos grandes seres…

-Vivaldir y Noxeldir- Dije interrumpiéndolo.

-Exacto, y no solo a ellos también la explosión provoco que parte de los espíritus adquirieran una forma física, bastante burda al principio, pero fue modificándose con el tiempo.

-¿Le dio forma física a los demonios? – Inquirí incrédulo.

-Así parece, como ya te dije, los demonios son espíritus que han adquirido forma física, pero eso no es lo más importante, Dârksammeth era un espíritu, el más poderoso de todos, su poder debió haber estado por encima de Vivaldir y Noxeldir puesto que él los creo, ¿Te das cuenta de lo que significa?

Me mantuve en silencio pensando la respuesta, tal vez pensándola demasiado, pues era muy evidente lo que significaba, quizás la razón por la que no la quería decir era por que temía que fuera cierta. Ikaros me miraba entusiasmado, esperando a que yo dirá una respuesta, abrí y cerré la boca un par de veces sin emitir sonido alguno, estaba asustado no quería decir aquello que pensaba, temía estar en lo correcto. Tarde un par de minutos, pero finalmente me arme de valor y titubeante dije:

-¿Fu… Fue… un de… un demonio quien... Quien creo a los di… Dioses?

-Así es- Dijo una fría voz detrás de nosotros.

Tanto ikaros como yo dimos un brinco por el susto y volteamos a ver hacia el pequeño muro del balcón, parado sobre el se encontraba Zôberck con los brazos cruzados mirándonos fijamente. No podía salir de mi impresión ¿De donde había salió?, ¿Cómo rayos llego ahí sin que nos diéramos cuenta?, ¿Cuánto tiempo había estado escuchándonos?, sin duda el emperador de infierno era un demonio escalofriante.

-Fue un espíritu, un ancestro de los demonios quien creo a los dioses. Cuentan antiguas historias del infierno que Dârksammeth quería poseer un cuerpo físico y que en su intento termino explotando, gracias a esa energía liberada los demás espíritus obtuvimos una forma física que fue cambiando atreves de los eones tomando diferentes formas según las cualidades de cada espíritu, lamentablemente la misma explosión creo a los dioses, aquellos seres con aire de superioridad que maldijeron nuestros nombres y nos hicieron semi-mortales. – dijo el demonio.

Mi suposición era cierta, un demonio. No, uno de los antepasados de los demonios fue quien comenzó todo al crear a esos dioses por accidente. Ahora podía entender un poco el por que de la terquedad de los demonios por manejar al mundo, podía compararlos con el príncipe mayor que a la muerte del rey le fue negada su asenso al trono y que en cambio su hermanastro bastardo tomo el lugar que a él le correspondía. Era la envidia y el deseo de volver a tener entre ellos lo que creían que les pertenecía lo que les movía contra los dioses.

-Esas mismas historias también cuentan – hablo el demonio capturando mi atención – que Dârksammeth no fallo en su experimento por la obtención de un cuerpo físico, pero que tenían que haber pasado miles de eones para que el pudiera reaparecer en mundo y eso solo mediante un ritual y cuando el volviera, lo haría a través de aquel que será llamado carnifixis deus.

Eso último fue como si me clavaran una daga en el cerebro, ¿Qué le pasaba a ese sujeto? ¿Por qué soltaba información tan desconsideradamente?, sin darme tiempo de sobré llevar lo que me ha dicho antes, apenas soy un niño, tanta carga de revelaciones es demasiada pesada para mí, mucho mas si van una tras otra. Hacia apenas un par de días desde que me dijo que soy el mayor temor de los dioses, el carnifixis deus, que mis padres tenían un trato con él y que soy el producto de ese trato, y ahora me decía que soy la encarnación del espíritu Dârksammeth, que era lo suficientemente poderoso como para haber creado a los dioses, mi mente no podía mas, colapsaría en cualquier momento.

Pese a estar por entrar a un estado de shock note que Ikaros miró a su amo con un gesto de reprimenda, como diciéndole que no debió haberme dicho eso, sin embargo no dijo ni una sola palabra, solo tomo a mi shockeado ser y me llevo dentro de la habitación e hizo que me acostara. Zôberck nos siguió a dentro, no dijo nada más sobre Dârksammeth, simplemente observo como ikaros hacia que me tumbara sobre la cama y una vez que estuve acostado dijo:

-Tengo cosas que atender en el plano demoniaco así que estaré ausente, ikaros cuídale bien.



Última edición por yuske el Jue Abr 03, 2014 4:30 pm, editado 48 veces




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Mar Mar 20, 2012 10:04 am

Leerlo sabiendo como se desarrollarán los hechos aporta una nueva perspectiva y muestra detalles que antes no podía ver. Me alegra haber decidido volver a leerlo Smile
Lo que si creo que no le has hecho revisión desde la última vez, creo que la diosa a la que los padres de Dante habían pedido el hijo lo habías cambiado a Saune verdad? Y hay varios errorcillos que ya no cometes.

Buen visto esto me dio ganas de ir a corregir SD para comenzar a subirla Razz
Saludos!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Mar Mar 20, 2012 1:47 pm

La verdad es que me quede dormido mientras lo publicaba y no termine de corregir. XD ya lo revisare con mas detenimiento mas tarde.

Ya termine las modificaciones en el capitulo 3, sobre todo en la jerarquia del balgaralos. Ahora procedo a colocar los cap. 4 y 5

Capitulo 4:
Cap. 4.- El arcángel Shaciel.



Han pasado un par de semanas desde que Ikaros y yo tuvimos aquella conversación sobre los dioses y el espíritu Dârksammeth y ya he podido sobrellevarlo un poco mejor, pensándolo fríamente era normal que los dioses me temieran si era ese ser, después de todo fue quien los creo. Tanto la idea de matarlos como de no hacerlo rondaba en mi cabeza. Constantemente le hacia preguntas a ikaros sobre lo que pasaría por mis acciones o lo que se suponía que debía hacer. Ayer le pregunte sobre como se suponía que mataría a los dioses, si había un mito que contara eso si tendría que hacer con un objeto especial o algo por el estilo y él me comento:

-Realmente desconozco si existe una historia que hable de eso, si existe zôberck la sabría pero él no a regresado aún del infierno. Pero bueno lo que si se es que no puedes matar simplemente a los dioses de lo contrario grandes catástrofes pasarían.

-¿Qué tipo de catástrofes?- Inquirí.

- Las más terribles. Cada dios rige algún elemento o ley universal, si ese dios muere esa ley o elemento se descontrolaría produciendo un daño colosal a todo el universo en el que tenga validez esa ley o exista ese elemento, por ejemplo si mataras a Itishia los océanos inundarían las tierras, la luna se saldría de su orbita, y los huracanes se formarían sin control alguno, en otro caso, si muriese Patros se desatarían las más temibles pandemias. Si Cyric muriese todo aquello que fue construido artificialmente se vendría abajo y seria imposible fabricarlo, el oro y demás piedras preciosas se transformarían en simples rocas. – explico el ángel caído.

- Creo que entiendo un poco, pero que pasa con Khauntea, ella es una de las diosas mayores y rige sobre las fuerzas naturales, ¿Ccomo podrían desbordarse los océanos si ella aun esta viva? – Hable inocentemente.

-Las fuerzas de la naturaleza son muy grandes, incluso para un dios mayor es prácticamente imposible manejar todas las fuerzas usando un solo cuerpo, es por eso que Khauntea creo a Itishia, Faladrin, Adakio y Shiaera a ellos les dio algo de su poder divino para que lo controlaran es por eso que se hicieron dioses.

-¿Pero ese poder divino no regresaría a Khauntea?

-No, ya que el poder divino de Khauntea fue en si lo que les dio vida, si ellos mueren el poder divino muere con ellos, al igual que con los demás dioses, es por eso que de “tus enemigos” Khauntea es la mas débil ya que su poder esta disperso, pero si lo llegara a reunir todo de nuevo seria tu peor pesadilla, no creo exagerar si digo que incluso Vivaldir y Noxeldir evitarían una confrontación con ella.

-Ya que mencionas a esos dos, ¿Que me dices de ellos? ¿Qué pasaría si simplemente muriesen?

-Pues…- Hizo una pausa, probablemente buscando las palabras adecuadas para explicarlo. – Supongo que... en el caso de Vivaldir, dios creador de la vida que rige sobre los vivos, si el muriese no existiría la muerte.

-¡¿Qué?! – Dije desconcertado.

-Así es, a pesar de que sus cargos digan algo sus poderes son lo contrario. Vivaldir, dios de la vida tiene el poder de quitarla, por lo que si el no existiera no habría muerte. En cambio Noxeldir dios de la muerte que rige sobre los muertos tiene el poder de dar la vida, si el muriese la vida no existiría. No se por que sea así, pero lo es. – Dijo Ikaros y se quedo en silencio.

No sabia que pensar, mucho menos si debía decir algo por lo que mantuve el silencio. Una fresca brisa salada golpeo mi rostro, fue realmente confortable tanto que me deje llevar por tan magnifica sensación, sin embargo la voz ikaros rompiendo el silencio me saco de aquel dulce paraíso.

- Dante, si decides pelear contra los dioses debes saber que ellos son inmortales, o por lo menos eso es lo que tenog entendido, no se cuantas formas de matarlos existan pero yo solo conozco una y esa es quitando les lo que les da su inmortalidad, es decir su divinidad. No se como hacerlo, pero seguro zôberck si. Y no solo eso también tienes que ser meticuloso al momento de elegir el orden en el que lo harás o de lo contrario podrían pasarle cosas muy malas a gente inocente. – Dijo el ángel caído seriamente.

No dije nada, me mantuve en silencio y no volvimos a tocar el tema en ese día.



Durante todo este tiempo además de estar meditando todas esas revelaciones y las cosas que llevaría acabo de ahora en adelante, le di rienda suelta a mi infantil espíritu aventurero y explore la mansión en la que me encontraba alojado. Me sorprendió realmente su tamaño, era prácticamente un palacio pese solo contar con una planta baja y dos pisos adicionales, sus jardines eran no amplios sino extensos, mucho mas extensos y hermosos que los del orfanato de Dinpper, no solo había gran variedad de plantas con flores en ellos, sino que también se podían encontrar arboles frutales como el manzano, el naranjo, limones, palmas con cocos, etc. En la parte de atrás de la mansión había (como en toda buena mansión) una piscina, incluso había un área para comer al aire libre y hacer asados, también había un kiosco en la parte central a no mucha distancia de la piscina, y en la parte de atrás se encontraba una bodega donde guardaban el abono y los utensilios para darle mantenimiento al jardín y a la piscina. Incluso pensaba (más lamentablemente no he podido comprobarlo) que había una especie de sótano o algo mucho mas grande debajo de ella. He de confesar que jamás en mi corta vida se me había ocurrido vivir en una casa como esta y estoy seguro que de no ser por mi situación, realmente disfrutaría mi estadía aquí, sin embargo, si me dieran a elegir entre vivir en esta mansión con todos estos lujos sin tener que preocuparme ó vivir de nuevo con mis padres en mi antigua casa, sin siquiera pensarlo elijaría vivir con mis padres, pues ellos me podrían dar algo que estos lujos jamás podrán dármelo: su amor.

Un recuerdo atravesó por mi cabeza, era el recuerdo de zôberck diciéndome el por que de mi existencia, el por que mis padres me tuvieron: Para matar a los dioses. Pronto comencé a deprimirme, me decidí por ir en busca de ikaros quería hacerle unas preguntas que lejos de animarme lo más probablemente la respuesta a ellas me deprimiría más, pero aun así yo quería conocer las respuestas. Normalmente cuando no se encontraba conmigo estaba en su despacho detrás de una gran columna de papeles (ignoro completamente que es lo que hago con ellos o sobre que son) o se encontraba en el kiosco que hay en el parte trasera de la mansión leyendo algún libro, sobre no se que, él solía cambiar de genero cada semana. Dado que me encontraba en mi habitación decidí ir primero a su despacho, pues era el lugar al que más cerca me encontraba. Salí de mi alcoba y recorrí el pasillo hasta las escaleras para luego bajar por ellas hasta el vestíbulo, ahí cruce una puerta justo al lado de las escaleras y entre en otro pasillo con tres puertas más, dos opuestas entre si y una mas al final del pasillo. Entre a la de la izquierda, ese era el despacho de ikaros. Estaba vacio. Regrese al vestíbulo y lo cruce, entre al comedor y seguí de largo hasta cruzar una puerta que conducía a la sala de estar, al fondo de ella se encontraba una puerta de vidrio que daba al patio exterior, la abrí y salí. Rodee la piscina que se encontraba a escasos tres metros de la puerta y continúe hacia al kiosco, al llegar a el, vi el columpio de madera que colgaba del techo y las bancas vacías. Tampoco estaba aquí. Justo cuando me preguntaba donde podría estar ese ángel caído escuche su voz detrás de mí hablándome.

-Luces desilusionado, ¿Buscabas algo?

-Si, a ti. ¿Dónde estabas?- Le respondí.

- Fui a hacer cosas que un ángel tiene que hacer cuando realmente las tiene que hacer- Dijo en un tono entre soberbio y místico.

Le mire de forma escéptica y después le dije:

-Si claro, un ángel caído aun conserva sus obligaciones de ángel después de todo ¿no?- Hice una pequeña pausa esperando que dijera algo pero al no hacerlo continúe – Ya en serio, ¿Dónde estabas y que hacías?

- Estaba en el baño- se limito a decir.

Le mire atentamente y vi que en una de sus manos sostenía un grueso libro con una portada vieja.

-¿Estabas leyendo en el baño? – Inquirí al tiempo que le señalaba el libro que cargaba.

-Bueno… es una costumbre que muchos humanos tienen, no le veo nada de malo.

-Pero tu no eres humano, eres un ángel, uno que fue arrojado del cielo – Le espeté.

-Si bueno, soy un ángel caído que vive entre humanos, por lo tanto tengo que camuflajearme y aprender sus costumbres para pasar de inadvertido – Se defendió.

Solté un bufido, podría continuar esa discusión pero esa no era la razón por la que estaba ahí, ni por cual le buscaba.

-Oye, ikaros. Suponiendo que fuera a matar los dioses, ¿Como es que llegaría a ellos?

El ángel caído abrió su boca dispuesto a responder, sin embargo un voz extraña de le adelanto.

-No tienes por que preocuparte por eso niño apostata por que nunca llegaras a ellos, de hecho, ni siquiera estarás vivo para mañana.

La voz venia del techo del kiosco por lo que no podía ver quien era, no obstante ikaros si pudo verlo. Trato de ponerse en guardia pero fue demasiado lento, quien estaba sobre el kiosco salto hacia él conectándole una dura patada que lo mando dando vueltas por el piso hasta el borde de la piscina.

Pude verlo, alto con una cabellera negra y larga, sus ropas eran un blanco impecable y llevaba una especie de pechera y un cinturón con una espada en él. Pero lo más impresionante eran las dos alas blancas que salían de su espalda, él se giro hacia mi, las delicadas facciones de su rostro me dejaron anonadado, contrastaban con el azul de sus ojos, que proyectaban una mirada tan fría como el hielo.

-Hemos tardado mucho tiempo en encontrarte carnifixis, este traidor y el bastardo de zôberck hicieron buen trabajo al ocultarte pero ya ha llegado el momento ¡Por la voluntad de los dioses, yo el arcángel Shaciel te eliminare aberración del orden natural! Ahora muere.

El arcángel desenvaino su espada y la blandió contra mí, trate cubrirme con los brazos, pese a que sabía lo inútil que seria, cerré los ojos al ser cejado por el resplandor del sol que se reflejo en la hoja de la espada. Después escuche una detonación. Abrí mis ojos, el arcángel bajo su espada, detrás de él estaba ikaros de pie con una pistola en su mano apuntándole.

-Después de tanto tiempo sin vernos arcángel ejecutor Shaciel y así es como saludas.- Dijo Ikaros.

El arcángel volteo a ver al ángel caído, yo aproveche esa oportunidad y corrí hacia la bodega de mantenimiento, escuche un nuevo disparo y una especie de daga se clavo en el suelo a centímetros de donde yo estaba, aparentemente ese ultimo disparo desvió la trayectoria de aquella daga. Escuche un disparo más y cambie la dirección, ahora me movía hacia donde estaban los asadores y hornos de piedra al aire libre. Llegue a ellos y después de escuchar un disparo más me metí en el contenedor de la leña. Hubo un nuevo disparo, asome un poco la mirada y pude ver como ikaros disparaba a discreción contra el arcángel quién usaba sus alas como escudo contra las balas. Ikaros dio un ultimo disparo el cual dio de nuevo en una de las alas, el ángel caído arrogo al suelo el arma sin municiones y corrió hacia Shaciel, este lo espero en su lugar y cuando ikaros estuvo lo suficientemente cerca extendió sus alas y lo elevo en el piso, el ángel caído dio una vuelta en el aire mientras que Shaciel le lanzaba una estocada mientras caía. Sin embargo ikaros introdujo una de sus manos dentro de su traje y saco una nueva pistola accionándola en tres ocasiones consecutivas contra el arcángel a corta distancia. Shaciel cayó de espalda al suelo herido, era imposible no estarlo tras recibir esos disparos a tan corta distancia, ikaros hizo un esfuerzo por caer en pie y lo consiguió aunque casi resbala, inmediatamente apunto de nuevo su arma contra el arcángel. Lo que paso enseguida me dejo estupefacto, Shaciel alzo bruscamente su brazo derecho hacia ikaros y una gran cantidad de humo oscuro salió de su cuerpo. El ángel caído grito de dolor y soltó su arma, Shaciel se incorporo de un salto y pateo de nueva cuenta a ikaros que salió despedido hacia atrás, reboto en la superficie del agua que había en la piscina y después de estrello con la puerta de vidrio y la atravesó dando a parar a la sala de estar. El arcángel ejecutor volteo hacia donde estaba, me agache tratando de ocultarme, sin embargo fue inútil, fue cuestión de unos cuantos pasos lo que tardo en llegar a mi. Nos vimos el uno a otro, el tenia tres heridas de bala en la base del cuello y aun así podía moverse era aterrador ese simple hecho, mas de sus heridas salía un liquido color ámbar. Podía ver el miedo en mi cara reflejado en sus fríos ojos. Era mi fin.

-¿Por qué? – Dije inconscientemente - ¿Por que me hacen esto?

-Preguntas por que, que osadía tienes al decir eso niño. Esto es para evitar que rompas el orden establecido y lleves a la destrucción a la raza humana como a los demás seres vivos de este plano. Gracias a tus sucios y mal agradecidos padres fuiste concebido para acabar con el mundo, por eso y por la santísima e indiscutible voluntad de los dioses debes morir.

-¡Cállate! – grite.

Él podría decirme mil cosas a mi, pero insultara a mis padres en mi cara no era algo que podía dejar pasar, podía ser que se tratara de un arcángel, o un serafín, me daba igual si se trataba de un dios o un demonio, incluso si fuese un simple humano no podía dejar impune al ofensor de mis padres. Sentí la rabia correr por mis venas y un intenso odio brotando en mi corazón. Tome un delgado pedazo de leña y lo apreté en mi puño, el levanto su espada y la puso en dirección a mi, inmediatamente después una silueta nos cubrió y ambos sentimos una presencia completamente abrumadora. Volteamos hacia arriba y nos topamos con el terror encarnado flotando a unos cuantos metros sobre nosotros. Con gran imponencia, un cuerpo musculoso, cuya parte inferior de su cuerpo eran las patas y piel de un león en un color azul oscuro, un torso humano grande y grueso como si estuviera bronceado, sus brazos eran largos y terminaban en algo parecido a garras que llegaban un poco arriba de las rodillas, la cabeza de una facciones gruesas y un tanto bruscas de la cual brotaban un par de cuernos en espiral que terminaban con la punta hacia el frente, mientras que a su espalda de desplegaban tres pares de aterradoras alas de murciélago y una cola de reptil llena de púas. Tanto el arcángel Shaciel como yo palidecimos ante tan terradora figura.

-Alégate del crío- dijo aquel ser con una voz áspera pero medianamente reconocible.

-Zôberck- murmure.

El arcángel se olvido completamente de mí y poso toda su atención en el emperador demoniaco.

-Como osas entrar en mi casa, atacar a mis huéspedes, deformar a mi sirviente y destruir mis pertenencias. No esperes que tenga una pisca de consideración por ti arcángel.

Shaciel apretó con fuerza su espada y se lanzo contra zôberck tratándole de dar una estocada, el demonio tranquilamente evadió el golpe del arcángel y lo azoto usando su picuda cola mandándolo de bruces contra el piso.

-Es mejor que no veas lo siguiente mocoso, ya has tenido suficiente con ver mi verdadero aspecto. – dijo zôberck y con un movimiento de dedos hizo que se cerrara la tapa del contenedor de leña en el que estaba metido.

Aunque no pude ver nada, puede escuchar fuertes golpes secos, gritos de dolor y suplica, además del sonido de cosas rompiéndose e incluso cayendo al agua. Después de tres minutos todo ruido ceso, espere un poco de tiempo más antes de salir del contenedor. Cuando lo abrí lo primero que note fue a zôberck en su forma humana parado frente a unas cuantas plumas y la espada de Shaciel. Salí del contenedor y me dirigí hacia él.

-¿Dónde esta?- pregunte.

-Eso es todo lo que queda de él- dijo el demonio señalando con su mirada las plumas regadas que había frente a él.

Sentí un fuerte escalofrió recorrer mi cuerpo al solo pensar que fue lo que zôberck hizo para reducir al arcángel a unas cuantas plumas.

El demonio tomo la espada del suelo y la coloco en su vaina, al parecer la conservaría como un trofeo. Después camino hacia la mansión donde se encontraba inconsciente ikaros. Le seguí y lo que vi a llegar me dejo asqueado. El cuerpo de ikaros estaba no solo completamente desnudo, sino que deformado por quemaduras que estaban en todo su cuerpo sin excepción.

-Esta es la verdadera forma de ikaros- hablo el demonio- Este es el estado en el que lo encontré aquella vez que fue expulsado del cielo. La forma humana con la que lo veías no era más que una ilusión creada por el poder demoniaco que le brinde, sin embargo al ser expulsado volvió a esta forma.

Tras escuchar eso inmediatamente recordé la gran cantidad de “humo” oscuro que salía de él, así que eso era parte del poder de zôberck.

El emperador demoniaco se mordió la boca y comenzó a sangrar, inesperadamente se acerco a ikaros y junto sus labios con los de él, haciendo que la sangre del demonio entrara en el cuerpo del ángel caído. Un par de segundos después zôberck se separo de ikaros y este poco a poco comenzó a sanar, recobrando la figura con la que le conocí. Yo mire todo con algo de asco, tanto el “beso” que le dio zôberck a ikaros como la lenta regeneración de este.

-Gracias, amo zôberck- dijo ikaros con una débil voz.

-Descansa estrella caída, luego hablare contigo.- le respondió el demonio.

Reflexione todo y me quede pasmado, un arcángel había sido enviado a matarme, no había señal mas clara que esa, los dioses me consideraban su enemigo y de no ser por ikaros y zôberck yo habría muerto. Tenia que aceptar el destino que los dioses decidieron para mí. Como enemigo me veían, por lo que su enemigo seria y llevaría a cabo la voluntad de mis padres.

-Zôberck- le llame al demonio y este me presto su atención. – He decidido que cumpliré la voluntad de mis padres. Matare a los dioses.

El demonio no dijo nada, sin embargo me arrogo la espada del arcángel y me dio la espalda.

-La necesitaras.- hablo por fin.- Alístate con lo que creas que necesites, pues te llevare al plano demoniaco y te enseñare como matar a un dios.



capitulo 5:
Cap. 5 Dasha Kozlov.



Trece años después.

Nuevamente los rayos del sol entran por mi ventana y me golpean en la cara obligándome a despertar, trato de ignorarlos y lucho por mantenerme dormido pero es inevitable, la fuerza del brillo de los rayos del sol es superior al grosor de mis parpados por lo que tengo que abrir mis ojos. Lentamente me levanto y busco mi ropa, me visto frente al espejo, es increíble lo mucho que me he desarrollado pese a haber vivido gran parte de mis últimos años en el plano demoniaco, sinceramente creía que eso afectaría mi desarrollo pero no fue así. Trato de aplacar con mis manos mi inquieto pelo castaño pero sin lograr someterlo; le doy una última revisada a mi atuendo: Un conjunto de pantalón negro con rayas blancas a los lados y una chaqueta negra con los hombros y mangas blancas. A mis espaldas cuelga una porta planos que uso para ocultar mi arma, una espada modificada que alguna vez le perteneció a un arcángel. Observo mis oscuros ojos, lucen cansados y soñolientos, realmente así es como me siento desde que la conocí a ella, ese dolor de cabeza, aún no entiendo por que zôberck la mando conmigo.

Al salir de mi habitación, para mi desgracia la primera cosa que oigo es su chillona voz llamándome.

-¡Buenos días Dante! Estaba a punto de ir a despertarte.

-Buenos días – Le respondí con desgana a la chica que tenia frente a mi.

Ciertamente, cualquier hombre me daría una buena golpiza simplemente por la envidia de tener frente a mí a una chica atractiva como ella, con una mirada inocente en una dulce cara de niña a pesar de que tiene solo un par de años menos que yo. Su pelo lacio y rojo que le llegaba hasta media espalda, junto con su esbeltez hacia que se viera esplendida, sumándole su altura que por si misma era capas de llegar a mi barbilla, en apariencia era una mujer perfecta. Pero solo en apariencia, pues su personalidad es insoportable. Siendo tan terca y caprichosa, sin mencionar que no para de hablar, ella es realmente la razón de mis jaquecas. Sin embargo tengo que admitir que ella como alquimista es estupenda, pocas personas tienen un nivel de compresión sobre los elementos y sustancias como el mercurio, azufre y la sal como el que ella posee, no hace falta mencionar que es mucho menor el numero de personas que pueden manipular aquellos elementos también como ella, sin embargo también es una persona muy imprudente puesto que a realizado muchos experimentos sin prepararse apropiadamente no me explico como es que no murió en ninguno, lo único que puedo inferir es que ella tiene mucha suerte.

Bajamos a desayunar al bar de la posada en la que nos hospedábamos, tomamos una mesa para dos en una orilla cerca de la entrada, pedimos a la moza nuestro almuerzo, huevos fritos por mi parte, ella ordeno un coctel de frutas con yogurt y de beber pedimos una jarra de jugo de naranja. La moza se retiro dejándonos solos, inmediatamente después la chica que tenia frente a mi comenzó a hablar sin parar, no os daré mención alguna sobre lo que hablo pues en si no dijo nada. Pasaron cerca de quince minutos en los que me limite a mover la cabeza de arriba hacia abajo o contestar con un simple “aja” a lo que ella me decía, realmente no le ponía atención a lo que decía solo le seguía la corriente para evitar discusiones fastidiosas, innecesarias y sin sentido. Aunque muy bien ella podría estar haciéndome prometer que bailaría desnudo en medio de la plaza durante el festival de equinoccio y yo le decía simplemente que si lo haría sin saberlo. Pero se que ella no es una persona tan bizarra, no me pediría hacer algo como eso, aunque posiblemente si algo peor para mi orgullo. La moza regreso trayendo consigo los pedidos y haciendo que dejara de preguntarme si debería poner atención a lo que la alquimista me decía o debería seguir ignorándola. Le dimos las gracias a la moza y se retiro de nuevo, comencé a atacar mis huevos fritos partiéndolos con el tenedor y revolviéndolos con la guarnición (un poco de puré de papa y tocino), mientras que la chica que tenia frente a mi comía su coctel de fruta sin parar de hablar.

-Dasha- Le hable por fin – Se que es muy necesario para ti hablar, pero por favor ¿Acaso es mucho pedirte que guardes silencio en el desayuno? Me gustaría comer algo tranquilo y en silencio.

La chica encajo en su rostro un semblante de tristeza y desilusión y tras decir “esta bien” calló y comenzó a comer su coctel en silencio. Pose mi vista en mi desayuno y comencé a comer, lo cual resulta incomodo ante las miradas de casi una docena de hombres que clavaban sus ojos en mi al considerar que fui un grosero con ella y no merecía estar sentado su misma mesa. No le di importancia y seguí comiendo pese a lo incomodo que era. Unos minutos después se acerco a nuestra mesa un hombre grande y corpulento, no le preste atención hasta que se apoyo en la mesa y dijo:

-¿Por qué estas sentada aquí con este idiota, si te trata de mala manera? Ven conmigo dulce doncella yo te tratare con el respeto que te mereces.

He de reconocer que aquel sujeto tenía algo de verbo, pero eso no era suficiente para librarme de ella, quiero decir, separarla de mi lado.

-Agradezco su oferta amable caballero, pero me es imposible abandonar a mi acompañante pues es mi guarda espaldas que ha de llevarme a Grinthdol. – Respondió Dasha de la misma manera en que le hablo el hombre.

-¿Me esta diciendo que este gusano enclenque es su guarda espaldas?- pregunto incrédulo – Por favor, permítame tomar su lugar, yo la llevare a donde usted quiera sin cobrarle un solo saint.

-Su oferta es tentadora pero me temo que he de rechazarla. No puedo simplemente abandonarle.- contesto Dasha.

-¿Pero por que doncella mía insiste en mantenerse junto a este remedo de guarda espaldas que no muestra respeto por quien le contrata?- pregunto le hombre.

-Es por que él es quien a sido enviado por mi maestro para que me lleve con bien a su ilustre escuela y si no llego con él temo perder los favores de mi maestro.

-Ahora comprendo vuestra posición, lamento que vuestra merced tenga que verse obligada a concluir su viaje con tan mal agradecido e irrespetuoso acompañante, por el momento me retiro pero recuerde que yo, cederic van Derhousen siempre estaré a vuestra disposición, si desea que alguien le de una paliza a este tipo puede decírmelo y lo hare de buena gana.

Dasha agradeció y le tendió su mano al hombre este la tomo con delicadeza le beso los nudillos para después retirarse no sin antes hacerme una seña de “te estaré observando”.

-Vaya lenguaje tiene ese tipo, hace mucho que no escuchaba a alguien hablar de esa manera- comente cuanto estaba por finalizar mi desayuno.

-Tiene un tono encantador, pero desvela demasiado sus intenciones- dijo Dasha. – Por cierto, ¿Por qué no dijiste nada? Prácticamente te insulto en tu cara y dijo te daría una golpiza en cuanto se lo pidiera.

-Como, no existo- me limite a decir y me lleve el ultimo bocado de mis huevos fritos a la boca. –Además, tú tenias todo bajo control, si hubiera intervenido todo hubiera acabado de mala manera- agregué.

Bien podría decir que ese era uno de los talentos de la alquimista Dasha, ella podía jugar el juego de casi cualquier individuo y ganarlo, convencerlo mediante palabras y sutiles pero encantadora miradas hechizantes de lo contrario o simplemente hacer que se olvide de sus intenciones y se concentre en otra cosa. Era algo parecido a la hipnosis, aunque al parecer solo funcionaba con los hombres.

-Claro, después de todo lo único que sabes hacer es destruir, carnifixis- Dijo con un tono de burla.

La mire con reproche y disgusto por llamarme así, nadie debía de saber que yo era aquel ser (por lo menos no por ahora) o me tacharían de loco, blasfemo y radical o peor aun mi falsa muerte seria descubierta por el oráculo y no podría llevar mis planes de forma cómoda.

Dasha volvió a su coctel de frutas, como no me gusta esperar y ver que otra persona comer al mismo tiempo le pedí a la moza que me trajera un yogurt, no tardo en traérmelo y lo devoré en el tiempo que Dasha terminaba su coctel. Pagamos por los alimentos y por el alquiler de las habitaciones, además de que dejamos una buena propina para la moza sobre la mesa. Luego de eso nos retiramos de aquella posada.

Durante nuestro camino a Grinthdol Dasha no paraba de hablar sobre las cosas que veía en el camino, sobre lo maravillosas que eran y como podía mejorarlas con su alquimia. Pese a ser una persona insoportable y parlanchina era muy inteligente, tanto que su inteligencia asombro a zôberck pues según él esta mas desarrollada que la de un humano normal y eso es lo que le intereso al demonio. Puede que no lo haya mencionado antes, pero Dasha es, al igual que lo fueron mis padres, uno de los contratista de zôberck. Aquello de lo que hablo con ese tipo cederic se refería a la verdad de nuestro viaje encubierta de esplendida manera, siendo el emperador de los demonios el maestro, la ilustre escuela no era otra cosa que su mansión en Grinthdol y su niñero mas que guarda espaldas era yo. No estaba seguro si volvería a ver a ese demonio una vez que lleguemos allá, pero de ser así le echaría una buena bronca por haberme hecho acompañar por ella.

Me sumergí en los recuerdos de cuando tuve que conocerla, tenia apenas algunos meses de haber regresado del plano demoniaco al mundo físico cuando zôberck me pido que fuera a salvar a una de sus contratistas que había sido detenida por el oráculo por brujería, manipulación de fuerzas oscuras y contacto con el diablo. Nada de eso era falso, pero no era por eso por lo que zôberck me pedía rescatarla, sino y como dije antes por su asombrosa inteligencia que dejo impactado al demonio.

-Si es tan importante para ti ¿Por qué no vas tu mismo? ¿No sabes acaso lo peligroso que es para mí hacer algo como eso ahora que el oráculo y los dioses me creen muerto?- replique ante la petición del demonio.

-Por eso mismo tú eres el ideal para hacerlo, además si voy yo personalmente y se enteran en el mundo demoniaco esto podría ocasionar un desastre- dijo zôberck

-Bueno ese no es mi problema.- le respondí.

Zôberck me miro disgustado por mi indiferencia, aunque sinceramente no tenía por que hacerlo después de todo él es el rey de los indiferentes, además de que él mismo me enseño que debía dejar los problemas de otros de lado y concentrarme en mis asuntos.

-Te he salvado la vida, me debes unos cuantos favores- Argumento el demonio.

-Si, me salvaste fue por que te convenía.

-Eso no borra el hecho de que te salve.

-Y como pago matare a los dioses por ti.

-Como si eso no fuera algo que quieres hacer- Dijo el demonio.

Abrí la boca para contra atacar pero él se me adelanto.

- Esta bien, ahora lo entiendo. No vayas si no quieres, después de todo tienes un gran temor por ir a ese lugar. – dijo zôberck

-Yo no tengo miedo.

-Las palabras que dices son lo contrario a lo que tu corazón siente.

-Claro que no, yo podría ir a esa prisión y rescatarla sin algún problema, pero ese no es asunto mío por lo que no lo hare.

- “Si puedo pero no quiero”, vaya escusa mas patética, típica de cobardes. No solo tienes miedo, sabes que con tu fuerza no podrás hacerlo y así quieres matar a los dioses. Menudo debilucho que haz resultado ser.

-No digas estupideces, sabes bien que no soy ningún cobarde, solo recuerda todo lo que hice en el plano demoniaco, ¿No fui yo quien consiguió los huevos de gratharmus?, ¿no fui yo aquel que robo los tesoros de Tercius el kronotauro?, ¿no fui yo quien derroto al balgrante de fuego?

-Te enorgulleces por tan pequeñas hazañas, yo hice todo eso mucho antes que tú mas de cinco mil veces y en todas me tarde menos tiempo de lo que tu tardaste. – comento el demonio. – si realmente dices eres tan fuerte como crees lo demostraras yendo a la prisión de al-herria, rescataras a Dasha Kozlov y la traerás ante a salvo. Te reto a que lo hagas – agrego.

-De acuerdo, pero cuando regrese tendrás que admitir lo grande que es mi poder.

Después de esa pequeña discusión me dirigí hacia aquella prisión, mentalmente estuve insultando a zôberck por creerme tan débil, siendo el mismo él que me enseño todo lo que se sobre combates, fue en ese momento que me di cuenta que aquel sujeto había usado de nuevo su psicología inversa en mi para que hiciera lo que él quería. La molestia y enfado que sentí tanto con él como conmigo mismo por caer de nuevo en sus trucos hizo que me dieran deseos de regresar y darle una paliza, sin embargo cuando me di cuenta ya estaba demasiado lejos de la casa y a su vez demasiado cerca de la prisión, por lo que decidí hacer lo que había venido a hacer. Me escabullí entre las sobras, sigilosamente rodee la prisión buscando una forma de entrar. No la encontré, por lo que no tuve más opción que hacerme arrestar, no les diré exactamente que fue lo que hice, pero como pista les dejare que me detuvieron por faltas a la moral y de higiene. Me confiscaron el estuche donde guardo mi espada, al parecer ni siquiera lo revisaron, por lo menos no en ese momento.

Fui arrogado (literalmente) dentro de una celda, caí de bruces azotando con el suelo, y espere. Tardaron un tiempo pero por fin los guardias se fueron, rápidamente aproveche la oportunidad y me acerque a las rejas de la celda, tome un barrote por los extremos y lo calenté por decirlo de una manera sencilla, pues lo que realmente hice fue que use mi energía para excitar los átomos del barrote y hacer que se fundiera por si misma. Una vez libre me deslice sutilmente por el lugar tratando de no ser detectado, había caballeros del oráculo ahí, no era de extrañar pues la mayoría de las prisiones son controladas por ellos, logre llegar a donde estaban los objetos confiscados, no sin tener que noquear antes a un par de caballeros, tenia que darme prisa en cualquier momento los descubrirían.

Tome mi estuche y revise que estuviera dentro mi espada. Ahí estaba. Revise en el registro el lugar donde se encontraba y tome la llave maestra de las celdas, Salí tan rápido como sigilosamente, ella se encontraba en una cámara aislada bajo tierra. Pase varios pasillo y di vueltas en diversas esquinas hasta que di con las escaleras que daban hacia las mazmorras, descendí por ellas pero me detuve a la mitad, desde donde podía ver a tres caballeros sentados en una mesa con una lámpara charlando animadamente, baje unos cuantos escalones mas con toda la precaución del mundo para que no me pillaran, extendí mi mano en dirección a la lámpara de aceite y comencé a absorbe el calor que había en ella y en las antorchas de la antecámara, la sensación que sentía en mi cuerpo era literalmente ardiente, pero si lo comparaba con la brutal practica que lleve en el plano infernal al absorber el calor de sus llamas esta sensación no era mas que un molesto cosquilleo. Luego de unos minutos todo se oscureció, pude escuchar como los caballeros se levantaron de la mesa sorprendidos, yo salte hacia ellos no sin antes sacar mi espada del estuche, los ataque en la oscuridad, nuevamente gracias al entrenamiento de zôberck no tuve ninguna dificultad en pelear a oscuras, después de todo tuve que vivir en el abismo negro una larga temporada y combatir ahí privado de mi vista. Gracias a eso mi oído, olfato y tacto se desarrollaron enormemente, mas a parte desarrolle una capacidad sensorial a base pequeñas ondas de energía expulsadas por mi cuerpo. Cuando termine encendí la lámpara de nuevo, la luz me mostro como quedaron aquellos tres caballeros heridos ante el filo de mi espada. Me dirigí a la cámara donde estaba ella, era la noventa y tres y estaba casi al final, cuando pro fin la encontré inserte la llave maestra y la abrí, la cámara estaba oscura y sucia, mi vista comenzó a buscar a la chica, no tarde mucho en encontrarla, estaba sentada en el piso, vistiendo unos viejos harapos que daban pena y con unas cadenas en sus brazos y piernas que la mantenían sujeta a la pared. La chica me miro primero con miedo, después al darse cuenta que no era un caballero del oráculo me pregunto:

-¿Quién eres?

-Mi nombre es Dante, fui enviado por él para sacarte de aquí.

Al principio no pareció entender muy bien, lo que significaban mis palabras, o tal vez era simplemente que desde hace tiempo había querido oír algo como eso y la emoción la había puesto en shock.

-Mi maestro… te envió por mí.

-Si, así es.- dije mientras rompía una las cadenas de un golpe con mi espada.

-Él se acuerda de mi. – dijo aun en aquel extraño estado.

Termine de romper las cadenas y le tendí la mano para que se pusiera en pie, ella con algo de duda la tomo y tire de ella hacia arriba haciendo que se parara, estaba realmente sucia, mas de lo que había imaginado.

-¿Cómo es que entraste? – pregunto.

-Es una prisión, entrar no es difícil, lo difícil será salir.- le conteste.

Ambos salimos al pasillo y lo atravesamos corriendo, Dasha no pudo evitar no detenerse cuando vio los cuerpos heridos de los caballeros que había atacado. Tuve que retroceder unos pasos y la sujete de la mano para hacerla avanzar. Subimos por las escaleras con mas cautela, pues seria un mal lugar para que nos descubrieran, llegamos hasta la puerta sin problemas y con cuidado observe el otro lado, no había nadie, vaya seguridad había en esa prisión. Salimos corriendo al pasillo buscando una salida, sin embargo los demás presos nos vieron y al ver como buscábamos una forma de escapar comenzaron a gritar pidiendo que los sacáramos también, la chica se detuvo por un par de segundos pensando si debía liberarlos o no, por mi parte yo la volví a jalar del brazo para que avanzara de nuevo, este escándalo nos delataría y así fue. Al final del pasillo aparecieron un par de caballeros que al vernos des envainaron sus espadas y corrieron hacia nosotros, solté a Dasha y tome mi espada, corrí hacia los caballeros, uno de ellos trato de darme una estocada, yo me agache evadiendo el arma y lo embestí en el estomago tirándolo al piso, inmediatamente el otro caballero dio un mandoble contra mi, me arroje al piso para esquivar el golpe, el caballero trato de hundirme la espada pero yo fui mas rápido y le di una certera estocada en el tórax, el caballero cayo herido, pero al que había envestido comenzaba a incorporarse de nuevo, sin embargo como me di cuenta a tiempo le aseste un golpe en el abdomen provocándole una herida sangrante, el hombre soltó un grito y cayo de nueva cuenta al piso.

-¡¡vámonos, corre!! – le grite a Dasha, ella afirmo con la cabeza y corrió hacia a mi.

La alarma comenzó a sonar, pronto nos cruzábamos con cada vez más y más caballeros, pudimos sacarle la vuelta a varios, pero aun así me vi en la necesidad de enfrentarme tres veces mas a ellos, al final terminamos saliendo al patio y comenzaron a dispararnos desde las torres, corrimos en zigzag y de forma desordenada evitando las balas, pronto mas caballeros salían al patio a capturarnos, tenia que hacer algo, podía provocar una explosión con mi poder, pero eso no me ayudaría en nada, al contrario le estaría diciendo al oráculo que aun estaba con vida, una bala paso cerca de mi cabeza, mire a Dasha de reojo, corría casi tropezando, debía hacer algo y rápido. De pronto para mi sorpresa y la de los caballeros, el muro que había justo enfrente de nosotros se vino a bajo completo y escuche la voz de ikaros decir:

-Rápido Vengan.

Obedecimos y fuimos hacia de donde venia su voz, de la nada una sensación de opresión se apodero de nuestros cuerpos, segundos después todo volvió a ser normal, salvo por que nos encontrábamos en otro lugar.

-Gracias por la ayuda, pero ¿Qué estabas haciendo allí? – Le dije a ikaros.

-Escuche tu discusión con zôberck así que supuse que necesitarías una forma de escape- contesto- Además tu seguridad sigue siendo mi responsabilidad- agrego y comenzó a caminar por la calle oscura en dirección a la casa de seguridad donde nos alojábamos. Tanto la chica como yo lo seguimos.

-¿Discusión con zôberck?, acaso mi maestro te pidió personalmente que me salvaras.

-Así fue- contesto ikaros por mí.

-También me pidió que te llevara ante él- agregué.

-¿Quién eres?- pregunto Dasha extrañada.

-Te sorprenderás cuando te enteres- respondido ikaros.

No intercambiamos mas palabras durante el resto del camino. Cuando llegamos a la casa Dasha parecía maravillada con lo grande que era, también se le veía nerviosa pues sabia que en ella se encontraba su maestro zôberck. Los tres entramos a la casa, zôberck estaba en la recepción esperándolos.

-Al fin llegan, Dante, te tardaste mucho. – Dijo el emperador demoniaco.

Dasha se quedo petrificada al verle y escucharlo, no parecía estar segura de que decir.

-Cállate, me volviste a engañar con uno de tus trucos- Le dije en un tono que le llamo la atención a Dasha. –Pero bueno no importa he hecho lo que me pediste, ahora admite que mi poder es grande.

-Oye, como te atreves a hablarle así a mi maestro- Dijo la chica molesta por mi tono de voz, sin embargo fue ignorada.

-Esta bien. Tú poder es grande, pero no se por que tenga que sentirme humillado, después de todo tu eres el carnifixis deus, tu poder debe ser incluso mas grande que el de los dioses si vas a acabar con ellos.

La cara de Dasha se lleno de sorpresa, y nos miro tanto a zôberck como a mi boqui abierta, el emperador de los demonios y el asesino de dioses, juntos.

Cuando termine de recordar todo eso Dasha aun seguía parloteando de tantas cosas a la vez que parecía que se confundía ella misma, afortunadamente ya estábamos cerca de la mansión, hacia años que no pisaba ese lugar, los recuerdos de cuando inesperadamente desperté en esa habitación y las revelaciones que mi hicieron, las charlas o mas bien interrogatorios de mi parte que tuve con ikaros y el ataque del arcángel Shaciel, todos esos recuerdos estaban en mi mente y salía a flote con solo verla, durante aquellos años siempre creí que estábamos en una isla pero, al final resulto que estábamos en una península, pero me preguntaba por que teníamos que vernos ahí, si el oráculo y desde luego, los dioses ya sabían que esa propiedad pertenecía a zôberck, mas importante aun, por que le oráculo no había hecho nada por tomarla sabiendo eso. Dasha estaba impresionada era la primera vez que la veía (aunque siendo sinceros se impresionaba con casi todo), entramos en la mansión, el vestíbulo se veía aun mas grande de lo que parecía, la chica alquimista miraba hacia todos lados maravillada, tengo que confesar que yo me encontraba de la misma manera, sin embargo me contenía. Una puerta se abrió del lado izquierdo de las escaleras y por ella apareció ikaros, con su pelo largo y platinado sujeto en una cola de caballo, vestido con un traje negro con un corte hecho a la medida, y seguía sin usar corbata.

-Dante, Dasha, ya llegaron, me alegro- Dijo el caído.

-Ikaros, ¿Cuánto tiempo?, dime ¿Me extrañaste?- Dijo la alquimista.

-Creo que han sido diez meses y como no extrañaría a una de mis mejores conversatas, ¿Cómo les fue en la capital?

Hice un sonido de molestia que llamo la atención de ikaros y se puso un poco serio, no se por que razón pero esos dos se llevaban muy bien, ella sin parar de hablar y él que gustaba de conversar, cuando se juntaban me parecían intolerables.

-¿Sucede algo Dante?- inquirió ikaros.

-No es nada – Respondí – Iré a descansar a mi vieja habitación. Dasha, cuéntale a ikaros todo, hasta el último detalle.




Este es el color del pelo de Dante




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Jue Mar 22, 2012 11:53 pm

Este capitulo siguiente, no ha quedado como realmente me gustaria, pese ha que lo re-escribi varias veces, no tengo mucho que agregarse, solo espero que lo disfruten y sobre todo si me gustaria una buena critica o algun consejo para este capitulo.

capitulo 6:
Cap. 6: Elección.




Después de despertar de un magnifico sueño reparador me dirigí al comedor. Como era normal en mí después de tomar una buena siesta venía una gran comida. Al llegar a la cocina pude escuchar las voces de Ikaros y Dasha que seguían hablando en la sala de estar. No les preste atención y me dispuse a abrir el refrigerador, me quede extrañado pues estaba vacío. Cerré la puerta decepcionado y mire la alacena cuando escuche la voz alzada de Dasha decir:

-¡Se disuelve!

Poco después tanto ella como el ángel caído comenzaron a reír a carcajadas. Inmediatamente supe que se trataba del chiste del oso polar. Si, ese que dice “¿Qué le pasa a un oso polar cuando cae en el agua?, se disuelve”, no hacia mas que contarlo desde hace un mes, al parecer era el único que se sabia.

Las risas cesaron y abrí la alacena buscando algún enlatado o algo que pudiera cocinar y comer, sin embargo al igual que el refrigerador estaba vacía. Esto es desesperante, no hay nada de comer en esta casa ¿Cómo es posible? Decidí regresar a mi habitación y dormir de nuevo para olvidarme de esta decepción, no obstante Ikaros apareció en la entrada que conecta la cocina con la sala de estar.

-Vaya, por fin haz despertado- Dijo el caído.

-No, solo estoy sonámbulo, no me despertéis si no queréis tener problemas- Dije esperando que me dejara pasar.

-No creo que un sonámbulo diga que esta sonámbulo, además tú duermes como un tronco Dante- Dijo Dasha.

-No hay comida en la mansión. Ikaros, ve a comprar víveres o moriré de hambre.- Dije cambiando el tema.

-Pero si hace cuatro horas que almorzamos, además llegaste y lo único que hiciste fue dormir, ¿Cómo es que tienes hambre? – Dijo Dasha.

-No te preocupes por la comida, ya he mandado a traer, me imagine que tendrías hambre al despertar- Dijo ikaros dibujando su molesta sonrisa, como la odio.

-Entonces iré a mi habitación a dormir, despiérteme cuando la comida este lista, o mejor aún, llévenmela a mí habitación. – Dije.

-¡Dante!- Exclamo la pelirroja en forma de regaño.

Ignore completamente a Dasha y les di la espalda para tratar de seguir mi camino hacia la cama, pero la voz de Ikaros me detuvo.

-Joven Dante, ¿Qué es lo que piensas sobre la seguridad del oráculo?

Me detuve en seco y mire al ángel caído por encima del hombro.

-¿Acaso Dasha no te contó lo que descubrimos en nuestra visita? – Inquirí.

-Si, lo hizo.- Respondió ikaros.

-Entonces, ¿Por que preguntas?

-Dasha me conto todo sobre la seguridad y la estructura del templo, sus puntos fuertes y débiles, rutas de escape y algunos pasadizos secretos, pero lo que a mí y a mí amo nos interesa saber que es lo que tu piensas sobre eso.- Dijo Ikaros.

Gire completamente mi cuerpo y mire al ángel caído a los ojos, su expresión relajada no cambio en nada, me seguía desesperando.

-Me parece que es el lugar ideal para mi reaparición, podría destruirlo fácilmente e ir al plano celeste acabar con el lugar donde los dioses tienen sus asambleas, debilitaría enormemente sus fuerzas e incluso puede que termine con ellos en un solo movimiento, seria totalmente sorpresivo, ellos no esperan ser atacados en su punto más fuerte…

-Por su puesto que no lo esperan, solo un completo idiota atacaría el oráculo.- Dijo aquella voz fría característica de él.

Todos dirigimos nuestra vista hacia la puerta de la cocina que daba al vestíbulo. Ahí estaba él, con su expresión seria.

-Maestro- Dijo Dasha e inmediatamente hizo una reverencia.

-Ha pasado mucho tiempo Zôberck, casi medio año.- Le dije.

-Sí atacas el oráculo, aunque consigas destruirlo solo causarías conmoción entre los humanos. Y si usas el portal que hay ahí para ir al plano celeste te toparías con legiones de arcángeles que lo custodian. Y si ha pesar de eso eres capaz de pasarlos te encontraras frente a todos los dioses viéndote en una situación de trece contra uno y por más asesino de dioses o Dârksammeth que seas no podrás ganar y dudo que puedas huir. Me opongo totalmente a esa estupidez. – Dijo el emperador demoniaco.

-Zôberck… tú… ¿Te preocupas por mí?- Dije extrañado – Eso si no me lo esperaba, pero no tienes por que hacerlo, yo destruiré a los dioses, no ellos a mi.- Concluí.

-Vaya que eres idiota.- Dijo Zôberck

-Dante, lo que tu quieres hacer ya se hizo anteriormente, las legiones demoniacas más poderosas comandados por los más importantes demonios atacaron la asamblea directamente, todos murieron, todos excepto Zôberck. – Dijo ikaros.

-De que forma crees que se me nombro emperador del plano demoniaco, ¿Acaso creías que fue por que mate y destrozé a mis hermanos y hermanas?, ¿Por que me impuse por la fuerza? – Dijo zôberck- No, me nombraron emperador demoniaco por haber sobrevivido a esa batalla y te seguro que de no haber sido por el sacrificio que mis subordinados hicieron yo no hubiera salido con vida.

Me quede en silencio, realmente no me esperaba eso de Zôberck, él jamás hablaba sobre su pasado y aunque si me había preguntado como es que Zôberck llego a ser nombrado emperador demoniaco jamás imagine que haya sido por algo como eso, en cambio si llegue a creer que fue a treves de la dominación, como el había dicho. Por un momento pensé en decir algo como: “Yo no soy Zôberck ni ningún otro demonio, yo si ganare.” Pero al ver la seriedad en los rostros de Zôberck e incluso de Ikaros y la preocupación en la cara de Dasha decidí mejor no hacerlo.

-Entonces, según tu, ¿Cuál debería ser mi primer objetivo?- Le pregunté.

-El templo de Terragar, donde esta el portal que te llevara a la parte del plano celeste donde descansa Khauntea, la mas poderosa de los dioses mayores y la tercera en poder de toda la jerarquía divina. – Dijo el demonio.

-Pero ella esta dormida, será extremadamente sencillo, y no habrá gran impacto entre los dioses.- Apele.

-Te equivocas joven Dante, si lo habrá- Dijo Ikaros- Como te explique hace tiempo el poder de Khauntea es tan inmenso que tubo que "crear" a otros dioses y repartir su poder entre ellos, si ella cae primero los dioses se verán afectados anímicamente pues habrán perdido a uno de los más poderosos.- Hablo Ikaros.

-Además de que daría las impresión de que realmente sabes lo que haces, ya que pudiendo atacar al oráculo o a cualquier otro dios, atacas al más peligroso para ti si llega a despertar, cosa que seria muy probable que pasara si atacas a alguien más. – Intervino Dasha.

-Así es. -Confirmo zôberck.

- Está bien- Termine por decir.

-Excelente, contactare a….

-No, lo haré solo y a mi manera. – Dije interrumpiendo a ikaros.

-Pero…-Dijo el ángel caído- … No creas que solo por que Khauntea esta dormida te será fácil, hay una gran cantidad de angeles protegiéndola.

-No serán ningún problema- Dije.

Ikaros volteo a mirar a zôberck esperando que se opusiera a mi decisión, sin embargo el demonio no dijo nada.

-Ok, hazlo a tu manera.- Dijo en tono resignado.


Por si hay alguna duda con el chiste os explicare: se refiere al tipo de enlace del agua que presenta un enlace covalente polar. existe una regla o ley que dice que para disolver una sustancia en otra y esa es que "lo similar disielve lo similar" es decir (usando el ejemplo del enlace polar) que cualquier compuesto polar se disuelve en otro compuesto polar, es por eso que si un oso polar cae al agua se disuelve (por que el agua tambien es polar).


capitulo 7:
Cap. 7: Noche en el muelle.



El resto de la tarde pasó de inadvertida. Después de la comida, Zôberck y Dasha se encerraron en el despacho del primero mientras que Ikaros se dedico a leer uno de sus grandes y gruesos libros. Por mí parte yo me dedique a planear mi ataque hacia el templo de Terragar, sin embargo mis pensamientos fueron cambiando poco a poco hasta que comencé a concentrarme en aquel extraño cuadro abstracto que había en mí habitación, la poco común combinación del negro con líneas blancas y grises intercaladas como si hicieran un movimiento circular, formando una especie de vórtice cuyo centro rojizo parecía tomar la forma de un ojo que despedía rayos color amarillo que salían hacia todos lados sin un sentido fijo y se entrelazaban formando extraños símbolos en diversas partes del cuadro; me preguntaba si esos signos significaban algo, si era algún tipo de mensaje codificado cuyo contenido fuera algún tipo de profecía o advertencia, o tal vez la se trataban de las indicaciones de cómo llegar ha algún extraño plano dimensional, sea lo que fuese había algo en el que me inquietaba bastante y no podía entender por que.

Una fresca brisa con olor a mar me saco de mis cavilaciones. La noche había caído, me dirigí hacia el balcón y respire profundamente, el aire se sentía tan limpio que me llenaba de energía. Mire el manto nocturno; podía ver una gran cantidad de puntos brillantes reluciendo en él, era impresionante, magistralmente bello. No estoy seguro de que cual fue la razón que me motivo a salir a pasear, pero el hecho es que lo hice. No le avise a nadie, ni deje dicho a donde iba con algún sirviente, simplemente tome el estuche que ocultaba mi espada y salí de la mansión.

Al principio camine sin rumbo alguno, mirando las calles, examinándolas, había puestos de comida aun abiertos, el aroma era delicioso pero extrañamente no tenia hambre, era algo raro pero no le di importancia. Seguí mi camino y me tope con diferentes tipos de personas, las parejas enamoradas que paseaban bajo la luz de las estrellas, los jefes de familia que regresaban exhaustos a casa después de una dura jornada de trabajo, grupos de amigos que bromeaban y reían… Como los envidio; a todos y a cada uno de ellos, realmente me gustaría ser un simple humano, tal como ellos y disfrutar de la vida, compartir mi felicidad con otras personas a las que pueda llamar amigos e incluso tal vez tener una novia o una amante, sin embargo eso me es imposible, aunque pueda tener amigos solo los perjudicaría, el oráculo los usaría para llegar a mi, incluso podrían morir por mi culpa y exponerlos a ese peligro es algo que yo jamás me perdonaría, después de todo el oráculo tiene la costumbre de arrebatarme a mis seres queridos. Continúe meditando y me pregunte nuevamente si renunciar a todo eso por llevar a cabo mi venganza contra los dioses valía la pena, la respuesta era simple, no creo que sea necesario mencionarla, después de todo mientras yo viva ellos trataran de matarme y no podre ser realmente feliz con personas a mi lado. Pero ¿Por que tenía que ser así? Gracias a zôberck el oráculo me creía muerto, podía vivir en paz si tenia cuidado de no llamar demasiado la atención, realmente era innecesario que continuara con todo esto. Pero me acuerdo de ellos, de mis padres y su deseo de que yo extermine a los dioses y un sentimiento que me dice que debo cumplir su deseo me llena el cuerpo, haciéndome sentir que esa seria la mejor manera de honrar su memoria. Y por otra parte se encontraba él, zôberck y los demás demonios que lamentablemente para mí eran lo más parecido a un grupo de amigos que tenía. Ellos esperaban mucho de mí, no solo que matara a los dioses, si no que también les entregara el poder que ellos tenían, he incluso había quienes esperaban que me convirtiera por completo en Dârksammeth y gobernara junto a ellos por el resto de los tiempos. Esa era una idea que no me agradaba para nada, dejar que él espíritu de un demonio aun más grande que zôberck me dominara no era algo que me gustara. Medite un poco mas del tema y al final recordé al arcángel Shaciel el anterior dueño de mi arma y su clara intención de asesinarme sin importarle si tenia que matar inocentes para hacerlo. De alguna forma me siento atrapado en esto, deseo salir, pero no conozco la forma de hacerlo, necesito de alguien que me ayude a encontrar aquella luz de libertad.

Preste atención a lo que se encontraba a mí alrededor. Ya había salido de las calles ahora encontraba en la costa, cerca de los muelles. La brisa del mar se sentía maravillosa y la luz de las estrellas iluminaban la noche con su resplandor sublime, por lo que decidí pasear por el muelle y echarle un vistazo a las embarcaciones. No me tomo mucho tiempo llegar a los astilleros. Camine entre ellos, la iluminación que había en los pasillos era variada, había tanto zonas muy bien iluminadas como otras totalmente sumergidas en penumbras. Me dirigí hacia uno de los muelles, en el solo estaban amarrados pequeños barcos de pesca. Llegue al final y me senté en el borde dejando que mis piernas colgaran sobre el mar, la lámpara que alumbraba el lugar parpadeaba de forma molesta, casi como si quisiera causarle un ataque epiléptico a alguien, la mire detenidamente y apunte mi mano hacia ella, concentre un poco de mi energía y la lámpara dejo de parpadear para iluminar el lugar de forma constante, solo le incremente el voltaje para que los electrones de la corriente eléctrica pudiera viajar mas fluidamente atreves del circuito de la lámpara y así no parpadeara, claro que el efecto desaparecerá una vez que la lámpara fuera apagada, cuando se vuelva a ser encendida volverá a parpadear.

Mire la superficie del mar, el agua se veía totalmente oscurecida, justo como mi alma seguramente se encuentra por todas las decisiones que he tomado. Alcé mi cabeza y trate de perforar la oscuridad con mis ojos, buscando ver algo en el horizonte, no algo en específico, simplemente esperando visualizar cualquier cosa, aquello era imposible, sin usar mis habilidades claro esta, pero aún y con estas solo pude distinguir la silueta de las olas. Volteé a mirar al cielo y me dedique a buscar la luna, esta noche es de luna nueva, por lo que estaba totalmente oscurecida, de pronto tuve la sensación de que algo pasaría, no tenia idea de lo que seria así que como precaución concentre mi energía en las piernas y los brazos, pude sentir como el golpe venia hacia mi, después sentí el contacto que hizo con mi espalda, lo siguiente que paso fue que salí despedido de cabeza hacia el mar, gire sobre mí mismo en el aire y con la energía acumulada en mis piernas me adherí a la tensión superficial del agua, a pesar de que me era difícil mantener el equilibrio por el movimiento de las olas, sin embargo aproveche el mismo movimiento para tomar un mayor impulso y saltar hasta el muelle, una vez en el aire me dispuse a contra-atacar, pero abandone la idea al ver que se trataba de Dasha. Caí con gracia frente a ella quien parecía maravillada.

-¡Cielos Dante, eso fue impresionante!- Me dijo.

-¿Por qué rayos lo hiciste? – Le pregunte molesto.

-Me pareció buena idea como castigo-respondió- Te saliste de la mansión sin avisar, ni decir a donde ibas me tenías preocupada.

-¿Oh, enserio? – Dije en tono de duda – Pues lo siento mucho. – Agregué de forma sarcástica.

Dasha frunció el entrecejo, al parecer no le gusto nada de lo que dije.

-No seas tan…tan…tan…

-¿Quién es? –Le interrumpí ante la constante repetición de la palabra “tan”.

La chica dejo escapar una especie de gruñido por la frustración y me miro a los ojos molesta.

- ¡Engreído! – Exclamó.

-Luego terminaremos esta discusión, tenemos compañía- Dije al oír los pesados pasos de alguien acercándose al muelle.

La silueta de un hombre alto se acercaba cada vez más a la zona iluminada, Dasha se coloco detrás de mí, teniendo cuidado de no estar demasiado cerca de la orilla.

-¿Qué están haciendo aquí?- Escuche decir a aquel hombre con una voz autoritaria.

El sujeto llego a la zona iluminada, ataviado con mallas de acero bajo su túnica blanca nos miro fijamente a ambos.

-Respondan, ¿Qué están haciendo ustedes dos aquí?- ordenó.

Dasha vacilo sobre si debía decir algo o no, la verdad es que desde que fue capturada no se sentía cómoda ante la presencia de un caballero del oráculo, no quiero saber el por que, pero puedo imaginarme el origen de esa sensación de temor/desconfianza que ella sentía. Por mi parte yo no podía estar frente a uno o varios de ellos sin que me hirviera la sangre, odiaba a todos esos peones de los dioses por separarme de mis padres y provocar que hiciera una explosión que acabo con la vida de muchos niños, estaba ansioso por desenvainar mi espada y hacerle probar su filo, sin embargo un caballero desaparecido no pasaría de ser percibido y siendo que ellos podrían sospechar de los habitantes de la mansión no era una jugada conveniente, era necesario aguantar el deseo de matar y perdonarle la vida a ese individuo.

-Esperábamos por usted- Respondí al final.

El caballero me miro como si lo hubiera amenazado, rápidamente llevo su mano a la empuñadura de su arma.

-Oh, no, no. Por favor no se precipite, parece que me he expresado mal.- Dije inmediatamente.

El hombre me miro a los ojos, pero no soltó la empuñadura de su espada, aunque tampoco la desenvaino.

-Vera, ella es una turista y yo soy un mensajero, ambos nos hemos perdido y por casualidad nos encontramos, al principio creíamos que nos podíamos ayudar a orientarnos el uno al otro, pero solo terminamos mas confundidos, así que, decidimos venir aquí y esperar a toparnos con un guardia o un caballero como usted que nos ayudase a retomar nuestro camino.- Expliqué poniendo mi mejor cara.

El nos miro detenidamente, como si nos examinara. No podía dudar de lo que le dije, la apariencia física de Dasha no era típica de la región, su piel y el color de su pelo no eran propios de estos lugares. Y yo por mí parte llevaba el porta planos, podía hacerlo pasar como el objeto que tenia que entregar.

-Con que perdidos, he- dijo el caballero – Realmente ella parece ser una turista, pero no creo que tu seas un mensajero, me pareces muy sospechoso y más por la forma en la que tiembla aquella señorita, ¿Acaso le hiciste algo?

-No, para nada señor, seria incapaz de hacerle algo malo a una mujer. Pero por otra parte le aseguro que soy un mensajero, tengo que entregar estos planos al señor de la mansión. – Dije.

-¿Así?, pues tendrás que mostrarme esos planos si quiere que te crea.

Tome el porta planos que colgaba en mi espalda y se lo extendí al caballero, pude sentir el nerviosismo de Dasha incrementándose, puesto que es en ese porta planos donde oculto mi espada, sin embargo a mi no me preocupaba. El caballero tomo el porta planos e inmediatamente noto que el peso del estuche era ligero, al abrirlo saco una gran hoja de papel la cual extendió.

-Hasta donde tengo entendido, es el diseño de un mercado de trueques, señor.- Dije al ver la expresión del caballero al no encontrarle forma.

-Si, si. Eso parece.- Dijo tratando de disimular su ignorancia.

El caballero volvió a enrollar el plano y lo deposito de nueva cuenta en el porta planos cilíndrico y me lo devolvió, inmediatamente me lo colgué de nuevo a la espalda.

-De acuerdo, los llevare a la salida de los astilleros y ahí les señalare el camino para que regresen a la calle principal, entendido.- Dijo el caballero.

-Muchas gracias.

Los siguientes cinco minutos fueron de lo más desesperantes, tener que soportar mi odio y no matarlo me era una dura tarea, por otra parte Dasha permanecía incomoda por la presencia del caballero, caminaba prácticamente pegada a mí, justo por detrás de uno de mis hombros. Al llegar a la entrada de los astilleros el caballero nos dijo que fuéramos por el camino que iba hacia el norte, y que a la primera intercesión dobláramos a la derecha y que siguiéramos por ese camino hasta llegar a donde empezaban las posadas, después de ahí dos o tres cuadras hacia donde sea (exceptuando hacia atrás) nos llevarían a la calle principal. Le di las gracias una vez más y nos fuimos por el camino que nos dijo, para cuando avanzamos un buen tramo Dasha hablo:

-¿Cómo fue eso posible?, tu tienes tú espada en ese porta planos, como es que él solo vio ese plano.

-Bueno, creo que es obvio que el porta planos esta truqueado, solo Zôberck y yo podemos sacar la espada que reside ahí, aunque teóricamente cualquiera que tenga un nivel de poder similar al nuestro o mayor también podría aunque eso es prácticamente imposible, por lo que para el resto el porta planos pesara lo que pesa un porta planos y solo podrá entrar en contacto con el plano que esta guardado ahí como distractor. – Le respondí.

-Ya veo, eso explica por que es tan ligero cando lo tomo. Por cierto, esperaba que lo mataras, pero me haz sorprendido con ese autocontrol y sobretodo con la actuación, realmente fue buena.

-Solo es un pequeño talento que herede de mis padres.

A la mañana siguiente me encontraba totalmente preparado para partir hacia Terragar, el camino seria largo, me tomaría aproximadamente un mes en llegar ahí puesto que se encontraba muy al Sureste, por lo que llevaba conmigo una buna cantidad de dinero, y comida enlatada para emergencias, así como un par de cantimploras con agua además de un saco de dormir por si era necesario acampar. Salí de la habitación y baje por las escaleras, en el vestíbulo me encontré con Zôberck e Ikaros quienes parecían que me estaban esperando.

-¿A dónde crees que vas?- Dijo zôberck

-A Terragar. Tu mismo me dijiste que empezara ahí, ¿O es que ya se te olvido?-Le respondí.

-Se te olvida algo- Dijo el demino.

-Así, ¿Qué?

- Tu compañera – Respondió ikaros.

Casi inmediatamente después la puerta que había a mi derecha se abrió y por ella apareció Dasha cargando una mochila a sus espaldas. Mire a zôberck con mala gana, eso no me gustaba para nada.

-No creas que la llevare conmigo, la ultima vez no tuve mas elección que aceptar que me acompañara al oráculo por que no me había regresado el favor por sacarla de aquella prisión y eso le hería el orgullo, esta vez no tengo por que hacerme a acompañar por ella.-Le dije al demonio.

-Necesitaras su ayuda- Me dijo.

-Solo me estorbara durante la batalla- Argumente.

-Dante- Dijo la pelirroja en un tono extrañamente dulce llamando mi atención- Se muy bien yo que soy una inútil en una pelea, pero no voy contigo para pelear a tu lado, Zôberck me ha pedido que te acompañe para que puedas hacer una coartada si llegan a sospechar de ti, además de que si regresas herido pueda curarte inmediatamente. –Concluyo la pelirroja.

-Como ya lo dijo Dasha, ella te acompañara para ser tu soporte en caso termines herido.- Hablo Ikaros.

Mire a todos seriamente, Dasha realmente sabia curar heridas, podía ser que la necesite, pero con solo imaginarle lo que tendré que aguantar con ella durante ese mes de viaje me hacia quererla lejos de mi, no obstante termine aceptando.

-Esta bien- Dije.

-En ese caso márchense de una vez – dijo Zôberck-¡Ah! y Dasha, recuerda lo que te he dicho, quiero que estés al pendiente de eso.

-Si, maestro.

Me que de un poco extrañado por eso ultimo que dijo zôberck, pero decidí no darle importancia, solo me dirigí hacia la salida de la mansión y comencé a concentrarme en Terragar.


Espero que les haya agradado los capitulos, dudas, comentarios, sugerencias, criticas, amenazas de muerte, todo es bienvenido.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por d-conanmx el Mar Abr 03, 2012 2:17 pm

Que bien, retomando la historia espero con ansias la continuacion de donde te quedaste.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Jue Abr 05, 2012 8:22 pm

Tengo que confesar, que me gustaría mas estar publicando el capitulo que acabo de terminar que estos que dejare ahora, lo que sucedió en ikaruga realmente me corto el ritmo que llevaba en la historia, pues ya estaba entrando en punto de inflexión importante no para la saga, si no para toda la historia. Pero bueno, gracias por leer los capítulos, aquí otros tres con los que culminaría la saga de khauntea.

Cap8. El momento ha llegado:




Cap8: el momento ha llegado.

Después de un duro mes de viaje soportando la parlanchina personalidad de Dasha por fin llegamos a Terragar, siendo lo primero que hicimos fue buscar un lugar donde hospedarnos durante nuestra estancia. Rentamos un par de habitaciones en un hostal no muy lejos del templo, acordamos decir que éramos unos viajeros que nos conocíamos desde hace largo tiempo en caso de que nos hicieran alguna pregunta. Ese mismo día después de una más que merecida siesta fuimos al templo para reconocer el lugar y poder hacer un plan más apropiado a como actuaria.

La inmensidad del templo era simplemente sorprendente; el perímetro estaba rodeado por gran pared de un pulcro blanco, había cuatro accesos ubicados en cada uno de los puntos cardinales, cada uno teniendo una impresionante fachada hecha al estilo antiguo, con una ancha y larga escalinata que llevaba al portal de piedra marmoleada que era sostenida por diversos pilares blancos con surcos verticales en ellos. Las inmensas y pesadas puertas de madera estaban abiertas de par en par permitiendo el acceso a todo visitante, y sobre el umbral de la puerta se encontraba inscrita la frase “Compati abs nostrum” (compadécete de nosotros). Al cruzar la puerta nos encontramos con un amplio pasillo que se extendía hacia los lados, sin embargo frente a nosotros se encontraba un hermoso jardín con de un color verde esmeralda repleto de hermosas flores de diversos tipos y colores, además de una gran variedad de arboles. Aparte de la vegetación en el jardín también se encontraban tres edificios más, uno de ellos era el templo de Khauntea, hecho totalmente de piedra con y de un gran tamaño. A su lado se encontraba el edificio del sacerdocio, lugar donde vivían y se forjaban a los monjes y nuevos sacerdotes. Y detrás de ellos, a una considerable distancia había un edificio más, un cuartel de los caballeros del oráculo lugar donde se hospedaban, donde recibían ordenes y adiestramiento. Y ahora que los menciono la distribución de ellos en el templo es bastante simple, hay grupos de de tres guardias que recorrían los pasillos y en si todo el templo vigilando, mas aparte cinco guardias postrados en las entradas, mas aparte dos en la entrada del templo principal y otros cuatro dentro de ese recinto. No serian ningún problema para mí. Dasha (quien no paraba de temblar ante la presencia de los caballeros del oráculo) me abrazaba con fuerza uno de mis brazos, yo camine tranquilamente llevándola conmigo. Entre al templo principal, donde se encontraba el altar a Khauntea, el interior era más extenso de lo que parecía viendo solo el edificio, había bancas de madera por todo el lugar dirigidas hacia un mismo punto: el inmenso altar a la diosa mayor de la naturaleza. Detrás de la mesa de ofrendas se encontraba ahí un mural con un gran árbol en el centro el cual daba diferentes frutos, teniendo fuego en lugar de hojas y un tronco aparentemente hecho de roca, había unos trazos que parecían simular la corriente de un rio bajo el árbol y unas líneas en espiral alrededor del árbol que representaban al viento, no se trataba de otra cosa más que del emblema de Khauntea (y el portal que me llevaría a donde ella se encontraba). Aunque la mayoría de la gente solo era capaz de ver aquellas figuras, había quienes juraban que todo el símbolo en si formaba el rostro de una mujer que dormía. En lo que a mí respecta, yo era capaz de verlo. Después de ver el templo principal continuamos caminando por el resto del lugar, siendo precavidos al examinarlo, la estructura básica era la misma en casi todos los puntos, por lo que al atardecer, dimos nuestra investigación por terminado y regresamos al hostal.

Después de cenar en el hostal Dasha y yo nos separamos, yendo cada quien a su habitación. Entre a la mía e inmediatamente me deje caer sobre la cama, no era exactamente cómoda y el colchón ya estaba algo viejo y gastado, pero tampoco me producía molestia alguna. Me acosté boca arriba, posando mi mirada en el techo, por todo lo que había visto hoy no me sería difícil infiltrar, incluso podría hacerlo sin armar un gran alboroto, bastaría con entrar como lo he hecho hoy. Colocar algunos distractores en diferentes partes después entrar al templo principal, deshacerme de los caballeros que había dentro y después abrir el portal. Seria pan comido.

Para cuando me di cuenta, había dejado de pensar en el plan y mi mente simplemente se imaginaba la manera en la que aria las cosas e incluso algunas situaciones extra a las que tal vez podría enfrentarme. Luego de un rato comencé a imaginarme la reacción de todos al saber que el carnifixis deus estaba ya entre ellos y había comenzado a actuar y como los dioses se quedaban incrédulos ante mi regreso de la muerte, lo que me hizo recordar ese día en que “morí”.

Fue al día siguiente después del ataque del arcángel Shaciel, lo recuerdo bien. Me había despertado extrañamente temprano ese día y lo primero que vi fue el arma del arcángel apoyada en mi cama, la cogí por el mango; me parecía sumamente pesada en ese entonces, hice un esfuerzo y la levante trayéndola hacia mí, me senté sobre la cama y coloque el arma sobre mis piernas para examinarla detenidamente, el mango parecía ser de oro cubierto con un cuero café, tenía una joya color zafiro en la base de la hoja, la cual parecía ser de plata reforzada con algún otro metal, aunque cuando estaba en el plano demoniaco Zôberck la modifico de tal manera que me fuera útil para pelear contra los dioses, actualmente la espada poseía el mismo mango dorado con aquel cuero café que lo envolvía, sin embargo el zafiro fue remplazado por una esmeralda y en medio de la hoja había una especie de línea verde oscura seccionada en dos partes y en medio de ellas se encontraban unas runas en el lenguaje demoníaco, hasta donde tenía entendido s trataba de una especie de maldición. Luego de ver la espada me puse a pensar sobre lo que podría necesitar en el plano demoniaco, aunque todas mis pertenencias originales se habían quedado en el orfanato de Dinpper, la habitación en la que me alojaba se encontraba equipada con ropa de mi talla, calzado de mi medida e incluso había una maleta. Si el plano demoniaco era como me lo imaginaba y las enseñanzas de Zôberck tan duras como lo esperaba necesitaría llevarme toda la ropa, no obstante opte por cargar con tres cambios de ropa y un par de calzado extra, me pregunte se debería llevar algo como comida o agua, después de varios cuestionamientos decidí que no me harían falta (no estuve mas equivocado). No había otra arma más en mi posesión más que la espada, por lo que no tenía nada más que llevar, baje a buscar a Zôberck para decirle que estaba listo, no sin antes haberme dado a la idea de que las cosas de vería en ese lugar no serian para nada agradables y que seguramente sería más que difícil sobrevivir a lo que Zôberck me enseñaría.


Salí de mi habitación y me tope con una del las sirvientas de la mansión, al parecer venia de la habitación de Ikaros.

-¿Cómo se encuentra?- pregunte al verle.

La criada se detuvo frente a mí y amablemente me respondió:

-el señor Ikaros está muy débil aun, pero tras unos cuantos días de reposo se recuperara.

Me sentí un poco aliviado, por más que odiase su mirada relajada y su estúpida sonrisa, tenía que estar agradecido con él por defenderme ante aquel arcángel, aunque haya terminado con el trasero más que pateado.

Baje por las escaleras al vestíbulo donde me encontré con Zôberck y con otros dos sujeto de altura similar a la de él. Quien se encontraba a su izquierda tenía el pelo rubio platinado, sus ojos eran un color verde y su mirada parecía ser la de un zorro, vestía una camisa gris con botones en color cobre y tenía unos extraños símbolos en el pecho en una tonalidad más oscura. Sus pantalones eran de mezclilla y calzaba unas botas de piel negras. A la derecha de Zôberck se encontraba un sujeto de pelo negro y ojos grises con una mirada agresiva en el rosto; vestía de forma similar al otro pero en diferente color, en lugar de usar una camisa gris la camisa que él usaba era de color café, sin embargo el color de los botones era el mismo y también tenía aquellos raros símbolos. Ambos con peinados hacia atrás se percataron de mi presencia y me miraron sobre los hombros del emperador demoniaco. Me quede quieto, una extraña sensación recorrió mi cuerpo, como si tuviera escalofríos, pero no tan intenso.

-¿Realmente es ese chico?- Inquirió el que vestía de café
-Así es Efemer.- Dijo el emperador demoniaco.
-Parece un debilucho, dudo que pueda hacer algo contra los dioses- comento el otro sujeto.
-Realmente lo es Jezbeth, es por eso que lo llevare al plano demoniaco, le enseñare a usar el poder que tiene.

Zôberck giro sobre sí mismo y me miro, trague un poco de saliva y me hizo una seña para que terminara de bajar las escaleras y fuera junto a él. Obedecí sin quejarme y camine hasta él.

-Dante Loterli, te presento a Jezbeth, señor de las mentiras- dijo señalando con su mano al sujeto rubio. – y a Efemer el duplicador. Ambos son demonios que están bajo mi mandato directo. – Concluyó.

Sin saber que hacer exactamente me limite a hacer un pequeño gesto con el cuerpo, como si hiciera una reverencia.

-No hagas eso mocoso. Tu eres el carnifixis deus, no tienes por qué inclinarte ante nadie.- Dijo el demonio llamado Efemer.

-Por fin comprendo para que nos ha llamado emperador. – Dijo el Jezbeth mirando a Zôberck.

-Como ya les he dicho, pienso llevar a Dante al plano infernal para que aprenda a usar sus poderes, pero hay un problema, los perros de los dioses saben que el está aquí, si abrimos un portal que vaya de este plano al plano demoniaco los arcángeles vendrán inmediatamente y ocurrirá un gran escándalo. Un escándalo que preferiría evitar por el momento. – dijo Zôberck.

-ya veo, es por eso que has hecho a Efemer venir aquí, pero que pinto yo en todo esto.- dijo el señor de las mentiras.

-Un simple doble que se quede aquí en lugar de él chico no bastara, es por eso que tu lo harás pasar por muerto. – dijo Zôberck llamando mi atención.

-así que es eso, Efemer creara un doble del chico y yo lo destruiré así los dioses creerán que yo lo mate. Eso no va a funcionar. Los dioses se darán cuenta de que es una mentira por el simple hecho de que yo participe.

-es por eso que tendrás que transformarte en mi Jezbeth. Tu destruirás al doble del chico teniendo mi imagen, así los dioses creerán que yo lo mate y se olvidaran de él.

El demonio Jezbeth miraba dudoso a Zôberck, sin estar realmente convencido.

-dame algo de tiempo y podre hacer algo que funcione a la perfección- termino diciendo.

-no hay tiempo, un arcángel ya nos ataco, mi sirviente fue gravemente herido y aunque pueda derrotar a lo que sea que me manden causare gran revuelo lo cual no es conveniente ahora que el carnifixis está entre nosotros. – Dijo el emperador.- es por eso que para destruir al doble usaras esto- agrego.

Zôberck se llevo la mano al interior de una de las mangas de su camisa y de ella sustrajo un rustico cuchillo de hueso que los otros dos demonios reconocieron al instante.

-¿es enserio?- dijo el rubio.

-si.

-me sigue pareciendo muy poco convincente, pero ya que tu eres el único que los tiene, lo haré.- termino por aceptar el demonio.

-entiendo completamente la situación señor Zôberck, puede contar conmigo- dijo Efemer.

Después de esa pequeña charla Efemer tomo algo de mi cabello y de mi sangre y con barro creó una escultura idéntica a mí, la cual cobro vida casi al instante, después se fue salió al mercado junto un una sirviente. Una vez con mi doble en el escenario Jezbeth uso su poder de trasformación y se convirtió en la versión humana se Zôberck, cuando se marcho para destruir a mi doble Zôberck y yo nos quedamos esperando a que eso sucediera, sería fácil darnos cuenta pues yo iba a sentir un gran dolor cuando mi doble fuese destruido por tener mi sangre, ingrediente que era necesario si ralamente pensábamos en dejar algún tipo de cadáver que no se desintegrara en poco tiempo. Esperamos junto a Efemer a que aquello sucediera, y al cabo de media hora sucedió. Un terrible dolor sacudió mi cuerpo y se centro en mi pecho, grite y caí de rodilla llevándome una mano a la altura del corazón. Ya estaba hecho. “Zôberck” me había “asesinado” frente a una gran multitud, muy probablemente enfrente de algún caballero de la orden y ante la mirada de algún arcángel. El dolor no me dejaba incorporarme, gire mi cabeza un poco y vi como Zôberck le daba una señal a Efemer quien murmuro unas palabras y se hizo una herida en la mano, con sus sangre dibujo un extraño emblema en el suelo y este abrió un portal hacia lo que era un vórtice negro y rojo con rayos saliendo del centro, me parecía que lo había visto antes. Inesperadamente Zôberck me tomo cargo junto con la espada y entro al vórtice.

Mis pensamientos se alejaron de mis recuerdos, y comencé a pensar en lo que seria apartar de ahora, por fin aria mi aparición, sería mi triunfal regreso, resurgiría de mis cenizas para dar principio de mi venganza, dejaría de ser la presa y me convertiría en el cazador. Todo eso me excitaba, hacia que el corazón se acelerara, estaba ansioso por comenzar, disfrutaría derrumbar los pilares de la sociedad y por alguna razón, me sentía culpable por tener estas sensaciones recorriendo mi cuerpo y esa culpabilidad, hacia que me odiase a mí mismo.
Mi cabeza comenzó a dar vueltas, poco a poco sentía dolor, mis propios pensamientos, mis opiniones contradictoras hacían que me volviera a dar jaqueca, ¿Esto era lo que quería? ¿Realmente mis acciones eran correctas? ¿No era lo que cualquier persona aria si pudiera? ¿Acaso las decisiones que tome fueron un error?... Agite mi cabeza de lado a lado tan fuerte como pude, quería sacar esas interrogantes de mi mente, no quería enfrentarlas, tenía miedo de reflexionarlas, temía dar con la respuesta correcta. Lentamente puse mi mente en blanco, no sin un arduo esfuerzo, un esfuerzo tan grande que termine cansado por lo que caí dormido de inmediato.

Cap 9. Infiltración:


Cap9: infiltración.

Desperté al amanecer, demasiado temprano de acuerdo a mis planes por lo que te trate de dormir un poco más, sin embargo no pude hacerlo, no tenia sueño. Me sentía extraño estando despierto a tan temprana hora pues era poco habitual en mi despertar al alba. Sin levantarme de la cama mire alrededor de la habitación, todo estaba en orden. Fije mi mirada en el porta planos que oculta mi espada y sin dejar de verlo comencé a pensar en las acciones que pronto llevaría a cabo haciendo que mi ansiedad aumentara. Trate de relajarme y no pensar en eso, desvíe mi mirada hacia el techo e hice el vano intento de pensar en otra cosa, lo cual me era prácticamente imposible, no tenía muchas cosas en las que pensar que no estuvieran relacionadas con mi venganza, después de todo la razón de mi existencia era eliminar a los dioses, no había más. No tengo amigos, ni amantes, mucho menos familiares y aunque tuviera unos compañeros no es que me llevara precisamente bien con ellos, de hecho, los detestaba. Estaba solo, pero no podía quejarme, así lo había decidido.

Paso aproximadamente una hora cuando comencé a alistarme, me vestí con aquel conjunto negro y blanco, no es que me gustara mucho, simplemente estaba hecho especialmente para viajes entre planos dimensionales. Me coloque las zapatillas y ate sus cordones, me pare frente al espejo y me peine, tenía que verme presentable, después de todo iría a ver a los dioses, aunque desde luego mi visita no sería muy grata para ellos.

La puerta de la habitación se abrió de golpe, alarmado me gire de inmediato y tome el porta planos que se encontraba a mi lado, estaba a punto de extraer la espada de su interior cuando me percate de que solo se trataba de Dasha.

-Te he dicho mil veces que toques antes de entrar- le reproche.

-No seas exagerado, además me habías pedido que te despertara temprano. Aunque veo que por fin pudiste despertarte por ti mismo.- me contesto la chica mientras cerraba la puerta.

-sí, bueno, podrías al menos entrar con mas delicadeza, me hiciste pensar que fui descubierto.

La alquimista me miro un tanto extrañada, tal vez porque no le conteste como normalmente lo aria. No podía darme el lujo de gastar mis energías en sarcasmos.

Me examino con la mirada de arriba hacia abajo y viceversa, como si buscara alguna falla en cómo me había preparado, al no encontrarlo termino diciendo:

-He preparado esta arcilla especial, explota al aplicarle una mínima cantidad de calor. Es muy fácil de usar, solo colocas un poco en un lugar lo calientas y tendrás un minuto para alejarte, claro que eso sería lo normal, creo que tu puedes calentarlo de diferentes maneras ya sea de forma más acelerada o lenta, según quieras – dijo y me extendió un saco con la arcilla.

Mire el saco con atención, lo abrí y mire su interior, parecía arcilla completamente normal, pero pese a que se veía un poco húmeda estaba totalmente seca.

-¿Qué tan potente es?- pregunte.

-esa arcilla podría hacer un hueco lo bastante grande como para que pasara una persona en los muros de ese templo.- respondió la alquimista.

-Entonces es bastante fuerte. Me será útil.

Antes de bajara a desayunar le explique a Dasha los detalles de la distracción, si bien no sería mucho problema llegar hasta el portal, me tomaría un poco de tiempo poder abrirlo y pasar por el, por lo que necesitaba una situación lo bastante caótica que mantuviera a los caballero ocupados. Aunque a Dasha no le gustaba la idea de tener que arriesgarse a ser capturada de nuevo por los caballeros, decidió ayudarme con la distracción, y dijo que permanecería al pendiente por si algo salía mal. Pese a que mi creencia era que nada iba a salir mal, me relajaba un poco saber que tendría algo de apoyo aquí, claro que no tenía pensado decirle eso a Dasha.

Durante el desayuno comí en silencio (como era costumbre en mí), sin embargo para mi gran sorpresa Dasha también. La chica pelirroja no abrió su boca para decir palabra alguna, mas al contrario se le veía algo pensativa y preocupada, podía ser que tenía miedo de tener que enfrentarse a los caballeros del oráculo, como ya lo he dicho antes no sé qué es lo que le hicieron y es pero no saberlo nunca.

Terminamos el desayuno y pagamos la cuenta del hostal, después salimos hacia el templo. Los guardias frente a la entrada nos miraron fijamente, pero no parecían sospechar nada, era imposible que lo hicieran. Por su parte, Dasha reacciono de inmediato a esas miradas por lo que se adhirió a uno de mis brazos al instante. Realizamos el recorrido como cualquier otro peregrino, sin embargo disimuladamente colocábamos bolas de arcilla en columnas, debajo de bancas y en algunas grietas en las paredes, visitamos el edificio del sacerdocio y colocamos algunas bolas de arcilla más por ahí. Después nos escabullimos hasta el edificio de los caballeros y a pesar de que Dasha caminaba como si sus piernas estuvieran hechas de gelatina, logramos colocar algo de arcilla alrededor del edificio sin que nos descubrieran. Regresamos al patio, o mejor dicho jardín principal, tomamos un asiento cerca de la iglesia como cualquier peregrino normalmente aria, mientras parecía que descansábamos yo mandaba poco a poco mi energía hacia la arcilla, la cual en su gran parte explotaría alrededor de donde nos encontrábamos, las únicas excepciones serian el edificio del sacerdocio y el de los caballeros. Me tomo casi cinco minutos pero al final conseguí calentar todas las arcillas haciéndolas explotar al mismo tiempo. El caos comenzó a propagarse a nuestro alrededor así como una gran nube de escombros que bloqueaba la vista, inmediatamente saque mi arma del porta planos y se lo entregue vacio a Dasha y le dije que actuara como los demás, después corrí hacia la iglesia. No tarde mucho en llegar a ella, los caballeros estaban consternados pero alertas, Salí de entre la nube de humo, al verme los caballeros desenvainaron sus espadas, pero fueron demasiado lentos, para antes de que pudieran blandirlas yo ya los había incapacitado para usarlas, ambos cayeron al piso gritando de dolor, pudo decir que me apiade de ellos o que mi odio me supero, pero el hecho es que termine con su sufrimiento pues les acerté un golpe mortal. Abrí de una patada la puerta de la iglesia y di unos pasos, inmediatamente fui atacado desde mis flancos por dos de los cuatro caballeros que había dentro, como esperaba no abandonaron sus posiciones, al contrario hicieron un plan de defensa. Retrocedí de un salto y esquive los mandobles de los caballeros, que por poco se hieren entre ellos, rápidamente contraataque blandiendo mi espada y le di un golpe certero a uno de ellos arrancándole la vida, sin embargo el otro pudo cubrirse del golpe y contraatacó, bloque su golpe con mi espada y usando mi fuerza lo hice retroceder, tras eso me pude dar cuenta como los otros dos caballeros que estaban en el fondo ya no se encontraban ahí, mire rápidamente hacia mis costados encontrando uno a cada lado, aunque estaban a unos cuantos metros de distancia. Me habían rodeado y sabia que no podía esquivarlos simplemente retrocediendo, apreté con fuerza la empuñadura de mi espada y espere su ataque, los tres caballeros corrieron al mismo tiempo en mi dirección, me mantuve firme hasta el último momento, cuando los tres blandieron sus espadas en mi contra fue en ese instante en el que me agache librando por los pelos el filo de aquellas espadas que chocaron entre sí. No perdí tiempo alguno y de inmediato lance una certera estocada al caballero que tenia frente a mí. Retire mi espada de su cuerpo y gire por el suelo para salirme de en medio de los otros dos, me incorpore tan rápido como pude pero ya tenía a uno de hecho sobre mí, rechace su primer golpe cubriéndome con mi estada y lo pate en el pecho mandándolo contra una de las bancas, el otro caballero me ataco justo después, esta vez desvié la trayectoria de su arma con la mía y contra ataque de inmediato causándole una grave herida a la altura del cuello haciendo que el caballero cayera bañado en sangre al suelo. El ultimo caballero en pie cargo con fuerza contra mí, pero no me fue difícil contenerlo, nuestras espadas quedaron entrelazadas apuntando hacia abajo, me apresure e hice un rápido movimiento giratorio que despojo al caballero de su espada y sin mostrarle piedad alguna le di muerte.

Agite mi espada un par de veces quitándole la sangre que la cubría, camine atreves de los cuerpos y me apresure a cerrar la puerta obstruyéndola con una banca, tal vez no sería impenetrable pero me daría el tiempo y la privacidad que necesitaría. Me dirigí hacia el altar y me pare frente al emblema de Khauntea. Con mi espada me hice una pequeña herida en mi dedo índice dejando que mi sangre fluyera, me parecía irritante tener que derramar mi propia sangre para abrir el portal después de haber derramado la de aquellos caballeros, sin embargo bien sabía yo que no funcionaria con la sangre de un humano normal. Pase mi sangre por los relieves del emblema, estos parecían absorberla poco a poco, al final escribí unos símbolos y dije:

- sacras porta invoco exhibes- lo cual vendría a significar algo como “te invoco puerta sagrada muéstrate ante mi”

Termine golpeando el emblema con la punta de mi espada. Poco después el emblema comenzó a iluminarse, cada vez más y más hasta que se convirtió en algo parecido a un hoyo de gusano, solo que en lugar de absorber la luz parecía despedirla. El resplandor me parecía terriblemente segador y eso era señal de que había funcionado, el portal estaba abierto.

La voz de mi conciencia me dijo que lo pensara, que aun estaba a tiempo, si traspasaba ese por tal ya no habría vuelta atrás en mi acciones y no podría regresar a menos de que matara a Khauntea. Mi destino seria sellado. No obstante, mi conciencia estaba equivocada, ya no había vuelta atrás, ya había hecho explotar buena parte del templo y había asesinado a seis caballeros. Lo único que me quedaba era segur de frente, por lo que con determinación me adentre en el portal, listo para enfrentarme a lo que sea que tratase de pararme.


Capitulo 10.- Plano celestial I: El reino de Khauntea.:



Después de unos segundos, la luz ya no me molestaba, abrí mis ojos solo para darme cuenta que me encontraba flotando en un espacio completamente blanco, al parecer aun estaba en el túnel del portal. Comenzó a mover mi cuerpo probando que tanta movilidad tenía en ese lugar. Me maraville al darme cuenta que moverme allí era casi como moverme en el aire, podía desplazarme como quería, era lo más parecido a volar sin alas según me lo pude imaginar.

A pesar de que el espacio a mi alrededor era enteramente blanco no dude en avanzar hacia delante en línea recta. La velocidad de mi desplazamiento me era impresionante, solo por el simple hecho de querer avanzar a gran velocidad lo hacía. Me pregunte cuanto tardaría en llegar, o si realmente existía el tiempo en este lugar aunque eran cosas sin importancia me causaban cierta curiosidad, al cabo de un rato pude divisar una gran cantidad de seres no muy lejos de mí, en cuanto más me acercaba mas podía distinguirlos, sus blancas alas se perdían en el espacio, pero no tenia duda alguna de que se trataba de ángeles, y detrás de ellos se encontraba una gran puerta de piedra y madera.

Apreté la empuñadura de mi espada y acelere mi velocidad, no parecían haberme visto aun. No tengo idea de cuántos de ellos eran exactamente, pero eso no me importo, solo cargué en su contra. Para cuando ellos se percataron de mi presencia ya era demasiado tarde, estaba a menos de veinte metros de distancia. Una gran cantidad de flechas fueron disparadas hacia a mí, pero no representaron problema alguno para mí. Bloque algunas flechas con mi espada, esquive la mayoría hasta llegar a la primera línea de los ángeles, fue entonces cuando di el primer golpe con mi espada hiriendo gravemente al ángel que tenia frente a mí. Un ángel más trato de detenerme, sin embargo su intento fue en vano por lo que termino probando el filo de mi espada, otro ángel armado con una lanza me lanzo una estocada, sin problema alguno capture el arma y la rompí de un golpe seco de mi espada, instantes después uno más me ataco desde la izquierda, pero le recibí conectándole un fuerte golpe de mi espada en la cara, inmediatamente me enfoque en el ángel de la lanza y le hundí la espada a la altura del cuello, un ángel lancero más me embistió por la derecha, le esquive y al mismo tiempo patee a otro ángel que pensaba sumarse al ataque, inmediatamente después le acerté un rápido golpe al lancero que me había embestido despojándolo de una de sus alas. El ángel grito de dolor y al instante otros dos me atacaron por los costados, avance un paso hacia adelante e inmediatamente después gire a mi derecha, pese a que ambos ángeles se habían herido el uno al otro blandí mi espada en contra acabando con ellos, un ángel mal me ataco a mis espaldas, por lo que rápidamente eche la punta de mi espada hacia atrás hundiéndosela en el abdomen, retire mi arma con brusquedad y la blandí de nueva cuenta contra un ángel que se acercaba por mi izquierda, luego de deshacerme de ese ángel di medio giro hacia la izquierda y recibí con una estocada a un ángel que trataba de atacarme desde arriba, retire mi arma de su cuerpo y le impacte un golpe de mandoble a otro ángel que se aproximaba a mi por la derecha, acomode mi cuerpo y cargue contra el primer ángel que vi, blandí mi espada y el bloqueo el golpe con la suya, inmediatamente después lo embestí desestabilizándolo, hice girar mi espada y se la hundí en el abdomen, retire mi espada y deshice de su cuerpo, gire sobre mí mismo y le acerté un golpe cruzado a otro ángel con el filo de mi espada. Un lancero cargo en mi contra, sin embargo haciendo uso de mi arma desvié su lanza para después acertarle un duro golpe en el pecho. Cargué contra el siguiente ángel quien bloqueo mi golpe, me apresure a apartarlo de mi de una patada e inmediatamente me gire para recibir con un fuerte mandoble a un ángel que intentaba atacarme por la espalda, regrese mi atención al ángel que había pateado, este vino hacia mí y blandió su espada tratando de arrancarme la cabeza, esquive el golpe agachándome a tiempo y de inmediato contra ataque dándole una estocada en el pecho.

No sé por cuánto tiempo más estuve luchando, ni a cuantos ángeles derrote, pero el hecho es que al final de esa batalla tanto la hoja de mi espada como mis ropas, así como el espacio blanco en el que me encontraba se había teñido de un color parecido al ámbar, el recuerdo del arcángel Shaciel frente a mi sangrando por tres diferentes orificios en su garganta se instalo en mi mente, esa cosa amarillenta, era la sangre de los ángeles.

Me di unos momentos y deje que mi mente se serenara, después me dirigí hacia aquella puerta y la atravesé.

Lo que vi me dejo maravillado, había aparecido en una hermosa pradera de un vivo color verde esmeralda, su extensión era inmensa pero a pesar de eso pude distinguir a lo lejos algo parecido a un mausoleo. Camine atreves de de pradera topándome con campos de bellas flores, una fresca brisa de viento paso por el lugar acariciando suevamente aquellas plantas y haciendo que mi pelo se agitara un poco. Me detuve por un momento y mire a mí alrededor, tenía una extraña sensación. Apreté mi espada y me puse en guardia, pronto dos presencias aparecieron colocándose frente y detrás de mí. Aunque no les veía, podía ver su sombra en el suelo, cambie mi guarda de forma en la que en vez de tenerlos frente y detrás de mí los tuviera a mis costados. Ambos descendieron y tocaron el suelo con delicadeza. Los observe con cautela, ambos poseían un cuerpo delgado y en sus rostros tenían unos rasgos finos y delicados. Sus miradas eran similares e incluso sus ropas, totalmente blancas y sobre ellas usaban una especie de pechera y en sus brazos llevaban una especie de protectores, ambos sostenían en sus manos una naginata. Lo único diferente en ellos era el color de su cabello.

-Mira esto Abimael, un muerto a salido de su tumba- Dijo el arcángel de pelo café que estaba a mi izquierda.

-Creí que ya te lo había dicho Arimael, él nunca murió.- Dijo el arcángel de cabellos rubios.

Me mantuve firme, sin hacer ningún movimiento. Sus reacciones no fueron como esperaba, estaban calmados, mi presencia ahí no les sorprendía en lo absoluto. Algo andaba mal.

-Por fin nos encontramos carnifixis, aunque he de admitir que nunca imagine que sería en este lugar. – Volvió a hablar el arcángel que tenia a mi derecha.- Tú pequeña actuación, tu muerte… Engañaste a muchos con eso, pero no a mí, siempre supe que estabas con vida.

-Que arcángel más listo- comente.

-Siempre creí que eras un ser bajo y despreciable carnifixis- Dijo el arcángel Arimael – Pero atacar a un diosa que está dormida y no puede defenderse… Haz caído más bajo de lo que pensaba que eras.

-Si tan mal te caigo por qué no haces algo al respecto.- Le dije.

-¡oh! Sobre eso no te preocupes, haremos algo al respecto para acabar con tu existencia- dijo Abimael y se puso en guardia.

Mire hacia mi izquierda y el arcángel que se encontraba ahí también se preparo para combatir. Me pese en posición de combate también y comencé a respiran profundamente. No estaba en buena posición.

Ambos atacaron al mismo tiempo, me arroje al suelo y gire sobre mi cuerpo, me incorpore tan rápido como pude y apenas gire tuve que retroceder pues la afilada hoja del a naginata de uno de los arcángeles ya estaba sobre mí, trate contra atacar, sin embargo sentí un fuerte dolor en mi costado derecho, apenas y voltee a mirar y me encontré que mi sangre emanaba de una larga herida que crecía hacia mi espalda, el arcángel Abimael me ataco de nuevo en el momento en el que me distraje, no obstante pude esquivar el golpe mortal de su arma, más no pude esquivarla completamente por lo que a pesar de mis esfuerzos termine con una herida sangrante similar a la que tenía en mi costado derecho.

Sentí las intenciones asesinas del arcángel Arimael atacándome por la espalda, buscando separar mi cabeza del resto de mi cuerpo, sin embargo pude agacharme justo a tiempo esquivando el filo de su arma. Abimael me ataco de nuevo, pero esta vez bloque su ataque con mi espada, haciendo uso de mi fuerza desplace su guardia hacia un lado y me dispuse a atacarle, sin embargo el arcángel retrocedió y al mismo tiempo la hoja de la naginata de Arimael rasgo mi piel una vez más. Me gire tan rápido como pude esperando poder golpearlo con el filo de mi espada, sin embargo el arcángel se elevo por los cielos evadiendo mi espada. Abimael me ataco nuevamente por la espalda, pero gracias a mis reflejos pude agacharme a tiempo evitando el golpe mortal. Gire sobre mí mismo y cargué contra él, no obstante Arimael me ataco desde el aire, pero esta vez pude esquivar su ataque al hacer un rápido cambio de dirección. El arcángel Abimael me ataco de nuevo, esta vez de frente. Esquive la estocada se su naginata con relativa facilidad y logre capturarla con mi mano izquierda, la enrede en mi brazo y la sostuve con fuerza. Mire al arcángel a la cara y le sonreí, después le di un duro golpe a la naginata con mi espada tratando de romperla. Eso no ocurrió. Mire impresionado como la hoja de mi espada reboto contra el cuerpo del arma del arcángel, parecía que era aun más solida que una roca. Un fuerte dolor me saco de mi impresión, mire hacia abajo y pude ver un parte de la hoja de una naginata saliendo de mi abdomen cubierta de sangre. Los músculos de mi cuerpo se relajaron y a pesar de que no solté mi espada si le permití a Abimael girar su naginata de forma que el filo de la hoja apuntaba hacia mi brazo, el arcángel tiro de su arma hiriéndome en la articulación que conecta mi brazo izquierdo con mi hombro, inmediatamente después me hizo una profunda herida a lo largo de mi pecho, giro sobre sí mismo y termino dándome una estocada a la altura del corazón. Ambos retiraron sus armas con brusquedad, asegurándose de cortar aun más mis órganos. Caí inmediatamente después hacia uno de mis costados, pronto se había formado un charco de sangre a mí alrededor, los parpados me pesaban, estaba perdiendo la conciencia.

-Así que ese es el grandioso carnifixis deus, que decepción. – Oí decir a uno de los arcángeles.

Mi mirada se ennegrecía poco a poco, al parecer hasta aquí llegaría, los recuerdos de mi entrenamiento en el plano dominico había sido en vano, la ayuda que Dasha me había brindado no sirvió para nada, y el deseo de mis padres no podría cumplirlo. Mis padres. No podía dejarlo así, no podía…. No, no debía morir hasta después de haberlos honrado al cumplir con su deseo. Mi espada aun estaba apretada en mi puño, tenía que continuar, tenía que derrotarlos. Me gire lentamente hasta quedar boca abajo y de una forma mucho más lenta y con ayuda de mi arma me puse de pie, una especie de sonido extraño sonó en mi cabeza, no sabía que era, ni le di importancia. Las heridas dejaron de dolerme, me gire hacia los arcángeles y corrí hacia ellos. Grite para llamar su atención, ellos se giraron y me miraron incrédulos, salte hacia uno de ellos, no se sobre quién y la verdad poco me importaba, él trato de contraatacar con su naginata, sin embargo yo la desvié de una patada e incline mi cuerpo hacia él para hacer más profunda la estocada de mí espada. Acerté. Mí espada se incrusto en el centro del pecho del arcángel, traspasando su pechera por completo. La fuerza que llevaba nos mando a ambos al suelo, yo caí sobre el sin soltar mi espada en ningún momento. Mire la expresión de su rostro, en el se encontraba un semblante de sorpresa, sino que también de temor. Mire sus ojos, en ellos pude ver reflejados los míos que se habían vuelto completamente negros con solo un punto naranja como pupila. Sin embargo ese detalle no me impresiono en lo absoluto, mucho menos me importo. Sabía a qué se debía. Para antes de que me diera cuenta ya se había formado un charco de aquella sustancia dorada que los ángeles tenían por sangre debajo del arcángel. Sentí al otro arcángel acercarse hacia donde estaba, me incorpore de inmediato sin retirar mi espada del cuerpo del arcángel que acababa de derrotar. El arcángel me ataco con su arma, sin embargo la tome con facilidad y tras apenas hacer un movimiento brusco se la arranque de las manos. Arroje el arma entre los pastizales, el arcángel trato de darme un puñetazo, yo lo evadí agachándome. Inmediatamente después cree una esfera de energía en mi mano derecha y la estrelle en el cuerpo del arcángel. A pesar de que no se movió ni un centímetro, la energía que entro en su cuerpo le atravesó de lado a lado saliendo por su espalda y destrozando sus alas blancas. Un chorro de aquella sustancia dorada salió de su boca cayéndome en el brazo, cosa que me molesto. Alce mi brazo izquierdo e hice que mi espada que seguía clavada en el cadáver del otro arcángel viniera hacia mí. Apreté con fuerza la empuñadura de la espada en cuanto llego a mi mano y tras un rápido y fuerte movimiento decapite al arcángel. Sacudí mi espada un par de veces quitándole todo rastro de aquella sustancia de encima, para después continuar mi camino hacia el mausoleo.

Mientras caminaba hacia el lugar de descanso de la diosa Khauntea sentía como mi cuerpo se relajaba y poco a poco me tranquilizaba. Fue cuando me di cuenta de que mis heridas ya no me molestaban en lo más mínimo. Me detuve un momento a examinar las heridas y me percate de que la mayoría ya estaban cerradas y que ni siquiera tenía cicatrices. Aunque al principio me sorprendí un poco no tarde en dar con la explicación. Hace tiempo Zôberck me había dicho que la fuerza de mi propia alma era tan grande que curaría mi cuerpo de cualquier herida a diferentes ritmos dependiendo del plano en el que me encontrara. Era fácil deducir que la velocidad de recuperación de mi cuerpo era tan rápida porque me encontraba en el plano celeste.

Seguí caminando hacia el mausoleo y no me detuve hasta llegar al, el maravilloso diseño del recinto era sorprendente. Construido con mármol blanco, su diseño asemejaba mucho al de las entradas de templo. Incluso tenía una escalinata. Alrededor del mausoleo había una increíble cantidad de flores y arboles de colores maravillosos. Me perdí en sus colores por unos segundos. Subí por la escalinata y llegue frente a ella. Tumbada en un lecho de mármol adornado con piedras preciosas se encontraba profundamente dormida Khauntea. Vestía una especie de vestido blanco. Su piel parecía hecha de madera, su cuerpo era delgado y en su rostro había una sutil belleza pero sin duda lo más llamativo eran sus cabellos verdes que parecían ser una planta enredadera adornado con una corona de flores.

Me acerque a ella y coloque mi espada sobre su pecho tomándola con ambas manos.

-tal vez tú seas la única que no merezca este destino, pero si quiero que esto funcione debo hacérselo a todos. Por favor perdóname.- dije en un susurro.

Inmediatamente después hundí la espada con todas mis fuerzas en su pecho y dije:

- effusio maledictionem tenebris sigillum divinae (maldición de absorción oscura, sellado del poder divino)

Pude sentir como una inmensa fuerza comenzaba a “subir” por la espada, las runas en la hoja brillaron en un intenso color verde, al igual que la joya que estaba en la base de la hoja. Sentía que sería despedido de un momento a otro, pero soporte y no deje de sostener la espada. Luego de un intenso minuto aquella fuerza seso.

Respire hondo. Esto ya había terminado. Mire el cuerpo de Khauntea y retire la espada. Fue en ese momento en el que ella abrió los ojos. No pude evitar dar un pequeño salto por el susto. Ella me miro fijamente y yo a ella. Sus ojos cafés no parecían molestos, si no, más bien tristes. Movió sus labios tratando de decir algo. No tengo idea de lo que haya sido, pero después de eso, ella se convirtió en polvo y un fuerte viento lo esparció por el lugar. El cielo se torno gris y un gran rugido se dejo escuchar, el suelo se sacudió de forma terrible. Tal parece que aquella parte del plano celestial colapsaría al haber muerto su dios, tal y como le lo había dicho Zôberck hace tiempo. Me apresure a salir de ahí. Corrí hacia la puerta a la que había llegado, pase que tuve algunas dificultades logre hacerlo a tiempo. Sin embargo estaba cerrada. Aunque no era gran sorpresa, de todas formas me apresure y la toque con la punta de mi arma. La puerta reacciono al poder divino que residía en mi espada y se abrió. De inmediato la atravesé.

Después de unos cuantos segundos de viaje llegue de regreso al portal de la iglesia en el templo de Terragar. Tenía que reunirme con Dasha pronto por lo que me encamine hacia la salida, sin embargo y para mi sorpresa una gran cantidad de caballeros entraron al lugar. Eran más de veinte, y me rodearon rápidamente. Mire de un lado a otro buscando una salida, no la había.

“perfecto” pensé.

-Justo lo que me temía. Eres tú.- Dijo uno de los caballeros más veteranos, al parecer el líder.

No dije nada solo lo observe y apreté mi espada. Acababa de derrotar a cientos de ángeles y a dos fuertes arcángeles, era imposible que perdiera contra simples caballeros del oráculo.
-Lo has hecho ¿no es cierto? Lograste tu objetivo. De lo contrario no estarías aquí- dijo el caballero.

Dibuje una sonrisa burlona en mi rostro y lo mire a los ojos.

-Así es. La he asesinado, junto con todos sus ángeles. – Dije – He matado a uno de los dioses mayores, por eso estoy de buen humor, así que ustedes caballeros que no tienen ninguna posibilidad contra mi retírense, les dejare vivir un por un tiempo más si lo hacen.

-Es cierto que no tenemos posibilidades contra ti, pero aun así no nos apartaremos- dijo el caballero y desenvaino su espada.

Tras ese acto el resto de los caballeros hicieron lo mismo y se dispusieron a atacar.

Levante mi espada y me puse en guardia, de pronto sentí un gran dolor en todo el cuerpo y la sensación de que algo me empapaba. Mire hacia mi
torso, mis heridas se habían vuelto abrir y sangraba a chorros. ¿Qué rayos había pasado?, al parecer los caballeros se preguntaban lo mismo, pero después de un momento decidieron que lo mejor era olvidarlo y atacar. Y así lo hicieron. Caí de rodillas con mi espada mientras ellos se abalanzaban hacia mí, al parecer tendría que hacer eso de nuevo. Concentre mi energía alrededor de mi cuerpo y la detone. Hubo una fuerte explosión alrededor de mi. Los caballeros habían salido despedidos ha todas partes, algunas partes de las paredes habían sido derribadas, así como partes del techo habían caído. Aunque la explosión no fue tan fuerte como me lo imagine que seria, si fue efectiva. Caí al piso de la iglesia y mi visión comenzaba a volverse borrosa, pronto estuve por segunda vez sobe un charco de mi propia sangre.

Hubo una nueva explosión, esta provenía de la parte de donde se encontraba el altar. Hice uso de todas mis fuerzas restantes para voltear a ver de quien se trataba. Pude distinguir dos siluetas saliendo de entre la nube de polvo que la explosión había causado. Al verme corrieron hacia a mí e inmediatamente comenzaron a curarme, no paraban de hablarme, ni siquiera en un momento como este se podían callar, pero gracias a eso supe quienes eran. Luche por no caer inconsciente, pero estaba demasiado débil, mí visión se volvía cada vez mas borrosa y mí sentido del oído parecía apagarse, poco a poco todo se volvió oscuridad y silencio.


Espero que estos tres capítulos hayan sido de su agrado. No les hice muchos cambios como a los primeros, solo me limite a corregir tanto como pude la ortografía.

Luego les traeré la primera parte de la nueva saga, por el momento esto es todo.

Hasta luego.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por EnRoKe el Sáb Abr 07, 2012 4:10 pm

Wow, buenas batallas se dan en La caida de los Dioses
He leido todo de sopeton y todavia no encuentro las palabras para expresar qe esta historia esta muuuy buena,, La descricion de la imagen de la diosa en el altar ha sido perfecta
Bueno, ademas tengo algunas cosas q decir
Primero es que de pronto se me hacia pesada la lectura de esos parrafos grandes de mas de 20 reglones (tal vez porq soi un flojonaso xD)
Y segundo, cuidado con unas cosas ortograficas=
- encontre algunos por qué sin tilde,
- algunos sí de afirmacion sin tilde (recuerda q solo el si de condicionalidad no llevan tilde)
- Varios "haría" sin "h" y sin tilde
- "Me coloque las zapatillas y ate sus cordones, me pare frente al espejo y me peine" ojo con los tildes en los verbos conjugados en pasado en esta frase
Bueno son detalles de ortografia pero pueden servir de pronto Wink
Espero la continuacion! SALUDOS!

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EnRoKe
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Jue Abr 26, 2012 11:45 pm

Gracias por leer y sobre todo por comentar.

Ya me haré con el tiempo para corregir los errores que me señalas EnRoKe.

Por le momento ne tengo mucho que decir, he continuado la historia en mi libreta aunque de forma un tanto pausada dándome tiempo para escribir algunos relatos, pero no les diré mucho de ello aun. Así que por el momento les dejo 3 capítulos mas.

Cap. 11 Sueño:





El olor a sangre y azufre penetraba en mi nariz. El color rojo que había en el cielo era casi tan intenso como el de la sangre derramada que había bajo mis pies. Mire a mí alrededor encontrando los cuerpos inertes de diferentes criaturas, pero más allá de eso me encontraba en un sitio desértico cuyo suelo árido estaba siendo humedecido por la sangre derramada. Mire mi cuerpo, al parecer estaba cubierto por una armadura plateada extrañamente ceñida al cuerpo, sin embargo lo más impresionante eran los guantes que cubrían mis manos, pues hacia que parecieran garras afiladas. Pose la vista en mí espada, que se encontraba clavada en el suelo a un lado mío, espectacular como siempre, con la empuñadura dorada forrada con un cuero negro, aquel ovalo de oro que tenía en su centro un zafiro que hacía tiempo fue remplazado por una esmeralda y del cual salía la hoja del arma hecha de una amalgama de plata con runas en lenguaje demoniaco a lo largo de la hoja. Tome la empuñadura de la espada y la saque de la suelo, casi al instante escuche gritos guerra a mis espaldas. Me gire solo para encontrarme con una gran cantidad de seres corriendo armados hacia mí. Y sin siquiera pensarlo, corrí hacia ellos. Embestí con todas mi fuerza y avance entre ellos, haciendo probar el filo de mi espada a todo aquel que tenia frente a mí, no tengo idea de cuantos eran, pero ninguno pudo hacerme daño, en cambio yo, solo valiéndome de mi espada, acabe con todos. Alce me vista una vez más, me encontraba en la base de una gran colina, camine a través del mar de sangre que había hecho y comencé a subir por ella.

Me emboscaron un par de veces durante mi acenso, sin embargo a todos y a cada uno el recibí con mi espada por delante, no tarde mucho en llegar a la cima y al ver lo que se encontraba del otro lado una grata sensación recorrió mi cuerpo. Un ejército, aun mas grande que el que había derrotado hace unos pocos instantes, estaba allí abajo en formación, mirándome. Alcé mi espada al aire y todos y cada uno de los miembros de aquel ejército grito emocionado, poco después comenzaron a corear un nombre. “Sammeth”, era lo único que podía entender de aquello que gritaban. No obstante no me importaba ese detalle, ese era mi ejército, mi gran ejército. Una ambiciosa y maligna sonrisa se dibujo en mi rosto, realmente estaba complacido. Inesperadamente ocurrió un gran destello en el cielo, el cual me obligo a cerrar los ojos.

Al abrir los ojos lo primero que vi fue el techo de una habitación, mire hacia mi derecha y me encontré con una ventana abierta por la cual se colaba la luz del sol hasta llegar a mí.

Había sido un sueño. No vestía ninguna armadura plateada, no me encontraba en lo alto de una colina con un gran ejército a mis pies. Solo había sido un sueño.

Trate de sentarme sobre la cama en la que me encontraba, pero al hacerlo un terrible dolor se apodero de mi cuerpo. Desistí de la idea y retire las sabanas de mi cuerpo. Lo que encontré me dejo anonadado. Tenía el torso completamente cubierto por vendas al igual que el brazo izquierdo. Me pregunte qué había pasado, no tarde mucho en recordar las heridas que me habían infligido los arcángeles que me encontré en el plano celestial, sin embargo creía que mis habilidades me habían curado, ¿Cómo era que se me habían abierto al regresar a este plano?, mas importante era como había llegado a este lugar, para nada parecía una prisión. Me encontraba en una habitación pequeña en la que solo había una cama junto a la ventana, un ropero, un perchero y un escritorio con su silla. Aunque Dasha estaba en templo era imposible que ella hubiera podido sacarme de ahí sin ser capturados, alguien más me había sacado y traído hasta aquí.

La puerta se abrió repentinamente y por ella entro justamente Dasha quien al verme despierto sonrío y corrió hacia donde estaba. Apenas y llego al borde de la cama se hecho sobre en lo que parecía ser una especie de abrazo el cual me causo dolor.

-¡Oh, Dante por fin despiertas! Estaba tan preocupada, cuando te encontramos sangrabas demasiado, creí que morirías desangrado, pero pudimos parar la hemorragia, sin embargo no despertabas y no estábamos seguros siquiera si algún día lo harías, es un alivio que por fin lo hayas hecho, de verdad Dante me alegro mucho de que estés por fin despierto.- Dijo casi al borde del llanto.

-Da…Dasha-Dije débilmente.

-¿Sí?

-¿Po…podrías qui… quitarte de… en…cima?

Apenas y termine de decir eso y la alquimista pareció recordar el estado en el que me encontraba por lo que se quito tan rápido como pudo de encima de mi… desafortunadamente para mi dicho movimiento rápido me lastimo un poco.

-Lo siento mucho Dante, me olvide por completo de tus heridas. – Se disculpo mientras se arrodillaba al lado de la cama para estar a la misma altura que yo.- ¿aun te duelen? No es de extrañarse fueron heridas profundas, realmente graves, por no decir mortales, fue una suerte que te encontráramos justo a tiempo, de lo contrario hubieras muerto, aunque creí que por ser quien eres tus heridas ya no significarían nada para cuando despertaras y eso que has permanecido dormido cerca de una semana y media.- Agregó.

-¿He estado dormido por más de una semana? – Pregunte extrañado.

-Si, desde…. – Contesto

-Espera – dije interrumpiéndola – ¿En dónde estamos?, no, más importante quien me trago aquí. Sé que tu sola no hubieras podido, además hace un momento dijiste cosas como “te encontramos”, “pudimos” y “estábamos”, palabras en plural, ¿tú y quien más?

- Y tu ángel guardián- Respondió.

-¿Mí ángel guardián?- Inquirí.

- Es decir yo- se escucho decir desde la puerta.

Tanto Dasha como yo volteamos hacia la entrada de la habitación y vimos a Ikaros recargado en el marco de la puerta con un aspecto ligeramente débil y enfermizo.

-¿Tú?- Dije.

-Por su puesto, después de todo ¿Qué sería mejor que un ángel caído para ser el ángel guardián del carnifixis deus? –Respondió.

-¿Cómo es que lo hiciste?-Le pregunte.

-Sabia que rechazarías que te acompañara, así que después partí a Terragar un día después que ustedes. Aunque no entiendo cómo es que llegué yo primero que ustedes, pero no importa, desde que llegaron estuve cubriendo sus espaldas, después de todo Zôberck me ha ordenado protegerte y sabiendo lo valiosa que es Dasha para él también estuve cubriéndola.- Dijo Ikaros.

Luego de escuchar que llego antes que nosotros unos cuantos recuerdos de unas desafortunadas situaciones en la que Dasha me envolvió se pasearon por mi mente.

-Después de que tú me dejaras Ikaros apareció ante mí y me protegió hasta que tu volviste, sin embargo una gran cantidad de caballeros había entrado en la iglesia, por lo que temíamos que regresaras demasiado débil como para combatirlos, por lo que planeamos como sacarte de ahí, pusimos algo de arcilla en la parte de atrás de la iglesia, aunque hubo una explosión antes de la que íbamos a causar… luego de que detonamos la arcilla te encontramos tirado en un charco de sangre por lo que Ikaros….- dijo Dasha pero sin concluir.

-¿Ikaros qué? – pregunte temiendo que la respuesta fuera algo como lo que Zôberck con Ikaros cuando el ángel caído había perdido todo el poder demoniaco que poseía.

-Veras Dante- Dijo Ikaros – Entre las habilidades de los ángeles esta lo que los humanos llaman “tele trasportación”, a pesar de que no recuerdo todo sobre mí, aun poseo un par de habilidades y esa es una, obviamente se necesita una buena cantidad de energía para hacerla, por lo que ya te imaginaras que me pasa cuando la realizo, es por eso que solo puedo hacerla una sola vez.

-Así que básicamente nos tele trasportaste junto contigo hasta aquí, y esa es la razón por la que estas hecho mierda. – Hable.

-Si- Se limito a decir el caído.

Luego de esa conversación Dasha e Ikaros se retiraron de la habitación a hacer las cosas que tenían que hacer, aunque más tarde regresaría Dasha para darme de comer.

-Dante- dijo la chica.

-¿Qué quieres?

-Haz estado durmiendo por más de una semana, en la cual no se ha hablado de otra cosa que no sea lo que ocurrió, aunque el oráculo supo encubrir lo sucedido para que no hubiera pánico entre las personas por tu aparición… hubo muchas víctimas inocentes durante el ataque. Aunque la mayoría de las personas que murieron no lo hicieron por las explosione, si lo hicieron algunas y no puedo evitar sentirme un poco culpable por eso ya que yo fabrique esa arcilla y tu las detonaste, ¿Cómo te hace sentir eso? – dijo La pelirroja en tono serio y triste.

Baje mi mirada, poco después cerré los ojos. La idea de tener que tomar la vida de gente inocente no era algo que me agradara, sin embargo hacía tiempo que había comprendido que sin importar la manera en la que lo hiciera, siempre habría alguien que sufriría o moriría por mi culpa, como los niños de aquel orfanato, como los peregrinos del templo de Terragar, siempre habría alguien, y lo único que podía hacer era procurar que fuese el menor número de inocentes posibles y aceptar que eso pasaría.

-Siempre habrá gente que sufra, siempre habrá gente que muera, hay que aceptar eso, tuve que aceptar eso, por la que ya no importa.- le respondí.

-Pero Dante…

-De todas formas- la interrumpí – seré más cuidadoso y procurare de no involucrar demasiados inocentes la próxima vez- Dije y con cuidado me gire sobre uno de mis costados y fingí que iba a dormir hasta que escuche a la chica salir.

Más tarde Ikaros regreso a mi habitación, tomo el asiento del escritorio y lo acerco a la cama sentándose en el. Me gire y nuestras miradas se toparon, aunque su mirada se veía más cansada que relajada, aun parecía expresar un cierto aire de relajación.

-¿Qué quieres? – Le pregunte.

- No seas tan grosero, he notado desde la mañana que tienes ciertas dudas en la cabeza, tal vez yo pueda resolver algunas.- me contesto.

-Cuando pelee en plano celeste unos arcángeles me hicieron las heridas de mi cuerpo, sin embargo, mis heridas se cerraron al poco tiempo gracias a mis habilidades, pero cuando volví aquí, apenas hice un mínimo esfuerzo se me abrieron ¿Por qué fue eso? ¿Qué no se me habían sanado?

-Como sabrás, la medida de tus poderes se ajustan al plano en el que te encuentras, siendo en el plano humano el plano donde tus poderes se encuentran en menor medida, según mis calculo tus habilidades en este plano son aproximadamente del cuarenta por ciento, si tratas de forzar tus habilidades mas de eso causaras daños y distorsiones espacio temporales.

>>Si no me equivoco tus habilidades en el plano demoniaco apenas superan el ochenta por ciento de su poder real, mientras que en el plano celeste tus habilidades se encuentran cerca del cien por ciento. Es debido a eso que tu capacidad de recuperación es tan diferente en los diferentes planos, al estar en el plano celeste tus habilidades de sanación estaban al cien por ciento, por lo que tus heridas se regeneraron rápido, sin embargo las heridas aun no estaban curadas totalmente, por lo que cuando regresaste al humano el proceso de sanación de tu cuerpo se ralentizo drásticamente debido al reajuste de la capacidad de tus habilidades, lo cual afecto al tejido que ya había sido curado, es decir tus órganos sanados aun estaban frágiles cuando volviste por lo que apenas soportan el cambio de plano, además de que el hecho que hayas realizado un esfuerzo, eso fue la gota que derramo el vaso, por lo que tus heridas se abrieron completamente.

Dante las heridas que tengas en el plano celeste solo serán sanadas completamente en ese plano, cuando regreses a este, se abrirán de nuevo, así que procura no ser herido demasiado, o tener a alguien que cubra tu regreso a este plano.


Me quede en silencio, una pequeña corriente de aire entro por la ventana y me golpeo en la cara, mire a través de la ventana, la luz del sol se veía cada vez más tenue, no en mucho tiempo el sol se pondría.

-¿Qué lugar es este?- pregunte.

-Ferravíl.

- Aquí se encuentra el templo del proveedor Cyric. – Comenté.

-Ni siquiera lo pienses, aun necesitas al menos un par de días más para recuperarte completamente, además el oráculo te busca desesperada-mente, tendremos que darle algunas pistas falsas antes de que hagamos cualquier movimiento.

-lo sé.


Durante el resto de la tarde no paso nada relevante, Dasha regreso a mi habitación al cabo de unas horas trayéndome la cena, como de costumbre ella comenzó a hablarme de diferentes cosas a las cuales no preste ninguna atención, realmente no valía la pena oír lo que decía, pues no decía nada, además de eso estaba cenando, y como ya se lo había dicho antes, “como, no existo”.

A la mañana siguiente desperté después de haber tenido el mismo sueño que la noche anterior, lo cual me hizo preguntarme si ese sueño significaba algo, tras pensar una y otra vez en lo que mí subconsciente trataba de decirme, llegue a una conclusión que no me agradaba para nada: Que necesitaba ayuda. Los dioses no solo tenían un vasto ejercito de ángeles y arcángeles, también contaban con sus caballeros del oráculo y aunque ninguno de los dos ejércitos me podía dar gran competencia estando totalmente sano, si me acorralaban herido como lo hicieron en Terragar estaría en graves problemas. Necesitaba de un “ejercito” que se encargara de los caballeros del oráculo y cubriera mi regreso. Sin embargo, esta es mi guerra y quiero involucrar a nadie más.
La puerta de la habitación se abrió y por ella entro con un paso firme el emperador del plano demoniaco. Su mirada fría y agresiva se topo con la mía, nos sostuvimos la vista el uno al otro, para antes que me diera cuenta ya estaba disputando un duelo de miradas con él. No tenía tiempo para estas estupideces.

-¿Qué es lo que quieres? – Pregunte a pesar de que conocía la respuesta.

- Tú lo sabes muy bien.

- ¿Por qué he de entregarte el poder de Khauntea?

- Ese fue el trato, yo te ayudo a matar a los dioses y tú nos entregaras los poderes.

-No me ayudaste.

-Si que lo hice. Yo fui quien te dio esa arma con la que puedes matar a los dioses, yo fui quien envió a Ikaros en tu ayuda y fui yo quien evito que murieras.

-Es un poder muy grande para que tú lo tengas.

-Yo no lo tendré- dijo el demonio.

Lo mire un poco sorprendido por lo que había dicho.

-¿Ah no? – dije.

-No. Iremos al plano demoniaco y se lo daremos a alguien más.

"Cap. 12 El demonio de la destruccion":




Han pasado un par de días desde la última vez que vi a Zôberck, mis heridas han sanado completamente, ya podía volver a moverme como antes.

Lamentablemente no me encontraba en el lugar que me gustaría: En el templo de Cyric el proveedor, reconociendo el lugar y trazando el plan para el siguiente ataque. Sin embargo, no era así, me encontraba rodeador por una extensa planicie desértica cuyo árido y quebradizo suelo se convertía poco a poco en polvo tras cada paso que daba sobre él. Siendo este lugar no otro, más que el plano demoniaco. El color rojizo del cielo de este plano se extendía tanto hacia el este donde se encontraba el bosque muerto de Marak, incluso más allá de las montañas malditas de Nazgir, (que eran visibles desde donde yo me encontraba y a su vez me traían viejos recuerdos que preferiría por ahora no mencionar), como hacia el oeste, llegando hasta el pestilente pantano de Kasmus. Hacia el sur la desértica planicie se extendía hasta llegar al cinturón de fuego, una zona repleta de volcanes y ríos de lava cuyo nombre es demasiado difícil de pronunciar. Por el contrario, hacia el norte se encontraba el gran desfiladero de Melmesstein, en cuyo fondo se encuentra el poblado más grande e importante de los demonios: Helligas.

A pesar de que prácticamente crecí aquí, no era un lugar al que pudiera llamar hogar o algo parecido, al contrario, en este lugar había pasado por terribles experiencias, algunas de ellas me provocaron pesadillas.

Un vórtice se abrió detrás de mí, siendo lo suficientemente grande como para que alguien saliera de él. Y así fue. Poco a poco fue ingresando en el plano mostrando su gran tamaño. La parte inferior de su cuerpo, pese tener una especie de pelaje azulado no dejaba duda alguna sobre que era idéntica a las patas traseras de un león, un par de brazos largos que terminaban en algo más parecido a unas garras que a unas manos se conectaban a un torso humano grande y musculoso que se veía como si estuviera bronceado, la cabeza un tanto cuadrada de aquel ser poseía una facciones gruesas y un tanto bruscas produciendo una expresión de enfado. Sobre su frente brotaban un par de cuernos curveados que terminaban con la punta hacia el frente, mientras que a su espalda de desplegaban tres pares de aterradoras alas de murciélago y una cola de reptil llena de púas. No se trataba de nadie más que del emperador demoniaco: Zôberck.

Lo mire con atención de arriba hacia abajo y viceversa, pose mi mirada en sus ojos, aquellos ojos que despedían una mirada tan fría que podían hacer que cualquier ser sintiera un miedo y una profunda desesperación en su interior. A cualquiera, excepto a mí. Después de tantos años, ya me había acostumbrado a esa mirada, algo que incluso muy pocos demonios han hecho.

-Ya era hora de que llegaras. – Dije - ¿Dónde diablos te habías metido? No te había visto desde hace dos días, por lo que tuve que abrir el portal por mi mismo – Agregué.

-Tuve que deshacerme de una molestia que comenzó a seguirme desde esa vez. Además, si te enseñe a abrir el portal al mundo demoníaco fue para que no necesitaras de mi para venir. – Respondió el demonio con una gruesa y gutural voz.

-Por alguna razón no te creo nada – Comenté.

-Eso me tiene sin cuidado. – Dijo Zôberck.

-Y bien, ¿A quién se supone que le entregare el poder de Khauntea?- Inquirí.

-Aún no lo sé. Justo después de que te hiciste con el poder de Khauntea vine al plano demoniaco y organice un torneo, hoy es el combate final, así que le entregaras el poder de la diosa a quien sea que gane.

-¿Estas bromeando verdad?

- ¿Alguna vez lo he hecho?

- ¡Eso es estúpido! Este poder no puede estar en las manos de cualquiera, mucho menos tratándose de un demonio, además ¿Qué no se suponía que los demonios no se sometían los unos a los otros mediante la dominación y la fuerza?

-Normalmente es así, pero también están en su derecho de arreglar las diferencias de la forma en las que más lo quieran, si eso es un combate o no, yo no puedo prohibírselos. Dado que estamos hablando del poder de Khauntea, muchos demonios los querrán para sí, por lo que prácticamente todos los demonios interesados en ese poder harán lo que sea para poseerlo y sé muy bien que ese lo que sea puede terminar en una pelea campal en toda Helligas.

Mire a Zôberck por unos segundos, él tenía razón, siendo algo tan grande todos los demonios querrían poseerlo por lo que dárselo simplemente a uno desencadenaría un gran caos.

-Ya entiendo- Dije - Para evitar el caos que pueda producir una pelea campal por poseer el poder de Khauntea, ha creado un torneo y así mantenerlo todo bajo control.

-Así es. Sin embargo, muy probablemente torneo solo nos dirá quién es más fuerte que quien, no nos dará realmente a alguien digno de poseer ese poder.

Mire a Zôberck con atención, la manera en la que había dicho eso ultimo era un tanto peculiar, no me tomo ningún esfuerzo descubrir que era lo que Zôberck quería que hiciera si el ganador del torneo no parecía lo suficientemente digno, por lo que moví la cabeza de forma afirmativa mostrándome de acuerdo con lo que me había dicho.

Comenzamos a movernos, en dirección del desfiladero de Melmesstein, aunque desde luego nuestro verdadero destino era la ciudad que se encontraba en el fondo de ese lugar.

Durante la caminata a través de la árida y solitaria planicie no pude evitar recordar la primera vez que llegue a este lugar. Fue justo después de mi “muerte”.

Había caído de rodillas sobre duro suelo, seguía sujetándome el pecho con ambas manos, el dolor que me había sido producido por la muerte de mi doble aun no cesaba.de pronto sentí un fuerte mareo, seguido por una gigantesca sensación de nauseas, dirigí mi cara hacia el suelo y vomite. Me mantuve en cuatro patas a causa del dolor y del mareo, y no fue hasta que cesaron que levante mi mirada topándome con una extensa y árida planicie con apenas algunas plantas muertas. Gire mi vista hacia mi derecha y me tope con unas patas de león azules, ese era Zôberck en su verdadera forma. Mire hacia el lado opuesto y encontré unas patas de reptil, de un color musgoso, de tras de ellas podía ver la cola de lo que podría ser un cocodrilo, alce mi mirada poco a poco y fui descubriendo que aquel ser tenía un torso un poco más delgado que el de Zôberck y que estaba a dos tonalidades, amarillento en el centro y a los lados mantenía ese mismo color musgoso, sus brazos terminaban en gruesas y grandes garras, llegando apenas un poco mas debajo de su cintura, su cara era afilada y mantenía las mismas tonalidades que su abdomen, aunque lo más llamativo en el eran sus dos cuernos rectos que brotaban de su frente. No me costó mucho trabajo reconocer a aquel demonio como el demonio que había creado a mi copia, sin embargo no podía recordar su nombre.

-Bienvenido al plano demoniaco, carnifixis deus. – Escuche decir a ese demonio.

-No hay tiempo para bienvenidas Efemer. – Dijo Zôberck – Dante, ponte en pie y síguenos. – Concluyo.

Trate de incorporarme de la forma más rápida que podía, no obstante el mareo aun persistía por lo que fui a dar al suelo de nuevo.

-No te preocupes, los mareos y la sensación de que estas al borde de la muerte son algo completamente normal cuando viajas entre planos cuando no sabes ajustar tu energía. – Me dijo Efemer.

Volví a tratar de incorporarme, esta vez más despacio, cuando pude ponerme de pie me tambalee de un lado a otro por unos segundos, pero al final pude mantener el equilibrio.

No tengo idea de cuánto tiempo estuve caminando detrás de los demonios, pero al final de lo que me parecieron unas largas horas llegamos al borde de un desfiladero, mire un poco maravillado su fondo, en el había casas de adobe, las grietas y cuevas de las paredes del desfiladero parecían haber sido modificadas para servir de vivienda. Hacia el fondo, donde las paredes del desfiladero se unían se encontraba tallado en piedra algo parecido a un castillo.

Bajamos por una zigzagueante vereda, cuando llegamos al fondo comenzamos a caminar hacia el castillo. Los demonios de los alrededores, quienes eran de diferentes formas, colores y tamaños, volteaban a vernos al pasar, algunos con curiosidad, otros sorprendidos y unos más como si estuvieran molestos. Al principio pensé que se trataba por que Zôberck estaba entre ellos, pero descarte esa idea cuando pensé que sería demasiado extraño para ellos ver a un humano caminando tranquilamente al lado del emperador demoniaco.

Llegamos al castillo y tras subir unas cuantas escaleras y cruzar algunos pasillos entramos a una habitación que estaba apenas iluminada por unas cuantas antorchas, en ella podía sentir la presencia de al menos otros siete demonios.

-He aquí al mayor temor de los dioses, el ser que nos dará lo que desde hace eones hemos estado buscando. Les presento al carnifixis deus. – Dijo Zôberck.

-¿Estas bromeando verdad? – Dijo una voz aguda y terrorífica. – Es solo un crío humano, ¿Cómo es que estas tan seguro de que una basura como él es el carnifixis deus?

-Eso es algo que no incumbe Zerstören, si te digo que este niño es el carnifixis deus, es porque este niño es el carnifixis deus. ¿O acaso estas dudando de mi?

-Por supuesto que no emperador, pero creo que…

Una corriente de viento provocada por un rápido movimiento de Zôberck impidió que el demonio continuara hablando.

-¿Dudas o no dudas de mi? No te andes con rodeos solo dilo.- dijo el emperador.

Una figura delgada salió de entre las sombras, su cuerpo parecía estar repleto de escamas de un amarillo pálido, tenia patas de cabra por piernas, largos y finos brazos que terminaban en garras de águila, su torso delgado era completamente diferente al de Zôberck, mientras que su cabeza parecía un huevo invertido, sus ojos negros y rojos reflejaban odio y rencor. De su frente brotaban dos grandes cuernos que se curveaban hacia arriba mientras que a su espalda tenia, al igual que Zôberck tres pares de alas de murciélago y una cola de reptil.

-Si, dudo de ti y de tú juicio.- Respondió el demonio.

-Lárgate, no necesito a mí lado a quienes dudan de mi palabra.- Dijo Zôberck bastante irritado – Lo mismo va para los demás, quien dude de que este niño sea el carnifixis deus salga de esta habitación.

Nadie más que el demonio Zerstören se movió. Cuando paso al lado de Zôberck puede escuchar como este le decía, en voz bajo un “luego arreglare cuentas contigo”.

El resto de ese día no se trato de otra cosa más que de mi adiestramiento.

Volviendo a mi presente, ahora Zôberck y yo nos encontrábamos en medio de Helligas la cual lucia deshabitada, he de suponerse que la mayoría de los demonios, si no es que todos se encontraban en la arena de combates. Nos dirigimos a una de las cuevas de las paredes del desfiladero, entramos en ella y bajamos varios metros hasta llegar a una gigantesca cámara dentro de la pared de la ladera. Aquella cámara subterránea había sido modificada de forma en la que se pudiera tener un espacio óptimo para luchar y tener espectadores alrededor. Cuando llegamos el combate final ya había terminado, en el centro de la arena se encontraba un en el suelo al cual no podía reconocer, y de pie junto a él se encontraba Zerstören, con sus patas de cabra firmemente posadas en el suelo, y sus garras de águila alzadas y una expresión de arrogancia y soberbia en el rostro.

Internamente me preguntaba por qué de todos los demonios, tenía que ser él quien ganase. Ahora tendría que hacer eso.
Entre los vítores de los demonios, bajamos hasta donde se encontraba Zerstören, este al vernos sonrío burlonamente.

-Felicidades por tu victoria Zerstören- Dijo el emperador.

-Ahorra tus palabras Zôberck, una vez que tenga el poder de Khauntea en mi dejare de ser el número dos y ocupare tu lugar.- dijo Zerstören.

El emperador demoniaco volteo a verme a mí, con una expresión de molestia en el rostro, la cual comprendí muy bien.

Tome el porta planos de mi hombro y saque la espada de su interior. La puse frente a mí, y Zerstören la miro maravillado. Apunte la punta hacia el suelo, el demonio de la destrucción siguió el movimiento de la espada con sus ojos, poco después me la hundí en el abdomen. Los ojos de Zerstören se abrieron de par en par por la sorpresa.

-Transferir poder, sellar- dije y pude sentir como una gran cantidad de energía entraba en mi cuerpo.

El demonio volteo a ver a Zôberck y dijo totalmente molesto:

-¿Qué significa esto Zôberck? ¿Es así cumples tu palabra? ¿Acaso no dijiste que el vencedor del torneo tendría la oportunidad de poseer los poderes de Khauntea? ¿Por qué él ha hecho eso?

- Tú ya lo ha dicho Zerstören, dije que tendría la oportunidad de poseerlos, no que los poseería. Quien decidiría si los poseería o no ese seria quién peleo por ellos, es decir, Dante: El carnifixis deus.- Contesto el emperador

-Zerstören, sinceramente ¿Qué te hace pensar que te daré el poder de Khauntea cuando no eres digno de poseerlo? – Dije y la mirada llena de ira del demonio se poso sobre mí. – solo porque ganaste un estúpido torneo realmente creías que sería tuyo tal poder, no bromes que hayas sido el participante mas fuerte no significa que seas el más digno de poseer tales poderes- concluí y retire la espada de mi abdomen la cual para mi sorpresa no estaba manchada de sangre

-Tu maldito bastardo asqueroso humano – me dijo Zerstören iracundo y avanzo hacia a mí.

Pronto adopte una posición que a simple vista parecía un tanto retadora, pues solo sostenía la espada horizontalmente hacia él, sin embargo a mis espaldas formaba una esfera de energía en mi mano izquierda.

Zerstören salto hacia ha mí y yo lo espere para contraatacarlo, sin embargo las ondas sonoras del feroz rugido de Zôberck le golpearon primero mandándolo hacia atrás y haciendo que diera varios giros en el suelo.

-Suficiente Zerstören. El carnifixis deus ya hizo su juicio y no fuiste lo suficientemente digno para poseer el poder de Khauntea, además el se ha sellado ese poder en su interior, así que resígnate

-Una basura como tú nunca podrá poseer el poder de un dios- Le dije al demonio de la destrucción.

Zerstören aferro sus garras al suelo tratando de contener su odio.

-Escuchadme bien demonios- Dije casi gritando para que toda la arena pudiese escucharme - Yo y solo yo, seré quien decida si algunos de ustedes poseerá el poder de un dios, sin importar lo que Zôberck diga o haga, yo siempre tendré la última palabra.

"Cap. 13 Llegada anunciada":




La lluvia golpeaba de forma violenta a la ciudad de Ferravíl. Las nubes grises se extendían por todo el horizonte, tapizando el cielo sin dar señal de que pronto cesaría la lluvia, o que por lo menos avanzarían hacia otra región.

El panorama de la ciudad, lo vieras por donde lo vieras, era triste y desalentador. Tal y como yo me siento. No había ni una sola persona en las calles bajo la lluvia, y para ser sinceros solo a un loco se le ocurriría salir con esta feroz lluvia torrencial... tal vez sea por eso que estoy afuera en la azotea de la casa de tres pisos en la que por ahora me hospedo. Parado en medio de aquel lugar mirando hacia el turbio y grisáceo cielo mientras la lluvia arreciaba, no entendía por qué me sentía triste, simplemente este sentimiento de tristeza y vacío interior apareció en mi desde hace un par de días que regrese del plano demoniaco. No lo entienda, no podía hacerlo, por más que trataba de comprender que era eso que me faltaba, aquello que me hacía sentir tan triste tan vacio, tan desalentado…

Escuche las pisadas de alguien de tras de mí, era realmente inevitable oírlas dada la inmensa cantidad de agua que había en la azotea la cual chapoteaba con cada paso que se daba, sin embargo me sorprendió que fuera él quien me haya venido a buscar en lugar del fastidioso caído.

-A pesar de que he sellado los poderes de Khauntea en mi interior, no he podido hacer que pare de llover, ¿Por qué no puedo detener esta lluvia, Zôberck?- Dije.

-No lo sé, puede haber muchas explicaciones, tal vez no puedas usarlos de forma evidente al estar en este plano, ó puede que se deba porque en tu interior también reside la energía de Dârksammeth y ya que en si la energía de Khauntea, así como la de todos los dioses fue alguna vez suya, haya sido asimilada por esta, pero tampoco podemos descartar el hecho de que Khauntea había dividido sus poderes y puede que sea necesario que estén todos juntos para que despierte el verdadero poder, aunque también puede ser que más que obedecer a tu voluntad los poderes obedezcan a tus sentimientos y emociones, o mucho más simple, no sabes cómo hacer uso de ellos.- Respondió el demonio.

Me quede un momento en silencio, pensativo, si bien no podía asegurar la verdadera razón por la cual no podía usar los poderes de Khauntea cualquiera de las primicias que Zôberck había dicho era perfectamente válida, incluida la ultima, pese a que a mi orgullo no le hacía mucha gracia.

-Aunque realmente no sabemos por qué no puedas usarlos, es mejor así a que alguien más los tuviera y pudiera usarlos – Dijo Zôberck

Inmediatamente entendí a quien se refería por lo que gire mí cuerpo hacia él y dije:

-¿Por qué no me dejaste matarlo?, en ese estado no me hubiera tomado más de un minuto acabar con él.

-Quería evitar una muerte innecesaria, además de que tengo planes para él, y algunos más en los que lo necesito.

-Planos que estoy seguro que él no seguirá, al menos no si un beneficio o con alguna otra atención. Te arrepentirás de no haberme dejado matarle. – Concluí.

Después de nuestra pequeña conversación ambos entramos de nuevo a la casa completamente empapados, sin embargo Ikaros estaba al final de las escaleras con un par de toallas preparadas para nosotros, tanto Zôberck como yo tomamos una y después nos separamos, él se quedo con Ikaros mientras yo me dirigí a mí habitación mientras me secaba.

A pesar de que el lugar no era tan grande como la mansión en Grinthdol cada una de las cuatro habitaciones que había contaba con su propio baño. Por lo que al entrar en la mía no dude en quitarme la ropa mojada de encima dejándola rejada por el piso hasta llegar a la ducha donde tome un relajante y extra largo regaderazo con agua caliente.

Al salir de la ducha me dirigí hacia el armario mientras me secaba el cuerpo, tome lo que necesitaba para vestirme y así lo hice.
Ahora vestido con unos pantalones azules, una playera blanca de manga larga y un chaleco negro con una capucha, me dispuse a enfrentar mi próxima batalla, tal vez una de las más difíciles hasta el momento y es que no era otra cosa más que saciar el hambre que cargaba conmigo, después de todo como solían decir por ahí “Con el estomago vacío, no se rinde como es debido”.

A pesar de que el aroma a humedad aun se encontraba flotando en el aire, la mañana del día siguiente tenía como principal cualidad a destacar la intensa luz del sol que parecía bañar cada uno de los rincones da la ciudad al igual que lo hizo la lluvia de ayer.

Después de tomar el desayuno gourmet que Ikaros había hecho para todos salí a dar una vuelta por las calles de la ciudad acompañado no por Dasha, ni por Ikaros, mucho menos por Zôberck, si no por mí esplendida espada dentro del porta planos que le servía como funda. Así es, por sorprendente que parezca tenía lo que quedaba de esta mañana (y seguramente una muy buena parte de la tarde) para pasar un rato de convivencia conmigo mismo lo cual me parecía fabuloso, aunque he de admitir que me seguía dando algo de curiosidad lo que Dasha y Zôberck se traían entre manos cuando se encerraban en el despacho del demonio.

Pronto me puse a pensar que podrían estar haciendo, sin embargo agite mi cabeza de un lado a otro y me pregunte a mi mismo que era lo que estaba haciendo yo desperdiciando mi tiempo libre pensando en lo que están haciendo aquellos dos. Agite de nuevo mi cabeza de un lado a otro para librarme de cualquier residuo de curiosidad sobre el tema.

No tarde nada de tiempo en decidir qué hacer, me dirigí al mercado más cercano y compraría algunas cosas para comer ahí, sinceramente no entendía el por qué Ikaros había preparado tal desayuno, aun menos entendía la comida gourmet y a sus simpatizantes, me parecía tan poco satisfactoria. Si bien es cierto que el aspecto de las comidas se excelente y bastante apetecible, las porciones normalmente dejan mucho que desear, siendo tan pocas, ¡¿o es que realmente existe alguien que puede sentirse satisfecho después de comer solo tres cruasanes rellenos con apenas una tirita de jamón?! Está bien, si lo pensaba bien tal vez alguien con un desorden alimenticio como la anorexia podía sentirse satisfecha con comer solo uno o menos, pero yo no. Yo necesitaba comida de verdad, tanto en calidad como en cantidad.

En cuanto llegue al mercado una gran cantidad de olores llego a mi nariz, eran los olores de diferentes comidas que estaban siendo preparadas en ese momento, por lo que me di a la tarea de examinarlos. Si creen que entre en el primer lugar en el que había buena comida a un buen precio, debo decirles que no pueden estar más equivocados…o más bien eso me gustaría poder decir. La verdad es que fui comiendo de local en local probando diferentes platillos, mientras el dinero me alcanzaba (el cual no me hacía mucha falta gracias a Zôberck) después de comer cerca de seis platillos diferentes me sentía casi completamente lleno, afortunadamente había dejado un poco de espacio para el postre, por lo que me dirigí a un pequeño local donde vendían rebanadas de pastel casero, compre una y comencé a comerlo mientras caminaba.

De pronto un gran bullicio comenzó a gestarse, la gente en el mercado comenzaba hacerse hacia los lados, al parecer alguien había robado algo y los caballeros del oráculo lo perseguían. Pude ver como un niño se escabullía entre la gente corriendo tan rápido como sus piernas le permitían, no se necesitaba ser un genio para saber que él era el ladrón, sin embargo eso no era de mi incumbencia por lo que no le di importancia (sin mencionar el hecho de que no tenía pensado ayudar al oráculo en nada), el niño paso a mi lado jadeando, pero aun así no se detuvo, ¡vaya espíritu tiene ese chaval!, o quizás solo sea el temor al castigo que tendrá si logran atraparlo lo que le mantenía corriendo. Le seguí con la mirada hasta que lo perdí. Me dispuse a volver a mis asuntos, es decir, acabar con el pequeño gran pedazo de pastel que compre, sin embargo uno de los caballeros que corrían detrás del niño choco contra mi tirando mi pedazo de tarta al suelo.

-Hazte a un lado, idiota- Me dijo y me aparto con un brusco movimiento.

No debía haber hecho eso, no debió haberme dicho eso y definitivamente no debió haberse topado conmigo, ahora estaba cabreado.

Corrí detrás de ellos manteniendo una distancia apropiada, si bien podía darles alcance muy fácilmente no quería desatar una pequeña pelea en medio de mucha gente o terminaría hiriendo a inocentes. Después de correr recto durante varios metros dimos varias vueltas, primero a la izquierda, luego a la derecha da nuevo a la izquierda y después nuevamente a la derecha, al final terminaron por alcanzar al niño en una plaza que afortunadamente para mi estaba bastante solitaria.

Patee una piedra y con una puntería casi irreal le di en la cabeza a uno de los tres guardias, el dejo escapar un quejido por el golpe. Los guardias se olvidaron por un momento del niño (quien al parecer había tropezado) y voltearon a mirarme a mí.

-No se conque delito habrá nacido o haya cometido ese niño pero…

-Este mocoso, ha robado a varios mercaderes, además de que desafiado nuestra autoridad, por sus robos se ganara la amputación de una mano y por su actitud ante la autoridad recibirá unos azotes además de que pasara algún tiempo en prisión – proclamo el caballero interrumpiéndome - ¿Algún problema con eso forastero? – añadió en forma de reto.

Mi semblante cambio de inmediato, ya no estaba cabreado, ahora estaba completamente enfurecido.

Alcé mi mano izquierda hacia él y se llevo las manos a la garganta pues comenzaba a asfixiarse y ante la mirada perpleja de los demás caballeros y del propio niño lo hice flotar en el aire.

-¿Qué si tengo un problema? Vaya que lo tengo. Pero no tiene que ver con lo que piensan hacerse a ese chaval, si no con lo que hicieron, primero tiran mi postres justo cuando estaba a la mitad, después me llaman idiota y me apartan de un empujón, y después me interrumpes cuando estoy hablando. Realmente me han hecho enojar sabes. – dije y lo solté de mi agarre de gravedad arrogándolo contra los otros dos caballeros quienes fueron a dar al piso junto con él.

-¿Quién?... ¿que….que demonio eres tú?- dijo uno de ellos.

-¿Demonio?, No. Soy algo mucho peor- Conteste y sustraje mi espada del porta planos tan rápido que parecía que el arme se había materializado en mi mano.

Los caballeros se apresuraron por ponerse de pie pero tardaron demasiado, para cuando lo habían conseguido yo estaba tan cerca de ellos que pude dar tres golpes, uno a cada uno provocando una herida fatal. Los tres cayeron de nuevo y esta vez no se levantarían.

Guarde mi arma en el porta plano de nuevo y voltea a mirar al niño que me miraba con totalmente impresionado.

-¿Cuál es tu nombre? – le pregunte.

-Sebastián- respondió

-Sebastián ¿Qué?

-Solo Sebastián.

-será mejor que te andes con cuidado, solo Sebastián. – Dije y me dispuse a marcharme.

-¡Espera!- grito el niño.

Me detuve por un momento y lo mire sobre mi hombro.

-¿Eres tu verdad? Aquel por el que hemos estado esperando. El ángel había anunciado que tu llegada seria pronto.- Dijo.

-No sé de que estás hablando- Le conteste imaginando que creía que era algún tipo de ser divino.

-Pero es verdad, él dijo que tu estarías aquí, ¿O es que tú no eres el asesino de dioses?, el carnifixis deus.

Me quede pasmado.

Bueno eso es todo por el momento, espero que lo hayan disfrutado.

Como saben cualquier critica, comentario, sugerencia, insulto, amenaza de muerte es bien recibida.

Hasta luego.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por Izanagi el Lun Abr 30, 2012 10:13 pm

Ya habiendo leído tu historia en Ikagura (en especial los últimos capítulos) me asombra poder ver como tu forma de escritura fue mejorando desde los primeros que publicaste hasta donde quedamos en el anterior foro, y si bien se nota que corregiste varias cosas estoy seguro que habrás notado que lo último que escribiste tiene una calidad que excede con lo que había empezado.

Tienes mis más sinceras felicitaciones Yuske y sabes que tienes a este lector fiel (aunque un poco desaparecido) de tu historia, que espera pacientemente porque llegues a los capitulos actuales y así poder seguir matando la impaciencia de saber que continua....

Saludos: Izanagi
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Mar Mayo 08, 2012 8:32 pm

Acabo de hacerme un megamaratón de la caída para ponerme al corriente. Tengo el balero como una torta frita Razz

Había un par de cosas que no recordaba, como el cambio de color de ojos de Dante mientras enfrenta a los arcángeles.
Spoiler:
Si no me equivoco eso no volvió a ocurrir, al menos hasta donde quedó la historia en Ikaruga

Y creo que cambiaste la muerte de Kaunthea, bueno, al menos la parte en que dice aquellas palabras. La primera vez me había parecido sumamente importante y misterioso.

Por otra parte venía preguntándome en que momento era el extraño sueño del ejército. Me pregunto en que se desarrollará eso Very Happy

Y por último coincido con Izanagi. Sin desmerecer el trabajo empleado en estos capítulos, es notorio cómo fuiste mejorando al recordar los útlimos que pudimos leer.

Me mantendré al filo de mi asiento mientras aguardamos a llegar una vez más a aquellas alturas!

Un saludo!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Vie Mayo 18, 2012 3:49 pm

Gracias por sus comentarios.

Pues estamos de acuerdo en que he mejorado capitulo a capitulo Smile

El cambio muy poco sutil en las palabras de Khauntea se debe a que decidí revelarlas de otra forma, casi palabra a palabra. Casi.

sobre los ojos

Spoiler:
en efecto hasta donde llegue en ikaruga no le cambiaron de color los ojos nuevamente, pero volverán a cambiar y..... Very Happy no digo mas spoiler XD

Sobre el ejercito puedo decir que aun falta mucho, incluso en mis borradores.

Bien, ahora os dejo los siguientes dos capítulos de la historia, espero y los disfruten.

Capitulo 14.- Carnilis:



El camino de regreso me pareció de lo más largo, tal vez era debido a que estuve corriendo detrás de los caballeros a través de una buena cantidad de calles sin saber realmente por donde iba, o quizás se debía a la incomodidad que sentía al estar siendo seguido. Aquel pequeño crio de nombre Sebastián caminaba apenas unos pasos detrás de mí, tratando disimular torpemente que me seguía. Al parecer estaba totalmente convencido de que yo era el carnifixis deus, pese a que todo lo que hice cuando él lo dijo fue darle la espalda e irme de ese lugar, y lo peor era que él tenía razón. Pero no podía admitirlo frente a él.

Caminaba de frente, tratando de no voltear a verle, lo cual me resultaba bastante difícil ya que sus intentos para disimular su presencia eran en si patéticos, pero mucho más llamativo que eso era su aspecto, vestía unos pantalones viejos y raidos, una camisa café algo manchada, además de estar un poco sucio y tener su pelo bastante grisáceo y enmarañado, estaba un poco delgado, tal vez no sea un experto pero me parecía que sufría una ligera desnutrición. Sus ojos miel se toparon en diversas ocasiones con los míos, por lo que se apresuraba a hacer casi cualquier cosa para disimularlo.

Detuve un poco mí marcha sin que el niño se diera cuenta, ahora los dos estábamos él una al lado del otro, el pequeño crio volteo a ver de un lado hacia otro al darse cuenta de que me había perdido de vista.

-¿Por qué me estas siguiendo?- Dije y él se sobresalto.

El pequeño crio volteo a hacia donde me encontraba y respondió:

-No… no te estoy siguiendo, es solo que… es solo que yo también voy en aquella dirección, si, voy hacia allá, de regreso al mercado.

No le creí. Eso no era más que una obvia mentira.

-¡Oh! ¿En serio? – Dije con sarcasmo.

-Po…por supuesto.

-¿Y que se supone que harás ahí? ¿Volverás a robarles a los mercaderes?

-¡Yo no le robe nada a ningún mercader!- Se defendió el crio.

-¿A no? Entonces, ¿Por qué te perseguían esos caballeros?

-Por que les robe a ellos- Dijo en voz baja.

Mire al niño detenidamente. Ese mocoso le había robado a los caballeros, ¿Tan patéticos eran que hasta un niño podía robarles?
Suspire hondo y dije:

-Esta bien, continúa tu camino, pero más te vale que no te vuelva a ver.

-Pero carnifi….- Trato de replicar, sin embargo le tape la boca.

-No pronuncies ese nombre tan a la ligera, la gente se puede alterar, aun más con lo pasado en Terragar- Le dije.

Sebastián tomo mi mano con una de las suyas y me hizo retirarla de su boca para hablar.

-¿Entonces es cierto? ¿Realmente eres tú?- Pregunto.

-Jamás he dicho tal cosa- Respondí.

-Pero tampoco me lo has negado.

Un punto a su favor.

-¿Qué te hace pensar que lo soy?

-No cualquier persona puede hacer lo que tú hiciste allí atrás- Contesto.

Un punto más a su favor.

-Además, el ángel dijo que pronto estarías entre nosotros.

-¿Qué tipo de ángel anunciaría la llegada de un ser así? – Le pregunte e inmediatamente supe la respuesta - Olvídalo, no me contestes- Me apresure ha añadir. Sabía perfectamente que tipo de ángel lo haría.

Seguimos caminando hasta el mercado, una vez ahí le perdí de vista. Por lo que creí que por fin me dejaría en paz. No estuve más equivocado. A penas y salí del mercado en dirección a la casa volví a notar su presencia detrás de mí. Sin embargo esta vez lo deje pasar, tenia cosas más importantes que hacer como para detenerme a alejar al mocoso de mi, como por ejemplo, lo que haría con Ikaros si su explicación sobre el por qué ha estado anunciando mi llegada no me convencía en absoluto. Por otra parte también tenía que hacer que me digiera a quienes les ha dicho eso. Aunque podría preguntárselo al niño, sin embargo tenía la impresión de que no me diría nada a menos de que aceptara que soy el carnifixis deus. Aunque podría hacerlo y así ahorrarme tiempo en descubrir quienes eran los que sabían de mi llegada, si lo hacía podía llamar demasiado la atención y este no es un buen momento para eso. No, sería más seguro averígualo por Ikaros usando la presencia del niño para que lo admitiera, o inclusive el niño podría decírmelo ante la presencia de Ikaros.

Al llegar a la entrada de la casa dirigí mi vista hacia donde el crío trataba de esconderse. Por lo que le dije:

-Deja de hacer el tonto y ven hacia acá.

El niño salió detrás de un árbol cercano y camino hacia mí con la cabeza baja, tal vez creía que le castigaría por volver a seguirme, y aunque sinceramente creía que debía hacerlo no lo haría. No por el momento claro está.

-Ven conmigo- Le dije sorprendiéndolo.

Abrí la puerta de la casa de tres pisos y entre por ella seguido del niño, quien no pudo evitar contener una expresión de asombro. Y es que, a decir verdad no era para menos, si bien no se trataba de una mansión, la recepción de la casa era impresionante a pesar de que solo se trataba de pequeño cuarto pintado de un color pastel, adornado con un par de cuadros, una mesa con un florero, un candelabro, además de que se encontraba unas escaleras que dirigían a la siguiente planta. Adicionalmente a ambos lados de la recepción había una puerta la cual conducía a otras habitaciones. Hacia la izquierda se encontraba la sala de estar, mientras que a la derecha estaban el comedor y la cocina. Entre a la habitación de la izquierda e hice una leve señal al niño Sebastián para que me siguiera.

Justo como lo esperaba ahí se encontraba el ángel caído Ikaros. Sentado en el sillón totalmente concentrado en la lectura de un grueso libro de pasta verde. Me dirigí hacia él caminando de forma normal, daba igual si lo hiciera lento o apresurado, cuando estaba metido en una de sus lecturas pocas cosas podían desconcentrarlo. Me plantee frente a él y lo observe, su vista estaba totalmente posada en el libro que sostenía en sus manos, podía ver la línea recta que se dibujaba en su pelo platinado al estar peinado. Y su traje negro perfectamente planchado. Por alguna razón siempre me ha molestado su apariencia y seguía sin saber por qué.

Mire hacia la entrada de la sala de estar, ahí seguía en pie Sebastián, observando lo que hacía, aun no había visto a Ikaros (era imposible que lo viera desde su posición) por lo que su expresión de estar impactado por la apariencia del lugar no había cambiado de ser de incomodidad al no creer que debería estar ahí no había cambiado a otra cosa.

Regrese mi vista a Ikaros, esta vez hice algo para llamar su atención, por lo que de forma repentina le arrebate el libro que tenía en sus manos y lo arroje hacia un lado.

El rosto de Ikaros se elevo preguntándose qué había pasado, y obteniendo únicamente de respuesta mí presencia.

-¿Necesitas algo, Dante? – Pregunto en ese maldito tonó lleno de amabilidad que tanto detestaba.

-Me ha sucedido algo curioso- Le dije- Por situaciones intrascendentes que prefiero omitir me vi envuelto en una pelea con unos caballeros del oráculo en un lugar considerablemente vacío. Sin embargo ese no es el problema. Luego de que acabara con ellos me di cuenta de que el lugar no estaba tan vacío como pensaba, había alguien que me había visto: Un niño.

-¿Y qué hiciste? ¿Lo mataste?

-No, claro que no. De hecho a penas llego a lo interesante de todo esto, y eso es que el niño se dirigió a mí como él carnifixis deus,
¿Cómo es posible eso?

-No lo sé- Respondió el ángel caído – Pero de todas formas no es que se equivocara o hiciera mal al referirse a ti como carnifixis ya que lo eres. – Agregó.

Fije mi vista por algunos segundos en Sebastián, pude ver como se formaba en su cara una expresión de ilusión y felicidad. Luego volví a mirar a Ikaros.

-Sí, es cierto. Pero lo que me llamo la atención es que me dijo: “El ángel dijo que pronto estaría entre nosotros”. ¿Tienes algo que ver en eso Ikaros?

-No- Se limito a decir.

-No te creo- Le espete.

Alcé mi mano y le hice una pequeña señal al niño para que se acercara. Sebastián obedeció y camino hacia mí.

-El es Sebastián, el niño que me vio pelear con los caballeros ¿Acaso se te hace conocido, Ikaros? Sebastián, ¿El es el “ángel” que presagio mi llegada? – Dije.

La reacción en el rostro de Ikaros ante la presencia del niño resulto ser casi nula. Casi, era la palabra clave. Durante todo este tiempo, había aprendido a leerlos, tanto a Ikaros como a Zôberck, así como a algunos otros demonios. Por lo que sabía que la más mínima expresión en su cara significaba algo realmente grande. Por su parte la reacción de Sebastián fue completamente diferente. El dibujo una media sonrisa en su rostro y movió su cabeza de arriba hacia abajo reconociendo a Ikaros.

-Si, él es. – Termino diciendo el niño.

Mire a Ikaros de nuevo y lo reproche con la mirada antes de decirle:

-Y bien, ¿Me puedes explicar porque has estado proclamando esas cosas?

El ángel caído cerró los ojos verdes y dejo escapar un profundo suspiro, al dejar ir el aire que había atrapado en su interior pareció relajarse, más de lo que sugería que esta su apariencia normal. Elevo su mirada hasta toparse con la mía y dijo:

-Dante, tienes que saber que no eres el único que está en contra del oráculo y los dioses, así como que no eres el primero ni el último a quien se le hizo daño según sus planes. El oráculo tiene muchos enemigos, algunos son poderosos, política o económicamente, incluso ambas, pero todos ellos están oprimidos, por lo que lo único que podían hacer era unirse y aguardar por tu llegada, esperando que tu pusieras fin al oráculo pero sin dejarte solo, estando ahí para ayudarte en lo que necesites.

-Al grano- Le exigí.

-Los enemigos del oráculo existen alrededor del mundo y han formado una alianza creando así lo que el oráculo llama una secta. Se hacen llamar Carnilis, están conformados principalmente por personas a quienes el oráculo ha hecho daño, así como personas que están en contra con la ideología de oráculo o que simplemente su forma de gobernar no les da la libertad que ellos necesitan. Suelen hacer protestas un tanto violentas, le han robado diversos vienes al oráculo, sobre todo dinero, también han quemado abadías y monasterios, inclusive algunos cuarteles de los caballeros. En otras palabras son tus aliados, Dante.

-¿Mis aliados? – Dije- Una banda de Ladrones violentos y pirómanos. No lo creo.

-Pues así es Dante, ellos están de tu lado.

Abrí la boca para decir algo más, sin embargo Ikaros se me adelanto.

-Dante, tienes que saber, que no son solo personas comunes y corrientes las que integran ese grupo, en si ellos están financiados por varios dirigentes de diversas regiones, pues como sabrás, antes de la expansión del oráculo, cada una de las regiones del continente en si era un país con sus propias leyes y gobernantes, luego de la expansión no tuvieron otra elección más que unirse a ellos o serian aniquilados, de hecho algunos pueblo fueron exterminados. Desde ese entonces ellos han querido hacer algo para volver a independizarse, y de hecho han tratado pero sin éxito. La profecía del carnifixis deus, el ser que destruiría este sistema actual, siempre ha sido su apuesta más fuerte.

Permanecí en silencio. Era completamente cierto lo que había dicho sobre los países independientes, sin embargo eso ya había sido hace muchos años, poco mas de 300. Pero también era cierto que las leyes del oráculo oprimían mucho, por lo que no es de extrañar que aun exista el sentimiento de querer volver a ser libre en los corazones de mucha gente, sobre todo en sus los gobernantes, así podrían volver a dirigir a su gente de la forma en la que ellos quisieran. Para bien o para mal.

Mire a Sebastián. Su aspecto flacucho y sus fachas me hicieron preguntarme en que forma el oráculo le había hecho daño, porque no estaba con sus padres y de qué manera estaba relacionado con ese grupo Carnilis. Pase mi vista a Ikaros quien estaba al pendiente de mí expresión. Su mirada había cambiado ligeramente, podía notar un cierto aire de victoria en sus ojos, pronto su expresión me hizo recordar aquella vez en la mansión de Grinthdol cuando recién había decidió ir a por Khauntea, el había dicho algo sobre llamar a alguien, en ese entonces no lo sabía pero ahora no tenía ninguna dudad de que se trataba de los miembros del grupo del que hablamos.

-Dante, date cuenta de que aceptar su ayuda sería como tener un ejército bajo tus órdenes y creo que ya sabes cómo pueden ayudarte. – Hablo el caído.

Cerré mis ojos y respire hondo un par de veces antes de volver a abrirlos. Hacer eso me relajo un poco. Un ejército bajo mi mando, justo como lo soñé. Ellos podrían encargarse de los caballeros mientras yo estaba en el plano celeste. Sin embargo la duda que albergaba mi mente era si realmente podrían encargarse de ellos.

-Quiero conocerles- Termine diciendo e Ikaros sonrió.

Capitulo 15 Travis Hawkman:




Hacia un par de horas que salimos en dirección de la guarida Carnilis, no sé que esperar que fuera dicha guarida, aunque obviamente no creía que se tratara de un edificio militarizado con grandes letreros llamativos diciendo cosas como “Guarida de Carnilis, aquí”, mucho menos con pancartas de reclutamiento pegadas en las paredes afuera del edificio. Comencé a imaginarme el aspecto que tendría el lugar, una pequeña cabaña en las afueras de la región, con acceso a un lugar desértico donde nadie se entrometa en donde no le llamaban. Sin embargo no podía estar más equivocado, luego de unos momentos me di cuenta de que nos encontrábamos en el centro de la ciudad, también he de confesar que me desilusione sobre el lugar, puesto que al final resulto ser una gran bodega.

De gran tamaño y con una solida puerta de acero la bodega en la que se encontraba la guarida de la secta Carnilis se erigía ante mí con dibujos de piezas de metal y con el nombre de “Distribuidores de metales Dracum noctem” escrito con letras negras con detalles dorados sobre el portón donde entraban y salían la carretas que trasportaban los metales.

Entramos por la puerta de acero, el lugar era extenso y extremadamente caluroso, rebosaba en mesas de trabajo, yunques y había una gran cantidad de hornos. Hombres trabajaban por todo el lugar, forjando acero, armando pedidos y llevándolos hasta las carretas. Las miradas de varios trabajadores se posaron en nosotros deteniendo su trabajo casi al instante, poco a poco el sonido de los martillos al chocar contra los yunques fue cesando hasta que el silencio se apodero del lugar. La vista de todos estaba en nosotros, y al parecer habían reconocido a Ikaros.

La puerta de una de las oficinas en el piso de hecho con andamios y plataformas que había sobre nuestras cabezas se abrió, giramos sobre nosotros y posamos nuestra mirada en aquel lugar. Un hombre de edad mediana salió de ella. No parecía tener más de treinta y dos años, llevaba el cabello corto de los lados, el resto lo tenía teñido de un color verde oscuro. Su altura era imponente, fácilmente me podía sacar un palma de altura, y a pesar de no parecer muy musculoso daba la impresión de ser bastante fuerte. El hombre bajo por las escaleras hasta nosotros, usaba unas botas de trabajo, pantalones color caqui y una playera negra sin mangas, podía ver en su mirada una gran cantidad de tenacidad, sus ojos marrones se posaron en Ikaros quien sonreía levemente.

-Es una grata sorpresa tenerte aquí- Le dijo el hombre a Ikaros - ¿Acaso nos traes buenas noticias sobre él?

-Mucho mejor – Contesto Ikaros – Lo he traído aquí- concluyo poso su mirada en mí.

Todas las miradas se posaron en mí, la sensación de ser examinado era sumamente molesta pero no podía hacer nada para evitarlo. Por el contrario, fije mi mirada en aquel hombre, su mirada parecía analizarme de arriba hacia abajo, no parecía convencido de que yo fuera el carnifixis deus. Podía notarle algo desilusionado, seguramente el concepto que tenia sobre el carnifixis deus era demasiado diferente a como yo lucia, muy probablemente esperaba que fuera un tipo más grande que él, con enormes músculos y una mirada llena de anhelo de libertad.

Comencé a irritarme. Las constantes miradas hacia mí no parecían cesar y eso me estaba cansando. Casi sin proponérmelo deje que algo de mi energía escapara y comenzara a viciar el aire haciéndolo un poco más pesado, justo como Zôberck solía hacerlo cada vez que alguien le llamaba “Zôbby”.

Los hombres que había en el lugar comenzaron a respirar con dificultad, dándose cuenta de que algo había pasado. Ante ese hecho Ikaros me dio un pequeño codazo en el brazo haciendo que volviera en mí, por lo que rápidamente regrese el ambiente a su forma natural.

-Eso… ha sido interesante- Dijo el hombre frente a mí. – Me llamo Travis, Travis Hawkman.

Travis me ofreció su mano, no estaba seguro si debía rechazarla o no, por lo que actué sin pensar y le estreche la mano.

-Dante Lotherli.

-Carnifixis deus… realmente eres tu- Rijo Travis, no parecía ser una pregunta, más bien era una declaración.
Travis desvió su mirada de mi persona, reparando por primera vez en el niño que nos acompañaba mostrándose un poco sorprendido.

-Sebastián, pero que… ¿Dónde rayos te habías metido? Te estuve buscando toda la mañana- Dijo Hawkman.

-Yo…este….- comenzó a hablar el niño – Yo fui quien encontré al Carnifixis.- Termino diciendo.

Travis frunció en entrecejo y volteó a verme de nuevo por un instante para después regresar su mirada hacia Sebastián.

-¿En qué problema te metiste?- Dijo de pronto el de pelo verde.

Sebastián pareció dudar sobre decir o no lo que había pasado, al final cuando se decidió a hablar yo intervine.

-No fue nada en especial- Dije llamando la atención de Travis. – En cambio lo que sí es de llamar la atención es la forma en la que ustedes, Carnilis, pasan de ser percibidos a pesar de estar en el centro de la ciudad.

-Realmente no es un gran misterio. Carnilis cuenta con el apoyo de empresarios, políticos y demás personas adineradas, ellos ponen la coartada y hacen trabajo de investigación, nosotros realizamos las operaciones.

-¿Qué coartada?

-Estas en ella- Dijo Travis- Este negocio de distribución de metales es la coartada, todos y cada uno de los que trabajamos aquí somos parte de Carnilis, durante nuestras juntas de trabajo planeamos nuestros golpes, forjamos nuestras propias armas e incluso creamos un estilo de pelea propio que según me parece es muy bueno contra los caballeros del oráculo. Y lo mejor de todo es que nadie sospecha nada, ya que nuestra coartada es en sí productiva, realmente tenemos ganancias de este simple negocio de distribución de metal, teniendo encuentra que nos encontramos en Ferravíl, la ciudad de los inventos, prácticamente cualquier taller necesita de metal, sobre todo de acero, por lo que es un negocio productivo.

Mire a Travis. Lo que me había dicho hacia que me cuestionara si realmente era necesario que ellos estuvieran envueltos en esta cruzada contra el oráculo. Por lo que él había dicho el negocio no tenía problemas, al contrario tenía muy buenas ganancias. ¿Realmente valía la pena usar el negocio como coartada? ¿Acaso no sería mejor abandonar el resentimiento que tenían por el oráculo y dedicarse a vivir esa falsa vida que habían creado que parecía darles bastantes beneficios?

-Abandonen- Dije- Olviden todo lo que tenga que ver con el oráculo, limítense a vivir de su coartada, será mejor para ustedes.
Las miradas de quienes estaban ahí se posaron en mí de nuevo.

-¿Qué? -Dijo Travis un poco incrédulo.

-Llevan una buena vida, no deberían perder esto que tiene por ir en contra del oráculo. Déjenme eso a mí, que no tengo nada que perder.

-¡Cállate!- Bramo Travis. – Tú no sabes lo que cada uno ha sufrido por culpa del oráculo. Thorn – Dijo y señalo al hombre que estaba a su lado.- Él perdió todas sus pertenencias al ser confiscadas por el oráculo en una investigación que tenía poco que ver con él. Aleid, - Dijo y camino hacia su izquierda deteniéndose al lado de un hombre que sostenía un martillo- Él fue a dar a prisión por que el oráculo dijo que debía ser encerrado, cuando salió se dio cuenta de que su esposa lo abandono por uno general de los caballeros.

-Estoy seguro de que eso no fue más que una artimaña para separarme de ella- Dijo el hombre.

Travis volvió a caminar en dirección de otro hombre y al igual que con Aleid se detuvo a su lado.

-Él es Einer, su esposa e hija fueron acusadas y asesinadas por practicar fuerzas oscuras, no se encontraron pruebas de que fuera cierto, salvo la palabra del oráculo.- Dijo Travis. – Ella – Agrego y camino hacia una de las pocas mujeres del lugar, la cual sostenía una tablilla entre sus manos – Ella es May, al igual que la esposa e hija de Einar, fue acusada por practicar con fuerzas oscuras, sin embargo ella consiguió escapar, cuando volvió a su hogar todos le dieron la espalda, el oráculo destruyo la vida que ella tenía gracias a sus acusaciones sin fundamento. Y ese niño que tienes a tu lado – Señalo a Sebastián- Los caballeros del oráculo mataron a sus padres frente a sus ojos en una redada en la que ellos no tenían nada que ver.

Me mantuve en silencio. Lentamente mire a todos en la lugar, a todos y a cada uno de ellos el oráculo les arrebato algo preciado arruinándoles la vida, no se trataba solo de pertenencias, también les había arrebatado a seres queridos al igual que a mí, e incluso les arruino la vida que llevaban al manchar su reputación con falsas acusaciones. Una vez más confirmaba que el oráculo no era algo que debería de existir, sin embargo, había algo que me molestaba sobre la participación de ellos en todo este asunto.

- ¿Qué hay de ti? – Le pregunte a Travis.

-A mi…- Dijo e hizo una pausa como si estuviera recordando algo, para luego dar un largo suspiro – A mi me hicieron creer en un mundo que no era real.

No tenía idea de que significaba exactamente eso, pero que el oráculo engañara a la gente no era algo que me sorprendiera, aun así, pese a saber que sus razones para combatir el oráculo no eran tan diferentes a las mías seguía sin agradarme la idea de que ellos participaran en esta lucha, no porque crear que me serian un estorbo, si no porque me parecía que tenían demasiado que perder en esta batalla.

Mi mente trabajo en seguida, si bien esto no es algo de lo que pueda sentirme orgulloso he aprendido como alejar a la gente de mi por su propio bien, tal vez les hería mostrándoles sus debilidades y flaquezas, sus ineptitudes o jugando con sus sentimientos, para mi es ciento por ciento preferible que vivieran con esa herida y un probable resentimiento hacia a mí a que murieran por mi culpa. Si bien no podría convencerlos por medio de las “razones” aun tenía una forma de hacerlo y apostaría por ella.

-¿Realmente son capaces de enfrentarse a los caballeros? – Dije en un tono que daba la impresión que cedía respecto al tema.

-Por supuesto que lo somos, con nuestras armas y el estilo de combate que hemos creado específicamente para pelear contra ellos podemos derrotarles sin problemas, inclusive si nos emboscan – Contesto llamado Aleid.

-Dime como es, ¿En qué consiste su estilo de pelea?- Dije.

-No es tan complicado, al igual que ellos solemos usar el mandoble para atacar, es solo que mientras ellos lanzan estocadas para mantener la distancia nosotros embestimos para mantener un combate mas cuerpo a cuerpo y golpeamos con fuerza para des equilibrarlo y hacer que bajen la guardia, después atacamos en donde sus cotas de malla son más débiles bajo las axilas y en la base del cuello, también las uniones de los armaduras que protegen sus piernas.-Contesto Thorn.

Le escuche con atención pero por más que intentaba encontrarle sentido a todo lo que dijo, no me parecía realmente un buen método para pelear contra el oráculo, se trataba de un estilo totalmente burdo y sin estrategia real alguna, dependía únicamente de lo individual por lo que en una situación colectiva, como suelen pelear los caballeros, no tendría una oportunidad real de ganar ya que tácticamente no es bastante inferior a las estrategias de combate del oráculo. Tal vez en una pelea totalmente desordenada podrían ganar, pero fuera de esa condición me costaba bastante creer que realmente pudieran hacerlo.

-¿Qué me dices de cuando se tienen que enfrentar a una unidad? Los caballeros del oráculo suelen pelear cubriéndose las espaldas y haciendo ataques engañosos ¿Cómo se enfrentan a eso?

-Si estamos igualados en número o somos superiores les obligamos a pelear uno a uno, si somos menos tratamos de separarlos, si no es posible nos retiramos- Conteste Aleid nuevamente.

-¡oh! Ya veo. – Exclame.

Travis me miro firmemente, como si viera algo a través de mí, pues su expresión se volvió más irritada de lo que ya estaba. Vio a través de mí y supo lo que pensaba.

-Tú realmente - Dijo Travis- No crees que realmente seamos capaces de pelear contra los caballeros.

-Sí, es cierto.- Admití – No creo que puedan vencerles. Ustedes no son guerreros ni nada parecido, usan un estilo burdo de combate sin una estrategia real, si han podido imponerse sobre los caballeros en combates antes de que yo viniera no ha sido por otra cosa más que suerte. Ustedes solo son hombres sin entrenamiento ni preparación para participar en una batalla, es mejor que se olviden de todo esto.

-Si, solo somos hombres, pero estamos preparados para pelear, incluso dar nuestras vidas.- Dijo Travis.

-Solo desperdician sus vidas de ese modo, no durarían ni siquiera dos minutos en una verdadera batalla.

-¿Así que esas es tu condición?- Dijo Travis

-¿De qué hablas?

-Tú no crees que con nuestro estilo de combate podamos durar siquiera dos minutos contra los caballeros, ¿No es así?

-Estoy seguro de eso.

-Pero ¿Y si, nuestro estilo de combate dura dos minutos o mas contra ti? No creo que los caballeros te duren más de un minuto. Hagamos esto Dante, pelearemos, tu y yo, un duelo de espadas, si soporto dos minutos peleando contra ti aceptaras que podemos participar en esta lucha contra el oráculo, si no puedo, desistiremos de combatir a tu lado.

-De acuerdo.- Dije – Tratare de no matarte pero aun así no puedo garantizar que no salgas muy herido.

-No te preocupes por eso, no podrás tocarme- dijo Travis.

Poco después de decir esto los demás miembros de Carnilis comenzaron a hacer las mesas a un lado y a cerrar todas las puertas del lugar. Travis cogió un par de espadas de un estante, estaban hechas de un metal negro pero se notaba que eran bastante recientes, la curvada hoja de acero de las armas les daba un aspecto bárbaro y salvaje.

-Estas espadas las forje yo mismo- Dijo Hawkman y me entrego una mientras que todo el mundo a mi alrededor se hacia a un lado e incluso varios (entre ellos Ikaros y Sebastián) subieron a las escaleras y al pasillo que había afuera de las oficinas de la bodega para tener una mejor vista de lo que sería el duelo.

Tome la espada que Travis me ofreció, era bastante ligera y la afilada hoja era inclusive más corta de lo que me había imaginado, en total el arma no debería medir más de 60 centímetros, estaba hecha para un combate cuerpo a cuerpo.

Tengo que admitir que hubiera preferido usar mi propia espada, sin embargo también tengo que reconocer que de hacerlo tendría una gran ventaja, no solo por que se tratara de una espada que originalmente fue hecha para un arcángel, sino que también porque fue rebautizada por Zôberck usando las llamas del plano demoniaco y sus poderes oscuros. Usaría la espada de Travis, tal vez sea mucho más corta que la mía pero también es bastante más ligera por lo que podría moverla con más facilidad y rapidez.

-Espero que estés listo- Dije

-Solo cállate y pelea- Hablo Travis y me embistió.

Su ataque me tomo ligueramente por sorpresa, sin embargo pude evitar su carga dando un salto hacia atrás. Travis blandeo su arma contra mí, esta vez bloquee el ataque. El choque del acero de las espadas produjo un fuerte sonido que envolvió el lugar y en ese momento me di cuenta de la gran fuerza que poseía Travis en su brazo, realmente se trataba de fuerza bruta.

Gire sobre mi mismo en sentido de las agujas de reloj y trate de golpear Travis, con el reverso del arma en las costillas, sin embargo desvió mi golpe con su arma sin ninguna dificultad e inmediatamente contraataco tratando de enterrarme el arma en uno de mis costados, me eche hacia atrás evitando el ataque y el avanzo hacia mí como pensé que lo haría por lo que enseguida blandí la espada contra él, que, muy a penas pudo frenarse para evitar el filo del arma, lo cual no consiguió. Si se hubiese tratado de mi espada lo más seguro es que le hubiera abierto el pecho a lo largo, sin embargo no era mi arma. La corta longitud del arma solo alcanzo para arañar la ropa de Travis y hacerle un liguero rasguño en el pecho. Ataque de nuevo, esta vez Travis bloqueo mi golpe y me embistió por sorpresa, el golpe me hizo retroceder un poco, trate de ponerme en guardia de nuevo, sin embargo me ataco rápidamente obligándome a esquivar el filo del arma, trate de contra atacar con una estocada baja, no obstante él la desvío y para mi sorpresa me conecto un fuerte puñetazo en el rostro que me dejo levemente desorientado. Él peli verde volvió a atacarme, esta vez con una estocada que esquive por los pelos, contraataqué como pude, y conseguí herirlo en el brazo izquierdo, sin embargo no fue más que un pequeño rasguño superficial.

Hawkman me embistió de nuevo, esta vez no pude esquivar el ataque, sin embargo conseguí bloquear el filo de su espada con la que yo usaba. Haciendo uso de su fuerza me empujo haciéndome retroceder apenas un par de pasos, trate de recuperar mi guardia sin embargo Travis me propino una inesperada patada a la altura del pecho que me hizo caer de espaldas al suelo. El hombre se apresuro y se arrodillo tratando de incrustarme su arma en el hombro, sin embargo pude rodar por el suelo evadiendo el ataque. Trate de incorporarme lo más rápido que pude, pero un nuevo golpe del arma de Travis me obligo a permanecer en el suelo si es que quería conservar mi cabeza en su lugar. Volví a tratar de ponerme en pie, esta vez al tiempo que lanzaba un golpe ascendente con el arma.

Travis retrocedió evitando mi ataque y yo me puse en pie y me lance nuevamente hacia él, esta vez fui yo quien embistió. Cargué contra el golpeándolo con mi hombro, sacándolo un poco de equilibrio, inmediatamente después lo patee en una de sus rodillas doblegándolo solo dirigir una estocada hacia su cuello, no obstante me detuve, no solo porque no quería matarlo, si no porque me vi obligado a esquivar una estocada suya que pudo bien haber sido conectada entre mi estomago e hígado si no hubiera reaccionado a tiempo para esquivar el ataque girando sobre mí mismo. Travis se incorporo y de nuevo blandió su espada chocando contra la que yo tenía. Volvimos a atacarnos mutuamente y las espadas volvieron a chocar, una vez mas Travis me ataco, esta vez con una nueva estocada que esquive sin muchos problemas. Amague con blandir el arma que portaba y justo como lo esperaba él se trago la finta e inmediatamente patee la mano en la que sostenía su espada despojándolo de ella y abriendo su guardia en el acto. Rápidamente lance un golpe directo a su desprotegido cuello deteniéndome a penas centímetros de él.

-Me parece que he ganado- Dije.

-La pelea tal vez, pero ha perdido la guerra- Dijo Travis.

Alcé mi vista hacia las paredes del lugar en busca de un reloj, por unos momentos olvide que tenía un límite de tiempo para vencerlo. Por fin lo encontré. Eran las 2:33 pm. No estaba totalmente seguro, pero creía que habíamos comenzado a pelear cerca de las 2:30, quizás 2:31.

-Parece que tienes razón- Dije resignado.

-¿Cumplirás tu palabra y nos permitirás participar en esta guerra?

-Yo nunca les di mi palabra- Dije- Sin embargo, tengo que admitir que será un honor para mí luchar a su lado.


Espero que hayan sido de su agrado, como seguramente notaron no ha habido cambio significante, solo hice unos cuantos cambios menores en cuanto a ortografía y en la redacción. Todo lo demás sigue igual.

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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Lun Mayo 28, 2012 2:35 pm

Bien! Apareció Travis! Ese era un copado Very Happy

Ya quiero ver el capítulo 328 cuando Carnilis se enfrente al ejército del sueño de Dante que se salió de control!!! (????????) xD

Bueno, no me queda otra opción más que esperar a los siguietnes capítulos, así que veré si puedo enviarte una tarta de queso y limón por fax, y sino envío una paloma mensajera Very Happy

Saludos!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Mar Jun 05, 2012 10:44 pm

Hola a todos, gracias por leer (re-leer) esta historia.

Esta vez solo les traigo un capitulo de la caída ya que quiero publicarles otra cosilla por ahí, pero eso sera en otro apartado.

Bien este capitulo es el que mas cambios a tenido hasta el momento, Se han eliminado algunas cosas, se han añadido otras, aunque en general la base continua ahí. Así que se los dejo para que lo disfruten.

Cap. 16 Nyrathafahir:





Jamás había tenido una noche tan extraña como esta. No lo dijo solo por el hecho de que, a pesar de que no hay nubes en el cielo no puedo ver las estrellas. Tampoco es por la extraña sensación que la fresca brisa de viento que circula por las calles de Ferravíl lleva a todas partes. Mucho menos lo dijo porque no he visto ninguna sola persona en el tiempo que llevo deambulando por las calles, pues esto último no es de extrañarse siendo que está muy entrada la madrugada. No, lo que hace de esta una noche bastante extraña, es el hecho de que hace no más de una hora el demonio de la diversidad, Zôberck, hizo que me levantara de la cama y que le siguiera por las calles.

No me dijo porque (lo cual cabe dentro de lo normal en esta situación), solo me obligo a seguirle. Caminamos en silencio a través de las empedradas calles de Ferravíl, no me molesto en hacerle pregunta alguna, principalmente porque aun me siento demasiado adormilado como para comenzar a discutir. Por lo que no me moleste en reprimir un bostezo. Sin embargo lo que hizo Zôberck después de ello me sorprendió, tanto que el sueño que sentía comenzó a desaparecer. Pues justo en ese momento, el emperador comenzó a hablar del pasado, cosa que rara vez hacia.

-Han sido ya cerca de 331 años que sucedió lo que te voy a contar- Me dijo- Esa era una época muy diferente a la de ahora, la humanidad ya no se encontraba en pañales, ya no se asustaban por los truenos en el cielo ni se intrigaban por los misterios del día y la noche. Habían adquirido cierto conocimiento sobre el mundo en el que vivían, muy limitado quizás, pero lo tenían. Y hay que decir que tanto los dioses como nosotros los demonios intervenimos en eso. Sí, la humanidad había crecido, pero aun era bastante joven… y manipulable. En ese entonces la mayoría de las regiones eran ricas en diversos recursos, la mayoría de las regiones, sin embargo, ya estaban en manos del oráculo y los dioses, o estaban por caer en ella. Si se pudiera hablar de una edad dorada del oráculo seria en ese entonces, cuando comenzó a expandirse y lo hizo a pasos agigantados. Con ayuda de los de “arriba” claro.

Por ese tiempo la ciudad de Ferravíl solía ser aun mas esplendida de lo que es hoy, cierto, no había las construcciones ni los edificios que hoy existen, no tenían las herramientas ni las comodidades que hoy tienen, pero tenía una vasta riqueza natural en metales y minerales Maderas y joyas preciosas. Todos recursos necesarios para cualquier actividad. Fue por eso que, en esta región solían vivir demonios entre los humanos. Algunos actuaban justo como nos conceptualizan, sin embargo ellos tenían su razones para actuar así, pero no te estoy contando esto para justificarlos, de hecho, poco tienen que ver esos demonios con lo que te contare.

Entre los demonios que solían radicar en esta región había un grupo que se hacía llamar “Nyrathafahir” cuyo significado más próximo en la lengua humana vendría a ser “ingenieros”. No eran más que unos artífices y alquimistas que llevaban a cabo experimentos por su afán de conocimiento e incrementar su propio ego. Pero al final gracias a lo que ellos desarrollaron los humanos lograron tener un gran avance en lo que llaman “tecnología”. En pocas palabras el grupo de los ingenieros eran competidores directos del proveedor Cyric. Cuando la ciudad de Ferravíl fue tomada por el oráculo hace 273 años los caballeros y sacerdotes inmediatamente comenzaron a cazarlos. Aunque al principio los eran ningún problema pronto aprendieron a pelear contra nosotros, recurrieron a lo que los humanos llaman “hechizos”, “maldiciones”, usaron sabiduría antigua en nuestra contra, pero lo que más nos hizo daño fueron sus armas. No se trataba de armas normales, eran armas creadas por Cyric especiales para matar demonios. La intervención de los dioses estaba más que clara, ellos querían dominar esta región costase lo que costase.

Cuando el oráculo consiguió acabar con poco más de la mitad de los demonios de la región ellos comenzaron a huir, algunos a otras regiones, pero la mayoría al plano demoniaco, sin embargo hubo quienes se reusaron a abandonar la región: Los ingenieros.
No solo se trataba de demonios realmente fuertes, eran extraordinariamente astutos y tercos. Sin importar cuál fuera la razón ellos se mantenían recios a la idea de abandonar Ferravíl pues aquí se encontraba todo lo necesario para realizar sus experimentos. Así que ellos permanecieron aquí, y durante años pelearon por sobrevivir, idearon trampas, fortificaron sus laboratorios, hicieron todo y cuanto se les ocurrió para mantener al oráculo a raya y seguir con sus experimentos. Pero a pesar de todo, uno a uno fue cayendo llevándose consigo sus experimentos e invenciones, hasta que al final solo quedo uno, probablemente el más famoso y brillante de ellos: Remêth. Fue allí donde comenzó su leyenda conocida incluso por los humanos.

Estaba por terminar el decimo primer año de la toma de Ferravíl, durante más de una década los caballeros del oráculo habían cazado demonios en toda la región, y ya había conseguido expulsar a la mayoría y matar a muchos más, no obstante había uno al cual era particularmente difícil ponerle una mano encima, se trataba de Remêth, quien sin importar lo que hacia el oráculo siempre lograba salir ileso dejando un rastro de sangre de sus perseguidores tras de él. Pronto la gente comenzó a creer que él era invencible, que no habría una sola persona en el mundo que pudiera vencerle. Fue cuando llego él. Se trataba de un joven sacerdote que había sido enviado desde el mismo oráculo para resolver el problema, se rumoraba que los dioses le habían investido con poderes especiales para combatir a los demonios. Muy poco se saben los humanos sobre aquel sacerdote, solía ser llamado Ally, aunque algunos aseguran que ese solo era una abreviatura de su nombre completo que era Ally-Ramel.

Cuando Ally y Remêth se enfrentaron se batieron en un combate de no solo fuerza y habilidad, también lo fue de astucia e inteligencia, el combate duro horas, tanto el sacerdote como Remêth repelieron golpes y hechizos del otro, sin embargo al final el sacerdote logro engañar al demonio haciéndole entrar a un circulo de maldición que le inmovilizó y que le convirtió en piedra.
Sin embargo la historia no termina ahí, luego de su victoria, el sacerdote llevo al demonio petrificado al centro de la ciudad e hizo que se le exhibiera en la plaza frente al templo de Cyric, como si se tratase de un trofeo y un presente al dios y más importante un señal del poder de los dioses. No obstante la maldición se ha debilitado año con año, y es por eso que después de cien años de su derrota Remêth ha comenzado a recuperar el movimiento de su cuerpo, muchos aseguran haberlo visto moverse, e incluso caminar a través de la plaza el rumor de que la maldición se debilitaba comenzó a cobrar más fuerza cuando al amanecer, la estatua demoníaca aparecía no solo en diferentes posiciones, sino que también en diferentes lugares de la plaza.

La voz de Zôberck se apago, lo que me dio a entender que había terminado de hablar, mire fijamente el camino, luego de escuchar eso me resultaba obvio suponer que hacia donde nos dirigíamos era la plaza frente al templo de Cyric. Luego de unos momentos me atreví a romper el silencio.

-¿Y el oráculo no hizo nada por renovar la maldición? –Pregunte.

-Sí, lo hicieron. Han tratado muchas cosas y ninguna ha funcionado.

Continuamos caminando en silencio, sin producir más ruido que el de los pasos que dábamos, no demoramos más de cinco minutos en llegar a la plaza desde que Zôberck termino de decir aquella historia.

La luz de las farolas que decoran el lugar iluminaba la plaza tenuemente, caminamos hasta una banca cerca de unos arbustos altos y con una sencilla seña Zôberck me indico que me sentara en ella. No sentía ganas de discutir por lo que me limite a obedecer.

El frio del metal de la banca penetro en mi piel al momento que me senté en ella, dirigí mi vista al emperador demoniaco quien se mantenía de pie esperando. Su mirada fruncida y de aspecto duro se mantenía posaba hacia el este, no tenía idea de que esperaba ver.

El silencio volvió a apoderarse de nosotros y una fría corriente de aire me hizo estremecer por lo que me coloque la capucha de mi chaleco tratando de mantenerme un poco caliente.

-Ya era hora de que llegaras- dijo Zôberck de repente y volteo su vista hacia a mí o mejor dicho hacia atrás de mi.

Un extraño ruido comenzó a oírse a mis espaldas, pronto pude darme cuenta de la inmensa presencia que había detrás de mí. Gire el cuello tanto como pude y le vi. Siendo tan alto como Zôberck, pero quizás un poco más ancho de hombros, su cuerpo hecho piedra impedía ver los rasgos particulares de su cuerpo, aunque lo me llamaba la atención era que estaba en su forma humana.

-Tú eres Remêth- Dije casi sin proponérmelo.

-¡Pero qué deducción más ingeniosa!, ¿En qué te has basado para declarar dicha sentencia?- Dijo la estatua.

-No me estés jodiendo – Dije un poco molesto por cómo me respondió.

-Zôberck, ¿Acaso me quieres hacer creer que este bruto me ayudara a romper la maldición de una vez por todas?

-No solo va a liberarte, también te entregara los poderes de Cyric.-Respondió el emperador.

-Entregarle los poderes a él, ¿Por qué habría de hacerlo?- Dije.

-Porque es el más indicado para llevar esos poderes, es el único ingeniero que queda, él sabrá usarlos sabiamente. – Me respondió Zôberck.

-No necesito esos poderes, con los míos y mi prodigiosa inteligencia me será más que suficiente revolucionar la tecnología actual. - Dijo Remêth.

-Tú sabes también como yo que Cyric no los usa como debería, tú podrías hacerlo y eso te ahorraría mucho tiempo en investigaciones y experimentos.- Digo Zôberck.

-Me rehusó.

-Ves no los quiere, será mejor que se los entregue a alguien más por ejemplo a Efemer, seguro que con ellos y su habilidad para construir a partir de barro creara grandes cosas- Intervine.

Remêth soltó una risa grotesca y volteo a verme.

-¿Efemer?, no digas estupideces niño, él no podría crear nada, sus poderes se limitan a crear replicas de barro de lo ya existente, no podría construir nada que no se haya hecho antes por lo tanto no podría inventar algo- Me dijo la estatua.

-Es justamente por eso que tus debes de llevarlos, ningún otro demonio les podría dar un uso adecuado. – Dijo Zôberck

-No, jamás portare algo del semejante bruto de Cyric.

-Vaya que eres terco- Comente – Me pregunto si realmente lo dices por orgullo, no será que tienes miedo de descubrir que no puedes usar esos poderes a su máximo nivel.

-La psicología inversa no funcionara conmigo niño.- Dijo la estatua.

-¿Psicología inversa? ¿De qué hablas? ¿Por qué usaría psicología inversa para convencerte de llevar algo que no te quiero dar? No, lo que estoy diciendo solo es mi más sincera opinión, eres un cobarde que teme tomar la mejor oportunidad que se le presenta, ni siquiera creo que puedas usarlo bien ya que fuiste lo suficientemente estúpido para caer en una trampa que te convirtió en piedra.
– Le dije.

-Hablas en demasía niño, como si ya hubieras obtenido los poderes. Pero ya que estamos dando opiniones sinceras te diré la mía: No creo que tú puedas obtener los poderes de Cyric. Habrás obtenido los poderes de Khauntea, sí que gran hazaña, mataste a una diosa dormida y le robaste sus poderes. Con Cyric será totalmente diferente, el no está dormido, él te dará batalla a penas entres en su armería, eso suponiendo que logres pasar al serafín que guarda su entrada y a los ángeles y arcángeles que están bajo su mando.

-No serán problema alguno, todos probaran el filo de mi espada incluyendo a Cyric.

-Hablas como un salvaje, un salvaje ignorante. Tu arma no dañara a Cyric por más modificaciones que se le hayan hecho nunca herirá a su creador original.

-Entonces peleare con mis propias manos.

-Bruto.

-Escucha lo que voy a decirte Remêth, necesito que tu tengas esos poderes, tu ayuda es imprescindible para mis planes y entre mayores sean tus habilidades mejor para mi, no puedo darme el lujo de perder demasiado tiempo en tediosas investigaciones y experimentos repetitivos. Así que, Remêth, portaras los poderes de Cyric una vez que Dante los consiga y eso es una orden. – Dijo Zôberck

-¿Y si me rehúso? ¿Qué te hace pensar que te ayudare con tus planes?- Apelo la estatua.

- Lo conozco Remêth, conozco tu secreto sé que es lo que ocultaste con tanto empeño antes de tu enfrentamiento con Ally-Ramel- Dijo el emperador.

La expresión de Remêth no cambio nada, pero estoy seguro de que de no haber estado hecho piedra si lo hubiera hecho y estaría reflejando sorpresa, preocupación y odio.

-Estas faroleándome- Dijo la estatua.

-¿Quieres que te diga donde esta? Si lo hago en este momento Dante también sabrá y seriamos dos los que sabremos de su localización.

Mire a Zôberck desconcertado, no sabía de que estaban hablando pero eso así que despertara mi curiosidad ¿Qué ocultaba Remêth? La tensión comenzó a crecer y no estaba seguro de que hacer, por lo que decidí quedarme en silencio.

-No me obligues a hacer algo que realmente no me molestaría hacer. Te necesito de mi lado sea como sea. Sabes que si te niegas no habrá nada que puedas hacer para impedirlo. Ni siquiera sino estuvieras hecho piedra.- Amenazo Zôberck

El ingeniero guardo silencio, era fácil deducir que revisaba sus opciones, buscando una salida. Sin embargo esta no existía. Solo tenía una opción.

-Está bien, tus ganas- Termino por decir Remêth.



La luz del sol entro nuevamente por mi ventana golpeándome de lleno en el rostro, sin embargo esta vez no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente, mi sueño había sido interrumpido abruptamente durante la madrugada sin contar que me vi envuelto en una interesante discusión que concluyo con diversos consejos y estrategias de parte de Remêth para pelear contra Cyric, por lo que armado con las sabanas de la cama e incluso con la propia almohada construí una fortaleza de oscuridad que me permitió continuar durmiendo. No obstante, a pesar de haberle ganado la batalla a los rayos del sol y haber permanecido una buena parte de la mañana dormido, mi fortaleza de oscuridad no era precisamente a prueba de olores, por lo que el atrayente aroma del desayuno recién servido término por penetrar en mi nariz forzándome a salir de la cama.

Baje a desayunar al comedor donde solo me encontré a Ikaros ataviado en un horrible traje gris sentado en la mesa.

-Zôberck y Dasha no podrán acompañarnos a desayunar, ambos están muy ocupados – Me dijo sin que preguntara por ellos.

Después de oír eso me senté en silencio en la mesa mientras pensaba que sin ellos dos tendría más para comida para mí.

Lamentablemente no fue así, a pesar de que desayune como un rey realmente me hubiera gustado hacerlo como un emperador…. O por lo menos como dos reyes.

Durante el desayuno Ikaros me hablo sobre diversos planes de Carnilis para tomar el templo y me recomendó que fuera con ellos terminar de planificar la toma del templo, algo que yo ya tenía previsto hacer.

Al terminar el desayuno salí hacia la bodega de metales que disfrazaba la guarida de Carnilis. El camino me pareció sumamente más corto que cuando fui ayer acompañado por Ikaros y Sebastián, tal vez no es que fuera un camino largo, si no que el trayecto de ayer fue demasiado incomodo al tener que caminar junto con Ikaros y su despreciable sonrisa y con los ojos de Sebastián clavados en mi siguiendo atentamente cada movimiento que hacía.

Cuando llegue al lugar me tomo por sorpresa ver que estaba aparentemente cerrado, no había ni nunca sola carreta siendo cargada y las puertas de carga estaban cerradas, me acerque a la entrada, parecía estar cerrada con llave pero era solo la apariencia pues realmente estaba emparejada por lo que basto que la empujara un poco para abrirla.

Entre en la herrería, las chimeneas estaban encendidas y emanaban aquel calor sofocante al que los miembros de Carnilis estaban ya acostumbrados, sin embargo no se escuchaba el ruido de los martillos chocando contra los yunques tal y como lo oí ayer, la razón era sencilla: no había nadie. Voltee a mirar el reloj en la pared, marcaba la 1:12 pm. Tal vez hayan salido a comer.
Sin mucho que hacer comencé a curiosear por el lugar, mirando las llamas de las chimeneas y como estas estaban repletas de hollín, eche un vistazo en algunas mesas de trabajo, encontrando masas y martillos de diferentes tamaños y tipos al igual que otras herramientas como tenazas, pinzas, torniquetes y seguetas. También había diferentes piezas de metal a medio construir.

Luego de ver todo el lugar opte por subir a la planta alta donde al parecer estaban las oficinas. Y así era. Entre a la primera oficina que tuve más cerca, la cual si mi memoria no me fallaba era la misma de la que Travis había salido ayer.

No era extremadamente grande, pero se veía bastante amplia, o tal vez eso era por el escaso inmobiliario en el lugar. Apenas había un archivero, un escritorio y tres asientos. Camine hacia el escritorio, era de madera y se encontraba un poco desordenado, pase mi mano por la su superficie sintiendo la rigidez de su material, me senté en el asiento que había detrás de él. Era bastante cómodo. Comencé a abrir los cajones, en el primero no había nada en especial, solo material de oficina. Sin embargo lo que encontré en el segundo cajón llamo totalmente mi atención. Era una fotografía antigua en blanco y negro de una bella mujer. Tenía el cabello corto y algo rizado, era alta y las facciones de su rostro eran delicadas, hermosas. Sonreía de una forma tan espectacular que era simplemente fascinante que alguien pudiera sonreír así.

Tome la foto y la coloque sobre el escritorio, por alguna razón no podía dejar de ver esa fotografía. Fue entonces cuando escuche un ruido.

-¿Te diviertes?- Dijo una voz desde la puerta.

Alcé mi vista hacia la entrada de la oficina y vislumbre a Hawkman un poco irritado.

-La puerta estaba abierta así que solo entre – Respondí casi como si tratara de justificarme

Travis soltó un pequeño sonido parecido a un quejido pero no le di importancia.

– Es una hermosa mujer, pero la fotografía es algo vieja como para que sea tu novia, ¿Acaso es tu madre? – Dije.

-Sí, lo es.

-¿La acusaron de brujería?

-No, tenía una extraña enfermedad.

-Ya veo, lo siento tanto- Dije y me dispuse a regresar la fotografía a su lugar, sin embargo vi algo en el mismo cajón que me dejo impactado.

-¡No, no toques eso! – Exclamo Travis.

Sin embargo hice caso omiso sus palabras y tome el collar que había ahí. Estaba hecho totalmente de oro, era un círculo con cuatro pequeños rombos en el medio. Lo tome y lo mire boquiabierto, después voltee a mirar a Hawkman.

-Tu…- Dije consternado – Eres un sacerdote del oráculo. – Concluí.

Aquel collar que se encontraba ahí era exactamente el tipo de collar que se les daba a los sacerdotes del oráculo justo al graduarse. Lo sabía muy bien puesto que en mis días en los orfanatos nos hablan mucho sobre lo que significaba ser sacerdote y del collar que se les es otorgado a quienes logran convertirse en uno. Un collar de oro puro con el nombre de su dueño grabado en el.

Miraba a Hawkman seriamente, esperando que negara serlo, que tratara de convencerme en vano de que no era más que un trofeo que había conseguido. Para mi sorpresa no lo hizo.

-Hubo un tiempo en el que lo fui, pero renuncie a seguir siéndolo- Me dijo.

-Entonces ¿Por qué lo conservas?

-Para recordar… recordar por qué hago esto. Ayer tú me preguntaste cuales eran mis motivos para ir contra el oráculo, yo te dije que me engañaron y me hicieron creer algo que no era verdad. Pues así fue. Como ya te dije mi madre tenía una extraña enfermedad que la consumía poco a poco, entre en la academia de sacerdotes esperando ganarme el favor de los dioses y poder pedirles que curaran a mi madre de su enfermedad, cuando por fin me convertí en sacerdote pude hacer que los médicos del oráculo vieran a mi madre, su estado comenzaba ponerse aun mas grave por lo que no tuve más remedio en internarla en el hospital principal del oráculo, confiaba en que ellos pudieran curarla, incluso me dijeron durante mucho tiempo que el tratamiento funcionaba y que poco a poco se recuperaba, creí en ellos, en sus palabras, en que realmente ayudaban a mi madre a sanar. Un año después mi madre murió. Estaba destrozado, ¿Por qué si el tratamiento iba tan bien ella murió? Convence a investigarlo y lo que descubrí no me agrado para nada, ellos experimentaban con ella y con todos aquellos enfermos cuyas enfermedades eran desconocidas o parecían incurables, realizaban abominables pruebas, los trataban como conejillos de indias, no peor que eso, eran puramente sujetos de pruebas, no les interesaba si vivían o morían, solo experimentaban con ella de formas aun más horribles de lo que puedes imaginar por que así lo habían ordenado el oráculo… “Hacer de todos aquellos desahuciados y portadores de malignas enfermedades útiles para los vivos y sanos seres, usadlos en investigaciones y experimenten en sus cuerpos, sacrifíquenlos en nombre de la medicina, en nombre de la pureza y la sanidad, pero sobretodo en nombre de Patros que les recompensara por sufrimiento”. Tal vez no haya otra manera de encontrar la cura a esas enfermedades, pero aun así no puedo perdonarles lo que le hicieron a mi madre, que me hicieran creer que realmente la curarían, que me dieran falsas esperanzas.

Mire a Travis que se mantenía inmóvil en la puerta de la oficina y pude notar como un par de lágrimas recorrían sus mejillas.

-No. Siempre hay otra manera, lo que hace el oráculo no es lo correcto, dar falsas esperanzas, experimentar de esa manera con la gente, no deberían de hacerlo. Me asegurare de que no lo sigan haciendo – Le dije – Y tú me ayudaras, todos ustedes lo harán.

-Sí, lo haremos- Dijo y sonrió un poco.

Coloque la foto y el collar de nuevo en el cajón y me levante de asiento. Camine hasta donde estaba Travis y le tome del hombro.

-Ikaros me dijo que tienen un plan bastante interesante para tomar el templo de Cyric, me gustaría oírlo.- Le dije

-Y vaya que lo tenemos. Con él no sabrán que les golpeo y aunque lo sepan, no podrán hacer nada. Ven, te lo explicare en sótano, ahí están los demás. – Dijo con una sonrisa divertida.


Espero que haya sido de su agrado. En cuanto haya al menos un comentario tratare de poner el siguiente capitulo. Por lo pronto me despido recordandoles que cualquier critica, comentario, sugerencia, pregunta, amenaza, serenata, transfusión sanguínea, tortas de jamón, etc.... son bien recibidas.

Así como también, les dejo a todos los usuarios que están por ahí leyendo (si se que están ahí XD) a registrarse y poder participar activamente en el foro, quizás no sea el momento, pero como admin. les adelanto que estoy preparando algo para disfrutar todos.


Última edición por yuske el Vie Jun 08, 2012 10:27 am, editado 1 vez




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Vie Jun 08, 2012 5:18 am

Hola vengo a hacer el comentario para que tengas que colocar el próximo capítulo xD

Recuerdo este capítulo, me había intrigado mucho el secreto de Remeth... y lo sigue haciendo, creo que hay un punto oculto para desarrollar la trama en el futuro.
Y es con este capítulo que Travis comienza a caer bien, por lo menos a mí. Debería poder desarrollar una suerte de amistad con Dante, es un personaje copado.

Y sé que lo mencioné la primera vez, pero tengo que volver a apuntarlo...
Lamentablemente no fue así, a pesar de que desayune como un rey realmente me hubiera justado hacerlo como un emperador…. O por lo menos como dos reyes.
Esa frase es sublime, me hace mucha gracia xD (aunque tiene un errorcillo, la palabra es gustado)

Ahoa me voy yendo a aguardar el siguiente episodio detrás de un arbusto.
Y no te mando más tortas porque la paloma mensajera que te envié con la de queso me traicionó y se la guardó para ella.

Saludos!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Vie Jun 08, 2012 10:41 pm

Gracias por decirme ese detallido ya lo corregí.

Y pues como dije, en cuanto haya un comentario pongo el otro capitulo. Creo que me odiaran por esto XD pero aqui esta.

Cap. 17 el templo de Ferravíl:



Los rayos del sol daban vida a una fresca mañana en la que las personas tranquilamente se dirigían a sus trabajos o a los comercios, y desde luego al templo de Cyric el proveedor a dar gracias por las posiciones que han alcanzado obtener.

Sin embargo nadie podía imaginarse lo que pasaría dentro de poco. La plaza frente al templo estaba repleta de personas que charlaban alegremente alrededor del petrificado demonio Remêth, quien a la luz del día se encontraba completamente inmóvil. Nadie de los ahí presentes sospechaba que Carnilis y el carnifixis deus estaban ahí a punto de comenzar un ataque.

Repartí entre todos un poco de la arcilla explosiva que Dasha había preparado. Entraríamos de dos en dos, siendo Travis y yo los primeros y nos infiltraríamos en los talleres, el resto entraría y colocaría pequeñas cantidades de arcilla en el cuartel, la iglesia y en el edificio de los sacerdotes. Una vez que Travis y yo incendiáramos los talleres, usaría el calor del incendio para hacer explotar la arcilla, al tiempo que el resto de los miembros de Carnilis sacarían las armas de las carretas apostadas a los alrededores del templo y tomarían las entradas.

Comenzamos con la operación. Travis y yo nos dirigimos hacia la entrada del templo por separado. Nos detuvieron a ambos y comenzaron a revisarnos. Luego de unos momentos nos dejaron entrar. Desde momento supe que la operación sería un éxito.

Nos separamos y caminamos un poco por los al rededores, para después volver a reunirnos cerca de la iglesia, de donde partimos hacia los talleres que estaban detrás de ella.

El edificio de los talleres era grande y tenia forma circular. Entramos sin ser vistos e inmediatamente nos separamos de nuevo para explorar el lugar. En la planta baja no había más que talleres de soldadura y algunos herreros. Pero sin duda lo interesante estaba en el primer y segundo piso pues en ellos se encontraban laboratorios de prueba, en ellos encontramos extraños artefactos, muchos no tenía idea de para que servían, pero otros eran claramente armas, la mayoría de proyectiles. En la última planta se encontraban las oficinas del lugar, no tenía ningún interés en saber que información sobre nuevas armas tenían, por lo que no les di importancia. Bajamos al segundo piso y entramos a un almacén de materiales, de lo que solo pude reconocer pólvora, había por lo menos cinco barriles de ella, había más sustancias desde luego, sin embargo no tenía idea de que eran, ese es el terreno de Dasha no el mío, solo podía esperar a que fueran inflamables para que me facilitaran las cosas. Nos dirigimos al primer piso, ahí entramos en unos laboratorios, no sin tener que noquear a quienes estaban dentro y comenzamos a reunir una serie de sustancias y de más materiales que se veían bastante peligrosos, regamos algunos líquidos por el suelo, alcohol entre ellos y después dejamos la arcilla en el lugar. Bajamos hacia la planta baja y salimos del edificio, no sin antes dejar lo último que me quedaba de arcilla detrás de unos barriles de aceite.
Nos volvimos a separar y caminamos por los alrededores. Cuando nos reunimos nuevamente nos encontrándonos con el resto de los chicos que se infiltraron a colocar la arcilla por el templo, confirmamos que la arcilla había sido colocada, y pronto nos separamos de nuevo, dirigiéndonos hacia lugares distintos, Travis regreso con ellos hacia una de las dos entradas al templo mientras que yo me dirigí a la iglesia.

Al llegar frente a ella la admire por unos instantes, tal y como lo haría un peregrino. Sus paredes de un gris resplandeciente parecían ser hechas de alguna aleación de metal. Sin embargo sus altos coloridos ventanales con los símbolos de Cyric y del oráculo contrastaban con todo lo demás. Su gigantesca puerta de cobre solido parecía más al de una fortaleza que al de una iglesia. Entre en ella siendo las posiciones de los seis caballeros que había ahí lo primero que note. El reciento tenia forma de pentágono, las bancas del lugar eran de madera y todas se dirigían hacia el altar. Camine por el pasillo central observando el lugar, sin contar a los caballeros había cerca de 10 personas más en el lugar. Me senté en una de las bancas vacías que estaban hasta el frente y baje la cabeza adoptando una posición parecida a la de alguien que estuviera rezando, cuando en realidad me concentraba en dirigir mi energía a la arcilla que había dejado en los talleres. Tarde varios minutos y me costó trabajo conseguirlo, pero al final pude calentarla lo suficiente. Una fuerte explosión seguida de unos gritos alarmados me confirmó que lo había conseguido.

Levante mi cabeza mostrando preocupación al igual que todos dentro de la iglesia. Los caballeros de inmediato saltaron de sus puestos sorprendidos por lo que había pasado. Con la mirada uno de ellos les indico a los más cercanos a las puertas que salieran a investigar.

-Por favor, mantened la calma- Dijo el caballero.

Tras un par de minutos después uno de los caballeros que habían ido a investigar y dijo

-Los talleres están en llamas, al parecer ha habido un accidente que ocasiono una reacción en cadena, se ha ordenado evacuar a todos los peregrinos.

-Bien, ya lo oyeron. Todos pónganse de pie, formen una fila y salgan por la puerta. Háganlo con calma que no hay prisa ni nada de que temer, los dioses nos protegerán- Dijo el caballero que estaba al mando del grupo.

Todos nos levantamos de nuestros lugares e hicimos lo que se nos dijo, salimos de la iglesia, sin embargo mientras lo hacía yo tomaba parte de la energía calorífica del incendio y la redirigía hacia el resto de las arcillas, no me tomo más que unos segundos, pronto una nueva serie de explosiones se desencadeno por todo el templo levantando una gran nube de humo que nos envolvió a todos.

Sin perder más el tiempo sustraje mi espada del porta planos y en medio de la nube de polvo les di una muerte rápida a los caballeros que nos escoltaban fuera del templo. Mas gritos de confusión se dejaron oír por el lugar, poco después pude escuchar el sonido de las espadas chocando entre si y gritos de dolor, así como el del acero al estallarse contra el suelo. Carnilis comenzaba a hacerse cargo de los caballeros.

Con la batalla ya iniciada corrí de regreso a la iglesia, cerré sus enormes puestas y las bloque y revise que no hubiera otra forma de entrar, pese a que contaba con Carnilis ahí afuera peleando con los caballeros no podía darme el lujo de confiarme y encontrarme con una no muy grata sorpresa al regresar.

Me acerque al altar de Cyric. Justo sobre él, grabado en el acero se encontraba su símbolo: una especie de yunque, sobre el cual se alzaba un gran martillo y en medio de los dos diversas formas que parecían ser piedras. Me infringí una pequeña herida en mi dedo índice dejando que mi sangre fluyera. Pasé mi sangre por el emblema y este comenzó a absórbela lentamente hasta que quedo impregnada completamente por ella. Inmediatamente después comencé a dibujar aquellos símbolos que me abrirían el portal y al igual que en el templo de Khauntea dije:

-Sacras porta invoco exhibes

Golpee el emblema con la punta de mi espada, instantes después un destello de luz comenzó a emanar del símbolo de Cyric volviéndose cada vez más grande e intensa hasta que adquirió la forma similar a la de un hoyo de gusano.

Cerré los ojos ante la intensa presencia de la luz por acto reflejo, sin embargo me obligue a mi mismo a abrirlos y mirar el portal. Sabía lo que me esperaba al otro lado, el recuerdo de mi experiencia pasada aun estaba muy vivo en mi mente, por lo que aferre mi espada tan fuerte como pude y salte hacia la luz entrando en el portal.

La sensación que tuve al entrar al portal fue bastante horripilante, sentí como mi cuerpo era comprimido por todas partes provocando una desesperante sensación de asfixia, pero eso no es todo, pues también sentí dolor de una forma en la que pareciera que me estuvieran torciendo, tal y como se suele exprimir un trapo sucio o mojado. No obstante, la sensación final de liberación es bastante agradable, dejándome libre de toda presión y dolor a la que me había visto sometido.

Cuando aparecí en aquel limbo blanco no perdí tiempo alguno (si es que existe en ese lugar) e inmediatamente comencé a desplazarme por aquel extraño espacio en línea recta tan rápido como lo deseaba. No tarde mucho tiempo en verlos. La vez anterior no había pensado que podía toparme con ellos, sin embargo ahora era diferente, esperaba toparme con ellos y allí estaban. Un ejército de ángeles. Ellos me vieron avanzar hacia donde ellos se encontraban, por lo que de inmediato se prepararon para el ataque. Me parecía un tanto irónico, la vez anterior ni los ángeles ni yo sabíamos que nos enfrentaríamos y estábamos en igualdad de circunstancias, esta vez ellos estaban preparados por si llegara a aparecer y yo esperaba toparme con ellos, nuevamente en igual de circunstancias.

Una gran cantidad de flechas y lanzas me sacaron de mis pensamientos, esquive muchas de ellas, otras simplemente las bloquee. Una sonrisa maliciosa se dibujo en mi rostro. La fiesta había comenzado.

Ya lo saben, comentarios, gritos de protesta, dudas, sugerencias, criticas, cupones de descuento, etc, todo es bienvenido.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por d-conanmx el Sáb Jun 16, 2012 12:24 pm

maratonica.pero aun falta para llegar a donde nos quedamos. Espero con ansias el momento de que te pongas al corriente. Jejeje




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Lun Jun 18, 2012 4:41 am

Pobre ejército de ángeles, ¿para qué los mandan si todos saben que Dante los va a aniquilar? Razz
Bueno, (auto-respondiéndome) existe la esperanza de cansarlo para que los serafines y el mismo dios tengan menos trabajo y eso.

Ya quiero ver el enfrentamiento contra el dios proveedor Very Happy
Mientras me voy a hamacar en la placita de la esquina hasta que esté le siguiente capítulo. Saludos!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Sáb Jun 23, 2012 12:02 pm

Gracias por los comentarios, he aquí un capitulo mas, él cual se suponía que iba a publicar anoche pero me quede dormido XD

Cap. 18 plano celeste II: Shamaciel el guardián.:


Sangre. A donde sea que volteaba solo podía ver sangre. Recién derramada y de un color poco común. Pues no era sangre humana, tampoco mía. Es la sangre que suele correr por las venas de aquellos seres llamados ángeles, mensajeros y guardianes de los dioses. Eran un ejército, pero eso no me importo. Simplemente cargue contra ellos y les hice probar a todos y a cada uno el filo de mí espada, que al igual que este gran espacio blanco se encuentra bañada en un aquel liquido ámbar. La sangre de los ángeles.

Sin embargo la sangre no era lo único que había regado en el lugar, flotando sin dirección alguna, libres en el espacio las hermosas plumas blancas que se había desprendido de las alas de aquellos seres danzaban a mi alrededor de forma suave y llenas de gracia, no obstante comenzaban a amontonarse en grande grupos cada vez que se alcanzaban un “charco” de sangre donde se quedaban pegadas. Pero no solo había plumas y sangre a mi alrededor, también podía encontrar sus armas, muchas de ellas rotas o dañadas por el combate que acababa de finalizar. Sin embargo había algo que no podía ver, algo que debería estar ahí, pero no estaba. Cadáveres. Había matado a cientos de ellos, de hecho, los había matado a todos y sin darme cuenta poco a poco todos ellos desaparecieron. No fue hasta que acabe con el último ángel que me percate de dicha situación. En como muchos de ellos habían desaparecido y otros tantos mas se convertían en polvo desvaneciéndose lentamente en este limbo, o mejor dicho se desintegraban y pasaban a hacer parte de la nada.

Y es por eso que estoy aquí de pie. Había estado observando cómo desaparecían sus cuerpos, como pasaban a ser parte del limbo. Ahora el último de ellos había terminado de desintegrarse frente a mí, ya no quedaba nada de ellos más que la sangre, plumas y armas.

Mire mí espada, la sangre de los ángeles no parecía escurrir por su hoja, por lo que la agite fuertemente un par de veces limpiándola. La sangre suele dañar el metal de las armas. Aunque no estaba seguro de que si realmente dañarían ese metal, de todas maneras no quería arriesgarme y permitir que la espada se oxide.

Levante mí vista y la pose hacia el frente encontrándome con la puerta del reino de Cyric, avance despacio hacia ella, ya no sentía prisa por llegar, después de todo ya había peleado y ganado la primera batalla.

Llegue hasta la puerta, no esperaba que estuviera hecha de una extraña aleación parecido a la plata, sin embargo era mucho más fuerte y rígida, pero sobretodo menos fría que ella. Su llamativo decorado con grabados bastante abstractos me obligaban a poner mis ojos en ellos, sin embargo, no tuve problema para evitar verme atrapado en su indeterminado ser, puede que no sea lo suficientemente culto para apreciarlo o tal vez porque me realmente me importaban un pepino.

Abrí la puerta y cruce. De nueva cuenta una intensa luz me cejo, sin embargo al abrirlos me encontraba en otro lugar. Tal y como la ultima vez había abandonado el limbo, ahora frente a mí se hallaban unos faroles que decoraban una larga calle de adoquines que se extendía hasta más allá de donde podía ver. A los lados de la calle se encontraban grandes yacimientos de minerales y rocas preciosas como selenita, berilo, diamantes, así como rutilo, cuarzo, amatista, turmalina y dioptasa. Entre otros que no pude reconocer aunque estoy seguro de que si Dasha los observase brincaría de emoción por solo toparse con ellos.

Comencé a caminar lentamente por el camino de adoquines teniendo la certeza de que al final de él me encontraría con el dios proveedor. Sin embargo no paso mucho tiempo desde que comencé a avanzar para que una fuerte presencia apareciera por todo el lugar deteniendo mi paso.
No había tomado en cuenta esto, supuse que con Khauntea había pasado por que ella se encontraba dormida y necesitaba quien velara por su sueño. Al parecer los dioses eran más egocéntricos y megalómanos de lo que creí.

Una luz resplandeciente apareció a unos metros de distancia por encima de mí. Tomo una forma oval y lentamente descendió hasta tocar el suelo adoquinado. El resplandor se disipo permitiéndome ver una figura alada de una considerable altura, su cuerpo se mantenía protegido por una brillante armadura dorada, su pelo rojizo salía de su yelmo y caía hasta sus hombros, el verde de sus ojos dejaba ver una gran determinación en su mirada. Extendió sus dos pares de alas permitiéndome ver el escudo dorado que cargaba en su mano derecha y la larga espada que sostenía en la izquierda.

-Mi nombre es Shamaciel y soy quien va a matarte, carnifixis deus. – Habló.

-¡Oh! ¿Enserio? Muchos de los tuyos ya han tratado de hacerlo y fallaron. Espero que me lo pongas interesante porque no me apetece jugar. – Dije y me puse en guardia.

Le mire a los ojos y me di cuenta de sus intenciones. Él avanzaría hacia mí y trataría de a travesar mi guardia golpeándome con su escudo, para después darme una estocada con su espada. Desafortunadamente para él yo saltaría evitando su ataque quedando en una posición muy ventajosa para contra atacar.

No obstante, no pude esquivar su ataque.

Shamaciel se lanzo hacia a mí con un velocidad vertiginosa, apenas me estaba preparando para saltar cuando me golpeo con su escudo. El ataque fue extraordinariamente fuerte y en seco, además de que lo recibí de lleno, fácilmente salí volando a un par de metros sobre el suelo. Aferre mi espada tan fuerte como pude, estaría en verdaderos problemas si se separaba de mi mano. Caí y rebote contra los adoquines, creo que algunos se agrietaron por el impacto…Seguí girando por el suelo al menos un par de metros más antes de detenerme completamente. Pero el no me dio tiempo de analizar lo que sucedido, en cuanto me detuve se abalanzo sobre mi tratando de hundirme su espada. Agite mi espada un poco desesperado pero pude desviar su ataque. Rápidamente gire sobre mi mismo e intente ponerme de pie, más el no me dio la oportunidad de hacerlo, se apresuro a golpearme de nuevo con su escudo, esta vez con el borde de este y lo consigo. Caí al piso nuevamente y una vez más el trato de clavarme su espada, sin embargo nuevamente desvié su ataque, esta vez con una patada. Trate de contraatacar desde mi posición y le lance una estocada de mi espada, no obstante uso su escudo para bloquear mi ataque e inmediatamente después para golpearme una vez más.

Salí proyectado hacia atrás llevándome unas cuantas farolas de encuentro. Me detuve con la mirada hacia lo que parecía ser el cielo, rápido eché mi cuerpo hacia atrás y me puse en pie justo a tiempo para bloquear un nuevo golpe de su espada. Fue en ese choque de armas cuando me di cuenta de lo peculiar que esa su arma. La hoja de su espada no estaba hecha con hierro o algún otro metal, era de cuarzo blanco elaboradamente trabajado para hacer que tuviera un gran filo en sus bores, el centro de la hoja había un pequeño canal de plata que le adornaba pero a su vez le servía para que escurriera la sangre fácilmente y por ultimo sobre el mango de la espada se hallaba un adorno de oro en forma de X que se unía al canalillo de plata. Tengo que reconocerlo esa espada realmente era un trabajo magistral de Cyric.

Shamaciel dio un paso atrás y separándose un poco de mí, inmediatamente me di cuenta de su intención. Efectivamente trato de golpearme con el escudo, no obstante esta vez me eche un poco hacia atrás esquivándolo, en seguida salte hacia él y tal y como lo esperaba levanto su escudo para protegerse de un ataque. Me apoye en él y salte hacia su espalda, di un giro de 180° grados en el aire y caí sobre los adoquines. Esa era mi oportunidad, ahora estaba a en su punto ciego, tal vez mucho piensen que es cobarde y poco honorable no solo matar, si no el simple hecho de atacar a un enemigo por la espalda, sin embargo eso me tiene sin cuidado, no me importaba como, quería muerto a este tipo al igual que a los dioses y a sus perros lazarillos del oráculo.

Ataque a Shamaciel lo más rápido que pude, separaría su cabeza del resto de su cuerpo de un solo golpe… o eso era lo que tenía planeado. Los reflejos de Shamaciel me dejaron asombrado, no tenía idea de cómo era tan rápido, por la dureza y el tamaño de ese escudo diría que es bastante pesado, y aun así se podía mover como libremente. Él había girado más rápido de lo que yo hubiera podido imaginar y no solo eso, si no que levanto su escudo lo suficientemente alto como para proteger su cuello del filo de mi espada.

Usando su escudo empujo mi arma hacia un lado abriendo mi guardia y de inmediato me lanzo un golpe con su espada que esquive por los pelos echándome hacia atrás. Lo mire desconcertado mientras se volvía a poner en guardia, luego baje levemente mi vista hacia mis chaleco, estaba levemente desgarrado.

-Atacar por la espalda es algo repugnante- Me dijo.

-También lo es atacar a alguien que está el piso- Le conteste.- Sin embargo me has impresionado bastante, no me habías dado un solo momento de respiro hasta ahora. Tú no eres un ángel normal.- agregué.

-eso es porque yo no soy un ángel, ni siquiera un arcángel.

-A no, ¿Entonces que eres?- inquirí.

-Soy un serafín.

-No tengo la mínima idea de que sea eso y la verdad no me importa, venga terminemos con esto tengo un dios que matar el día de hoy- Dije para provocarlo.

Ambos avanzamos hacia el otro, mi espada choco contra su escudo nuevamente. Él me contra ataco, esta vez usando su arma ofensiva, la evadí por poco y respondí a la agresión pero nuevamente fue bloqueada por su escudo… esa cosa comenzaba a molestarme.

Shamaciel volvió a lanzar un golpe contra mí, sin embargo pude bloquearlo con mi espada. El serafín nuevamente trato de golpearme con el borde de su escudo, no obstante gire sobre mi mismo evadiendo el ataque quedando en una posición en la que me era posible contra atacar, aunque lamentablemente estaba tan cerca que no podía usar mi espada adecuadamente para herirlo, por lo que le golpee con el mango de mi espada en la base del cuello. Ese era el primer golpe que le daba.

La respuesta de Shamaciel no se hizo esperar y trato de clavarme su espada de forma sorpresiva pasándola a penas por un lado de la parte baja de su escudo. Di un par de pasos hacia a un lado evadiendo el filo de la espada. Trato de golpearme nuevamente con el escudo, más esquive el golpe agachándome, el serafín dirigió el filo de su espada hacia mí una vez más, pero de nueva cuenta lo desvié abriendo parcialmente su guardia. Pude ver lo que trataría de hacer, intentaría golpearme de nueva cuenta con el escudo, sin embargo esta vez yo fui más rápido y patee el brazo con el que lo sostenía hacia un lado abriendo totalmente su guardia. Esa era mi oportunidad, sin embargo de poco me serviría atacar su torso, estaba muy bien protegido por su armadura y un ataque a la cabeza sería muy notorio, por lo que lance mi ataque hacia otra parte. Una gran cantidad de aquel líquido ámbar comenzó a emanar del muñón que ahora tenia, poco después se pudo oír como el escudo con poco más de la mitad de su brazo chocaba contra los adoquines del suelo.

Sin embargo él no dejo escapar grito alguno, no parecía importarle el hecho de haber perdido uno de sus brazos, por lo que se limito a continuar atándome. Blandió su espada contra mí una vez mas pero conseguí esquivarla, no obstante logro conectarme una patada en el pecho que me hizo retorcer unos cuantos pasos, de nueva cuenta avanzo hacia mí y trato de darme una estocada, esta vez me arroje al suelo y rodee por el esquivando el ataque, fue allí cuando lo vi, un hueco en su armadura justo debajo de la axila. Inmediatamente lance una estocada a ese lugar inhabilitando el brazo aun le quedaba. Retire mi espada de su cuerpo y me coloque detrás de él al mismo tiempo que se escuchaba como su espada chocaba contra el suelo y su brazo quedaba colgando completamente inmóvil.

Ahora el estaba a mi merced, había llegado el momento de acabarlo, no obstante antes de que pudiera blandir mi espada una vez más él se giro hacia mi tratando de conectarme una especie de patada giratoria, me agache para esquivarla y una vez más me sorprendió tratando de patearme con la pierna que usaba para mantenerse en pie, esta vez di un par de volteretas hacia atrás para evadir el golpe. Le mire a los ojos, aun tenía esa mirada de determinación en su rostro pese a que sabía que poco podía hacer ahora que no contaba con sus brazos para el combate. Él combatiría hasta el final.

Shamaciel avanzo hacia mí y yo le correspondí. En el momento que ambos estábamos lo suficientemente cerca el uno del otro él salto tratando de conectarme una especie de patada voladora, nuevamente me agache para esquivarla. Segundos después gire el cuerpo hacia él, justo al mismo tiempo que el giraba hacia mí, y con un rápido y preciso mandoble todo termino.

El cuerpo y la cabeza del serafín cayeron en diferentes lugares, agite mi espada un par de veces para quitarle los residuos de sangre que tenia. Di un pequeño vistazo hacia atrás, pude ver como su cuerpo y las partes que había separado de él comenzaban a emitir una débil luz plateada, dentro de poco se desvanecerían.

Continúe mi camino hacia Cyric. Paso algo de tiempo antes de que pudiera llegar a lo que parecía ser una armería. Podía ver algo de humo saliendo de la chimenea, me acerque más a ella y con forme lo hacía podía escuchar más claramente el ruido del martillo chocando contra el yunque. Llegue hasta la puerta del lugar y sin dar aviso de mi presencia entre. El interior de la armería era mucho más grande de lo que parecía desde a fuera, la única fuente de iluminación que había en el lugar era la luz del fuego que ardía ferozmente en el horno que a su vez emanaba un calor casi insoportable. El golpeteo del martillo contra el yunque ceso y dirigí mi vista hacia donde se había producido el silencio. Y ahí estaba el de espaldas a mí. Su gran altura parecía alanzar los tres metros, su cuerpo notablemente musculoso y su piel negra como el hollín, no tenia cabello y vestía unos pantalones algo antiguo pero solo eso, su prominente torso estaba descubierto y en su mano derecha sostenía un gran mazo negro.

Por fin estaba frente a Cyric.


Como se habrán dado cuenta ( o no) este capitulo prácticamente no tuvo modificaciones, espero que les haya agradado tanto como la primera vez. siéntanse libres de comentar, sugerir, preguntar, criticar, amenazar, lanzar, alabar, etc, todo lo que quieran.

Hasta luego.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Dom Jun 24, 2012 4:54 pm

Me había olvidado lo temibles que eran los serafines. Fue una muy buena batalla y ahora que lo pienso o no hay muchos serafines o están todos protegiendo a los dioses principales, porque de haber puesto a unos tres a esperar a Dante aquí creo que pudieran haber terminado con todos sus problemas... pero mejor para nosotros que queremos ver a Dante rebanar cabezas de dioses xD

Un saludo!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Lun Jul 09, 2012 2:55 pm


no hay muchos serafines o están todos protegiendo a los dioses principales


Hay un serafín por cada dios (en el caso de kaunthea dos), pero no puedo decir que todos vayan a parecer, dante sabrá como eludir algunos y demás cuestiones de trama... mas que nada para que no se vuelva repetitivo el trayecto de templo/serafin/dios.

Ahora el siguiente capitulo.

cap. 19 Cyric el proveedorr:



Cap. 19 Cyric el proveedor

La tensión que había en el lugar aumentaba, de una u otra forma él sabia que estaba allí de pie detrás de él. Su respiración resonaba en el lugar, parecía la de un toro enardecido. Sin embargo no me atemorizaba, pero a pesar de eso no me atrevía a hacer el primer movimiento.

-Has tardado demasiado- Dijo el dios con una imponente voz- ¿Tantos problemas te dio Shamaciel?

-Fue mas fuerte de lo que esperaba- Le conteste.

- Aquello que le hiciste a Khauntea no tiene perdón.

-No estoy buscando que me perdonen, además no tienes de que preocuparte, a ti te hare lo mismo y a todos los demás también.

-¿Realmente crees que podrás vencer a un dios que no este dormido? ¡Eh, carnifixis! – Bramo Cyric y se giro hacia mí.

El rostro de era la de un hombre maduro, como la de cualquiera que estuviera en sus cuarentas, su facciones duras y llenas de agresividad me recordaron ligeramente a zôberck, mas no me intimidaron en lo mas mínimo. Sus ojos completamente azules despedían una mirada de odio hacia mí.

-No, no lo creo. Estoy seguro de que puedo hacerlo.- Termine por contestar.

-Pues veamos si eso es cierto- Dijo y se lanzo contra mí.

Cyric alzo el mazo sobre el y con una brutal fuerza trato de aplastarme, di un salto hacía atrás esquivando el ataque. Sujete con fuerza el mango de mí espada y corrí hacia el dios. Cyric trato de golpearme nuevamente con el mazo, pero lo esquive una vez mas, esta vez saltando sobre el arma con la que trataba de golpearme en un costado. Avance un par de pasos más hacia el dios, no obstante este trato de frenarme, esta vez intento golpearme con el mango de su largo mazo. Me arroje al suelo dando un pequeño giro quedando justo detrás de él. Cyric se giro tan rápido como pudo y de nueva cuenta trato de aplastarme con su mazo, una vez mas di un salto esquivándolo, sin embargo en esta ocasión brinque hacia la cabeza del mazo apoyándome en el para luego lanzarme hacia Cyric. En el aire tome mí espada con ambas manos dispuesto a asestarle un buen golpe en el pecho. Pero eso no paso. Antes de que mí espada pudiera tocarle una gran fuerza le hizo vibrar descontroladamente para después mandarla lejos de mis manos. La espada salió volando justo hacia al lado opuesto donde se encontraba el dios. Desarmado y aun en el aire trate de recomponer mí ataque pero Cyric se adelanto a mi golpeándome con su antebrazo izquierdo. Salí despedido y me golpee contra una de las paredes en las que había herramientas.

El dolor que recorrió mi cuerpo desde la espalda fue insoportable. Deje escapar un alarido ante el daño que me había hecho. Caí de rodillas al suelo, colocando mis brazos frente al resto de mi cuerpo para no golpearme aun más contra el piso.

-Realmente eres un idiota- Me dijo el dios – No importa que tantas modificaciones le hayan hecho a esa espada, un arma que fue forjada por mis manos jamás podrá dañarme.

Levante mi mirada y le contemple frente a mi, tan alto como era y confiado al sentir que tenia ventaja sobre mí pues yo no podía usar mi arma en su contra.

El plan iba a la perfección.



Aquella noche cuando conocí a Remêth me explico come debería enfrentar a Cyric.

-Cyric es un bárbaro, un completo idiota- Me dijo Remêth- Y como todo idiota se confía demasiado y es fácil de provocar, eso es algo que debes usar a tu favor, haz que se confié, provócalo, de esa manera el cavara su propia tumba.

- Las armas forjadas por él no lo hieren ¿Como se supone que le extraiga sus poderes? Necesito clavarle la espada para que el hechizo alhei-zôträ funcione.- Dije.

-No, estas equivocado. No es necesario que claves la espada en el cuerpo de un dios para que el hechizo funcione, basta con que tengas la suficiente sangre de él como para cubrir todas las runas de tu espada, una vez que estén todas las runas cubiertas por ella pronuncia el hechizo y se creara un vinculo entre la sangre en las runas y la que aun continua en el cuerpo del dios que le drenara sus poderes. Aunque claro que el drenado seria más rápido si la espada estuviera en su cuerpo, pero como se trata de Cyric obtener su sangre y bañar las runas con ella es la única forma de quitarle sus poderes.- Explico el ingeniero.

-¿Y como rayos voy a obtener su sangre sin usar un arma en su contra?

-Al parecer eres un bruto con una memoria a muy corto plazo. ¿Qué no habías dicho que podías encargarte de él con solo tus manos? Pues haz eso. Imbécil. Claro si es que realmente puedes.

Pensé en contestarle a Remêth sin embargo zôberck se apresuro a hablar y dijo:

-No necesitas un arma para herir a un dios Dante. Solo usa tu energía. ¿O acaso ya te olvidaste de lo que te enseñe en el plano demoniaco?

-No, por supuesto que no- Conteste.



Me pare lentamente y mire a Cyric a los ojos. Su mirada llena de confianza se lleno de furia cuando se topo con la mía, pues lo retaba abiertamente.

-No necesito de un arma para derrotarte, después de todo yo soy el asesino de los dioses. A quien más temen tú y los tuyos.

-No seas tan arrogante- Bramo el dios y trato de golpearme con su mazo.

Esquive el ataque fácilmente y me dirigí hacia él al tiempo que creaba una carga eléctrica en mi mano derecha. Cyric trato de capturarme con una de sus manos pero me arroje al piso deslizándome entre sus piernas, tan rápido como me incorpore lo golpee con la carga eléctrica en una de sus piernas, gusto a la altura de sus rodillas. El dios dejo escapar un alarido de dolor y se doblego levemente poniendo su rodillagolpeada en el suelo.

-Maldito- Dijo y chasqueo sus dedos.

Las armas y herramientas que se encontraban en el lugar comenzaron a flotar en aire apuntando hacia mí.

-¡Muere!- exclamo el dios y las armas arremetieron en mi contra.

Sin pensar en lo que hacia gire sobre mi mismo creando un muro de viento a mi alrededor que desvió las armas de su trayectoria. Cuando me detuve Cyric estaba nuevamente en pie y mas molesto que antes.

-¿Cómo te atreves...? ¡¿Como te atreves a usar los poderes de Khauntea?!- Exclamo y dio un golpe hacia mí.

Su acción me tomo por sorpresa por lo que logro conectarme de lleno haciéndome volar de nueva cuenta hacia una de las paredes del lugar. Me golpee en seco con ella y caí de fea manera al suelo, sentía que debía de tener al menos un par de costillas rotas así como uno de mis omoplatos, pero el dolor duro apenas unos segundos, los poderes de sanación de mi cuerpo aumentados al estar en el plano celestial hacían su trabajo.

Me pare sin dificultad alguna y le mire al tiempo que dibujaba una risa burlona en mi rostro.

-¿Eso es lo mejor que tienes?- Dije.

El dios bufo enardecido e hizo exactamente lo que yo quería que hiciera. Nuevamente alzo su mazo contra mí. Al igual que la vez anterior esquive el golpe sin problema alguno. Sujete el mazo por el largo mango, Cyric aprovecho eso para levantarme del suelo, pero no hizo mas que lo que yo quería. Solté el mazo una vez que estaba en lo mas alto y con un peculiar movimiento en el aire me dirigí directo hacia su cabeza, el dios trato de golpearme con su mano libre sin embargo me sujete a su brazo y gire alrededor de el como si se tratara de una barra, apoye mis pies sobre el brazo por un momento y me di un impulso extra hacia su cara, rápidamente junte una buena cantidad de mi energía en la palma de mi mano y la hice explotar en justo en el rostro de Cyric.

El dios grito de dolor y cayo de espaldas al tiempo que soltaba su enorme mazo. Caí de pie poco mas de un metro mas a delante de donde el cayo. Un extraño líquido celeste me había salpicado y había mucho más regado alrededor de donde me encontraba, voltee a ver al dios, Cyric se había puesto boca abajo, aquel líquido salía de su cuerpo, mire con cuidado su rostro, se encontraba bastante destrozado, la explosión de mi energía le había desfigurado.

-Maldito, como te haz atrevido.- Dijo mientras trataba de ponerse en pie en vano pues el dolor que sentía de lo impedía.

-Tu rostro desfigurado es por lo que menos debes preocuparte en este momento- Dije mientras me acercaba a uno de los charcos de sangre del dios y tomaba un poco con los dedos - Pronto conocerás el significado de la mortalidad.

Alcé mi mano izquierda llamando a mi espada que inmediatamente vino hacia mí. Le sujete por el mango y la coloque horizontalmente mientras bañaba las runas con la sangre de Cyric.

-effusio maledictionem tenebris sigillum divinae – Dije

Cyric volvió a gritar y una corriente de energía comenzó a salir de su cuerpo hacia mí espada. La fuerza con la que llegaba la energía del poder de Cyric era increíble, tenia que sostener el arma con ambas manos y aun así muy a penas podía controlar tanta fuerza. Por otra parte Cyric no paraba de retorcerse en el suelo a causa del dolor que le producía el drenado de su poder.

Luego de unos minutos el poder dejo de emanar del cuerpo de Cyric, ahora se encontraba todo totalmente sellado dentro de la espada. Voltee a ver al ex dios y me quede asombrado, esperaba que se redujera de tamaño, que su piel se volviera de un color mas humano pero no fue así, sin embargo el se mantenía débil en el suelo. Camine hacia él y a base de punta pies le obligué a ponerse boca arriba, lo mire a su destrozada cara, no con lastima, ni con misericordia, pero tampoco reflejando mi odio, mi mirada era seria, adusta y de cierta forma maléfica.

-Ahora eres mortal- Hice una pausa saboreando el momento- Puedo matarte sin repercusiones. De hecho, voy a matarte.

Extendí una de mis manos hacia él al tiempo que una considerable cantidad de energía se reunían en la palma de mi mano, energía que poco después libere encontrar de Cyric terminando con él.

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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Jue Jul 19, 2012 2:38 am

Genial como la primera vez que lo leì!
Es una buena pelea pero todos sabemos que los pròximos dioses seràn todavìa màs problemàticos y duros de roer.
Espero comiences la pròxima saga pronto!

Saludos!

P:D: olvidè cargar el teclado español y me quedaron todas las tildes para el otro lado xD
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Jue Jul 19, 2012 11:20 pm

 olvidè cargar el teclado español y me quedaron todas las tildes para el otro lado xD


Ya decía yo que habia algo raro.

Bueno gente hoy ando de muy buen humor por que dos razones, la primera de ellas es por que recibi una noticia que estaba esperando desde hace dos semanas, la segunda por que termine el capitulo 40 de esta misma historia, por lo cual les dejare no uno si no dos capitulos 

Cap. 20 La ciudad liberada por el demonio.:


Al regresar al plano humano lo primero que note fue el desorden que residía dentro del templo. Los bancos estaban volcados y esparcidos hacia las paredes dejando un gran lugar en el centro donde pelear. Un lugar ocupado por cuerpos sin vida de caballeros y empapado por la sangre de los mismos.

Di un paso hacia la salida y sentí un repentino dolor en el torso, me lleve una mano hacia las costillas tratando de mitigar aquella sensación, al parece había regresado demasiado pronto de nuevo. Camine entre  los cadáveres de los caballeros sin muchos miramientos y al llegar a las puertas de hierro del templo vi a uno de los miembros de Carnilis sentado con la espalda apoyada en ella. Se encontraba herido del brazo y tenia algunos cortes más por el cuerpo, pero al parecer sus hemorragias ya habían sido controladas.

Al sentir mi presencia el volteo a verme y me sonrió pese a su estado y con un notable júbilo en su voz me dijo:

-Lo hemos logrado, vencimos.

Dibuje una media sonrisa en mi rostro y levante la mirada dispuesto a observar lo que había a mi alrededor. Los incendios de los edificios comenzaban a extenderse a algunas otras partes, escombros, armas y cadáveres se encontraban esparcidos por todo el lugar creando un panorama un tanto lúgubre.

-¿Dónde está Travis?- Le pregunte al hombre herido.

-El templo recibió refuerzos de fuera justo cuando terminamos con todos aquí.-Dijo

-Te he preguntado donde esta Travis, no que paso- Le aclare.

-Él reorganizo al resto de nosotros y salió a combatir a los refuerzos en la plaza. Me pidió que aguardara su llegada. – Contesto por fin.

-Ya veo. ¿Puedes pararte?

-Desde luego.- Respondió y  se paro con cierta dificultad.

Ambos a travesamos muy lentamente el campo de batalla que se había convertido la explanada del templo hacia la salida que daba directo a la plaza. Al llegar bajo el umbral de la puerta me quede sorprendido, el número de muertos parecía ser mayor a que había incluso dentro del templo. Entre la muerte y la devastación dejada por la batalla que se había librado no me fue difícil ver donde se encontraba Carnilis y sus miembros, todos alegres, pero cansado y algunos un poco magullados.

Camine hasta ellos, cerca de donde se encontraba Remêth. Y les mire a la cara, despedían una felicidad contagiosa, casi como una luz que resplandecía. Cuando se percataron de mi presencia me abrieron paso hasta donde estaba Travis y este al verme corrió hacia mí y me estrecho la mano de forma sorpresiva.

-Gracias a ti lo hemos logrado, Dante- Me dijo.

Mire a mí alrededor y me quede un poco consternado, cuando atacamos apenas y llegamos a los ciento cincuenta y en ese momento solo podía ver poco más de cuarenta y sin embargo, no había visto cuerpos demasiados cuerpos sin vida de Carnilis.

-¿Ustedes son todos los que quedan?- Pregunte preocupado

-No, que va- contesto Travis- hemos tenido pérdidas, si, pero han sido mínimas, a penas y llegan a diez.

-entonces, ¿Dónde están los demás?

-Han ido junto con la guardia arcana al palacio del gobernante, al parecer el gobernador al enterarse de nuestro ataque mando a la mayoría de sus caballeros a reforzar el templo, ¡Pero mira como han terminado los refuerzos! – dijo Travis señalando los cuerpos de los caballeros que estaban regados por el lugar –  Aparentemente uno de los espías de los antiguos nobles de la región les dio aviso de tal movimiento y de lo que nosotros habíamos hecho aquí en el templo y los nobles desplegaron a la que todos creíamos extinta guarida arcana, la guardia real de Ferravíl en contra del gobernador, también enviaron algunas tropas a apoyarnos, pero no es que fueran realmente necesarios. Por cómo han salido las cosas me atrevería a decir que el control de la región regresara a manos de los habitantes de Ferravíl para cuando caiga la noche.    

Me quede en silencio, no esperaba que las repercusiones de mis actos fueran tan grandes como para crearle la oportunidad a un pueblo oprimido para alzarse.

-Todo esto es gracias a ti Dante, ¿Cómo podríamos agradecértelo?

-Por el momento solo quiero descansar.

-En ese caso deja que te acompañe a casa- Dijo Travis.

-No, yo me ocupare de eso- Resonó la voz de Ikaros quien apareció de la nada. – Travis, tú y los tuyos deberían ir al palacio del gobernante y asegurarse de que todo termine. No te preocupes por Dante, yo me haré cargo de él. Así que ve y asegura la libertad para esta región, pero antes de que partas te pido, que al terminar esto vayas a la casa, Sebastián conoce el camino el te llevara,  necesitaremos hablar contigo antes de que se hable a los habitantes de la región lo ocurrido el día de hoy.

Hawkman se limito a asentir con la cabeza y haciendo una señal ordeno a todos los miembros de Carnilis que podían seguir luchando dirigirse hacia el palacio del gobernante, mientras que Ikaros me pasaba un brazo sobre sus hombros y me llevaba de vuelta a la casa.

Al llegar a la Dasha me atendió de inmediato dándome algún tipo de medicina que me calmo el dolor al instante, aunque me recomendó no hacer ningún movimiento brusco. El resto de la tarde la pase en la cama durmiendo hasta ya bastante entrada la noche cuando Zôberck me despertó.

-Tenemos algo que hacer antes de irnos, levántate y vístete. –Me ordenó.

Adormilado y con el dolor de las costillas regresando me moví lentamente e hice lo que Zôberck me dijo. No tenía intención de renegar ni oponerme, no me sentía en condiciones para hacerlo.

Una vez listo tome la espada y junto con el demonio de la diversidad salí a la calle, caminando de regreso a la plaza frente al templo.

Durante el camino puede apreciar huellas de batallas, sangre y armas e incluso alguno que otro cadáver que no había sido removido aun. Pero más que esas huellas físicas era aquel sentimiento intangible de terror el que probaba que algo había pasado ahí, pues quienes habitaban por ese camino observan tratando de no ser vistos por las ventanas de sus casa nuestro caminar hacia la plaza temerosos de que pudiera una nueva pelea estallara o que comenzaran los actos de vandalismo y rapiña.

Al llegar a la plaza me pude percatar que había más cuerpos que antes en el lugar, era evidente que habían reunido los cadáveres esparcidos ahí por varias razones, entre ellas exhibir a los antiguos líderes caídos como señal de que ya no había razón para oponerse, para golpear psicológicamente a los partidarios del gobernador y del templo que habían conseguido escapar de la batalla y desalentarlos a tratar de hacer algo por recuperar la región, pero, la razón más importante para apilar todos esos cadáveres ahí  era, a mí parecer, que sería más fácil deshacerse de ellos teniéndolos en un mismo lugar que por toda la ciudad.

-Por fin habéis llegado- Dijo Remêth cuando arribamos al centro de la plaza. – Esto que ha sucedido es una barbarie, solo han sido un montón de salvajes monos matándose entre ellos, que horror hacía mucho tiempo que no veía nada tan estúpido como una batalla. 

-Eres muy sensible ante un derramamiento de sangre pare ser un demonio- Le comente.

-Tu ideal de un demonio es muy burdo y obsoleto, además de estúpido. – Me dijo el demonio estatua- No somos las bestias salvajes que los dioses les hacen creer, la mayoría de nosotros sabían que la violencia no es una solución real y que las peleas y la guerra no eran más que la estupidez expresada en a su máxima potencia, todas sabíamos y algunos pocos aun sabemos, que la razón y el entendimiento esta sobre esos actos brutales y son el mejor camino para resolver un problema.- concluyo Remêth

-¿Que quieres decir con “sabían”?- inquirí

-La gran mayoría de los demonios fueron exterminados por los dioses y sus ángeles.- Dijo Zôberck – Pero no estamos aquí para hablar de eso, Dante, apresúrate y entrégale el poder del dios proveedor a Remêth.

Asentí con la cabeza y tome la espada del estuche. Camine hacia donde estaba el demonio ingeniero  y apunte la punta del arma a su pecho.

-Será mejor que te prepares porque esto va a doler, te lo aseguro- Comente.

Por unos segundo, me dio la impresión de que Remêth realmente se estaba preparando para recibir aquel poder, pero me es difícil asegurarlo puesto que su expresión es siempre la misma.

-Hazlo. – Me dijo repentinamente.

Y sin duda alguna le clave la espada en el pecho lo suficientemente fuerte para que se incrustara en la roca que era su cuerpo. El demonio dejo escapar un débil quejido, pero no le preste atención ya que está totalmente concentrado en lo que estaba por hacer.

-Contritum sigillum remissionis caelestis potentia - Dije y pude sentir como el poder de Cyric fluida de la espada hacia el cuerpo del ingeniero al mismo tiempo que la roca le cubría comenzaba a cuartearse.

Cuando la trasferencia termino hubo un pequeño estallido, Salí despedido hacia atrás junto con fragmentos de roca. Levante mi vista y pude ver a Remêth con la espada clavada en el pecho sin mostrar queja ninguna. Pero más impresionante que eso era la forma humana que tenia, su piel era a perlada y tenía los músculos ligeramente marcados, su rostro, pese a su mirada adusta, trasmitía una jovialidad inmensa, pues era como el de un hombre más grande que yo pero apenas más chico que Travis.

Remêth tomo la espada por el mango y se la retiro limpiamente, la examino por unos momentos y luego me la arrogo.

-Es extraño- Dijo- Pude sentir el poder entrar en mí, pero no me siento diferente.

-Solo tienes que aprender a utilizarlo, pero mientras lo haces, quiero que comiences a trabajar en aquello que te he encargado- Dijo Zôberck.

-Lo hare, pero luego de que me asegure que aquello se encuentre en buen estado- Dijo el ingeniero llamando mi atención para luego desaparecer en una corriente de viento.

Por un momento iba a preguntarle a Zôberck a que se refería, pero al ver que me dio la espalda y comenzaba a regresar a casa comprendí que no me lo diría, así que lo imite. 

Cuando desperté la mañana siguiente baje las escaleras siendo guiado por las voces de Ikaros y Zôberck que charlaban con una tercera persona. La cual descubrí que era Travis en cuanto entre al estudio.

-Como ya te has dado cuenta humano, el carnifixis deus no solo matara a los dioses si no que provocara un gran cambio en el sistema de gobierno que os rige.- Dijo Zôberck. – Sin embargo, hacer público que el golpe de estado realmente fue un daño colateral de las acciones de Dante es un impedimento para nuestros planes, pues todos estarán al pendiente de nosotros.

-Le entiendo señor. – Dijo Travis- Haremos pasar el golpe como una acción planeada de esa manera con antelación, no tocaremos demasiado el tema de la religión y ni siquiera mencionaremos a Dante o el nombre de carnifixis deus.

-Eso es lo que quiero y para asegurarme de que así sea tendrás que decir…-Hablo Zôberck  y comenzó a explicar harían pasar lo ocurrido por un simple golpe de estado, lo cual llevo casi todo la mañana. Yo por mi parte no participe mucho en la conversación solo me limite a dar vagas opiniones sin importancia o asentir con la cabeza.

Luego de todo esto era claro que nos marcharíamos inmediatamente, Dasha había empacado ya sus cosas y desmontado su pequeño laboratorio portátil, parecía muy complacida con lo que había logrado en este tiempo. Por su parte Ikaros no solo me había preparado el equipaje, sino también un desayuno que disfrute acompañado con Travis.

-Las cosas van a mejorar- Comento Hawkman. – Yo no soy originario de aquí, pero tengo bastante tiempo viviendo en Ferravíl, conozco buena parte de su historia, antes de la conquista de oráculo, esta región era una de las más ricas, su comercio y minería les daba a todos los habitantes lo suficiente como para vivir cómodamente, pero desde la conquista, aparecieron muchos impuestos, la mayoría de lo recaudado era enviado a la capital quedando muy poco para invertir en la ciudad, esa siempre ha sido la mayor inconformidad. Desde entonces el trabajo de los habitantes no rendía frutos, y la calidad de vida había bajado a como era antes. Pero ahora, el control de la región a regresado a estas personas, en poco tiempo, dos o tres años quizás, las cosas comenzaran a ser como antes. 

-Eso espero, sin embargo, si esta región es tan valiosa como lo dices ¿no creps que la capital enviara tropas para recuperarla lo antes posible?

-Sí, lo harán estoy seguro, pero no importa a cantos envíen, la guardia arcana aun esta aquí, y muchos de los miembros de lo que fue Carnilis de Ferravíl también, y sé que con el tiempo más gente se enlistara al ejercito y esa misma gente defenderá con uñas y dientes su hogar. Además estas tu, quizás el oráculo no lo reconozca pero de una u otra forma sabrán que tu eres el verdadero responsable de esto, si se concentran demasiado en nosotros bajarían su guardia ante ti, cosa que nunca harían, lo cual, si me disculpas, me tiene tranquilo.

Lo mire por un momento, Tenía razón, si el oráculo tratara de retomar Ferravíl tendría que enviar a sus ejércitos y al hacerlo las defensas de algunos templos bajarían abriéndome a mí las puertas. Mi re de reojo a Zôberck que se hallaba sentado al otro extremo de la cocina hablando con Dasha. Ahora comprendía porque me trajo aquí, el por qué quería que mi siguiente movimiento fuera en Ferravíl, había puesto en jaque al oráculo, ahora tendría que sacrificar algo, si quiera detenerme a mi o tener a Ferravíl. Un pensamiento extraño apareció en mi cabeza, ¿Deberás fui yo quien le dio la oportunidad de independencia a esta región? ¿De verdad poco más de un centenar de personas pudieron derrotar a un ejército de soldados?  No, claro que no. Quizás nunca nadie lo sepa, ni pueda probarlo, pero estoy seguro de que Zôberck se involucro más de lo que parece. Al final, Ferravíl fue liberada por el demonio, no por mí.  

-¿Entonces Carnilis se ha disuelto?- Dije volviendo a la conversación y sin intensión de revelar lo que había pensado

-No, solo hemos pasado a formar parte del ejercito, pero en cualquier momento que lo pidas o que alguna otra región lo pida, les prestaremos ayuda de inmediato- Contesto Travis- Por otra parte, ¿A dónde iras ahora?

-No lo sé, ni Zôberck ni Ikaros me han dicho nada del lugar a donde vamos, pero sé que partiremos este día.

-En ese caso, espero que todo te salga bien  y que si nos volvemos a encontrar no sea por que necesites manos para liderar una batalla.

-Yo espero lo mismo.

Cap. 21 Shamastha, el demonio de la lujuria.:


La nieve cubría el bosque de pinos dentro del cual nos encontramos ocultos en una no muy humilde cabaña en el corazón del bosque. El frio, típico de esta estación del año y más aun de cordillera fronteriza entre Ferravíl y Amanthis, calaba hasta los huesos, por lo que Dasha y yo nos refugiábamos en la cocina sentados en a la mesa cerca de la estufa mientras bebíamos algo de chocolate caliente.

Y pese a que estaba absorto en mis pensamientos sobre por qué razón Zôberck nos abandono esta vez, podía escuchar las nostálgicas palabras de Dasha sobre su infancia en su tierra natal y sobre el alquimista que con la que creció. Realmente no ponía mucha atención a lo que decía, mucho menos estaba muy dispuesto a participar en una conversación, por lo que, al percatarse de esto Dasha cambio el tema sobre lo que hablaba y comenzó a soltar algunas quejas sobre el frio, no porque no le gustara o fuera demasiado fuerte para ella, más bien porque no le dejaba trabajar.

-Aun no entiendo porque el maestro decidió que nos quedáramos aquí – Dijo refiriéndose a Zôberck. – La temperatura ambiente de este lugar no es el indicado para que pueda transfigurar los elementos para producir aquello que me ha pedido. – Concluyo capturando mi atención por primera vez en la noche.

-¿Trasfigurar?- Inquirí.

-Revelar la verdadera naturaleza de los elementos- Explico

-¿Y que es aquello que te pido? – Pregunte sabiendo de antemano la respuesta.

-No puedo decírtelo Dante, mantenerlo en secreto es parte de mi contrato con el maestro.

-Pero supongo que podrías…-Trate de decir que podría darme una pista sin romper su contrato, sin embargo me vi interrumpido debido a una impresionante multitud de fuertes presencias en el bosque que comenzaban a rodear la cabaña.

La expresión de mi rostro cambio, lo supe por la reacción de Dasha al darse cuenta de que me había percatado de algo. Sin duda alguna mi rostro debía de expresar una mezcla entre sorpresa y preocupación. Me pare con brusquedad de donde me encontraba sentado asustando más a Dasha de lo que ya estaba.

-¿Qué es sucede?- Pregunto angustiada.

Pero no respondí. Salí de la cocina a grandes zancadas hacia la sala donde se encontraba Ikaros sentado en un sillón verde cercano a la chimenea con uno de sus tantos libros entre sus manos.

-Tenemos compañía- Le dije.

-Si también me he dado cuenta- Respondió el caído mientras cerraba su libro- ¿Sabes cuantos son?

-Probablemente más de cincuenta- Respondí.

El ángel caído cerró sus ojos por unos segundos y al abrirlos dijo:

-Son setenta y dos.

Al oír eso la expresión de Dasha (que me había seguido desde la cocina) se torno un tanto “ahogada”. La mire a la cara  después a Ikaros.

-¿Estás seguro?

-Completamente, se trata de Cincuenta ángeles, veintiún arcángeles y…. ¡un serafín!- Dijo un poco sorprendido.

-¿Cómo nos encontraron? ¿Qué es lo que haremos?– Dijo Dasha totalmente ofuscada.

- Algo similar paso ya hace tiempo cuando Dante era apenas un niño, el oráculo puede encontrar tu presencia no importa donde estés. Sin embargo lo que me preocupa es que nos encontraron muy rápido a penas llevamos tres días aquí y hace dos semanas atrás dejamos Ferravíl, algo debió habernos delatado.- Le dijo Ikaros.- Respondiendo a tu otra pregunta tú te esconderás en el ático, llévate todas tus cosas del laboratorio y toda la información, si llegan hasta a ti, destruye todo.

 La chica asintió y de inmediato se fue a hacer lo que le dijo el ángel caído.

-Me parece que tendré que hacer un poco de ejercicio- Comento abriendo su saco mostrando cuatro revolvers modificados para nueve balas bajo en una especie de pechera.

-No es necesario, solo son setenta y dos, puedo encargarme yo de ello- Dije.

-Dante, no te confíes, estas en el plano humano, aquí tus poderes están al mínimo, necesitaras mi ayuda- Me dijo- Además, ya me estaba aburriendo de leer, necesito algo de acción- Agrego con una estúpida y falsa sonrisa en su rostro.

Lentamente y con cuidado desfundo dos de sus armas y las examino lentamente, ambas estaban cargadas con nueve balas negras, especiales para esas situaciones.

-Como no esperaba esto solo tengo treinta y seis balas, nueve por cada pistola, pero no te preocupes, es lo que necesito para cargarme al menos a la mitad de ellos.

-Eso si no fallas- Le dije.

-¿Yo? ¿Fallar? No te preocupes por eso, yo nunca fallo- Replico sonriendo.

Por un momento me dieron ganas de estrellarle mi puño en el rostro para hacer que borrara esa sonrisa suya, pero para mi sorpresa desapareció muy rápido cambiando a una postura más seria, pese a que sus ojos seguir trasmitiendo un vacio carente de emociones en ellos.

-Escucha Dasha trabaja en un experimento muy importante para Zôberck, no podemos permitir que lleguen a ella, ni a la información sobre el experimento, por lo que debemos alegarlos lo mas que podamos, llevemos la batalla hacia arriba, trata de que te ataquen de abajo hacia arriba así tendrás ventaja de terreno. Yo saldré primero cubriendo tu salida ¿Entendido? – Dijo completamente serio.

-Si – Me limite a decir ante la impresión que me había dejado.

-Bien, comencemos – Dijo y se acerco a la puerta de la cabaña la cual la abrió de una patada y salió corriendo hacia el centro.

Cerca de una docena de ángeles saltaron hacia él, pero sorpresa mía (y de los ángeles) Ikaros disparo doce veces antes de que pudieran llegar hasta él. Las doce balas disparadas dieron en sus objetivos quienes al momento de recibir el impacto se vieron envueltos en por una inmensa llamarada que los convirtió en cenizas en segundos.

Escuche dos disparos más seguidos de los gritos de dos ángeles que se vieron envueltos por las llamas, luego de eso vi como Ikaros comenzaba a correr hacia su derecha llevándose a un considerable grupo de ángeles detrás de él. En ese instante Salí yo de la cabaña y arremetí con mi espada contra siete ángeles que seguían Ikaros por la espalda permitiéndole escapar de forma cómoda.  Mas ángeles cargaron contra mí, pero no tuve ningún problema al encargarme de ellos, para después llevar al resto hacia la dirección contraria a donde Ikaros había llevado a los demás.

Unos cuantos ángeles trataron de detener mi paso pero me abrí camino entre ellos a base de mandobles y una que otra descarga de mi energía.

Conseguí llegar hasta un claro lo suficientemente retirado de la cabaña donde me plantee para comenzar la verdadera lucha. Me frene un poco y gire mi cuerpo hacia mis perseguidores quedando con los pies firmes sobre la tierra, inmediatamente me puse en guarda, uno de los ángeles más adelantados se lanzo contra mi tratando de golpearme con un mandoble, sin problema alguno desvié su golpe y le aseste una estocada en el pecho en el acto. Me apresure a retirar la espada de su cuerpo en cuanto vi como venia hacia mí desde la derecha gire en dirección contraria a las manecillas del reloj esquivando su ataque y aproveche el impulso producido por el giro para darle un fuerte mandoble a la altura del hombro haciendo que el arcángel cayera abatido al suelo. Uno más me ataco por la izquierda, esta vez me agache esquivando el golpe de su espada, inmediatamente le di un codazo en el centro del estomago doblegándolo, solo para después golpearle la mandíbula con la empuñadura de mi espada, golpeándolo en el pecho instantes después con una onda de energía salida de mi mano libre. Un grupo mas de ángeles trataron de atacarme desde el aire, sin embargo estire mi brazo libre hacia ellos y dirigí una corriente de energía eléctrica en su contra acabándolos. Mas vinieron hacia mí y aunque al principio pude encargarme de ellos son dificultad alguna comenzaron a rodearme, hasta el punto en el que apenas  podía mantenerlos a raya. Abrumado reuní energía alrededor de mi cuerpo y la hice explotar librándome así de todos esos ángeles y arcángeles.

Comencé a jadear un poco, el hecho de estar en el plano humano comenzaba a pasarme factura.

Una presencia más llego ante mí, era más fuerte que las demás, y muy parecida a la de Shamaciel, por lo que deducid que se trataba del serafín que había mencionado Ikaros. Salió dentro los arboles del bosque con sus tres pares de alas cubriendo su cuerpo, cuando estuvo a escasos metros de mi se detuvo y extendió sus alas esplendorosamente mostrando una pechera de oro que protegía su torso, sus ropas blancas y holgadas, entre sus manos sostenía una alabarda hecha de un raro material, su mirada era fría y penetrante y estaba levemente cubierta por un mechón de pelo negro.

-Así que tu eres el carnifixis deus- Me dijo- Mi nombre es Arael y cómo has de suponer estoy aquí para matarte por orden de Saûne la diosa del amor y todo lo que es bello.

-En ese caso, ven y haz tu trabajo, si es que puedes.

El serafín se abalanzo directo hacia mí con su alabarda apuntando a mi pecho, por un instante me pareció que sería sencillo evadir su ataque y tomar la ofensiva desde la retaguardia, pero al siguiente la afilada punta del arma estaba clavada en mi pecho, apenas unos centímetros arriba de mi corazón. Deje escapar un grito de dolor ante la impresión, el serafín giro su arma mientras estaba aun incrustada en mi pecho produciéndome aun más dolor, luego la retiro con un fuerte movimiento abriéndome más la herida en dirección hacia el hombro.

-Falle-Dijo mientras yo observaba como mi sangre brotaba de mi cuerpo y escurría rápidamente al piso.

Trate de moverme antes de que Arael me volviera a atacar, no obstante el movimiento que hice me causo tal dolor que, no solo deje escapar un grito, si no que termine cayendo al suelo.        

Arael dio un par de pasos hasta donde yo estaba y apunto nuevamente su alabarda hacia mi pecho seguro de no fallar esta vez. No obstante pude ver desde mi posición como un ser con alas decencia rápidamente en picada hacia donde el serafín y yo nos encontrábamos. Arael se percato de su presencia por lo que se olvido de mi y trato de recibirla con una estocada, sin embargo aquel ser, bloqueo con aparente facilidad la estocada con solo una de sus manos, y dando un giro en el aire lo golpeo con su cola mandando al serafín legos de donde yo me encontraba.  

Aquel ser se paro frente a mi dándome la espalda, sus extrañas alas parecidas a las de un dragón, su piel hecha de gruesas escamas de colores verde y amarillo pálido junto con su cola de lagarto, mas a parte los dos pequeños cuernos que brotaban de los extremos de su sien me dejaron identificar quien era.

-Sha…Shamastha.

Con esto queda concluida la saga de Cyric y retomamos la saga de Saûne, Cada vez nos acercamos mas donde quedo la historia, claro aun faltan más de 10 capitulos para ello, pero al menos ya avanzamos.

Sobre los cambios en los capitulos fuero principalmente de ortografía y gramatica, aunque en el capitulo 20 añadí algo que no estaba antes. Me pregunto si se descubriran que es. 

Por otra parte quiero aprovechar para dejarles un par de preguntas de la historia, no es necesario que traten de contestarlas, es solo para darle un poco mas de interes.

¿Han notado que en todo lo que va de historia no hay algo que falta y que deberia de haber?
¿Por que Dante no pudo detener la lluvia a principios de la saga pese a tener el poder de khauntea y durante su pelea contra Cyric supo como crear una barrera de viento para defenderse? 

Eso es todo por ahora, les recuerdo que cualquier comentario, sugerencia, critica, pay de queso con crema batida, es bien venido.

Hasta luego.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Vie Jul 20, 2012 4:54 am

Genial!
Y Travis sigue siendo uno de mis personajes favoritos Very Happy

Ahora no se me ocurre el qué es lo que no hay que debería haber... Hombres lobo? No xD
Las dos cosas que no recordaba del capítulo 20 son las siguientes:
Cuando el ingeniero dice "-Lo hare, pero luego de que me asegure que aquello se encuentre en buen estado- "
Y cuando Dante piensa sobre Zoberck involucrado más de la cuenta en la batalla, aunque por el título del capítulo no creo que eso no estuviera, así que me inclino por la frase del ingeniero "luego de que me asegure que aquello se encuentre en buen estado"

Me voy yendo que tengo hambre; te debo el pie de queso con crema batida Razz
Saludos!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por d-conanmx el Vie Jul 20, 2012 11:06 am

  O que lo adicional es lo que parece ser que dante sospecha que zorberk participa mas activamente de lo que cree. En cuanto a los poderes de dante ni idea, la saga habia quedado en como buscaba una explicacion a eso




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Lun Jul 30, 2012 12:48 am

Hola gente, estoy medio dormido, pero aun asi les traigo el siguiente capitulo. 

Pero antes:

Manto: si estas en lo correcto en cuanto a los cambios sobre todo con lo que dice Remêth, pues en ese entonces fue algo que puse sin saber muy bien de que se trataria, ahora ya lo tengo definido. De lo segundo en ikaruga estaba algo parecido pero no tan evidente ni tan resaltado, teniendo en cuenta la tematica en la que me quede cuando paso lo que paso, decidi resaltarlo para darle mas  participacion a Zôberck.

 DC: Tienes razon, de eso comenzo a hablarse en los ultimos capitulos que publique, y hasta hace poc pensaba incluir algun cambio en eso tambien, pero al continuar escribriendo la historia he decidido mejor no modificar.

Ahora el capitulo

Capitulo 22 silbidos en el viento:


No estaba seguro si debía sentirme aliviado por la presencia de Shamastha o si lo mejor era preocuparme por ello. Si bien no dudaba para nada de su fuerza, puesto que en la jerarquía demoniaca solo por encima de ella se encontraban Zerstören y Zôberck, sin embargo Shamastha, la princesa del plano demoniaco también era conocida por ser el demonio de la lujuria y desde que la conozco me ha causado problemas y a tratado de hacer cosas conmigo que preferiría olvidar.

-¿Que tal Dante?, no te ves muy bien. Si no te molesta tomare tu lugar en esta “fiesta”-saludo.

-Adelante, haz lo que quieras. – Respondí resignado.

-Bien pero tendrás que recompensarme después de esto y sabes lo que quiero.

Deje escapar un leve bufido al tiempo que ella salía disparada hacia donde se encontraba el serafín incorporándose. Desde mi posición en el piso pude ver como ella desviaba sin dificultad alguna el ataque de la alabarda del serafín con uno de sus brazos mientras que usaba su otra garra de reptil para golpear el rostro de su adversario, y antes de que este pudiera contra atacar di un giro sobre sí misma y lo golpeo de nuevo con su cola lanzándolo unos metros por el aire hasta caer en el piso, Shamastha se lanzo hacia él pero esta vez el arcángel se incorporo más rápido que la vez anterior y aprovechando la vertiginosa velocidad con la que la demonio se lanzaba hacia él blandió su arma. Shamastha  trato de frenarse al ver las intenciones del serafín y aunque consiguió evitar un golpe crítico no podo evadir por completo el filo de la alabarda que le hirió ligeramente en el brazo izquierdo.

Shamastha se llevo su garra a la herida y tomo su sangre, pude ver como miraba a esta y después pues volteaba al ver al serafín, no estoy seguro si le sonrío, si le dijo algo o si se mostro furiosa por eso. Pero de lo que sí puedo estar más o menos seguro es que lamio la sangre que había tomado de su herida pues se llevo la cara.

Ambos se lanzaron hacia el otro, Shamastha bloqueo de nueva cuenta la alabarda del serafín y se acerco a él tratando de golpearle en el rostro pero el siervo de Saûne esquivo su garra sin mucha dificultad. Por un momento ambos se separaron y extendieron sus alas alzándose al cielo mientras se enfrascaban en una especie de forcejeo, nuevamente se separaron en el aire solo para embestirse el uno al otro nuevamente.

Trate de seguir viendo el combate, no obstante comenzaba a maréame y la vista se me nublaba, sin mencionar que cada vez más se perdían en el cielo nocturno ambos combatientes siéndome prácticamente imposible seguir su batalla.

Intente moverme un poco pero hasta el más ligero movimiento me producía un dolor fatal. Pose mi vista en la herida. Aun tenia mí mano izquierda sobre ella tratando de frenar un poco la hemorragia, más parecía imposible pues mí mano ya estaba completamente roja y un charco de sangre considerablemente grande se había formado a mi lado. Podría ser el carnifixis deus, podría poseer los poderes de Khauntea en mí interior, tal vez encerrado en mí alma se encontraba el espíritu de Dârksammeth como creía muchos demonios, pero mi cuerpo seguía siendo el de un humano, el cuerpo de una persona común y corriente y era totalmente vulnerable a cualquier herida, aun mas en el plano humano.

Una ligera brisa de viento soplo llevando el olor de mi propia sangre a mí nariz. Inmediatamente entendí que aun estaba en peligro, tal vez no por los ángeles, pero si por las criaturas que viven en el bosque, el olor de mi sangre les podría atraer hacia mí que terminaría siendo una presa fácil al no poder moverme, mucho menso defenderme. 

Un ruido llamo mi atención, voltee hacia donde se prodigo aquel sonido y pude ver como las ramas de un árbol se sacudían lentamente, palidecía ante la posibilidad de que mis malos pensamientos hayan realmente atraído a alguna criatura del bosque. Sin embargo no fue así, en cambio esa fue la primera vez que sentía alivio de ver a Ikaros. Pero el estaba diferente, su saco había desaparecido y su camisa estaba desfajada además de que su pelo estaba suelto y alborotado. No corrió hacia mí para auxiliarme  como normalmente lo hubiera hecho cualquier compañero de batalla, se limito a caminar a paso normal mientras sonreía falsamente.

-Te dije que no te confiaras- me dijo.

-Cállate y ayúdame con la herida- le espeté.

El ángel caído se arrodillo a mi lado y coloco sus manos sobre mi herida, comencé a sentir un ligero calor que poco a poco se convirtió en un ardor, pero eso solo era señal de que la herida estaba siendo limpiada.

-Vaya que es una herida profunda – Comento – Tardare un poco así que trata de aguantar el dolor.

Y antes de que pudiera prepararme para la curación deje escapar un grito al sentir como comenzaba a regenerarse la herida poco a poco. Logre apretar la mandíbula para lidiar con el dolor, no obstante no era suficiente como para calmar el dolor en lo más mínimo. Aguante cerca de dos minutos así, haciendo todo lo posible por no volver a gritar y desde luego, por no llorar, pero a pesar de mis esfuerzos por esto último termine derramando un par de lagrimas.

-Es un alivio que ella haya llegado a tiempo ¿No crees? – Dijo Ikaros refiriéndose a  Shamastha mientras me curaba. – Realmente no soy tan fuerte como para darle pelea a un serafín, y tu utilizaste tu energía sin medir las consecuencias. Estaríamos perdidos de no ser por ella.

-No creo que sea realmente un olivo- dije – solo será otro dolor de cabeza.

-Ella nos está salvando, no seas tan desagradecido.- dijo el caído.

-Tal vez, pero hubiera preferido a alguien más.

Sentí una última punzada de dolor y después un leve calor seguido por un repentino escalofrió que me indico que Ikaros haba terminado, pero pese a eso me mantuvo en el suelo.

-Trata de mover el brazo- dijo

Intente levantar el brazo pero no respondió pese a que lo sentía en su lugar.

-Justo como imagine- pensó en voz alta el caído.
 
Se arrancón las mangas de su camisa y amarro ambos extremos, coloco mi brazo derecho entre ellas  y al igual que mi cabeza de forma que, si estuviera de pie mi cuello sostendría el peso de mi brazo.

-Aunque se han regenerado los nervios y los ligamentos de tu hombro no creo que puedas moverlos en unos días, será mejor que te tomes las cosas con calma. Después de todo ahora tendremos que actuar con más cuidado- dijo Ikaros.

-¿A qué te refieres con eso?

-Ya te lo explicare después.

El ruido de algo rompiendo el viento llamo nuestra atención, ambos volteamos hacia el cielo buscando la causa, y fue a unos cuantos metros antes de que se impactara contra el suelo cuando vimos como el serafín caía en picada con  un ala menos y un par mas rotas.

Arael cayó de espaldas al suelo recibiendo un golpe completamente seco, se le veía adolorido y aturdido, sin embargo no había dejado se sostener su alabarda con su mano derecha.

El sonido siendo quebrado penetro de nuevo en nuestros oídos, esta vez vimos como Shamastha descendía en picada hacia el serafín. El demonio escupió unas cuantas bolas de fuego que el serafín, a muy duras penas pudo bloquear. Arael hizo el esfuerzo por ponerse de pie y recibir a la demonio con el filo de su alabarda, sin embargo Shamastha no tuvo problemas para apartar el arma del serafín y estando a poco menos de un metro volvió a escupir una bola de fuego que le dio de lleno en la cara al servidor de Saûne derribándolo y haciendo que soltara su arma.

El serafín cayó a los pies de Shamastha mientras que ella, usaba su cola para capturar la alabarda que Arael había soltado. La diablesa le miro con malicia mientras apuntaba el punzante pico de la alabarda con él me había herido hacia el cuello del serafín, y a pesar de la distancia pude escuchar un burlón “bye, bye” antes de que le incrustara el arma en el cuello.

Luego de asegurarse de que el cuerpo del serafín se encontraba inerte, Shamastha camino hacia donde nos encontrábamos, pude ver, de forma un tanto complicada que estaba cubierta de heridas, en sus brazos y torsos había bastantes magulladuras sangrantes, aunque no tan profundas como la que hasta hace unos instantes tenia.

-Estas bien Dante- me pregunto.

-He perdido mucha sangre y no puedo mover el brazo derecho, pero fuera de eso no moriré- respondí

-Si ese es el caso entonces Ikaros, carga a Dante, tenemos que movernos rápido, y pensar bien que es lo que haremos.
 

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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

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