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[E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Vie Mayo 10, 2013 9:23 am

Bueno pues..doble post pero como se trata de capitulo nuevo no creo que importe.

Dije que estaria actualizando con forme terminara un capitulo y aqui esta el siguente, justo a tiempo pues se viene la temporada de examenes (en la que estoy seguro se me ocurriran muchas cosas para escribir y tendre muy poco tiempo para hacerlo) asi que... pues aqui esta, ahora ¿Que les puedo decir antes de comenzar? De hecho ¿Es necesario que les diga algo antes de comenzar? Todos sabemos que están aquí por la historia y no por lo comentarios del autor. Asi que pasare a ello sin más.

Cap. 47 Campanas en el aire:

[justyfi]

Intentaba mantener un semblante serio, sin embargo sentía como mis nervios se reflejaban en mi mirada. Hasta este momento no me había planteado que podría preguntar, por donde debería de comenzar ¿El plan de los dioses? ¿El Carnifixis deus? ¿La profecía de Krozber? ¿Debería preguntar por Darksammeth? O quizás…

Una ligera risa irrumpió el hilo de mis pensamientos, Dzohara se llevó una mano a la boca tratando de disimular la sonrisa que se había dibujado en ella, lo cual me pareció irritante, no obstante a ella pareció no importarle.

-Luces confundido, mi querido Lotherlie. ¿Necesitas que te diga por donde debes comenzar? – Dijo de una forma un tanto soberbia.

-Cuidado con el tono voz -. Le advirtió Shamastha.

-¡Oh! Shammy ¿Cuánto tiempo sin verte? Veo que el poder de mi hermana Sâune te siente bien- Le dijo la diosa.

-Serás… - Comenzó a hablar la demonio pero se detuvo en cuanto alcé mi mano.

-Realmente hay muchas cosas que te quiero preguntar- Le dije- Pero como has dicho no se por donde comenzar….

-Por lo general, lo ideal es comenzar por el principio.- Dijo la diosa.

-Preferiría comenzar contigo-Dije- ¿Cómo es que no fue hasta hoy que escuche hablar de ti?

La diosa me miro consternada, con un semblante de incredulidad dibujado en su rostro.

-¿Lo dices enserio?- Inquirió- ¿Nunca habías oído hablar de mí?

-No, nunca.

Dzohara dejo escapar un fuerte suspiro y camino por la habitación, haciendo un gesto de negación con la cabeza.

-Lo podría creer de cualquier otro, después de todo soy una de los tres dioses ocultos.- comento mas para sí que para mí- ¡Pero tú eres un Lotherlie, deberías haber oído hablar de mí!- Exclamó posando su mirada en mi rostro.
Su afirmación despertó mi curiosidad ¿Qué yo debía conocerla solo por llevar mi apellido? Estuve a punto de preguntárselo cuando ella dejo escapar un sonoro suspiro y dijo:

-De acuerdo, responderé tu pregunta. No es exactamente tu inicio pero algo tiene que ver, a lo demás ya llegaremos con el tiempo.

>>Como podrás imaginar, yo era – y sigo siendo- uno de los dioses menores del panteón divino. Mi aportación durante la guerra no fue en el frente de batalla, sino que me encargaba de asistir a Patros en el cuidado de los ángeles heridos en batalla… brindarles una despedida dulce. Cantaba para ellos en sus últimos momentos. Y también… me encargaba de recolectar la energía de los caídos para poder reciclarla. Como seguramente sabes todos somos seres creados por energía, somos esencialmente un puñado de materia animada por la energía del universo, energía que, cuando morimos, vuelve a este.

Sin embargo Illmarus con la ayuda del primer emperador de los demonios logró encontrar una forma de meterse con ese ciclo. Juntos crearon un contenedor, una especie de dimensión alterna y vacía en la cual capturaban toda esa energía para después…absorberla y así fortalecerse.

Desde el principio no me agrado la idea, si los dioses creadores habían decidido que la energía viajara así debía ser por una buena razón, no teníamos ningún derecho de interferir con ese ciclo. No obstante también aceptaba que necesitaríamos de toda la fuerza disponible para derrotar a los demonios. Fue por eso que callé y acepte la medida creyendo que sería temporal, que una vez terminada la guerra se dejaría al ciclo continuar.

-Pero no fue así- Intervine.

-No, no lo fue. Cuando la guerra termino se dejó que el ciclo continuara con su curso, en ese entonces yo creí que todo volvería a ser normal. Sin embargo aquello fue un cese temporal, Illmarus, Khauntea y el emperador Morrigan necesitaban que el ciclo continuara su curso para poder llevar a cabo su plan divino de poblar con vida este mundo. Por mucho tiempo el ciclo continuo y la vida comenzaron a prosperar en este mundo, en gran medida por la habilidad de Khauntea. Entonces vino su traición.

>> O al menos eso fue lo que Illmarus nos comunico al resto de los dioses. Recuerdo bien lo que nos dijo: “El poder a corrompido a Khauntea hasta el punto de querer ponerse a la altura de nuestros padres creadores. Y lo hará imitándolos, creara su propia obra la cual usara en su contra, en nuestra contra, y así osara compararse ante ellos. No podemos permitir tal blasfemia.”

Poco después de eso se llevo a cabo la trampa con la cual se le separo de sus poderes y se le obligo a dormir. Yo no participe en ello, más si conocía algunos detalles. Patros crearía una enfermedad que afectara a sus creaciones, para hacerla descender a este plano, sin embargo en este lugar Morrigan le tenía preparada una trampa, un hechizo o maldición que la atormentaría hasta matarla. Illmarus estuvo presente, fue él quien lo ideo todo, también fue quien le dijo que la maldición se levantaría cuando su poder se redujera, que si de alguna forma quería vivir tendría que separar sus poderes.

Tiempo después supe por Kurnous que aquello no fue más que una escusa, que Illmarus temía a Khauntea por su habilidad y que lo que hizo no fue más que para deshacerse de ella. Pero me estoy desviando del como termine aquí, cubierta por el manto del anonimato a los ojos de toda la humanidad. Tras varias apariciones de ángeles que plantaron algunas semillas de lo que sería el plan de los dioses para los hombres, la humanidad prospero, pero fue cuando el oráculo comenzó a erguirse que la idea de que “las almas” de los hombres podrían ir a dos sitios diferentes tras su muerte comenzó a esparciese hasta asentarse en ellos. Un paraíso que recompensaba las buenas almas con dicha y descanso eterno y un infierno que las castigaba por sus crímenes y pecados. Ambos lugares no eran más que mascaras del mismo lugar, aquella dimensión vacía en la que se recolecta la energía del universo para beneficio de los dioses.

Plantearlo de esa forma fue necesario, si el alma cree que debe dirigirse a algún lugar después de estar aquí lo hará, de esa manera Illmarus volvió a meterse con el ciclo de la energía sin levantar la mas mínima sospecha ante los dioses creadores. Por un tiempo calle mi disgusto, pero conforme conocí al ser humano me asombraba y enamoraba de su capacidad, de su creatividad, de todo lo bueno y bello que eran capaces de hacer por si mismos… aun recuerdo el momento en el que descubrieron la música sin que yo interviniera. No pude soportarlo más, me enamore de ellos y me pareció injusto que su energía, aquello a lo que ellos llamaban alma, terminara en un plato para los dioses y no continuara con su verdadero camino. Fue entonces que alce la voz y proteste ante Illmarus, más lo único que conseguí fue que me echaran del plano celestial. Pero no me fui sola, Bardiel, mi fiel arcángel guardián decidió exiliarse conmigo aunque eso significara marcarse como un caído.

Se detuvo por un momento y coloco su mano en el hombre del arcángel, el cual pareció abochornarse un poco.

-Todavía paso algo de tiempo antes de que comenzara tu historia, Dante. En esos años aprendí a vivir como humano. Fue cuando este poblado no era más que una pequeña aldea que comenzaba a levantarse que le conocí. Alguien a quien amé profundamente y que ganó algo más que mi favor- Hizo una pausa- Tu tatarabuelo, Dastel Lotherlie.

El sonido de una campana replico a lo lejos, más su estruendo no llego en un principio a mí, que consternado ante aquellas palabras, mire a la diosa petrificado. Me quede sin palabras, ¿Acaso aquello significaba lo que estaba pensando? ¿Sería posible? Observe con detenimiento a la diosa, la postura de su cuerpo, la expresión seria de su rostro y la serenidad que había en sus ojos no indicaban más que sinceridad en ella. Dirigí levemente mi mirada hacia Shamastha, ella pasaba su mirada anonadada de mí a la diosa y viceversa.

El sonido de mi propia respiración me saco del aturdimiento en el que me encontraba, quise hablar, hacer aquella nueva pregunta que se había formado en mi cabeza, que rondaba mi garganta más que se había quedado estancada en la punta de mi lengua.

-No puedo decirte nada más por hoy- Dijo Dzohara alarmándome- Tengo algunas responsabilidades que atender, espero me comprendas. – Hizo una pausa- Podemos continuar mañana. Arreglare las cosas para que puedas hospedarte en la posada del pueblo. – Concluyo y camino hacia fuera de la habitación.

-Espera un momento- Hable y ella se detuvo- ¿Podrías conseguirme también un mapa de la región? Un enviado de Zôberck robó mi espada, pero por lo que sé el emperador no puede ayudarlo así que no debería estar lejos, necesito averiguar hacia donde huyó, sin ella no podre continuar mi labor.

-Pues a mí me parece lo mejor- Comento el caído.

-Bardiel- Hablo Dzohara con autoridad- Tu conoces mejor que nadie toda esta región, serás su mapa y su guía. Le ayudaras a encontrar esa espada. Partirás en cuanto Dante te lo diga.

-¡Pero mi señora! Mi deber es estar a su lado- Protesto él.

-Mi querido Bardiel, juraste protegerme tanto como obedecerme, por tu palabra tendrás que hacerlo pues eso es lo que te ordenó.

-Pero él…- Me señalo más no termino su frase pues Dzohara le interrumpió.

-No me dañara. Aun tiene preguntas por hacerme y yo cosas que explicarle.

Bardiel me miro con desconfianza, sin embargo no le di importancia y me dirigí a Shamastha.

-Necesito que encuentres a Gerard y a la espada por mí. No trates de recuperarla, solo encuéntralo. Cuando lo hayas hecho me lo informaras de inmediato y yo iré hacia allá. Tengo una deuda que pagarle. Partan cuanto antes.

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Espero que les haya gustado, ya saben criticas, comentarios, consejos, sugerencias, señalamientos, contrato de una editorial, un abrazo de oso... todo es bienvenido.

Hasta luego.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Vie Mayo 10, 2013 12:33 pm

Nooooo!!! Fue cortisisísimo! Necesito más!!!
Puede que el capítulo haya dado alguna que otra respuesta, pero abre como mil preguntas nuevas! Bueno, tal vez exagero con mil, pero sí muchas.

¿Acaso esta diosa tiene algo que ver en la descendencia de la familia de Dante? ¿La lucha actual entre los demonios y los dioses es por el control del flujo de energía? ¿Bardiel confiará en Dante en un futuro y lo seguirá? ¿Pondrá Dante un fin a ese falso Carnifixis Deus? ¿Se alzará un nuevo emperador demoníaco? ¿Conoce el hermano de Dante aquellas cosas que le están siendo reveladas por Dzohara? ¿Cuál es la verdad oculta tras el Carnifixis Deus?

En fin, solo puedo morderme los codos a sabiendas de que tal vez tengamos mucho que esperar hasta el siguiente capítulo. Dzohara mala! Podrías haberle hablado un poco más al pobre Dante (y a los ocacionales lectores).

En fin, cuando mencionan al tatarabuelo de Dante por alguna razón se me puso la piel de gallina xD

Saludos!

P.D: odio este nuevo viejo teclado que me enchufaron T_T
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por Izanagi el Dom Mayo 12, 2013 6:58 pm

¡¡Dante no solo es el Carnicis sino también descendiente de una diosa!! Como ya sospechaba los dioses tienen tanta pinta de villanos como los demonios. Además este capítulo me hace seguri creyendo que Khauntea es la aliada ideal para Dante.

Esperemos que los examenes no te traben demasiado.

Saludos: Izanagi
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Vie Jun 07, 2013 3:02 pm

Ha pasado casi un mes desde la ultima ves que actualice esto, por lo que antes de comenzar he tenido que refrescarme la memoria a mi mismo para volver entrar en ritmo... espero haberlo conseguido.

Tambien leyendo el ultimo comentario de manto, sobre sus preguntas, la unica que podria responder ahora ya que no tiene mucha importancia para la historia es:


¿ Conoce el hermano de Dante aquellas cosas que le están siendo reveladas por Dzohara?

La respuesta es simple, sencilla: No.

Si los dioses dieran una explicación de porque Karin es "el elegido" se perdería bastante del misticismo que tienen sobre sus seguidores. Así que en resumen ni el propio Karin ni nadie en el oráculo saben algo sobre Dastel Lotherlie y conexion con Dzohara.


los dioses tienen tanta pinta de villanos como los demonios.

En si lo que trato de hacer, Iza, es no encasillar a nadie como el único villano, si no tratarlos mas bien como seres que buscan sus propios intereses.

Ahora retomando el nuevo capitulo, espero que les guste, paso casi un mes desde la ultima vez y sera algo movido asi que espero que les guste.

Cap 48. Triple amenaza:



Después de lo ocurrido en la habitación Dzohara, está bajo al patio a impartir su clase de música, mientras que Shamastha, Bardiel y yo salimos del lugar con dirección de una posada cercana.

Tras instalarme en la posada, la partida de Shamastha y Bardiel fue inmediata. Como le había hecho saber su misión consistiría únicamente en localizar a Gerard, aquel individuo que tan solo hace unos días atrás se había presentado ante mí proclamándose como el genuino Carnifixis Deus y robando mi espada en el acto. Les había indicado a ambos que debía evitar cualquier confrontación con él. Aunque la escusa que puse para ello parecía no ser más que una razón egoísta y vengativa de mi parte –Pues les había dicho que quería matarlo yo mismo- no era enteramente cierto.

Gerard se trataba de un oponente de gran fuerza y habilidad, cosa que sé de primera mano, no obstante y pesé a la creencia del Kurnous sobre la ilegitimidad de Gerard como Carnifixis Deus a favor de mí, aun me reservaba algunas cuantas dudas, pues como el dios astado había dicho, existían la posibilidad de que ambos fuéramos el verdadero Carnifixis Deus y de ser así dudo mucho que Shamastha y Bardiel pudiesen derrotarlo.

No estoy seguro cuanto tiempo permanecí de pie recargado en el alfeizar de la ventana de la habitación contemplando la extensión del poblado. No era tan chico como lo esperaba, si bien las casas y edificio no tapizaban la vista, si se extendían por un largo tramo de terreno, más allá de ellas continuaban los campos de cultivo que circundaban el pueblo sirviendo como una especie de frontera entre este y el bosque.

Comencé a observa todo poniendo un poco mas de atención a donde dirigía la mirada, dándome cuenta de algunos detalles. Descubrí una plaza a tan solo un par de calles de la calzada principal, aquel lugar adornado con bastos arboles y un kiosco en su centro parecía un buen lugar por el cual pasear. A sí mismo no pude evitar notar las diferentes y muchas fuentes y norias que había a lo largo de algunas calles, aquello no me extraño del todo pues de alguna manera tenían que tener algún suministro de agua tanto para beber como para irrigar los campos.

Seguramente bajo el poblado circulaba algún rio subterráneo que provenía desde el cerro que estaba cerca de aquí. Poco después mi vista pasó a advertir la forma de las casas, la mayoría hechas casi en su totalidad de madera, tenían un techo puntiagudo que desde donde estaba, daban la impresión de ser los dientes de una sierra.

Sin embargo la más grande peculiaridad de este lugar no se encontraba a la vista, si no que viajaba en el aire y solo podía captar por medio del oído. Y es que la música parecía fluir de cada rincón de este poblado. Notas alegras y melancólicas viajaban por el mismo medio, canciones de héroes y sobre los dioses, canciones sobre anécdotas y sueños… Canciones de amor, traiciones, engaños y desaires. Todas y cada una de ellas exhibiéndose una al lado de la otra, si que sus acordes se perdieran o sus notas se revolvieran unas con otras.

El fresco viento otoñal subió hasta mi ventana y golpeo mi rostro trayendo hasta mi oído una combinación de melodías que de alguna manera guiaron mis pensamientos hacia lo poco que había contado Dzohara. Pero más que pensar en el plan de los dioses mi curiosidad me dirigía hacia aquel hombre llamado Dastel Lotherlie con el cual me encontraba emparentado al ser su tataranieto.

El solo pensar en lo que pudiera haber pasado entre él y la diosa, y lo que eso suponía me resultaba increíble e incluso incomodo. Aun así eso me conducía a hacerme preguntas que hasta ahora no se habían siquiera asomado por mi mente, como por ejemplo: Si estaba profetizado a existir un Carnifixis deus ¿Por qué hubo la necesidad de un ritual? ¿Qué requisitos se necesitaban para llevarse a cabo? ¿En qué consistía? Mareado por las conjeturas que se formaban en mi cabeza para tratar de responderme a mí mismo aquellas preguntas, decidí salir a dar una vuelta con el temor de que al recorrer las calles de este pueblo se reavivaran mis dudas ante tales cuestionamientos.

Al salir de la posada las estrellas ya destellaban en el cielo azul obscuro, tonalidad adoptada en gran medida por el resplandor de la luna llena que se encuentra en el esta noche.

Camine hasta la plaza que anteriormente había visto. Los faroles de aceite que iluminan las calles se encontraban encendidos en su mayor parte, siendo unos cuantos los que faltaban por encender. Di un par de vueltas caminando alrededor del la plaza, me senté en una banca por un momento e incluso me acerque al kiosco a apreciar los músicos que allí se encontraban, más aun así no podía sentirme cómodo.

Camine fuera de la plaza y me dirigí hacia una de las fuentes de agua. Tome el cucharón que había en ella lo sumergí en ella llevando agua a mi boca. Una refrescante sensación bajo por mi garganta. Cerré los ojos y deje escapar un suspiro al tiempo que colocaba el cucharon en su lugar. Todo esto que pasaba, todas estas dudas…

Una sensación amenazante recorrió mi cuerpo haciéndome girar hacia donde provenía aquella presencia.

-No esperaba encontrarte aquí. Escuche rumores que dé ya estabas muerto. – Dijo la figura de un hombre saliendo de entre las sombras- Como sabes, la violencia no es algo a lo que suela recurrir, pero la traición no es algo que pueda dejar pasar y desde luego no puedo permitir a los traidores ir por ahí libremente- Añadió al tiempo que un pequeño portal dorado aparecía frente a él. Remêth metió una de sus manos en él y lentamente sustrajo una fina y larga espada de un metal negro.

-¿Es enserio, Remêth? ¿De verdad piensas enfrentarte a mí con eso? Me matarías antes con una de tus explicaciones sobre alquimia que con una espada.- Repuse incrédulo.

-Ahora que tengo el poder de Cyric los ataques de tu espada no me harán daño.

Lo mire de forma suspicaz, el no sabía que habían robado mi espada, por lo que no podría saber donde se encontraba Gerard.

-¿Es que acaso ya se te olvido quien te otorgo ese poder? Baja esa espada y retírate, insolente.

-Fue Zôberck. Recuerdo bien que tú te negabas a entregármelos y el te obligo, además fue gracias a mis instrucciones que supiste como enfrentarte a Cyric, de lo contrario hubieras muerto.

-No estés tan seguro de eso- Exclamé dejando fluir mi poder- No necesite de la espada para acabar con Cyric y no necesitare de ella para acabar contigo. Esta es mi última advertencia, si no te marchas te destruiré.

Remêth no retrocedió, si no que, coloco su espada hacia mi dispuesto a entrar en combate, ante ello fruncí el entre cejo y me prepare para atacar. No obstante una sobrecogedora presencia nos detuvo.

La sensación que despedía era peculiar, cálida pero amenazante, una calma falsa en la que era imposible confiar, más que eso, bajo esa calidez se podría apreciar una gran cantidad de crueldad. Voltee a ver a Remêth, su la expresión de su rostro había cambiado, un semblante de furia y odio se había dibujado en, había bajado su guardia esperando a quien se aproximaba, dándome la oportunidad de atacar, mas no la aproveche, de alguna manera él parecía saber de qué se trataba y yo necesitaba descubrirlo pues esta misma presencia era aquella que aparición en Pyrieth obligándome a huir antes de matar a Karin.

Unos pasos se escucharon por lo bajo, y lentamente el apareció frente a nosotros. Su cabello rubio pulcramente peinado hacia atrás, sus ojos azules reflejaban sobriedad y desprecio. Sus ropas blancas le quedaban un poco holgadas, un peto de metal con el símbolo del oráculo cubría su pecho, al igual que guantes metálicos protegías sus brazos, en su mano empuñaba una espada resplandeciente, con una hoja delgada y ligeramente curvada.

-Me parece que he llegado justo a tiempo- Proclamo con una voz serena- Soy Octren, comandante en jefe de las fuerzas armadas del oráculo de nuestros benevolentes dioses. Espero que me permitan unirme a su fiesta.

Lo examine por unos segundos y recordé, el era quien le había escrito aquella carta a mi hermano, a si mismo fue él quien milla dijo que la había introducido al sacerdocio y si no me equivocaba era el mismo muchacho que vi en mis recuerdos cuando estuve en aquel calabozo antes de ser enviado al orfanato.

-¡Ally!- Bramó enardecido el demonio y tanto el recién llegado como yo volteamos a verle- No me importa cómo te hagas llamar ahora no puedes engañarme tu eres Ally-Ramel.

- Ally-Ramel- Repitió el rubio- Conozco ese nombre, hace mucho que nadie me llamaba así. Si, es cierto, no pienso negar que en algún momento fuera el conocido por ese nombre hace muchos años ya.

-Vas a pagar por la sucia artimaña que me hiciste, por todos esos años vuelto piedra, exhibido como una vulgar estatua a los ojos de todos. – Exclamo extendiendo su espada de forma amenazante hacia él.

-Me gustaría que lo intentaras- Dijo Octren desafiante- Pero te advierto que al final volverás a ser un montón de piedra. Y tú- Añadió para mí de repente, levantando su espada hacia mí- No correrás con mejor suerte, Carnifixis. No soy tan blando como Ikran.

El sonido del metal al golpearse se escucho y la espada de Octren bajo junto a la de Remêth que pronto dijo – Ni siquiera lo pienses, seré yo quien mate a ese bastardo.

-Buen intento, pero no podrás engañarme con algo como eso. Mataré al Carnifixis Deus primero y luego me ocupare de ti, así que retrocede y espera tu turno maldito reptil. – Contesto el Rubio.

-Nada de eso, tu morirás primero y luego el mocoso te seguirá.- Replico el demonio.

-¿Por tu mano? Lo dudo mucho…

-¡Suficiente!- Grite hartado- Déjenme ver si entendí – Señale a Remêth- Tu quieres matarlo a el por la paliza que te dio hace tiempo y también quieres matarme a mí, por aquello que hice- Apunte a Octren- Y tu quieres matarle a él por ser un demonio y además tienes la misión de tomar mi vida.- Hice una pausa- Pues bien, pueden ir olvidándose de matarse entre ustedes porque ya me exasperaron y voy a matarlos a los dos. – Proclame y extendí mis brazos creando un par de espadas llameantes, una en cada mano.

Salte sobre ellos y blandí llamaradas hacia sus rostros, ambos levantaron sus armas bloqueando un golpe certero, sin embargo eso no impidió que sintiera el calor abrazador del fuego que empuñaba.

Ambos retrocedieron y se prepararon para contra atacar. Remêth vino primero lanzando un corte que no me costó mucho eludir. Pase de él y me dirigí hacia Octren quien venia hacia mí con una estocada preparada. Esquive su ataque por poco e inmediatamente intente alcanzarlo con uno mío, más el se dejo caer hacia un lado para evadirlo. Un fuerte estruendo se escucho a mi espalda, para cuando me gire pude ver como el agua y pedazos de la fuente que Remêth había destrozado iban hacia mí. Sin mucho que hacer por evitarlos el agua y los escombros me golpearon sin causarme gran daño, sin embargo pronto comencé a sentir una sensación gélida en el cuerpo, alce mi cabeza y descubrí a Octren en una posición de rezo con una palma extendida hacia mí, no fue difícil deducir que lo que trataba de hacer era algún hechizo para congelarme. Sin perder más tiempo me envolví en llamas y salte hacia atrás. El calor se llevo el frio, sin embargo en ese instante me descuide y Remêth por poco logra herirme, gire sobre mi mismo evadiendo su estocada y me apresure a tomarlo por un brazo, para luego arrogarlo hacia donde se encontraba el rubio, más el demonio solo golpeo el piso.

Una alarma de peligro se encendió en mi mente y gire mi vista gusto a tiempo para ver al hombre del oráculo acercarse a mí por un costado, hice crecer una barrera de fuego que freno sus paso en seco, mas su espada siguió su trayectoria por lo que me vi obligado a dar un paso hacia atrás para evadir su filo. Sin demora extendí mi brazo hacia el provocando una onda de choque lo lanzo hacia atrás. Un ligero resplandor dorado destello desde donde estaba Remêth revelándome así que había aparecido otra arma, me dirigí hacia el de inmediato, este, para mi sorpresa se apresuro a arrogarme su nueva espada, no obstante esta paso muy por encima de mí. Remêth corrió a mi encuentro y yo prepare un puño llameante para recibirlo. Lanzo una estocada la evadí e inmediatamente trate de conectarle mi golpe, más de alguna forma consiguió esquivarme y colocarse a mi espalda, gire tan rápido como pude solo para recibir un doble ataque de espada de Octren, empleado tanto la suya como la que el demonio había arrogado. Me eche hacia atrás evadiendo ambos cortes, sin embargo quede en una mala posición para evadir una nueva embestida de Remêth, que había saltado sobre el sacerdote y caía hacia mí con unas estocada mortal, sin más remedio me deje caer sobre mi espalda y gire sobre esta, un sonoro “Clank” me confirmo que lo hice justo a tiempo. Ambos no tardaron en volver a ir a por mí, no obstante volví a crear una barrera de llamas que les detuvo.

Aproveche aquellos instantes para llevar aire a mis pulmones, de pronto sin la rápida acción con la que se llevaba el ritmo del combate recordé en qué lugar me encontraba y me percate de que de seguir la pelea así, esta no podía seguir llevándose a cabo ahí. No podría arriesgarme a dañar el pueblo en el que desde hace tiempo a estado viviendo Dzohara, de lo contrario podría molestarse y no revelarme nada más.

-Para odiarse a muerte, ambos hacen un buen equipo- Comenté de forma casual.

-No estamos formando ningún equipo- Repuso el demonio.

-yo jamás trabajaría junto a un demonio.- Añadió Octren.

-Pues eso no es lo que parece.

Ambos se miraron el uno al otro percatándose de la complicidad con la que habían estado actuando de inmediato alzaron sus armas contra el otro y estas se chocaron en el aire.

Retrocedieron y Octren no tardo en adoptar aquella posición de rezo revelando así que trataría de emplear algún hechizo, no obstante Remêth volvió a abrir aquel dorado portal del cual estrago una pequeña hacha que arrogo de inmediato hacia el sacerdote, que se vio obligado a romper su concentración para esquivarla. El demonio avanzo hacia el nuevamente y blandiendo su arma busco rajar su cuerpo, más Octren logro bloquear aquel ataque y repelerlo hacia un lado. Poco a poco el combate se volvió más enfrascado, mientras que por mi parte me limitaba a observar a la distancia, concentrando la energía necesaria para sacarnos a todos de este lugar.

Una vez listo lance dos látigos de fuego que se enroscaron en los dos, regresando su atención a mí.

-Creo que me han olvidado por un momento. – Dije y tire de ambos látigos derribándolos. Inmediatamente después comencé a correr hacia la afueras del pueblo, arrastrando a ambos por las calles.

Sin forma alguna de zafarse, lleve tanto al sacerdote como al demonio dentro del bosque, donde los estrelle contra algunos cuantos arboles.

-Dejémonos de juegos y vayamos enserio- Declare y reuní una gran cantidad de energía en mis manos.

Me lancé hacia el primero que logro incorporase, el cual resulto ser Octren, quien de forma inmediata dibujo un figura en el aire y extendió su mano hacia mi creando una barrera en su alrededor en la cual golpee y me despidió hacia donde había venido. Caí de espaldas por mi por mi propia fuerza, al tiempo que escuchaba un sordo sonido metálico golpear contra aquella barrera, alcé la vista tanto como pude y vislumbre a Octren saliendo despedido tan y como yo lo había hecho. De alguna forma Remêth había logrado traspasar aquella barrera.

Me incorpore de inmediato y corrí hacia el demonio creando de nueva cuenta aquella espada llameante en mi mano. Remêth se percato de mi intención y se apresuro a cortar un árbol de un solo tajo y lanzarlo hacia mí, no obstante me frene en seco y lance mis llamas encendiéndolo para poco después crear una onda de choque que destrozo el tronco y envió las partes llameantes hacia él. El ingeniero se arrogó hacia el frente rodando por el piso esquivando así la mayor parte de las incandescentes partes. Sin embargo aquello lo dejo desprotegido lo cual aproveche para avanzar hacia él y conectarle una patada en el resto que lo mando de espalda al suelo.

Más no pude quedarme quieto en ese lugar, pues la afilada espada de Octren paso cerca de mi cabeza, casi rebanándola de un tajo. Di unos cuantos pasos hacia adelante poniendo distancia entre nosotros, para después girar mi cuerpo hacía él. Blandió su espada nuevamente buscando partirme en dos, pero lo evite, me apresure a computarla por el brazo de la espada y lance con mi brazo izquierdo un golpe hacia el hígado, no obstante él hizo lo mismo. Ambos nos golpeamos, mas ninguno dio muestra de dolor. Solté su brazo y gire sobre mi eje, pensando en conectarlo con una patada giratoria, no obstante el hizo lo mismo. Ambas patadas se encontraron en el aire sin llegar a conectar con fuerza sus destinos.

Un fulgor dorado desvío nuestra atención del otro. Poco después una lluvia de armas arrojadizas cayó sobre nosotros. Nos apartamos el uno del otro y rápidamente nos pusimos a cubierto de tras de algunos árboles. La lluvia de metal afilado no cesaba por lo que por un momento Octren y yo decidimos cooperar. Salte hacia la zona de fuego y extendí mi mano creando una onda de choque que abrió una brecha la cual el sacerdote aprovecho para salir. El rubio no tardo en realizar uno de sus hechizos el cual hizo a las armas girar de vuelta hacia donde venían. No obstantes estas, incapaces de herir al portador del poder que las creo se detuvieron en el aire y cayeron al suelo.

Aproveche aquel momento en el que las armas que caían nublaban la vista del demonio para lanzar desde donde me encontraba una llamarada hacia él, que sorprendido por mi ataque no pudo hacer más que retroceder inútilmente pues fue alcanzado por las lenguas de fuego que le derribaron en el acto.

Más Octren tampoco perdió tiempo y en cuanto finalizo mi ataque el realizo el suyo. El resplandor plateado que de pronto había adquirido su espada me advirtió de ello y pese a su velocidad pude agacharme a tiempo evitando perder solo unos cuantos cabellos en lugar de la cabeza. No obstante aquello era algo que tenía contemplado, por lo que mi contra ataque no tardo en hacerse esperar, estire mi brazo izquierdo hacia su abdomen y lo golpee liberando en ese momento una gran cantidad de energía. Pude escuchar como el metal de su peto se rompía, dando paso a un pequeño grito de dolor antes de salir despedido por los aires hacia las copas de los arboles donde se estrelló y quedo atascado.

El crujido de una rama al partirse me alerto que Remêth ya se encontraba una vez más en pie, lo observe con detenimiento, tenía grandes marcas de quemaduras en su cuerpo, pero continuaba con la determinación de seguir el combate, a sabiendas de que no podría matarlo sin antes arrebatarle los poderes de Cyric, lo cual no podría hacer. Sin embargo eso no me pareció argumento como para no apalearlo.

Cree una esfera de energía concentrada en la palma de mi mano, él levanto su guardia poniendo frente de si su espada y dejo que su aura la rodeara. El silencio se alojo entre nosotros por unos instantes y la tensión se incremento hasta romperse en el momento que lance la esfera hacia él. El demonio blandió su espada con fuerza desviando mi esfera de energía, no obstante al hacerlo su arma se quebró por la mitad.

Ambos seguimos con la mirada la dirección que tomo la esfera de energía, acerándose cada vez más al cerro que se encontraba cerca del poblado. Entonces escuche a Remêth gritar.

-¡No!

Su rostro se desfiguro por la preocupación y el terror, su cuerpo se lleno de impotencia al ver explotar la esfera en la ladera del cerro de tal forma que se olvido completamente que estaba yo ahí y bajo su guardia. Pero no ataque. Su reacción había llamado mi atención y aunque al principio no entendía muy bien, sin embargo, el recuerdo de aquellas palabras que le dijo Zôberck en nuestro primer encuentro apareció en mi cabeza. “Sé donde esta aquello que ocultas” le había dicho el emperador. Eso que Remêth guardaba estaba ahí, claro, era obvio ¿Por qué estaría en aquel lugar desde un principio? El me daba por muerto y no esperaba verme aquí, él mismo lo había dicho, así que no estaba tras de mí. El había venido a este lugar por algo y eso se encontraba en aquel cerro que mi esfera hizo estallar.

-Así que ahí lo guardas- Dije llamando su atención. Sus ojos se posaron en mí, cargados de angustia y cólera- Aquello que solo tú y Zôberck conocían su localización. – Sonreí un poco- La explosión no ha dañado toda la ladera, así que quizás no haya desaparecido.

-Detenten, ¡No! – Dijo al verme crear otra esfera.

El demonio se abalanzo sobre mí con la intención de impedirme crear la nueva esfera, esquive su embestida, más al hacerlo rompí la concentración y la nueva esfera se deshizo, pero aquello no me importo pues jamás fue mi intención atacar al cerro. Gire mi cuerpo hacia Remêth que gruñía enardecido tras de mi completamente fuera de sí. Levante mi mano hacia el creando una fuerza de empuje que lo derribó, entonces dije:

-Primero descubriré que es lo que ocultas.

Y salí corriendo hacia el cerro.

Como ven se viene la revelacion de un secreto que se planteo hace muchos capitulos atrás, por lo que nuevamente pregunto ¿De que creen que se traté?

Como saben, cualquier comentario, consejo, critica, sugerencia, amenaza de muerte, fotos comprometedoras de mi profesor de programacion avanzada que pueda usar para extorsionarlo, son bienvenidas (sobre todo estas ultimas).

Hasta luego.







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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Vie Jun 07, 2013 6:19 pm

Yuske, Yuske, Yuske... esta ha sido tu venganza por colocar un capítulo más cuando ibas a comentar, ¿verdad? Quería irme a dormir pero sencillamente no pude al ver que había nuevo capítulo de la caída, era deber moral leerlo.

Ha sido muy movido, Octren me parece sorprendente, se ha estado enfrentando a la par con dos individuos que emplean los poderes de dioses. Increíble. Si no muere en esta saga podría convertirse en otro nuevo némesis o personaje de gran importancia. Me gusta como el oráculo va tomando más forma y color mientras se agregan estos personajes que pertenecen a él (Octren, Milla), son como la elite del oráculo.
Por otro lado yo tenía una teoría de lo que podría ser aquello que Ramet ocultaba, pero ya no tengo dudas de que no es eso Razz Esperemos a verlo en el siguiente episodio!

Cambiando de tema, se me hace que no has corregido ni chequeado el capítulo, puesto que tiene bastantes errores y un detalle que me llamó la atención, que no creo haber notado nunca antes en tus escritos, es que en algunas partes mezcla tiempos verbales.
No obstante la acción me mantuvo al filo del asiento hasta el final. Y ahora me voy a mi merecido (?) descanso nocturno.

Un saludo!

P.D: lo lamento, intenté conseguir las fotografías de tu profesor pero él consiguió unas mías antes y me obligó a eliminar las suyas a cambio.
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por Izanagi el Jue Jun 13, 2013 10:48 am

No creo que lo que Ramet busque se haya destruido con los ataques de Dante pero tampco creo que sea algo que le pueda ser util para él. Sobre Octren me sorprende que pueda luchar a la par de Dante y Ramet, es extraño debido que Dante ha matado dioses él sólo y aquí Octren está dando más pelea que otra cosa. Dante sigue sumando némesis entre Milla, el otro Carnicis, más su hermano, más Zorbeck... Complicado panorama.

Saludos: Izanagi
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Lun Jun 24, 2013 6:45 pm

Post 900, ¿Alguna mejor forma de festejarlo que con el capitulo 49 de esta saga? 

Pero antes la palabrería del autor.

manto escribió:Yuske, Yuske, Yuske... esta ha sido tu venganza por colocar un capítulo más cuando ibas a comentar, ¿verdad? Quería irme a dormir pero sencillamente no pude al ver que había nuevo capítulo de la caída

Desde luego, como dicen los lanister "un lanister siempre paga sus deudas" Very Happy 


Me gusta como el oráculo va tomando más forma y color mientras se agregan estos personajes que pertenecen a él (Octren, Milla), son como la elite del oráculo.

Te olvidas de Ikran o Karin si prefieres. Es cierto que hasta el momento el oraculó (como institución) no se ha mostrado muy poderoso.  Ikran y octren son personajes especiales de esta facción tanto como el mismo oraculo, hay otro más que espero poder mostrarles.

Iza escribió: Octren me sorprende que pueda luchar a la par de Dante y Ramet, es extraño debido que Dante ha matado dioses él sólo y aquí Octren está dando más pelea que otra cosa.

Creo que podría decir, sin revelar demasiado sobre el personaje, que él esta casi a la par de los poderes del Guardián de los dioses, sin ser propiamente uno. Para resumir, después del oráculo, él es la persona mas cercana a los dioses. 
 
Ahora sin mas demora, el capitulo 49

Cap. 49 El secreto del ingeniero:


Encontrar una entrada a las entrañas del cerro no fue tan difícil como pensé que podría llegar a ser. La explosión causada por mi ataque creo en la ladera grietas tan grandes que mostraban los túneles y pasadizos que había en el interior de la montaña. Naturalmente fue por una de esas grietas por la que accedí al lugar.  

Aquel refugio secreto era más grande lo que hubiese esperado. Pasillos tenuemente iluminados por esferas de cristal incandescentes iban y venían en todas direcciones, no obstante todas parecían dirigirse hacia el mismo punto en lo más profundo del cerro.


Corrí por aquellos pasillos sin idea alguna, lo único que tenía en mente era avanzar hasta donde me llevara. Me detuve de cuando en cuando, cada vez que aparecía una puerta y hurgaba detrás de ella.

Encontré un almacén repleto de estantes con cientos de recipientes, algunos de ellos trasparentes con líquidos de colores brillantes, otros de un aspecto bastante toxico. Más adelante encontré una bodega que contenían en diversos anaqueles diferentes tipos de instrumentos, pude reconocer algunos como piezas necesarias para llevar trabajos de cambio de estado de la materia, sin embargo había mucho más objetos que solo esos.

Seguí avanzando y descubriendo más y más habitaciones, desde un almacén con cristales, rocas, gemas y metales hasta una alacena con víveres en conserva,  encontré también entre aquellos pasillos talleres para trabajar metal y cristal, un complejo laboratorio el cual hubiese causado una marejada de emociones a Dasha. Así mismo encontré en otra de las habitaciones una gran cantidad de aparatos que nunca antes había visto. Una serie de tubos de metal soldados entre sí formando una especie de cañón giratorio, un aparato colgado del techo con marcos cubiertos de lona que parecían ser alas, un aparato compuesto por campanas, cuerdas, poleas y contra pesos. Sin duda se trataba de algunos de los inventos de Remêth.

No obstante nada de eso se comparaba a que encontré detrás de aquella puerta final. La habitación parecía ser la última en todo el lugar y la que se encontraba más cerca del centro de la montaña. Pese a que no era tan grande como alguna de las anteriores me parecía a mi bastante amplia. Una gran caja metálica se encontraba en un rincón, de la cual salían diversos cables en varias direcciones, a su lado se veía un escritorio con diversos papeles llenos de dibujos y símbolos, incluso para mí fue evidente que aquello se trataban de formulas y diseños en los que el demonio trabajaba. Pero sin duda lo más inquietante en aquella habitación era lo que se encontraba en el centro de la misma.

Parecía una especie de mesa, pero más bien podría decir que se trataba de un bloque de piedra. Tenia diversas runas grabadas a su alrededor, pude reconocer algunas de las inscripciones como pertenecientes al lenguaje demoniaco, no obstante la gran mayoría no parecía pertenecer a este, más no podía asegurar que no lo fueran. Sobre aquel gran bloque de piedra se halla una cubierta de cristales prismáticos en su mayoría, parecidos a los cuarzos, pero transparentes con una liguera tonalidad celeste. Podía sentir la enorme cantidad de energía que aquellos cristales guardaban en sí. Pero energía no eran lo único que guardaban. Dentro de aquella dura capa de cristal se encontraba un pequeño cuerpo, descansando tranquilamente sobre la dura roca. No parecía tener más de diez años de edad, quizás once.

Llevaba un sencillo vestidito blanco, estaba descalza, sus pies se mantenían juntos y sus manos yacían sobre su estomago tomándose la una a la otra. Sus largos cabellos rubios se deslizaban rizados hacia atrás de su espalda, ningún solo mechón cubría su rostro dulce y delicado, sumido en un largo sueño.

La presencia de Remêth llego hasta mi momentos después, él no tardaría en aparecer. Sin embargo, no me alarme, no solo porque no tenía motivo para hacerlo, si no porque estaba en control de la situación, camine sin apresurarme hacia el otro lado del bloque, poniéndolo entre la puerta y yo. Escuche los precipitados pasos del demonio venir hacia aquí mientras gentilmente posaba una de mis manos sobre el cristal que cubría a la niña. La sensación que aquello me causo fue extraña, podía sentir el frio del cristal y a la vez el calor de toda esa energía.

Remêth apareció por fin bajo el umbral de la puerta, deteniéndose en seco al verme ahí de pie junto a ella. La expresión desencajada de su rostro revelaba más preocupación y temor que ira. Permaneció estático en aquel lugar, pensando cómo actuar, él sabía que no podía confiar en mí y que si se movía imprudentemente podría resultar muy caro.

-¿Qué le paso?- Le pregunté- ¿Por qué le hiciste esto? – Dije en un tono acusador. - ¿Acaso estas robando su energía?

-Cállate idiota- Me grito frustrado- Tú no sabes nada, ¡nada!

-¿Por qué le has hecho esto? ¿Qué pretendes, demonio hijo de perra?- Bramé.

-¡Salvarla! – Dijo con una voz gutural. Su respuesta me tomo por sorpresa. Si esa cosa no robaba energía a los seres vivos, ¿Entonces qué hacia? – Todo lo que quiero es salvarla.- reafirmo el demonio.

-Entonces esta cosa es…

-Lo que la mantiene con vida.- Sentencio- En un estado de congelación, inanimada, pero viva. Hice uso de todo mi poder para parar el tiempo para ella y evitar que muriera.

-¿Por qué harías algo así?

-Porque ella…porque ellas es… porque ella es como una hija para mí.- Declaró.

Su confesión me dejo sin habla, más no me aparte de ella, me resultaba difícil creer y confiar en su palabra, pese a que no percibía que se tratara de alguna mentira.  

-Si es tu hija, ¿Cómo es que termino así?- inquirí.

-Fue mi culpa- Acepto el demonio. Lentamente dio unos pasos hacia el frente, acercándose con cuidado al bloque de roca y cristal en el que se encontraba la niña. Con pesar coloco una de sus manos sobre el cristal al igual que su vista sobre el tierno rostro de la infanta. – Fue hace mucho tiempo…- Comenzó a hablar.

“Ocurrió en Ferravil. Como espero que recuerdes, aquella región siempre ha sido conocida por su abundante cantidad de metales y minerales, razón por la que muchos de los demonios integrantes del grupo conocido como “Los ingenieros” en la actual lengua humana nos instalamos ahí.

Durante años trabajamos en aquella región, algunos en las sombras, pasando de ser percibidos y evitando contacto con los humanos, otros se mezclaron entre ellos integrándose en su comunidad, los menos no se molestaban en ocultarse, simplemente actuaban frente a todo el mundo.

Yo formaba parte del primer grupo, rehuía a convivir con ellos pues siempre me han parecido una raza insignificante, no obstante tampoco tenía intención de causar terror entre ellos, me limitaba a no darles más importancia de la que en realidad tenían.

Era un día como cualquier otro en el que ella apareció en mi guarida, en ese momento jamás hubiera pensado en lo importante que para mí se volvería.

Había escuchado un estruendo en uno de los pasillos de mi escondite, por lo que naturalmente fui a investigarlo. Lo que encontré no me alarmo mucho, más si me irrito. Una parte del techo se había desplomado creando una abertura, en ese instante no tenía idea de que alguien había caído dentro pues no encontré nada que me indicara que fuera así, por lo que me apresure a tapar el hueco.

Una vez cubierta la abertura, regrese a continuar con mis experimentos, fue hasta que entre en el laboratorio que la descubrí. Temblaba nerviosa, sabía que no debía estar ahí, podía percibir su miedo en el aire, pero pese a eso no se movía. Al principio creí que se había dado cuenta de mi presencia y que eso la mantenía paralizada pero no era así, Estaba maravillada por lo que había frente a sus ojos, era su curiosidad lo que la mantenía ahí dentro preguntándose que era todo aquello y para que servía, que era lo que hacían todo esos tubos y aparatos.

Caminaba hacia cada uno de mis estantes con cuidado, observándolo que había ahí pero manteniéndose a una distancia prudente, dudando si debía alargar alguna de sus pequeñas manos y tocar lo que tenia frente a sus ojos.

Entre en la habitación y ella giro hacia mí, dejando escapar un pequeño grito.

-No deberías estar aquí- Dije balanceando mi cola.   

-Eres… eres… eres… Demonio- Balbuceo.

-Que observadora- Hable- Si, lo soy.

-¿Vas a devorarme?- Inquirí.

-No.

-Entonces… ¿No tengo nada por qué temer?

-Yo no diría eso- Le respondí- No tengo que devorarte para matarte.

-Pero usted no mataría a una nenita, verdad señor – Dijo con una sonrisa en su rostro.

-La verdad es que podría. –Declaré- No hay nada que me impida hacerlo- Me acerque a ella amenazante.

La niña tembló asustada y trato de retroceder, sin embargo topo con mi mesa de trabajo.

-He observado que has estado muy curiosa- Dije poniendo mi mano sobre su hombro- ¿Algo que te a haya interesado?

-Si- Dijo con miedo- Todo. Todo esto es muy interesante…señor.

-Sí que lo es- Acepte- Pero no es un sitio para criaturas tan pobremente desarrolladas como tu- Dije y adopte mi forma humana.

La niña se asombro ante mi trasformación de tal manera que sus ojos me miraron maravillados

-¡Guau! ¿Cómo lo hiciste?

- Modificando mi energía de vida, para mí no es difícil, pero para ustedes un manejo de la energía así resulta imposible. – Le explique. – Ahora escúchame. Sé que no era tu intención entrar aquí, caíste por un hoyo por accidente, por lo que perdonare tu intromisión. Te llevare de vuelta al pueblo esta vez, pero si vuelvo a verte por aquí te matare sin dudarlo.

-¡No!- Se apresuro a decir. – Si me llevas de regreso, ellos me encerraran.

-Eres una pequeña fugitiva- Dije levemente sorprendido- ¿Qué fue lo que hiciste?

-Rompí el nuevo busto del gobernador- Dijo con una risa nerviosa mientras se acariciaba un brazo.  

-¿Solo eso? Es ridículo.

-¡Si, lo sé! – Exclamo la chica.- ¿No podría quedarme aquí? Solo por un par de días, mientras dejan de buscarme.

-De ninguna manera.

-¡Por favor!- Rogo- No le molestaren lo absoluto.

-No.

-¡Por favor!- Imploro una vez más.

Entonces algo curioso pasó, mire sus ojos vidriosos castaños en ese momento me parecieron dos claras ventanas a algo más allá de lo hasta ahora conocido, lo que vi en ellos fue una pureza que rozaba lo divino.

Quizás creas que al verlo debí haberme molestado, que por ser un demonio ver el reflejo de algo inocente, puro y a la altura de los propios dioses debí haberla destruido, pero eso es porque piensas en la falsa visión que tiene la humanidad sobre los demonios. Recuerda que todas esas bellezas debieron haber sido nuestras, que somos “demonios” solo por que los dioses así nos llamaron. No, lo que hice, por increíble que parezca fue ceder y permitirle quedarse.

Los siguientes dos días cambiaron mi rutina. Mientras continuaba con mis experimentos también inconscientemente comencé a instruir a la pequeña Matilde en las artes de la ciencia. El par de días paso y ella se fue, por unos días y para mi sorpresa dejo un extraño hueco  en mí.

Sin embargo no tardo en volver, ella no tenía una familia real, vivía en una especie de casa comunal, por lo que no tardo en volver, al principio actué molesto y trate de matarla, como se lo había advertido, no obstante no pude hacerlo y en su lugar la hice mi aprendiz.

El tiempo pasó y ella fue aprendiendo de mí, volviéndose tan brillante como las limitaciones de su raza se lo permitían.

Entonces paso, fue antes de la llegada de Ally a la región. Comenzamos a experimentar con aquello que todos los alquimistas han soñado, pero no salió bien, la reacción producida por nuestro experimento sobre paso la capacidad de contención de mis poderes. La explosión que ocasión el experimento no la golpeo tanto como a mí, sin embargo fueron los gases emanados por la reacción lo que la enfermaron.

Aunque en un principio parecía lucir bien no lo estaba, sabía que la toxicidad de los gases avanzaría lentamente sin forma de detenerla. Tenía que hacer algo, no podía dejarla morir así, de esa forma tan dolorosa. No obstante mi laboratorio estaba destruido y no podía hacer nada en ese lugar, por lo que tuve que traerla hasta aquí. Más para cuando llegamos el veneno en su cuerpo ya había actuado tanto que no podía hacer mucho.

No me quedo otra opción e hice lo que hice para mantenerla con vida. Recurrí a inscripciones antiguas, poderes complejos cuyo funcionamiento no era garantizado. Me costo, utilice la mayor parte de mis poderes pero conseguí criogenizarla, mantenerla en vida, inmune al deterioro del paso del tiempo. Si bien es cierto, no la había curado y en cuanto la descongelara la enfermedad provocada por los gases la matarían, pero al menos tendría tiempo, para encontrar una forma de curarla.

Más las cosas no fueron como lo planeaba, cuando regrese a Ferravil los demonios habían sido cazados, la mayoría de mis compañeros ya habían muerto a manos de Ally o habían huido. Yo no podía darme el lujo de huir simplemente así, tenía una tarea que cumplir y para eso necesitaría el material de mi laboratorio. La leyenda cuenta que de todos los demonios fui el que más se le escurrió a Ally entre las manos, eso no es del todo cierto, si bien si logre evitar confrontarlo un par de veces, la verdadera razón por la que no me localizo antes fue, como podrás imaginarlo, porque no estaba en Ferravil, no obstante durante mi tercera expedición a mi antiguo laboratorio para obtener los instrumentos y demás materiales que necesitaba fue cuando me capturo.

Nuestro combate no fue tan espectacular como se dice, aunque bien pudo serlo de no haberme encontrado mermado por el esfuerzo que supuso para mí la criogenización de Matilde. Nuestro encuentro se alargo por poco más de media hora, no ahondare en detalles, yo hice mis movimiento, el lo suyos, me hiso caer en su trampa y me petrifico.

Remêth termino su relato. Calló y miro con pena el cuerpo de la niña que había encerrado tras el cristal. Yo lo observé a él comprendiéndolo, el por qué había ayudado a Zôberck porque estaba de su parte. Él emperador lo sabía, sabía todo eso y donde se encontraba ella, lo tenía amenazado, pero quizás yo podría cambiar eso.

-El resto ya lo sabes- Dijo de pronto el demonio- Cuando me des petrificaste tuve que trabajar para Zôberck ayudándolo con su plan.

-Ahora puedes elegir- Le dije- Yo puedo protegerte de Zôberck, solo deja de trabajar para él y dime que trama.

-Es demasiado tarde- Repuso- Ya he terminado, el aparato esta en sus manos.

-Entonces solo dime que es lo que trama.

-¿Por qué haría eso?- Dijo con dureza- Porque crees que revelaría los planes de Zôberck a uno de sus enemigos. Él es mi emperador.

-Por esto- Dije y levante la palma de mi mano mostrándosela. Remêth reacciono esperando que atacara a la inmóvil niña que había entre los dos, calmándose en cuanto vio que esa no era mi intención. – Mira bien mi mano- le indique y él lo hizo enconando mi sangre en ella. 
– Dime quien soy, Remêth, dime porque mi cuerpo se recupera pronto de sus heridas, dime porque nunca enfermo.   – El permaneció en silencio comprendiendo lo que yo le estaba ofreciendo- Tengo poderes regenerativos, mi sangre también, eso lo sabes, la sangre tiene poder. Ya lo he hecho antes, de niño curé a un cachorro moribundo, incluso di mi sangre a Shamastha salvándole la vida después de nuestro encuentro con Sâune, se que funcionará.

-Creía que no hacías tratos con demonio- Comentó el demonio.

-No lo hago por ti, lo hago por ella- Respondí señalando a la niña con la mirada.

-No, lo haces porqué no tienes opción. Zôberck va por delante de ti, puede que digan que estás muerto pero él no creerá que lo estés hasta no ver tu cabeza, eso lo sabes, por lo que no bajara la guardia y se mantendrá por lo menos un paso delante de ti. Necesitas saber qué es lo que hará para ponerte al parejo, pero el tiempo se te agota. Ya te lo dije el aparato está terminado y entregado.

-Con saberlo me basta.

-Aunque lo supieras no lo entenderías-Hizo una pausa- el trata de hacer lo mismo que yo cuando el gas enveneno a Matilde. Busca crear la piedra filosofal

-¿Piedra filosofal?

-Justo la reacción que esperaba de ti- Dijo mas para sí que para mí- No se trata de una “piedra” exactamente, es un componente, algo que puede cambiar la naturaleza de las cosas, transformarlas en algo más. Con ella ya no te necesitara, podrá, con la sangre de cualquier dios, crear un elixir que los transforme a todos ellos en humanos.

Mire a Remêth asombrado si de verdad pudiese hacer eso Zôberck no dudaría en utilizar aquel elixir como un veneno en contra de los dioses asegurando una fácil victoria.

Me dirigí al escritorio que se hallaba en la habitación y tome un pequeño cortador que ahí se hallaba. Corte la palma de mi mano haciéndome sangrar y tome un pequeño recipiente que había también en el escritorio dejando caer mi sangre en su interior hasta llenarlo. Gire hacia la puerta y camine hacia la salida, deteniéndome levemente frente a Remêth para tenderle el recipiente.

-Haz que la beba toda- Le indique- Con eso debería bastar.

El demonio tomo el recipiente con duda, sin embargo no lo solté hasta estar seguro de que él lo tenía agarrado. 

-No soy tan bárbaro como crees- Le dije y me dirigí fuera de la habitación.

-Espera, Dante- Me llamo. Detuve mi andar bajo el umbral de la puerta y volteé a verlo de rejo disimulando mi sorpresa, él nunca me había llamado por mi nombre- Gracias.- Dijo alzando el recipiente, a lo cual yo sonreí.
 

¡Bien! eso es todo por el momento, espero que les haya agradado. Un par de secretos más revelados, ¡Vaya que a sido una noche larga! (en tiempos de la historia) y lo mejor esta por venir, pues aun hay una conversación pendiente con una diosa. ¿Se ataran más cabos o se deshilaran algunos eventos? 

La respuesta en el proximo capitulo XD

Recuerden, cualquier comentario,critica, consejo, sugerencia, palabras de aliento, vacaciones pagadas a una playa de mi elección, es bien recibida.

Hasta pronto.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Mar Jun 25, 2013 5:29 am

Se atarán cabos, se deshilarán algunos eventos Y tendremos más y nuevas preguntas. Esa es mi apuesta xD

¿Qué puedo decir sobre el capítulo? Creo que es la primera vez que anticipo algo en tu historia y le acierto de verdad :PAllá en Ferravil, cuando apareció Rameth y tuvo su charla con Zoberck, mi teoría era que aquello que ocultaba era una humana a la que quería salvar. Solo que la imaginé adulta y enamorados.
Ahora con el final, me da esperanzas de que Rameth pudiera en un futuro formar parte del bando de Dante. Es un personaje interesante y si cura a la niña habrá como una mini-Dasha (en potencial de conocimientos) Very Happy
Y habiendo oído sobre la piedra filosofal, imagino que ahí es donde entra Dasha exactamente y el motivo de por qué Zoberck la concideraba más importante que a Dante. Los planes del emperador demoníaco avanzan, Dante comienza a ver las cosas más claras y asumo que una confrontación está por venir. Wiiii!

Ahora tendré que aguantarme mientras amazo masa para pizza y la revoleo por los aires en un mal intento por imitar a los cocineros de la TV.
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por Izanagi el Dom Jun 30, 2013 9:31 pm

Por fin entendemos el porque de la importancia de Dasha para el plan de Zoberck, como también espero que Remêth pueda unirse a Dante, siempre me cayó bien nose porque. Actualizá rápido Yuske que esto se está convirtiendo en un suceso de hechos ultra hypiantes.

Falta que Dante recupere su arma y que empiece a armar su ejército, tal vez Zoberck logre eliminar algún dios antes y termine ayudándolo indirectamente, aunque creo que debe tener todo calculado y no me creo que piense que esté muerte.

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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Mar Jul 16, 2013 10:30 pm

Se acabó la espera luego de mas de quince días sin capitulo y tras aproximadamente 5 horas de intensa escritura ya esta acabado él capitulo 50 de la caída de los dioses. Y es que me tome un buen tiempo para reflexionar y decidir en que se convertiría Dante a partir de ahora, las opciones eran el héroe épico de fantasía o un reverendo hijo de la gran puta. Pero eso lo descubrirán mas adelante en el capitulo.

manto escribió:Y habiendo oído sobre la piedra filosofal, imagino que ahí es donde entra Dasha exactamente y el motivo de por qué Zoberck la concideraba más importante que a Dante.

si, se había mencionado una piedra de la tierra anteriormente, y si es ahí donde entra Dasha. ¿Pero todo se resume a eso?...... ni yo mismo lo sé, los planes de Zôberck son un misterio.

Y ahora sin mas preámbulo el capitulo 50

Cap. 50 Origenes:


A la mañana siguiente fui a ver a Dzohara con apenas unas horas de sueño sobre mí. Pese a que no había regresado de mi aventura nocturna tan tarde como podría suponerse, no conseguí conciliar el sueño, no debido a las palabras de Remêth sobre el plan de Zôberck, pese a lo que había dicho el demonio confiaba en poder detenerle.

En su lugar quien me quito el sueño fue ese tipo Octren, no por su habilidad en la escaramuza de anoche, sino porque había desplegado tanto a los hombres que le acompañaban como a los guardias del pueblo en una búsqueda frenética para localizarnos a Remêth y a mí. Por lo que me vi obligado a mantenerme en alerta pese a ocultar mi presencia, después de todo él no parecía un sujeto al que se le debiera subestimar.

Hubiese esperado que tras su búsqueda infructuosa durante toda la madrugada el sacerdote en jefe desistiera de buscarme aquí y diera por hecho que había abandonado el poblado. Más esto no fue así, aun al amanecer se mantenía patrullando un cierto número de elementos del oráculo debido agitación en el pueblo. Las huellas de una pelea eran tan claras que no se podían negar y a pesar de la temprana hora ya había relatos de lo sucedido contados por testigos, algunos afirmaban que el valiente capitán de los caballeros había combatido mano a mano contra dos demonios y los había hecho huir al bosque, otros aseguraban haber visto como uno de los demonios destruía la noria de un solo golpe, mientras que uno más insistía en que la disputa se debió al reclamo del alma de una sufrida jovencita, la cual el caballero del oráculo valerosamente rescató.

En definitiva, muchas fueron las historias y patrañas que se contaron esa mañana sobre lo que ocurrió la noche pasada e incluso para poco después de la hora del desayuno ya sonaban las primeras notas de lo que sería un alud de canciones sobre lo ocurrido.

Llegue a la escuela de la diosa pasando de ser percibido tanto como pude y atravesé el patio que en ese momento lucía solo. Lo cruce rápidamente y subí las escaleras, llamé a la puerta tras la cual sonaba las placidas notas de un instrumento de cuerda. 

Una voz me indico que pasara y girando la perilla empuje la puerta hacia dentro. La habitación se mantenía igual que ayer, salvo  por el calor que la chimenea emanaba y las dulces notas que sonaban. La diosa salió de su hueco en la pared, presentándose ante mí en un atuendo que era poco más que un pijama.

-¿Te divertiste anoche?- Preguntó casi burlándose- Lo sentí todo desde aquí, aunque no apoyo la violencia he de reconocer que fue una exhibición de habilidad, fuerza y poder bastante épica.

-Pelear contra un dios-demonio y el comandante en jefe de las fuerzas del oráculo no es mi definición de una noche tranquila- Respondí y clave mi mirada en sus ojos -¿Tú lo enviaste? – La cuestione, pues me parecía sumamente extraño que un sujeto así apareciera justo después de haber hablado con una diosa.

-Dante, por favor, no me mires así te juro que yo no lo hice. – Contestó- Él no sabe que estoy aquí, de hecho, nadie ahí salvo la propio oráculo sabe qué éxito, dudo mucho que un soldado lo sepa.

-Él no parece ser un simple soldado. Es el comandante en jefe, seguro sabe algo.

-Me enamoré de los humanos, por ello Illmarus me expulsó- Dijo de pronto- Soy una vergüenza para ellos, dudo mucho que revelen mi existencia cuando lo que más han querido es ocultarla. 

La mire poco convencido, sin embargo, no me pareció que sus palabras fueran mentira, los dioses no revelarían algo que pudiese derribar la imagen que se han creado de sí mismos.  Estuve a punto de decir que confiaría en su palabra cuando de pronto note algo raro, pese a que nosotros estábamos hablando cerca de la chimenea sin nada en las manos, la música seguía sonando. Por un momento pensé que se trataba del poder de Dzohara manipulando algún instrumento, pero luego caí en cuenta de que ser así, ya habríamos sido descubiertos. Entonces vi una silueta recalcada tenuemente a través de las cortinas del hueco de la habitación.

-¿No estamos solos, cierto?- Dije y ella negó con la cabeza.

-Markus - Pronunció.

La música ceso y una mano aparto la tela que cubría el hueco en la pared mostrándose ante nosotros. Su cabello negro y rizado caía sobre sus hombros, una bien afeitada barba adornaba su rostro. Sus ojos resplandecían como dos esmeraldas, vestía unas botas de cuero, pantalones oscuros y una camiseta color oliva. En sus manos sostenía un laúd.

-Dante te presento a mi amante, Markus Arladien- Me dijo- Markus, este es el Carnifixis Deus, Dante Lotherlie. 

-¿Lotherlie? –Inquirió con una impresionante voz - ¿Eres acaso descendiente de Datsel Lotherlie? El gran lutier. 

Su pregunta me tomo a contrapié pues no sabía bien que responder a ello, por un instante mi mirada se desvió a la diosa quien con un gesto me aseguro que él no sabía nada de la relación de mi antepasado con ella.

-Si- Respondí finalmente con un aire de duda.

-Sorprendente, me hallo nuevamente ante un poseedor de una sangre antigua y talentosa- Me dijo – Mira, este laúd lo fabrico tu tatarabuelo Datsel. – Me extendió el instrumento permitiéndome tomarlo. Era de madera, probablemente cedro, tenía una tonalidad rojiza como la piel de un zorro y vivos detalles de plata, las cuerdas doradas parecían hechas de oro, mas realmente no era el caso. Fuera de eso no pudo decir más pues no poseía el conocimiento que al parecer Markus esperaba que tuviera alguien con mi apellido. - Se lo compré a tu padre, Derek, hace ya algunos años. – Agregó.

Ese último comentario me dejo pasmado. Hacía más de trece al años que no había escuchado ese nombre… el nombre de mi padre.
Súbitamente me vi inmerso en un recuerdo. La luz clara del día se colaba por la ventana, en las paredes verdes de la habitación se hallaban colgadas diversas estructuras de madera, partes de instrumentos e instrumentos completos en los que mi padre trabajaba. Y desde luego lo veía a él, con su semblante sereno, sus cabellos negros peinado hacia atrás, estaba sentado sobre un taburete frente a una gran mesa de madera llena de herramientas, cuerdas, aserrín, y madera.

Balbucee unas cuantas palabras atónito, no sabía que pasaba, una sensación de melancolía comenzó a invadir mi cuerpo, pronto comencé a notar que mis piernas a penas y podían soportarme, sentí algo húmedo salir de mis ojos y comencé a desorientarme. Entonces sentí el cálido toque de una mano en el hombro y todo pareció serenarse, el mareo había desaparecido y mis piernas habían recuperado su fuerza, sentía que algo caía por una de mis mejillas más no le di importancia, cuando logre centrar mi vista me di cuenta que Dzohara me sostenía suavemente del hombro.

-Dante ha venido a conocer su pasado, amor- Le dijo a Markus- Quiere que le cuente sobre su tatarabuelo, e incluso de su padre, no conoce mucho de su pasado y por eso ha venido a mí. Después de todo soy la diosa protectora de su familia. 

-Oh vaya – Exclamo- Bueno, si necesitan que salga…

-No, no es necesario, no creo que a Dante le importe que un admirador de su casa conozca su historia. – Dijo y me dirigió una mirada que era más una petición a una condición.

-Claro, no hay problema- Aseguré sin estar realmente convencido de que no me molestaría.

-¡Perfecto!- Proclamó la diosa dando unas cuantas palmaditas- Vengan, vamos a ponernos cómodos que hay mucho que contar.  – Agregó y nos condujo al hueco detrás de las cortinas.

Aquel hueco en la pared me pareció de lo más extravagante, era amplio y cada centímetro estaba lleno de cojines, almohadas y tapetes. No tarde en encontrarme realmente cómodo sentado en aquel lugar. 

La diosa se sentó frente a mí y Markus se recostó en su regazo, fue mientras la diosa comenzaba a acariciar distraídamente los cabellos de su amante cuando comenzó su relato.

- Luego de las “bendiciones” – Dijo haciendo un énfasis un tanto singular en esa palabra la cual inmediatamente entendí que usaría para nombrar nuestra relación sanguínea a Markus- Que le otorgue a tu tatarabuelo Datsel él permaneció por un tiempo a mi lado, fueron tiempos duros para su persona, tenía un sueño, una pasión que deseaba seguir pero en aquel entonces este pueblo no era lo que es ahora. Las familias tenían que trabajar al día para subsistir, cada noche las personas de este lugar se iban a la cama con la incertidumbre de si llegarían a tener algo de comer al día siguiente.

>> A pesar de eso y al igual que hoy en día disfrutaban de la música, después de todo ¿Quién no disfruta de ella?, siempre eran bienvenidos esos momentos en los que alguien se atrevía a tocar un poco de violín para el deleite de todos o cuando músicos errantes pasaban por el lugar y se quedaban por una noche tocando para ellos. 

Como has de suponer, Datsel amaba la música, estaba fascinado con ella. Pero no solo eso, podía ver en él un talento innato para otras artes, era un buen dibujante y sus canciones nos demuestran que era un gran escritor. Más la música siempre fue su gran pasión, él no se limitaba a tocar un instrumento, el deseaba crear sus propios instrumentos, buscaba siempre la nota perfecta. La belleza sonora. Fue por eso que capturo mi atención y a la postre me llevo a bendecirlo. 

Pero como te decía, vivió en una época difícil para este pueblo, tenía responsabilidades en casa que cumplir, ayudar a su padre y madre a llevar algo de alimento a la mesa, más su pasión por lo que amaba era tan fuerte que, por decirlo de alguna forma, termino por huir conmigo. Fue en ese tiempo que le bendije y le enseñe el oficio de lutier. Fue cuestión de tiempo para que dominara los secretos de los violines, las flautas, arpas, gaitas y tambores, pero fueron las laudes en los que se especializo y en los cuales tenía un especial interés. Aún conservo el primero que hizo - Señalo con la mirada un viejo laúd sin pintar en cuya madera se podía apreciar el paso de los años- Con el tiempo perfecciono su técnica y regreso al pueblo. Su familia, como era de esperarse no estaba muy complacida por su camino tomado, pero a la larga aceptaron su talento.

Sin embargo, no fue hasta un año después cuando comenzó a forjarse un nombre. Sucedió un altercado con uno de los músicos errantes que pasaba por el pueblo. Accidentalmente su hermana menor rompió el laúd del músico. Este enfurecido despotrico contra ella, pero el intervino y se comprometió a construirle un nuevo laúd, uno tan bueno que sentiría que su música alcanzaba nuevas dimensiones

El músico acepto sin creer que un campesino pudiera siquiera hacer un laúd, su intención era humillarlo cuando trajera lo prometido. Pero eso fue algo que nunca hizo. Tres días después del accidente, Datsel le entrego el nuevo laúd al músico y este se asombró por el trabajo de tu ancestro, cuerpo, forma, rigidez, el largo del mástil, la afinación de las cuerdas, el sonido que emitía, todo era perfecto. El músico quedo tan maravillado con ese laúd que olvido por completo lo sucedido. Cuando se marchó del pueblo, no lo hizo sin antes preguntar el nombre de tu tatarabuelo. Fue ese músico quien comenzó a hacerle fama a tu apellido. 

Pronto cada vez más y más músicos comenzaron a venir a este lugar, esperando obtener un instrumento elaborado por el maestro lutier Datsel Lotherlie. 

El tiempo pasó y Datsel recibió una nueva bendición: Un hijo, Daxus Lotherlie, el cual como era de esperarse poseía un talento natural para la música igual o incluso mayor que su padre, ya que así lo había dispuesto yo. Poco a poco la fama los Lotherlie fue creciendo hasta construir un legado. No, más que eso, gracias a su trabajo este pueblo tomo rumbo a ser lo que es hoy en día, dejando de ser un pequeño pueblucho desconocido a un lugar de interés que figuraba en los mapas. En sí, fueron tus ancestros los que levantaron este lugar, y lo hicieron con música de cuerda, viento y percusión.

Más los Lotherlie no se quedaron para siempre. Datsel no tuvo más hijos que Daxus y este al igual que su padre solo tuvo un primogénito, tu abuelo: Deian Lotherlie, quien además de compartir el gusto por la música de su padre y abuelo tenía una pasión propia: la aventura. Él era un rebelde aventurero, se fugó de casa con tan solo quince años y por mucho tiempo no supe nada de él. Más cuando regresó me enteré de que había viajado por todo el mundo y tenía pensado asentarse en la capital, donde el oráculo le había invitado a cantar alabanzas a los dioses. Él acepto con gusto. Creó decir que él fue el primero de los Lotherlie en ser un ferviente devoto a los dioses del oráculo.

Aunque aquello no me agrado del todo y mucho menos a su abuelo poco pudimos hacer para disuadirlo, sospecho que durante sus días allá, la oráculo de aquel entonces se percató de las bendiciones que llevaba con él y en un afán de tenerlo al alcance lo tentó a quedarse cerca.

Las cosas no parecían ser mejor para el negocio familiar, el legado de los Lotherlie se comenzaba a extenderse, pero entonces sucedió lo que ha de suceder: Datsel murió. Su muerte entristeció a toda la comunidad artística, más fue un dolor fue especialmente grande para su hijo. Daxus que había perdido a su esposa por una enfermedad hace tan solo unos meses y ahora perdía a su padre a quien amaba con todo su corazón y su hijo se encontraba lejos. La sensación de soledad comenzó a apoderarse de él hasta llevarlo a la desesperación, traté de ayudarlo, más no me lo permitió, al final termino descuidándose tanto que cayó enfermo y murió sin que pudiera hacer algo por él. 

De esa forma, tras la triste noticia de la pérdida de su progenitor, Deian regreso, por un momento se pensó que lo haría para siempre, que permanecería aquí y continuaría con legado de la familia donde surgió. Mas no fue así, Deian era un seguidor ferviente del oráculo, sentía que su lugar estaba allá, por lo que cerró el taller, regalo algunas de las herramientas de su padre a sus aprendices, así como algunas piezas,  y se llevó algunas otras consigo a la capital. Luego de eso ya no regresó y nunca un Lotherlie volvió a pisar esta tierra hasta tu llegada.

Y esa Dante es la historia de tu pasado, de dónde vienes y lo que eres- Concluyo la diosa con un gesto solemne.

La mire con una expresión seria y un poco desilusionada. Había escuchado con atención cada una de sus palabras, no tenía razón para dudar de ella así como ella no tenía motivo para mentirme. 

He de reconocer que conocer los nombres de mis antepasados y escuchar todo eso sobre el origen de mi familia me resulto interesante, después de todo ¿Quién no quisiera saber de dónde viene? No obstante, no era lo que esperaba escuchar… pero, ¿Qué esperaba escuchar realmente? ¿Por qué tenía esta sensación de vació? De decepción incrustada en mi pecho. Había venido aquí para encontrarme a mí mismo y que había descubierto hasta hora, solo que mi familia era una escuela de maestros lutier, músicos, artistas… y que mi sangre desciende de una diosa. Y aun poseía este sentimiento de que algo faltaba. 

-Espera un momento- Dijo Markus de pronto- ¿Qué paso con la abuela de Deian? Ya sabes la esposa de Datsel.

Aquella pregunta me alarmo, durante todo el relato Dzohara había evitado toda mención su relación sanguínea conmigo. Mire atentamente a la diosa esperando ver su respuesta. Más esta se encontraba calmada y con tal naturalidad respondió a Markus.

-Ella se fue Markus- Le dijo mientras acariciaba su rostro- Le abandono después de un año del nacimiento de Daxus dejándolos a los dos. 

-¡Oh! Vaya…- Comentó el hombre y guardo silencio.

-Dzohara-Llamé a la diosa- Gracias por contarme todo eso sobre mi familia, pero no veo que relación pueda tener con que yo sea el Carnifixis deus. 

-Eso es más sencillo de lo que piensas Dante. – Me respondió – Como te dije no puedo asegurar que fue lo que paso durante la estadía de tu joven abuelo en la capital, pero me es fácil suponer que la oráculo de aquel entonces sintió mi energía en él y se propuso tenerlo cerca, por si alguna vez llegase a necesitar a alguien con la bendición de un dios. – Se pauso por un momento, como tratando de buscar las palabras más adecuadas para continuar- Sospecho que desde ese entonces ya se tenía en mente tu creación, quiero decir, la creación del Carnifixis deus. Dante, ¿Conoces el ritual por el cual fuiste concebido? 

-¿Ritual?- Inquirí- ¿Qué ritual? Sobre el Carnifixis deus solo conozco lo que Zôberck me ha contado y la profecía que formulo krozber. No más.

-Hay un ritual Dante- Volteo la mirada en un gesto distraído- No conozco todos los detalles, pero sí sé que hay dos elementos básicos. ¿Puedes suponer cuáles son?

-¿Una pareja de fieles devotos y el pacto con el demonio?- Respondí.

-No. Poder demoniaco y poder divino, recuerda que todos nosotros hemos nacido de Darksammeth. La unión de nuestros poderes junto con los de los demonios es en sí, una especie de llave que permite el resurgir de ese ser. – Hizo una pausa y me miro con un gesto grave- Esto que diré a continuación puede ser algo duro de escuchar, ¿estás seguro de que quieres saberlo que opino?- Asentí con la cabeza- Solo hay una forma para que esto se hubiera dado y es precisamente la concepción… lo que quiero decir es que tu padre Derek tuvo sexo con tu madre cuando esta era poseída por un demonio, de lo contrario no hubiera habido forma de que ambos poderes se fusionasen.

Guarde silencio por unos momentos. La verdad ya había considerado esa posibilidad, pero me parecía tan increíble que siempre me había negado a tomarla enserio. Un dios y un demonio al mismo tiempo…poco a poco comenzaba a entender que significaba ser el Carnifixis deus.

Pero entonces surgió algo en mi cabeza, un pequeño detalle que hasta ahora no había considerado.

-¿Qué me dices del Custus deus?- Le pregunte.

-¿De quién?

-El Custus deus, el guardián de los dioses que combatirá al Carnifixis deus. 

-Eso no es algo que exista, al menos que Illmarus haya optado por crear algo así.

-Existe. –Le confirme- Es mi hermano, Karin. 

-¡¿Hermano?!- Exclamo la diosa exaltada, tanto que se puso de pie, olvidándose que tenía la cabeza de Markus en el regazo. - ¿Tienes un hermano? Eso no es posible. Tu familia solo tiene un descendiente por generación.

-Pues es verdad. Sucede que mis padres, durante años no pudieron tener un hijo, ellos eran devotos a los dioses así que pidieron a ellos por un hijo y se los concedieron, pero se los arrebataron al poco tiempo. El niño se quedó en el oráculo, lo criaron ellos. Mientras que mis padres… bueno, al parecer seguían el plan de los dioses para traer al Carnifixis deus a este mundo. 

-Tuvo que haber sido Sâune- Declaró de pronto la diosa- Ella puede controlar ese tipo de cosas. Como te dije Dante, aquellos bendecidos por los dioses pueden ser útiles de diversas formas, pueden ser fácilmente usados para encarnar arcángeles e incluso serafines quienes tendrían un poder más allá de lo normal, pudiéndose considerar semi dioses. No me extrañaría para nada que Sâune haya manipulado las cosas para que Derek pudiera tener dos hijos.

Un incómodo silencio se apodero de la habitación por algunos instantes, entonces el sonido de pasos y notas musicales provenientes de la planta baja comenzaron a escucharse.  

-Parece que la primera clase está llegando- Comentó Markus y se incorporó.-Iré a recibirlos- Añadió y tras darle un corto beso a la diosa salió de la habitación.

-¿Hay algo más que necesites saber?- Me preguntó la diosa.

-Probablemente- Respondí – Todo esto que me ha pasado a mi… ¿Es pura casualidad? Realmente tu no sabías lo que pasaría cuando tuviste un hijo Datsel, ¿Cierto?

-No. No lo sabía, ni sospechaba que pasaría. En ese entonces mi único interés era él hacerle feliz. Mi intención no nunca fue ayudar a concebir al Carnifixis Deus. Dante yo lamento todo lo que te ha ocurrido. – Habló la diosa y me extendió su mano.

Más yo no la tomé. No, hice algo más que eso y en un sorpresivo gesto la abrace tan gentilmente como pude y suavemente le dije al oído.

-Gracias por decirme todo. Ahora tengo claro que es lo que haré.

Cuando me separe de ella, pude notar en su rostro una fina y húmeda lagrima que resbalaba por sus mejillas, su expresión era tan conmovedora que en ese instante más que en ningún otro me pareció más humana que una diosa. Más aquel momento melancólico no duro por siempre, de la nada una pluma color marrón apareció entre nosotros y comenzó a caer con gracias hacia los mullidos cojines. La expresión de Dzohara cambio en ese instante y con una voz entrecortada por el sentimiento que un se hallaba alojado en su garganta 
dijo:

-Bardiel le ha encontrado.       

Espero que les haya agradado el capitulo y pues creo que ya se pueden dar una idea de lo que sera Dante en los proximos capitulos.

Hasta luego y gracias por leer.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Miér Jul 17, 2013 1:29 am

Cuando leí héroe o hijo de... por un momento cruzó por mi cabeza "¿será capaz?" xD
Me tuvo en vilo todo el capítulo, el cual en sí ha estado de lo más informativo y entretenido, aunque no tenemos la historia cien por ciento confirmada y explicada creo que ha sido un gran vistazo al mundo de los Lotherlie (seguramente no sabemos todo sobre Karin, por ejemplo).
Dado el final donde Dante abraza a Dzohara gentilmente supondré que se compondrá y será un digno y honorable guerrero. Por un momento cuando se interrumpen por el aviso de Bardiel, en realidad justo antes, exactamente cuando le habla al oído, temí que la matase y se convirtiera en un tipo malvado, pero me alegra que no sucediera así Very Happy

A quien buscaban y fue encontrado era al Carnifixis trucho ("falso" pero un poco más despectivo o disminuyendo la seriedad y respeto al mencionado), ¿verdad? Ahora con el renovado Dante ese niño creído tiene que pasarla mal y volver a Zoberck con algunos chichones, solo para fastidiar al emperador demoníaco xD

Por otro lado, un detalle que me pareció interesante: Dzohara menciona dos veces "la oráculo". No recuerdo haberlo leído antes por lo que me parece que es un dato nuevo diciendo que la cabeza del oráculo y quien se comunica directamente con los dioses es una mujer, eso o entendí muy mal Very Happy

En fin, una nueva determinación nace en el interior de Dante, su evolución es un hecho que no se hará esperar. Creo que las cosas se pondrán movidas (no necesariamente en cuanto a acción y combates) pronto, las fuerzas en el mundo empezarán a moverse! Wiiii (a lo Homero)

Y mientras espero al siguiente capítulo iré a piscinas públicas y echaré cubitos de hielo para crear una nueva era del hielo!
Saludos!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por Izanagi el Dom Jul 21, 2013 11:08 pm

Yo pensé lo mismo que Manto sobre ese momento que Dante le habla a Dzohara aunque yo quería que lo hiciera como que prefiero al Dante más maligno... Igualmente es bueno saber que por fin Dante podrá devolver las que le debe ese falso Carnifixis y recuperar su espada. Si logra vencerlo y ahora que sabe los planes de Zorbeck puede que logre hacerle pasar un buen dolor de cabeza.

Me gustaría ir enterandome más cosas de los dioses que cada vez que quieren aclarar oscurecen más, insisto que Dante tendrá que formar un ejército para poder combatirlos aunque creo que tal vez Zorbeck pueda hacerle el favor de eliminarlos. Pero me surgió una duda, según tengo entendido si se mata un dios y no se toman sus poderes el atributo que ellos representan se terminaría desbalanceando, ¿Si Zorbeck los mata sin que Dante los absorva no se destruirá el mundo?

Saludos: Izanagi
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Sáb Oct 05, 2013 11:48 pm

Hola, hola, camaradillas, ¿Me habéis extrañado? no respondan o podría llevarme una decepción. 

Bien, como no pienso abrir un tema solo para justificar mi ausencia, se los colare por aquí, asi que vamos... escusas, escusas.... No mencionaré nada de la universidad, ya antes he tenido el tiempo copado por ella y aun asi me las he apañando para estar aquí regularmente (o al menos parecer que estoy). Mí ausencia fue mas personal/profesional durante estos últimos meses estuve y he estado trabajando en la redacción de relatos de un carácter mas serio... venga, que había algunos concursos y he tratado de participar por lo que me concentre en ellos, no obstantes los resultados no han sido del todo buenos, en uno de ellos no logre terminar para la fecha limite y en otro no pude hacer cuajar la idea.  Hubo un tercero, pero esta de mas decir que mi participación no fue muy destacada. 

También confieso que estos meses he comenzado a escribir una novela con carácter mas formar, al igual que un par de poemarios. Ademas de que he comenzado recientemente a ayudar a un viejo amigo como editor para sus guiones (van zirus, quizás hayan oído hablar de él). 

En otras palabras mi ausencia se debió, se debe y muy probablemente se deberá a que me he estado tomando esto con un poco mas de seriedad que un simple pasatiempo.  

Pero en fin, veamos esto, La caída de los dioses... sinceramente me puse a escribir este capitulo hace un par de semanas que, en mi locura y deliro comenzaba a ver a dante exigiéndome continuar con su historia. 
asi que aquí esta la continuación...


Pero antes:


 
manto escribió: cuando le habla al oído, temí que la matase
Ese era exactamente la sensación que quería causar, y creanme, estuve a punto de matar a dzohara al estilo Martiniano, pero decidí que el personaje podría..... spoiler XD

manto escribió: Dzohara menciona dos veces "la oráculo". No recuerdo haberlo leído antes por lo que me parece que es un dato nuevo diciendo que la cabeza del oráculo y quien se comunica directamente con los dioses es una mujer, eso o entendí muy mal 
No. Si entendiste bien, me pareció oportuno revelar ya ese pequeño detalle.

@izanagi escribió:¿Si Zorbeck los mata sin que Dante los absorva no se destruirá el mundo?
si, habría un cataclismo. Pero no es precisamente que Dante los absorba. El poder de los dioses no debe ser eliminado, por eso se les arrebata con la espada antes de matarlos, en si, es la espada la que absorbe los poderes, por lo que no necesariamente tienen que estar en alguien vivo, pueden estar contenidos (los poderes) en cualquier objeto. 

En este momento Dante no puede quitarle los poderes a los dioses, pues no tiene la espada, cosa que gerard si podría hacer pues el posee la espada. 

En el caso de kurnous, lo que sucedió no fue que Dante absorbiera su poder, sino que el propio kurnous decidió entrar en Dante para volver a unirse con khauntea, quien reside dentro de dante. 

ahora si, el capitulo:

Cap 51 Galwostwon:




Un manto grisáceo cubría el cielo. Ráfagas de viento corrían entre las calles haciendo estremecer a los transeúntes que caminaban por ellas con su frio tacto. Uno que yo no era capaz de notar. Me había tomado un poco de tiempo darme cuenta de ello, el ambiente parecía fresco, quizás frio, la mayoría de las personas usaban suéteres o abrigos ligeros. Debía hacer algo de frio, pero yo no lo sentía, muy seguramente a causa del poder de Faladrin que reside en mí.

Detuve mi marcha entre la multitud y pose mis ojos en el cielo buscando algún indicio de hacia donde debería dirigirme. Entonces apareció cayendo con suavidad una pluma de pardos colores, igual a la que había aparecido de la nada en la habitación de Dzohara.


Caminé hasta donde la pluma caía llegando así hasta a un edificio de ladrillos de tres pisos. Lo examine por un momento, no tenía ornamentos ni detalles destacables era en sí, un bloque rectangular gris con marcos de madera en las ventanas y en la puerta. Aun así, he de admitir que tanto el edificio como la propia ciudad eran más de lo que esperaba. 


Galwostwon ciertamente era más grande que Lurieleth, con edificios altos, grandes calles y plazas como Amanthis, mas no tan grande como lo son Ferravil o Terragar o como lo había sido Pyrieth.


Di un paso al interior del edificio y cruce su umbral. El interior lucia agradable, el piso era de madera, había una chimenea encendida y una barra al fondo, mesas y sillas por toda la recepción y unas escaleras que llevaban a las habitaciones en los pisos superiores.


Camine hacia la barra con la intención de preguntar a quien la atendía por Gerard, más la presencia de una pluma deslizándose por las escaleras me hizo cambiar de dirección. Subí a la siguiente planta y apenas doble en el primer pasillo me topé con Bardiel. 


-Última puerta a la derecha- Me dijo y yo asentí. 


Me enfile hacia la habitación indicada, pude sentir los pasos del caído detrás de mí, no necesitaría su respaldo, sin embargo no se lo dije, por lo que le deje seguirme.


Abrí la puerta de golpe esperando encontrarme con un Gerard descuidado, mas eso no ocurrió. En su lugar encontré a Shamastha sorprendentemente vestida y sentada en una butaca con una expresión de aburrimiento. 


Por un segundo me quede sorprendido bajo el umbral de la puerta hasta que Bardiel me hizo entrar en la habitación con un empujón, cerrando la puerta detrás de sí. Mire a mi alrededor examinando la habitación, después a la demonio y luego al ángel, esperando una explicación de por qué no estaba Gerard ahí y por qué yo sí, mas esta no parecía estar dispuesta por sí misma. 


-¿Qué sucede aquí? ¿Dónde está Gerard?- Pregunté.


-En la ciudad.- Respondió Bardiel- Pero hay algo que debes saber antes de ir a por él.


-¿Acaso Zôberck está con él?- Inquirí.


-No.- respondió Shamastha.- Pero la gran mayoría de Carnilis si, además…


-Saben que estamos aquí, por lo que quizás te esperen. Tomarle por sorpresa no será posible. Y por si fuera poco anoche llego el capitán de los caballeros.


Permanecí en silencio por unos instantes recordando mi partida de Lurieleth.

La pluma de Bardiel había aparecido en medio de nosotros indicando que ya había dado con Gerard. Había tratado de partir inmediatamente, no obstante Octren y su sequito también estaban por hacerlo, al parecer habían decidido que al menos uno de nosotros (Remêth o yo) había decidido huir hacia la ciudad más cercana y se puso en marcha pese a sus heridas esperando encontrar algo. No pude partir sino hasta el atardecer, cuando Octren y su sequito ya hubieran puesto una buena cantidad de kilómetros entre nosotros sin saberlo.

-¿Dónde se encuentra él?-Pregunté – El capitán de los caballeros.


-En el santuario- Dijo Bardiel.


-Necesitaré que le vigilen bien, no es alguien normal, avísenme si hace algún movimiento extraño.


-¿De verdad tengo que pasar más tiempo con él?- Inquirió Shamastha señalando al caído con una expresión divertida en el rostro, que lejos de ser lo que aparentaba delataba cierta molestia. 


-¿Hay algún problema?


-Claro que no- Respondió y se levantó de la butaca- Venga Angie, vámonos- Agregó para Bardiel antes de salir de la habitación. Este dejo escapar un bufido de resignación y se perfilo hacia la salida.


-Solo recuerda que una vez que tengas tu espada volveré inmediatamente con mi señora.


Luego su partida y al verme solo en la habitación ya pagada decidí dormir un rato.

Al despertar salí de vuelta a las calles, me tenía con muy poco cuidado que Carnilis le apoyara a él y no a mí, pero al menos sabiendo eso tendría algo con que buscarle. Por lo que presta atención a las fachadas de los edificios esperando encontrar algún signo que se revelara a sí mismo. Se tratan de marcas sutiles, sin embargo había aprendido a identificarlas. Siete líneas dispuestas en círculo para la central de operaciones, tres líneas en diagonal para abastecimientos, dos líneas perpendiculares para refugios. Quizás podría parecer un sistema fácil de descifrar pero no lo era, pese a estar a la vista nunca se colocaban en un lugar visible por lo que las fachadas de los edificios entraban mucho en juego. Bien podrían estar grabados en el suelo o en el marco superior de la puerta, en el pomo o en la ventana e inclusive en las canaletas, logares que la gente suele ver pero no observar y que pasan por alto. 

Recorrí varias calles de lado a lado sin mucho éxito, lo cual me pareció extraño. Eran calles bulliciosas, justo como en las que solían montarse los escondites, pues camuflajeado por la actividad cotidiana de la gente no se levantaría mayor sospecha al estar yendo y viniendo.

Salí de la zona congestionada y llegué hasta un parque donde había canchas de baloncesto. El lugar estaba ocupado por gente, unos cuantos ancianos sentados en las bancas y algunos chicos de mi edad jugando. Me senté en una banca a pensar en mí accionar. Podría encontrarles fácilmente si usaba mis habilidades, no obstante tanto Gerard como Octren podrían detectarme y eso complicaría todo. Buscarle refugio por refugio era más seguro, pero también más tardado y preguntar a shamastha y a Bardiel no tendría caso, les habían descubierto y en este momento debe de haberse cambiado de refugio y estaría prevenido contra ellos.

Entonces me percate de un detalle, ¿Por qué el seguía en la ciudad, pese a saber que le estaban buscando? Si pensaba enfrentarse a shamastha y a Bardiel ya lo hubiera hecho ¿o quizás esperaba por mí? Pero, ¿Y si esperaba algo más? ¿O a alguien? Aquello era una posibilidad, pero que tal si…

-Oye amigo, ¡amigo!- Me llamo una voz sacándome de mis cavilaciones.

Alcé la mirada y encontré frente a mí a uno de los chicos que jugaba baloncesto, su despenado cabello y su mirada jovial le hacían parecer un niño, aunque claramente era algunos años mayor que yo. Tenía una pelota de goma entre las manos y me sonreía.

-¿Qué hay tío?- Me dijo- ¿No te gustaría jugar? Nos hace  falta uno para dormar dos equipos y poder tener un partido como se debe.


Lo mire por unos instante y sopese su propuesta, he de admitir que en medio de todo aquello que me acechaba, jugar como alguien normal me parecía bastante tentador, quizás haya sido por eso que acepte. 

Durante el juego me sentí sorprendentemente relajado y me olvide de los problemas por un momento, pero sobre todo, descubrí lo bueno que era en ello. La asombrosa velocidad con la que fluía el juego fue lo que más me impresiono. Los pases de un lado a otro, los saltos, los lanzamientos, la agilidad necesaria para driblar al oponente sin sujetar el esférico… sin duda fue uno momento en el que me sentí de lo más humano.

El juego había terminado con una victoria de mi equipo cuando el tipo que me había invitado a unirme se acercó  mi mientras retomaba el aliento, y con una familiaridad propia de quienes se conocen por años me paso el brazo por los hombros y me dijo

-Has estado genial. No esperaba menos del Carnifixis Deus.

En ese instante mi expresión se enarco y le mire sorprendido.

+++++++++++++++++++++++++

Si, algo muy corto para la sequía que ha habido, pero de momento eso es todo, aun tengo que cocinar algunas cosas, pues necesito que embonen bien con lo que ya se dijo en capítulos anteriores.

Espero comentarios y tomatazos, me los merezco por la ausencia. 
  




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Dom Oct 06, 2013 4:52 am

Yo sí extrañaba leer La Caída... espero que los siguientes capítulos no salgan cada tres meses y te veamos (o te vea, en caso de que sea el único todavía por aquí) más seguido Sad
No puedo recriminarte nada pues está muy bien que quieras intentarlo de manera más profesional, y Alzerath tampoco es una obligación :/

Así que en cuanto al capítulo: no hay mucho para decir, creo que hay dos informaciones relevantes, siendo estas el hecho de que Gerard siga en esa ciudad (apuntado por Dante) y la aparición de este sujeto que invitó a Dante a jugar sabiendo quién es :O
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Sáb Nov 23, 2013 5:18 pm

siento no traerte un nuevo capitulo manto, pero te agradezco por seguir esperando y por haberlo leído. Estoy en un punto en el que no se que hacer con la historia y me refiero a cuanto mas durará. sinceramente no se cuanto tarde en hacer otro cap. tengo la idea de hacer algun spin of o un drabble basado en esto por el momento, pero aun no es nada concreto.

disculpen la demora.




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por yuske el Jue Abr 03, 2014 4:27 pm

Mucha fue la espera, demasiada, pero he conseguido sacar a Dante de su retiro espiritual por un tiempo y ya me callo.

Cap. 52 Noticias.:


Nuestras pisadas hacían eco en la oscuridad, un eco que iba acompañado por el sonido del chapoteo del agua. Lideraba la marcha un tipo alto y delgado, de cabello chino y castaño que cargaba con una antorcha que iluminaba a penas lo suficiente para poder ver el mojado y mohoso camino que se hallaba frente a nosotros. Tras él iban dos hombres, apenas un poco más bajos y sin ningún rasgo particular a resaltar, inmediatamente después iba yo acompañado por un sujeto de piel morena, cabello negro y desliñado, ojos color aceituna y sonrisa de tío agradable, se trataba del mismo que me había reconocido como el Carnifixis deus. El resto de quienes habían estado jugando al baloncesto caminaban de tras nuestro.

Luego de su inesperada declaración había optado por retroceder y llévame la mano hacia donde debía de estar mi espada, más no encontré nada. Aquel sujeto de ojos aceitunados se percató del gesto y con una sonrisa me dijo: “Nosotros podemos ayudarte a recuperar eso.”

Resultó que aquellos sujetos que jugaban tranquilamente en la plaza eran parte de Carnilis, o al menos el Carnilis que desconocía a Gerard como el Carnifixis deus. Se presentó como Oliver, y era quien lideraba a aquel pequeño grupo reducido. En ese momento no me dijo más y se limitó a conducirme hacia el alcantarillado de la ciudad. 
Al principio me pareció que era una trampa, no obstante había algo en él que me hacía tenerle confianza.

Caminamos entre las aguas sucias y el olor fétido de los desagües poco menos de diez minutos antes de llegar a una pared falsa, que nos abrió el paso hacia unas cuantas recamaras ocultas, que parecían ser bodegas adaptadas como refugio. En la primera habían creado una barricada con viejos ladrillos y sacos de arena. En ella se encontraban algunas armas almacenadas, lanzas y espada en su mayoría, pero también fusiles, pólvora y municiones, seguramente robadas al oráculo. El cuarto de al lado era más chico y se hallaba provisto de  alimentos encurtidos, patatas, zanahorias, rábanos y otros vegetables. La última habitación secreta era más amplia, había una pizarra en la pared, mapas, una mesa depuesta en el fondo y mantas por todos lados. Aquel lugar era sin duda donde los integrantes de este Carnilis solían dormir.  

Apenas entramos en esa habitación y dos de los chicos se apresuraron a colocar la mesa sobre sus patas, mientras el resto hacia las mantas hacia un lado.

-Perdona que no tengamos sillas- Dijo Oliver al pasar por mi lado. – Solíamos usar este lugar para almacenar las cosas importantes, como las armas de fuego. Cuando Gerard apareció junto con el Zôberck hace una semana todos nosotros nos vimos obligados a huir hacía aquí. Es un lugar pequeño y estrecho por lo que es fácil defenderlo solo con los que somos, además de que tenemos las armas más potentes, si el resto de Carnilis nos ha dejado en paz es porque no se atreven a atacarnos directamente.

-¿Y Zôberck no hizo nada?- Pregunte escéptico

-La verdad… dudó que se tratara de él, aunque estoy seguro de que si era un demonio. De todas formas, ¿Crees que el emperador demoniaco se hubiera tomado la molestia de ir tras nosotros?

-No, no lo hubiera hecho. – Concedí.

-Cuando nos enteramos de que Gerard regresó con la espada nos preocupamos por ti. Eres famoso entre Carnilis, Dante. A muchos nos ha parecido que eres más de lo que esperábamos.

-No tienes porqué halagarme – Respondí tajante- Mejor dime dónde puedo encontrar a Gerard.

-Eso es fácil- Contesto Oliver de inmediato- En la central de abastos del centro se encuentra el centro de operaciones de Carnilis, sabemos que está esperando a alguien, un enviado de Zôberck, por lo que no se moverá de ahí.

-Entonces es a donde me tengo que dirigir.

-No tan rápido. Quizás no tengas problemas al enfrentarte con Carnilis, pero crearías un gran disturbio y los caballeros del oráculo están muy alerta. Sabes bien porqué.
Tenía razón. Si me dirigía a enfréntalos directamente terminaría por llamar la atención de Octren y convertiría todo el asunto en una masacre, algo que a mí yo más oscuro y ruin no le importaría, pero hacer eso sería, como lo había insinuado kurnous, dar un paso más cerca de Darksammeth y uno más alejándome de mi mismo.

-Además- Agregó- No puedes enfrentar a Gerard en este momento, está por anochecer y aunque en el cielo no hay luna llena una buena parte de ella esta amarilla. De día Gerard es un oponente formidable, pero de noche y con la luna en su máximo esplendor, es prácticamente invencible.

Mire a Oliver extrañado por su comentario, decía sus palabras como si lo conociera bien.

-Hay una pregunta que no me has hecho- Comentó de pronto- ¿Por qué estamos seguros de que eres tú el Carnifixis y no Gerard?
Lo mire con desconfianza y repetí - ¿Por qué están seguros que yo soy el Carnifixis y no Gerard?

-Porque sabemos bien, que Gerard es uno de los contratistas de Zôberck.

Aquello no me sorprendió tanto como debía haberlo hecho, después de todo era algo que ya había llegado a pensar, no obstante no había visto en el la marca del emperador demoniaco… asi como tampoco la había visto en Dasha, ¿acaso la marca de Zôberck era más sutil de lo que me imaginaba?  

-Su poder, como creo que ya descubriste, consiste en manipular los rayos de la luna. Por lo que enfrentarlo de noche no es recomendable, tienes que enfrentártele de día si quieres derrotarle.

-Espera un momento – Le detuve-  Los rayos de la luna no son más que los del sol reflejados, ¿acaso no hace eso su poder aún mayor en el día?

-No, entre más intensos sean los rayos más difícil le es manipularlos.

-¿Cómo es que sabes eso?

-Gerard no es el único contratista que existe, y nosotros también tenemos a algún demonio de nuestro lado. – Admitió Oliver mostrándome su muñeca izquierda donde había una pequeña marca parecida a un tatuaje, pero que claramente formaba parte de su piel. Aquella marca me era irreconocible, una línea quebrada en dos partes con tres puntos.

Alcé la mirada hacia sus ojos preguntándome con quien había realizado un contrato y que era él capaz de hacer, más no me atreví a formular esas preguntas,  no en ese momento.

-¿Dónde podré emboscarle? – Dije.

-No lo sabemos, pero será cuando trate de marcharse, luego de que el enviado llegué. En cuanto nos enteremos lo sabrás. Por el momento tienes cosas más importantes de las que preocuparte.  

-¿Más importantes?- Dije molestia y el ceño fruncido - ¿Que es más importante que recuperar la espada que puede matar a los dioses? Tengo una misión que cumplir.

La cabeza comenzó a zumbarme y un pequeño ardor apareció en mi mejilla, no tarde en preguntarme por qué miraba hacia la pared de aquel lugar, entonces el ardor en mi mejilla fue incrementándose y comprendí que había sido abofeteado. Apreté los dientes y la rabia se mostró en mis ojos, volví la vista hacia el responsable pero antes de que pudiera hacer o decir nada él levanto la voz sin llegar a gritarme y dijo:

-Abre los ojos. Tienes que ver el panorama completo. La espada, los dioses y sus muertes, son solo una parte de la ecuación, no la ecuación entera. Si, la profecía dice que asesinaras a los dioses, pero también dice que acabaras con el sistema que actualmente nos rige. Dime, ¿Qué es lo que está sucediendo en Sirga? ¿Qué ha pasado en Amanthis y Terragar? ¿Sabes acaso que Ferravil ya no forma parte de los estados del oráculo? ¿Qué el oráculo tiene sus ejércitos puestos en Heslyt? ¿Y que están tratando desesperadamente por mantener lo que queda de Pyrieth bajo su dominio?  ¿Sabes todo ello? ¿Sabes por qué está pasando todo eso? ¿Lo sabes?

Mi expresión cambió ante aquella marejada de preguntas inesperadas que me había tomado por sorpresa. Poco a poco los rasgos de mi rostro pasaron de la furia a la incertidumbre y al desconcierto hasta que fui capaz de abrir la boca y reconocer mi ignorancia.

-No, no lo sé- Dije seriamente.

-Desde luego que no- Reafirmo Oliver con dureza. – Pero para eso estamos nosotros, para informarte. – Hizo una pausa en la cual pareció tomar aire y en la que indico a uno de sus colegas que pusiera un mapa en la mesa. –Todo esto ha ocurrido por tu culpa.- Dijo sin rodeos. – En Ferravil tú junto con la división de Carnilis a cargo de Travis Hawkman destrozasteis la guarnición del ejército del oráculo en el lugar. Tú te fuiste, pero Travis no. Él, Carnilis y algunos otros grupos rebeldes se encargaron de expulsar al oráculo de toda la región devolviéndole la autonomía. Después ocurrió la traición de la facción de Amanthis, donde si mi información es correcta, Travis y su grupo acudieron a tu rescate, lo que pudo haber sido una mala jugada de Travis se convirtió en un gran golpe gracias a la intervención de Zôberck. Al igual que en Ferravil las fuerzas del oráculo quedaron mermadas, permitiendo a los rebeldes de la región unirse a la refriega y expulsar al oráculo. Ante esto la Facción de Terragar comenzó a moverse, unió fuerzas con otras rebeldes, la facción de Travis y los ejércitos rebeldes de amanthis y Ferravil para derrocar al oráculo en la región. Poco antes de la catástrofe de Pyrieth la región de Sirga se levantó en armas buscando su autonomía, la lucha aun continua, y por lo que se, Travis ha llevado ya no a su facción, si no al ejército que se le ha unido a ayudar. En un esfuerzo por el contrario contener los levantamientos el oráculo a sesgado las comunicaciones hacia el norte, pero se ha sabido que ha colocado a la mayoría de sus fuerzas en Heslyt para tratar de recuperar Amanthis, mientras que otro tanto de sus caballeros marchan a Sirga para cazar a Travis Hawkman que se ha convertido en el enemigo público número dos. – Hizo una pausa y me miro seriamente- Y eso es solo aquí. En el plano demoniaco también hay mucha tensión. Zôberck ya no tiene tanta autoridad y se han formados diversos grupos, pequeños ejércitos que se fusionan y se vuelven más grandes y aguardan a la espera por una guerra entre ellos para arrebatar el poder al emperador. Y en los cielos aún están preocupados porque no han podido acabar contigo mientras que ellos siguen cayendo uno a uno como moscas.

Lo mire pasmado ante tal información, tanto asi me dejo sin habla. Travis… Se había convertido en un libertador, aquella noticia me había dejado en cierta forma descolocado, no obstante sabía conocía de su coraje y valor. “Aquel que derrumbara el orden establecido” Decía la profecía, pero estaba claro que ese no era yo, si no el guerrero del mohicano.

-¿Cómo sabes lo que ocurre en los cielos? – Pregunté de pronto sorprendiéndome a mí mismo, entonces note en de cierta forma una conciencia más allá de la mía que me arropaba y señalaba esa detalle. Si bien su demonio contractar pudo haberlo informado de lo del plano demoniaco, ¿Cómo sabía lo que le preocupaban a los dioses? ¿No se suponía que el oráculo es el único ser en el mundo capaz de comunicarse con ellos?

-Tengo mis contactos- Respondió- Y mis contactos tienen los suyos. Pero fuera de eso como puedes ver, tus acciones han tenido fuertes repercusiones, no  puedes simplemente concentrarte en una cosas.

-¿Acaso esperas que abandone mi misión de asesinar a los dioses para ayudar a derrocar al oráculo?

-No. Lo que espero es que nos ayudes a seguir debilitando al oráculo. El ejército de Travis es fuerte, pero no invencible, ni tan numeroso como el del oráculo. Y con las rebeliones concentradas en el sur, será cuestión de tiempo antes de que Travis ya no pueda luchar más y sea aplastado. Pero podemos ayudarle, si una rebelión comenzara en el norte, las fuerzas del oráculo tendrían que desplazarse o de lo contrario podríamos marchar hacia la capital sin mucho problema. Esto es lo que te pido Dante, ayúdanos a iniciar una rebelión en Raspakstan.


Camine de regreso a la posada, Oliver me había ofrecido quedarme en su refugio, pero la idea de pasar la noche en una cloaca no me hacía gracia, por lo que decline su oferta. Afuera el cielo nocturno seguía cubierto por un manto gris y el viento soplaba con fuerza. No era demasiado tarde por lo que aún había gente en las calles, yendo de un lado a otro. Me movía entre la multitud sin prestar atención a lo que me rodeaba. Tenía en mi cabeza las palabras de Oliver sobre los eventos ocurridos por donde había pasado, sobre las hazañas de Travis combatiendo al oráculo…. Y la negrura pareció ante mí tomándome por sorpresa, pero algo raro había en ella, una suavidad conocida, delicada y fina, acompañada por un sutil olor a lavanda y el terso contacto de unas manos pequeñas. Entonces sentí su aliento en mi oído susurrándome lento y despacio, con una voz calmada, dulce y seductora, una sola pregunta “¿Adivina quién soy?”

Trague saliva, pasmado. Retire sus pequeñas manos de mis ojos y gire lentamente hacia ella, encontrándome con sus ojos violáceos en el acto, solo para inmediatamente después, dejar escapar su nombre de mis labios.

-Milla. 



Espero que les haya gustado este capitulo ¿que se vendrá para el siguente? pueeees... las cosas se pondrá un poco mas complejas.

Hasta pronto (?) (JA!)




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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

Mensaje por MaNtoSastO el Vie Abr 18, 2014 3:59 pm

Como dije ayer, tú no eras el único releyendo, me repasé todos los capis desde la pelea Dante-Karin Very Happy
Un detalle que la primera vez no había notado... todos los Lotherlie tienen nombres que comienzan con D, salvo Karin/Ikran, no sé si sea un detalle importante, pero sí es curioso.

Ahora, en cuanto a este nuevo capítulo... ya decía yo que Travis era genial, he aquí más pruebas de ello.
Sabía también que no todos los de Carnilis se tragarían esa patraña de que Dante no era el Carnifixis. Me alegra que todavía tenga gente leal. Por alguna razón se me cruzó por la cabeza que el enviado que espera Gerard pudiera ser Dasha. No tiene sentido, pero estaría bueno xD

Al fin se revela un panorama más amplio de la situación que envuelve al mundo, el oráculo la está pasando mal y con suerte la vaya a pasar peor cuando Dante se entrometa.

Y encima de todo... ese final! Milla! Me preguntaba qué estaría haciendo, la última vez había mostrado un odio total por Dantem y ahora aparece así tan tranquila... me trae mala espina.

Así que más te vale no hacerme esperar otros nueve meses, Yuske, sino clonaré a Elvi y te enviaré una por cada mes que pase.

En fin, me quedaré esperando mientras doy vueltas carnero hacia adelante y hacia atrás de manera indefinida.
Saludos!
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Re: [E] La caída de los dioses. {--¡¡¡¡ Cap. 52 [3/04/14 ]!!!!--}

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