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[E] Club Ned - Saga "Sombras en la Tierra" [Capítulo 19]!! FIN PRIMERA SAGA

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Re: [E] Club Ned - Saga "Sombras en la Tierra" [Capítulo 19]!! FIN PRIMERA SAGA

Mensaje por Eagle calm el Jue Dic 26, 2013 8:53 am

Surprised acabo de leer el prologo y el primer capítulo. La primera saga pinta a ser algo lleno de misterios y acción.

¡Un saludo!
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Eagle calm
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Re: [E] Club Ned - Saga "Sombras en la Tierra" [Capítulo 19]!! FIN PRIMERA SAGA

Mensaje por EnRoKe el Vie Ene 03, 2014 4:43 pm

Hohola, les traigo nuevo capítulo recién salido del horno.

Espero que lo disfruten!

Capítulo 19 - Cenizas y un adiós 

Primera Parte:

“ La marea se vuelve cada vez más poderosa cuando un marinero abandona el barco. ”
Apareció en los pilares de los cuatro poderes, y sin pensarlo dos veces, se dirigió hacia el claro en el bosque. Sabía que si Elim, el Orígen del Olfato, había perdido el olor de otro orígen significaba que ese orígen había fallecido. Pero, ¿cómo? Él nunca había visto ni se había enterado de la muerte de uno de esos seres, si se supone que son hecho a partir de Energía Blanca; ni siquiera el poder de los Espectros al transformalos en Quebrados había provocado que sus olores desaparecieran... Era extraño, ¿qué poder ha logrado hacer algo así?


Se escondió detrás de un grueso árbol a escasos metros del claro y logró ver la escena.


- ¡Juro que te mataré, Mirdal Gerlaky! -escuchó amenazar Victoria a Mirdal, que yacía tumbada en el suelo.


Y sin pensarlo dos veces, salió de su escondite y de un salto se interpuso entre la malvada mujer del anillo y la disariana. La mujer lo miró se sorprendidó de su entrada, pero no se detuvo en su ataque.


- Tú... ¡Muere!- espetó, lanzando un rayo de poder en contra del hombre de larga cabellera dorada.


Y con un hábil movimiento de su brazo desvió el poder hacia la columna de humo que salía de la base en aquel cielo que comenzaba a atardecer. No recibió daños porque protegió su extremidad con una capa de fuego.

-El Guerrero del Fuego no puede ser vencido tan fácilmente, eso es lo que todo el mundo decía antes de que desaparecieras. -dijo con mordacidad Victoria, mirando fijamente al hombre que tenía al frente.


-Soy Den, y no dejaré que te lleves el Orbe.


Victoria hizo un sonido con su boca y le dijo:


-No me engañes, sé quién eres. Mataro, Saoran, -les dijo a los adolescentes que seguían custodiando a los cuatro muchachos- Él es el famoso y honorable Ned Volkinez. -El hombre de cabellos dorados hizo un gesto de sorpresa- Sé en que te has convertido Ned y sé dónde te encuentras ahora... -y comenzó a acercársele lentamente- hundido... -dió un paso- oculto en las sombras... -otro paso más- seducido por tus miedos.

Den, dio un paso hacia atrás, observaba fijamente a Victoria y tratando de adivinar su siguiente movimiento le dijo:
-No sé de quién estas hablando.


Ella, cerrando sus ojos, llamó con parsimonia a Gorme Rivera. Den no se había fijado en la aberrante criatura que se encontraba semioculto entre los escombros de la base, y al verlo abalanzarse contra él, se horrorizó. Sus facciones le eran muy familiares.


Esquivando el ataque de la bestia, con un agresivo ademán creó un aro de fuego en el lugar donde fue a parar Gorme. Las altas llamas ardientes lo inmovilizaron y unos alaridos provenía de su interior.

-¡Qué mierda has hecho, Victoria! -exclamó con horror Den, girando su cabeza con agresividad hacia la mujer- ¡¿Qué le has hecho a ese humano?! ¡¿Acaso has...


-¡¡He creado al guerrero más poderoso!! -intervino con energía Victoria.


-¡Estás loca! Has... has corrompido a un humano, has llenado su alma de energía oscura. ¿Sabes lo que eso significa?


-Se perfectamente lo que he hecho y lo que significa, Ned. No tienes que alarmarte así.


-No permitiré que el mundo se siga contaminando más de lo que está. -y haciendo otro ademán con su mano, las llamas se acercaron entre ellas y calcinaron el cuerpo de Gorme, que luego de un descarrador alarido bestial, quedó convertido en cenizas y trozos de carbón- Al parecer no es el guerrero más poderoso.


Victoria se encolerizó.


- Te han engañado, Victoria. -le dijo Den tratando de tranquilizarla- ¿Quién te ha dado el poder para hacerle eso a un humano?


La mujer quedó en silencio.

-¡Deja de hablar con ese hombre! ¡Acaba rápido con él y larguémonos de aquí! -interfirió Mataro, pero ella no le hizo caso.


-Uno de los espectros... me prometieron un poder más grande que el anillo, me prometieron un poder con el que lograría apoderarme de la Repúbilca y ¡acabar con todos los que me han hecho daño! -respondió con agresividad la mujer, recordando el odio que sentía hacia los individuos del Ministerio.


-No, Victoria, escucha. -dijo Den, intentando que se calmara- Has caído en su trampa, los espectros lo único que quieren es utilizarte para sus planes. A ellos no les interesa lo que tu quieres hacer. -Victoria quedó en silencio- Te dijeron que esa criatura era la más poderosa de todas, pues, mentían, ya viste como logré acabar con ella. -Den estaba lo sufiecientemente cerca de la mujer para quitarle el Orbe. Rápidamente, al ver por el rabillo del ojo como los dos muchachos se preparaban para atacarlo, creo un muro de fuego que rápidamente se transformó en otro aro que atrapó a Mataro y Saoran. Al instante siguiente le robó el Orbe a Victoria.


-¡Hijo de puta! -gritó uno de los adolescentes detrás del muro.


Victoria por su parte, se había echado hacia atrás, pasmada. Las imágenes de su pasado comenzaron a revolverle el cerebro una vez más. Entre las maldiciones que lanzaban Mataro y Saoran desde el interior de su prisión de fuego, Den le dijo a Victoria:


-Retírate ahora de este lugar, trata de esconderte, los Espectros te perseguirán y te exigirán el Orbe. -Victoria lo miró y él se dio cuenta del temor que muy profundo ocultaba la mujer- Tranquila, tienes el anillo y a esos dos muchachos, no te harán daño.


-¿Pero... si me piden que vuelva a buscar el Orbe? ¿Si me amenzan? -refutó Victoria con la mirada tembolorosa en Den.


A lo que éste le respondió:


-Eso no sucederá.

Acto seguido, tomo el Orbe con una mano e introdujo en la grieta del Orbe el dedo índice de la otra mano de donde emanó una incandescencia roja. El Orbe se terminó por quebrar y caer al suelo del claro, convertido en un centenar de trozos destellantes de vidrio.


-Ya no existe el Orbe, no te pedirán buscarlo.

Victoria vio como el último trozo caía sobre una hoja reseca para luego caminar en dirección hacia la base. Den hizo desaparecer el muro de fuego y los dos muchachos miraron pasmados como su jefa se retiraba del campo de batalla.

- Vámonos, ya no tenemos nada que hacer aquí. Denle al hombre el antídoto y no digan ni una sola palabra más. -les ordeno a Mataro y Saoran con una voz ligeramente más grave que lo habitual.


Saoran se acercó a Den y le entró una pequeña vacuna con un líquido transparente en su interior. Den al recibirlo le dio las gracias, pero de respuesta sólo recibió una mirada fulminante del muchacho. Luego, los vio desaparecer entre los arbustos y al minuto, la nave con forma de huevo despegaba y desaparecía en el cielo.


Den tomó una bocanada de aire y miró a su alrededor. Las cenizas de aquel muchacho trasnformado en un demonio, los restos humeantes de la base en el claro, el cuerpo inconsciente de Mirdal Gerlaky y los 4 cuerpos paralizados los muchahcos de Club Ned, que habían visto y oído todo lo que había pasado.


***


La había conocido hace unos veinte años atrás, de forma casual en un bar de los suburbios más descuidado de la Metrópolis en ese entonces. Ella estaba a punto de cumplir los treinta y dos años, pero parecía una mujercita recién graduada, estaba sentada sola en un rincón del bar, vistiendo una ajustado y provocativo vestido azulino. Miraba con disimulo a los que bebían y conversaban y muy de vez en cuando se detenía más de lo normal en uno de ellos y se les acercaba, meneando su bien trabajado cuerpo. Les conversaba un rato, pero muchas veces antes del minuto se retiraba de vuelta a su puesto de vigilancia.


Era la primera vez que asistía a ese lugar. Mi amigo Far Suatel me llevó esa tarde luego de un largo día de trabajo, si bien me había resistido a la idea de visitar uno de los sectores más peligrosos de toda la metrópolis, terminé por aceptar la propusta de mi amigo.


Y ahí estábamos, bebiendo unas cervezas, converzando de trabajo y cosas varias cuando de reojo me percaté que dicha mujer me observada detenidamente. Far se dio cuenta de inmediato de lo que sucedía y de lo que iba a suceder por lo que rápidamente me dijo por lo bajo:


- Ella es una de esa mujeres que necesita conseguir dinero... ehm... ya sabes, haciendo un estilo de trabajos que no es muy bien visto.

- ¿Prostituta? -le pregunté.


- Eso. -dijo Far, tomando lo último que le quedaba en su jarra- Iré a buscar más, vuelvo en un rato. -y se retiró hacia la barra sin antes dedicarme un güiño.


Al instante en que Far se levantó, la mujer comenzó a avanzar hacia mi mesa. Los nervios me entraron rápidamente y tuve que mirar el fondo medio lleno de mi cerveza, hasta que la mujer hizo rechinar la silla recién desocupada y me prengutó con una tranquila y ondulante voz:


- ¿Eres nuevo por aquí? -casi sin mirarle a los ojos, por miedo de que la vista se desviara hacia otro lugar, movía mi cabeza afirmativamente- Vaya, esta bien que gente nueva venga por estos lugares. ¿Cómo te llamas?


- Ned. -le dije.


- Yo soy Victoria Estarder. Mucho gusto. -y me extendió la mano; trémulo le di un beso. Al segundo siguiente ella se levanto, dijo adios y desapareció tras el umbral de una puerta.


Esa fue la primera vez, fue fugaz y me dejó un gusto a nada. En realidad no quería nada con ella; muy disinto pensaba Far que me fue molestando todo el camino de vuelta hacia nuestros hogares.


La segunda vez fue distinta, aquella noche todo fue extraño, caluroso, embriagante. En un momento, no recuerdo cómo, desperté en una cama deslucida, en una habitación de madera sobrecargada con prendas de vestir de mujer disperzadas por todos los rincones y un alto espejo al centro. Gire la cabeza hacia al lado y vi los ojos de Victoria y su cuerpo desnudo sobre las sábanas.


- Buenos días. -me dijo acercando su mano para acariciarme la mejilla, pero yo la detuve. Me levanté de un viaje de la cama, estaba en calzoncillos. Encontré mi pantalon en el suelo y de un salto me lo puse.


- ¿Qué hago aquí? -le pregunté mientras me abrochaba el botón del pantalón.


- Es obvio, no. -contestó, sentándose en la cama con lentitud, dejando caer sus pozones sobre su abdomen. Mi cara al parecer se desfiguró de tal forma que ella se percató de mis sentimientos y se apresuró a decir:- Tranquilo, no pasó nada, no tuvimos relaciones... sólo estabas muy ebrio y tu amigo te dejó acostado aquí, en mi cama.


En ese momento me surgieron unas ganas enormes de estrangular a Far. Sabía que tramaba algo.


- Y, ¿dónde estamos?


- En el bar, por su puesto. -y dicho esto se levantó y se me interpuso entre la puerta, la cerró lentamente sin darme la espalda, con su mirada fija en mis ojos.


- ¿Cuántos años tienes? -le pregunté mientras buscaba mi camisa, estaba tan nervioso que no sabía que decir para ganar tiempo.


- Hoy cumplo treinta y dos años. ¿Qué no te acuerdas? Hasta me deseaste un feliz cumpleaños. -y me sonrió- Tú tienes...


-Cincuenta.

Encontré mi polera y me avalancé a buscarla, pero la mujer me agarró con suavidad por la espalda, presionó sus pechos y me dijo con suavidad:


-Far me contó sobre tí, sobre lo que hacías, sobre tus propósitos. -mi corazón comnezó a latir cada vez más rápido- Ned, necesito que me ayudes a destruir la Metrópolis.


Me safé de ella rápidamente, y sin decirle una palabra, me retiré de la habitación con mi camisa. Esperaba nunca más volver a verla, nunca más volver a tocar esos temas; sin embargo, esta no sería la última vez que me toparía con Victoria Estarder, más conocida como la “mujerzuela de los poderosos”.


Segunda Parte:


***


Ya era de noche, los grillos y las olas quebrando en las rocas habían logrado despertar a Alex. Fue el último de los cinco en recobrar las energías. Si bien Den logró inyectar el antídoto, la fatiga era tan grande que el sueño era la única forma de recuperarlo.


- Ya era hora de que despertaras. -escuchó la voz de Mirdal detrás de él. Se dio media vuelta y la vio, con un semblante sombrío y cansado.


-¿Estás bien? -preguntó el muchacho, a lo que Mirdal asintió levemente- ¿Dónde están los demás? ¿Qué ha pasado con el Orbe?


-Sígueme. -le dijo la disariana caminando hacia la base del acantilado.

Ahí se encontró con sus tres amigos más el hombre de los cabellos dorados, quien lo miraba mientras se acercaba al grupo acompañado por Mirdal.


-Me alegra que hayas despertado. -le dijo al recibirlo.


De pronto, sintió como las miradas de Ben, Pablo y Rob estaban posadas sobre él. Una extraña chispa de esperanza brotaba desde ellas.


-¿Qué sucede? -prengutó Alex al resto para enternder la situación.


Pablo se adelantó al resto para comunicarle a Alex:


-Misión cumplida. -Alex seguía sin entender, pero una sonrisa en el rostro de Pablo no le hizo temer- Hemos encontrado a Ned.


-¿Dónde? -dijo el domador del agua con repentino entusiasmo.


Y la voz del hombre resonó dentro de Alex, como una bomba cargada de felicidad:


-Aquí, yo soy Ned, Alex.


El muchacho no lo podía creer, sin saber que hacer, quedó mirando el nuevo aspecto del Director de Club Ned. A lo que este se rio:


- Todos se han quedado mirando como si no lo pudieran creer. -le dijo Ned dándole una palmadita en el hombro- En serio, soy Ned Volkinez, no hay necesidad de que les mienta. ¿No es cierto Mirdal?


- ¿Y tú sabías de esto? ¿Por qué no nos has dicho antes que Ned...-inquirió Alex a Mirdal, con el ceño fruncido, pero esta lo detuvo:


-Calma, era parte del plan no decirles nada sobre Ned. -Alex miró a ambos con recelo. “Parte del plan” pensó, como si fuéramos unos niños desvalidos- Por eso no dejé que hablaras ese día después de la competencia, Alex, sabía que hablarías sobre la búsqueda de Ned y desvirtuarías el rumbo que habíamos tomado... Pablo, Rob y Ben también se habían olvidado de la misión que les dieron en su colonia, pero la emergencia de los Orígenes era imperiosa. Aparte, Ned estaba bien y no era necesario buscarlo.


Alex se tranquilizó un poco y miró a sus amigos. Ben lo miró con amabilidad, Robert fruncía en entrecejo y Pablo le sonrió.

- Y el orbe, ¿dónde esta? -preguntó Alex luego de un rato.


-Destruido. -contestó Ned. Alex y los otros tres amigos se dispuso a replicar, pero Ned rápidamente habló:- Sé que sin el Orbe las cosas se complicarán, será mucho más difícil encontrar a los Orígenes y protegerlos de los Espectros, pero el Orbe no es la única forma de encontrarlos.


-Hay Orígenes de varios tipos -continuó Mirdal-, cada uno con una habilidad o don en particular. Por ejemplo, los dos orígenes de Eric y Erian eran los orígenes de la Discordia; y Combe... -se detuvó, el recuerdo de su amigo orígen aún era doloroso, aparte los muchachos no lo sabían. Por lo que se apresuró a contarles la trágica noticia de la muerte de Combe. Los cuatro muchachos la recibieron en silencio, ya nada podían hacer por él. Luego de unos segundos, Ned continuó:


-Combe era el Orígen de la Hipnosis, sin embargo, Combe no era uno común y corriente, era un orígen salvaje, porque no tiene dueño en el cual recida. Creemos que pueden sobrevivir sin un alma humana porque tienen suficiente energía blanca para mantenerse autónomos durante toda su vida. Eso no implica que no puedan relacionarse con humanos, ya vieron como Combe tenía una estrecha relación con Mirdal. -Alex hechó por tierra su teoría de que Combe era el orígen de Mirdal- Es mas, yo también tengo una estrecha relacipon con otro orígen salvaje, se llama Elim y es el Origen del Olfato. Gracias a ella logré percatarme de las cosas que sucedían aquí. Primero, al oler que los cuatro poderes estaban a punto de despertar, y segundo, al perder el rastro de Combe.


-Eso quiere decir, que los Orígenes al morir ¿pierden su olor? -preguntó Ben.


-Así es. Es una trágica forma de comunicación la que utilizaba para saber lo que sucedía con ustedes, pero es la verdad. Además, sus propios poderes tienen olores que son capaeces de ser percibidos por Elim.


Quedaron un tiempo en silencio, escuchando cla sinfonía de grillos y olas. Alex, se apartó un poco y miró el estrellado cielo azul y pensó acerca de cómo sería de distinto esto si él hubiera muerto en el ataque a la Colonia Ned.


-Bueno, ya es tiempo de marcharse. -dijo Ned haciendo sonar sus manos- Rob, Pablo, Ben, Alex; fue un placer volver a verlos.


Alex se dio media vuelta.


- ¿Te irás? -le preguntó.


- Tengo varios asuntos pendientes. -dijo con una ligera sonrisa.


Alex miró al suelo, un tanto desepcionado. Sin embargo, no estaba preparado para escuchar lo siguiente:


-Yo también tengo que dejarlos solos. -dijo con amargura Mirdal. Rápidamente sus ojos volvieron a empañarse en lágrimas al ir abrazando uno por uno a los muchachos que les había enseñado por todo este tiempo a cómo sobrevivir. El último fue Alex, de él recibió un fuerte abrazo- No los quiero dejar, pero hay cosas importantes que hacer en mi planeta. -dijo finalmente mientras buscaba algo en su mochila.


-Adios, muchachos. -dijo Ned dándoles un fuerte apretón de manos a cada uno- Que el Destino esté de su lado. -y al sacar la piedra trasladora de su bolsillo, desapareció... una vez más.


Gerlaky sacó de su mochila un libro forrado en cuero negro, sin título ni portada. Era un libro pesado y un tanto artesanal.


-Tomen, esto fue lo único que logré rescatar de la base. Es un libro, que era de Mut y que lo saqué de su laboratorio el día en que recuperamos el Orbe. Ahora se los dejo a ustedes, les servirá mejor que a mí. -secándose las últimas lágrimas le entregó el libro a Rob. Acto seguido, tomó su piedra trasladora desde la mochila y se preparó para desaparecer.


Pero Ben la interrumpió:


- ¿Qué se supone que debemos hacer ahora?


- Proteger a los Orígenes de los Espectros. -y dedicándoles una última sonrisa, mezcla de aliento y de preocupación, desapareció.


Y se quedaron los cuatro, solos en la isla. No hablaron entre ellos mientras caminaban sin rumbo por la playa, buscando algún refugio para pasar la noche. Tenían la piedra trasladora y podían ir a la Metrólolis cuando ellos quisieran, sin embargo, ya era entrada la noche y sería sospechoso que los vieran caminado por las calles y avenidas de la Metrópolis, por lo que decidieron quedarse esa noche en la isla. A Pablo se le ocurrió una idea de que el podría hacer el techo las paredes de una tienda de piedra y que Ben hiciera una agradable cama de césped donde descansar.

- Buena idea Pablo. -felicitó Ben.


- Quieren que haga un cuarto para cada uno o que durmamos todos en una pieza. -dijo Pablo para hacer humor. Rob levantó la mano y pidió que fueran separadas- Y el resto, ¿qué quiere? -Alex y Ben estuvieron de acuerdo con que hicieran un techo comunitario para los cuatro- Perfecto, sólo denme un segundo, Ben puedes ayudar a poner el pasto, por favor.


Ya construido el refugio provisional, Ben, Alex y Pablo ya estaban durmiendo, mientras que Rob se encontraba sentado a la luz de la luna leyendo el libro que le había entregado Gerlaky. Luego de un rato, sin siquiera haber leído dos páginas que trataban sobre los numerosos experimentos de Mut, se fue a dormir también.

- Que libro más fome. -refunfuño, mientras colocaba el libro como cojín y cerraba sus ojos.

<>


Recordatorio de personajes:


- Far Suatel es el dueño de la empresa de naves que es poseído por uno de los espectros.
- Mut Strobalsrone es el científico, enamorado de Mirdal, que experimenta sobre los orígenes.
- Eric y Erian gemelos poseedores de los orígenes de la discordia.


Interludio


Spoiler:



En una amplia y umbría habitación de frías paredes de piedra, pobremente iluminada por un candelabro de gotas oxidado, dos hombres jugaban al poker al estilo de cinco cartas.

- Le he ganado de nuevo. -dijo un hombre vestido con un frac color verde botella mientras tomaba todas las cartas de la añosa mesa- En realidad, no he visto que haya mejorado su suerte desde hace mucho tiempo.

- La suerte no surte efecto en mi, Tasserjack. Creo que ya te lo he dejado claro. -replicó el otro, haciendo rechinar la silla cuando se echó hacia atrás.


- Ya veo. ¿Por eso me trajiste aquí en un principio? ¿No? -preguntó Tasserjack con una molestosa sonrisa. Al no obtener respuesta, bajó la cabeza hacia el mazo de cartas que revolvía con habilidad- ¿Otro juego?

Y ante un ligero movimiento de la cabeza del otro hombre. Rápidamente Tasserjack comenzó a repartir las cartas, pero en la mitad del cometido se detuvo al dar un saltito sobre su silla, metió la mano dentro de su frac y sacó una carta cuyo dorso tenía un diseño gótico y al otro lado, la imagen del espectro del Acero. Tasserjack al darse cuenta de quién lo llamaba, se levantó y dio media vuelta, ocultándose entre las sombras de la habitación. 

-¿Qué sucede?

- Hemos fallado; Ned logró detener nuestro plan y destruyó el Orbe Trizado. -expuso Acero. Era como si la imagen de la carta fuera la pantalla de un celular realizando una videollamada.

Tasserjack, tras escuchar esto se horrorizó, miró al suelo húmedo y guardó la carta devuelta en el bolsillo interno del frac. Se dio media vuelta y volvió a sentarse.

- ¿Qué novedades hay? -preguntó el otro hombre luego de que las cartas ya estuvieran repartidas.

- La suerte sigue siéndote esquiva. -le dijo, tratando de alivianar el ambiente- Sucedió un problema, - y miró sus cartas, tratando de evitar la mirada que tenía clavada frente a él- Ese Ned, del que tú tanto hablas, -sentía como la respiración del otro se alteró cuando dijo ese nombre- se las ha ingeniado para destruir el orbe.

Tasserjack miró sus cartas con mayor detención y pidió cambiar una de ellas. El otro en silencio, no cambió ninguna.

- ¿Cómo lo hizo? -preguntó luego de unos segundos, bajando las cartas boca abajo sobre la mesa.

A lo que Tasserjack respondió:

- No lo sé. -y al recoger una nueva carta se encontró con que había logrado un poker de reinas. Lo que ahora más ansiaba era terminar el juego rápido e ir a solucionar el problema del Orbe- Tengo poker de reinas. -y reveló su mano.

Los ojos esmeralda del otro hombre brillaron tras unas mechas onduladas de pelo castaño ceniza. Y dejando su mano en la mesa dijo triunfante:

- Escala de color. -acto seguido se levanto y miró fijamente a Tasserjack- Te equivocas, Tasserjack, la suerte está recién comenzando a acompañarme. -y tras un silencio le ordenó:- Quiero que vayas a la Tierra a solucionar el problema, ahora.

- Sin el Orbe no podrás encontrar la Llave. -replicó, recogiendo las cartas una vez más.

- Te he ordenado que vayas a la Tierra; ahí te las ingeniarás para conseguir una manera de conseguir otro identificador de Orígenes. -y al percatarse que Tasserjack volvía a revolver las cartas, lo detuvo con la mano, dejó las cartas sobre la mesa y con un gesto hizo que se pusiera de pie.

- ¿Qué harás con los prisioneros? Sin mi no te entetendrás... no me digas que pensarás... jugar al poker con ellos. -dijo del del frac verde haciendo una risa burlona.

El rostro del otro hombre se mantuno impávido.

- Los mantendré cautivos. -y extendió su mano hacia adelante- Y para no caer en los brazos del ocio, deberás entrégarme tu Naipe de Comunicación, Tasserjack, así me mantendrás informado de todo lo que suceda por allá.

Hecho esto, Tasserjack fue hacia la puerta de madera podrida de la esquina de la habitación, y antes de desaparecer en el umbral tomó un sombrero de copa que reposaba sujetado en un gancho de plata y antes de ponérselo, le hizo una ligera reverencia al hombre que ahora le daba la espalda.

- Nos vemos, Amo Septimorial.



Siguiente capítulo: F.R.O. (Saga La baraja del Destino)
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